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Un ejemplo de profundidad de análisis político. Vaya tela. No saben qué hacer, ni qué decir. Hay una realidad que se les escapa a su inteligencia y a sus intereses. No tengo ni idea en qué acabará esto de Podemos. Pero lo que sí es cierto es que es lo único interesante, fresco y con sabor a esperanza de libertad que, políticamente está pasando en nuestro secuestrado país. (Y me refiero a la política de verdad. A la política en el sentido republicano. La participación directa del ciudadano en la res pública. No a la política de la partitocracia que la ha profesionalizado y nos ha llevado a la corrupción generalizada e institucionalizada del sistema.) El pueblo, la ciudadanía tiene derecho a la ilusión, a la participación. Aunque después pueda llevarse un tremendo desengaño. Pero lo anterior ya está visto y, además, está lleno de mierda hasta el fondo. Por primera vez el pueblo, la ciudadanía, que no vasallos, no apoyan de forma connivente a sus antiguos representantes, los acusan y eligen otra opción. Los abandonan y los dejan tirados a la suerte de sus bien labradas miserias. El pueblo se podrá equivocar, la democracia es así, pero lo que no se puede permitir es seguir siendo engañado, seguir siendo vasallo y seguir participando de la corrupción. Porque no lo olvidemos nunca. Si el estado de corrupción ha existido es porque nosotros los hemos puesto allí, los hemos votado, los hemos consentido. Nos hemos dejado engañar conscientemente. De modo que es necesaria esta rebelión pacífica y democrática. A la que, por mi parte, añadiría si el partido Podemos llegase al poder iniciar un proceso constituyente. De lo contrario todo será igual.



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