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Filosofía desde la trinchera

Eso es lo importante. Yo me siento un pesimista de la razón y un optimista del corazón, como decía Lukacs. Y no creo en un sentido de la historia, ni en determinismos económicos, ni biológicos, ni imperativos tecnológicos. Asi que hay espacio para la acción humana y, aunque todo pinte mal, hay esperanza (pero ni utópica ni idealista) en la construcción de un futuro mejor.

Además, la idea de que cuando el poder económico subordina al político es la antesala del fascismo es algo que vengo defendiendo y que algunos consideran una exageración. Yo creo que no y que hay que estar avisados. Creo que es la hora de la política…pero no sé el camino…quizás sea demasiado tarde.

Algunos pagan con su vida el derecho a la libertad de otros.

 

M. Onfray, Política del rebelde.

 

"Si es posible preguntar cómo se puede ser hoy anarquista, La respuesta parece inmediata: instalando la ética y la política en el perpetuo terreno de la resistencia, palabra clave, ambición cardinal del libertario. Resistir; esto es, nunca colaborar, jamás ceder, ni por un instante perder de vista lo que constituye la fuerza, la energía y el poder del individuo que dice “no” a todo lo que tiende a debilitar su imperio, cuando no la pura y simple desaparición de su identidad. Rechazar las mil y una ligaduras que, aunque ridículas, irrisorias, terminan por producir el sometimiento de los gigantes más vigorosos…

…el libertario contemporáneo propone una actitud, un estilo, un modo de ser, una manera de decir y de hacer, un temperamento. Esta resistencia manifiesta, esencia de la fuerzas libertaria puede activarse en toda sociedad…en una dictadura o en una sociedad liberal, en un planeta arrasado por el mercado libre o en naciones de poder totalitario…

            La lección cínica no ha perdido su actualidad, enseñar la desnudez del rey, la indistinción de esencia, naturaleza o sustancia entre el primero de los ciudadanos del imperio y el último de los esclavos de la ciudad."

El nihilismo naturalista no es reduccionista. Está dentro de un marco más general que es el materialismo emergentista, no en la visión popperiana de los tres mundos, sino de Bunge. En “Filosofía desde la trinchera” desarrollo estas ideas en el apartado de ciencia. La objetividad de kant se rellena con el contenido empírico de las neurociencias y no es reduccionista. La objetividad es construida pero desde patrones universales filogenéticos. Es decir, que hay un a priori filogenético del conocimiento con el que todos nacemos. Por ello, a pesar de ser construido (el conocimiento) es universal. Lo de la teoría de la mente se refiere a una teoría sobre la inteligencia humana que consiste en la capacidad de ponerse en el lugar del otro, pensar lo que está pensando. Esto distingue al hombre porque es capaz de alcanzar hasta un quinto o sexto nivel, pero los primates superiores también pueden hacerlo en un primer nivel (ver “Del mono al filósofo” y otras obras de Frans de Waal). Los chimpancés pueden engañar y para eso hace falta ponerse en el lugar del otro, pensar qué piensa. Eso es lo de la teoría de la mente, que lo llaman los psicólogos y neurofisiólogos.

 

Sin espíritu libertario sólo hay adocenamiento y servidumbre y, en última instancia, un mal consentido.

Pues no sabía yo que era arquitecto (Peridis) y, encima, de los buenos. Y, además, un humanista, como los antiguos. Muy interesante. La arquitectura como unión entre ciencia, técnica, arte y filosofía. Le ocurre como a la medicina. Lo que sucede es que en nuestro tiempo de tecnobarbarie todo se reduce a la eficacia, lo funcional, lo pragmático, lo superficial y plano y a la ausencia del factor humano. Urgente recuperar lo humano (ético, social y político) en la arquitectura y la medicina. Y esto requiere de interdisciplinariedad. Pero no está la enseñanza para estas sutilezas en la que los filósofos estamos con un pie fuera que somos los que podríamos diseñar esa interdisciplinariedad.

Una respuesta a la pregunta de Juan Arias en el País de ¿por qué ahora la indignación y no antes?

La respuesta es la servidumbre humana voluntaria. Nuestra naturaleza gregaria y tribal. Pero, a pesar de ello, somos capaces de trascender esa naturaleza. La democracia es un invento cultural contra nuestra naturaleza, pero como nuestra naturaleza biológica no es cerrada, sino abierta la cultura se convierte en una segunda naturaleza. De esta forma podemos decir que no toda persona será un sujeto político, pero sí un ciudadano de derecho, lo que no es poco. Además, la democracia es la forma de gobierno donde hay menos opresión, aunque la hay. Y como la democracia es un gobierno perfectible, pues lo mismo pude ir hacia delante o hacia atrás. En los últimos años ha ido hacia atrás lo que nos ha lleva a la crisis actual. Eso hace tomar conciencia. Tomamos conciencia cuando la miseria llega a nuestras puertas. De todas maneras, la democracia está sometida a un régimen, el capitalista, que lo que intenta es, por medio de ideología, entre ella la ideología de la democracia liberal, tener sometido al pueblo, alienado, sin conciencia, para explotarlo. El capitalismo se alimenta de la ciudadanía, pero ha inventado la forma de tener una ciudadanía sumisa y obediente por medio de una ideología, como siempre. Y esto no es nuevo. Lo nuevo es que se ha esclavizado, explotado al hombre por medio de una ideología de la libertad, una supuesta libertad, se entiende.