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Los mecanismos de manipulación de las conciencias de Chomsky y la lucha contra el poder.

Simplemente decir que, desde que aparecieron estos mecanismos de manipulación de las conciencias que propuso Chomsky, yo lo añadí a mi explicación de qué es la filosofía. Bien, el caso es que yo lo adjunté a una serie de pilares sobre los que yo hago descansar al pensar o la filosofía, que viene a ser lo mismo en mi concepción. No en la concepción académica de la filosofía de la que, no es que no me identifico, sino que reniego. El pensar o está en la calle o está secuestrado, como es el caso. Tanto por la academia, como por el poder. Y la academia forma parte del poder en tanto que es el vehículo de transmisión del pensamiento del poder, o sino que se lo digan a los economistas. Bueno, mejor que no, porque, probablemente no sabrán que existen otras economías absolutamente distinta a la teoría neoclásica que estudian como un dogma de fe o como un credo, que dice Stiglitz. Lo que yo quiero decir es que el pensar es un desenmascarar y que el poder, toda forma de poder, que simplemente es aquel que impone algo y ese algo es lo establecido, o, también, el pensamiento único, intenta, por todos los medios mantener la máscara, el engaño. Y utiliza todos los medios a su alcance. Esto empezó por la retórica cuando degenera en demagogia y entonces el poder utiliza la palabra para su propio beneficio. Hoy es igual, lo que ocurre es que el poder de seducción de la demagogia, que está siempre en manos del poder, se ha hecho casi ilimitado. Y, su único objetivo es, mantener el statu quo. Vivimos en un mundo orwelliano del que el ciudadano-vasallo no es consciente y por eso es muy difícil que salga de él. Incluso los que engañan, por ejemplo, un presidente de gobierno, no saben que engañan y que son partícipes de un engaño superior, que están dentro de la caverna platónica o, de Matrix, en su versión moderna y tecnobarroca. El engaño es mundial, puesto que vivimos en una única civilización mundial en la que hay una lucha por el poder, pero no para cambiar el sistema, sino para hacerse los dueños del sistema. El resto de la ciudadanía no somos ciudadanos, somos ovejitas sumisas que obedecemos pacientemente al poder y que asumimos los roles sociales que el poder nos dice que hay que asumir. Administramos las leyes que el poder se ha inventado para perpetuarse y no las cuestionamos, sino que las defendemos por imperativo legal y, a ver aquel que se atreva a desobedecerlas. La desobediencia civil es impensable en el sistema. Los profesores obedecen sumisos a las nuevas leyes, nuevas normativas, nuevos controles burocráticos (te llenan de burocracia para que no pienses, porque no sirve para nada). Personalmente a mí me han perseguido para que rellene una encuesta del informe de evaluación Pisa y no la he rellenado, al final me parecía que otro funcionario, de una escala inferior a la mía me estaba amenazando. Yo he ejercido mi libertad y como creo que las pruebas PISA son un timo de los países ricos para enfocar la educación al mercado, pues no he participado…ya veremos las consecuencias. Ahora nos han atiborrados con burocracia increíble sobre cada alumno en particular que es demencial. Pues no sé si la haré. Pero, el caso, es que todos los profesores se quejan, pero todos los que yo conozco la están haciendo. No nos unimos y le decimos a la administración. Mire usted, esto es absurdo y la única intención es mantenernos distraídos y, además es que ya es casi inviable hacer toda esta tarea cuando han adelantado los exámenes de septiembre a Junio y parte de Julio (que nos lo tendrían que pagar, puesto que el profesorado tiene dos meses de vacaciones y no cobra una extraordinaria debido al mes más que tiene de vacaciones). Pues ahí está el personal. Y obedeciendo toda ley que le viene de arriba y que él ni ha pensado, ni ha propuesto. Y así todo. Consumimos lo que se nos dice, tenemos la visión del mundo que se nos ofrece, seguimos los valores que se nos muestran en la televisión, la propaganda, los medios de desinformación escritos con sus páginas de opinión que no son más que replicantes del pensamiento del poder. Eso sí hay disputas sobre cosas superficiales en las que nos va la vida, que si independencia o no, que si cuál ha de ser la forma del estado, que si república o monarquía, que si corrupción. Todo es distracción. Pan y circo. Para volver a las conciencias cada vez más solitarias egóticas, nihilistas y neuróticas. Llenas de estrés, ansiedad y depresión porque en el fondo viven instalados en el nihilismo del pensamiento único, que es, ni más ni menos, que el pensamiento cero.

Por eso reivindico el pensar y que todo pensar es pensar contra el poder. Pero últimamente he dado un paso más. El pensar sólo puede venir tras dos momentos de la conciencia. El primero es el de la crítica racional que nos lleva a desenmascarar la gran mentira de la humanidad y que nos lleva al reconocimiento del nihilismo en el que vivimos, a desenmascarar el conjunto de mitos en los que creemos y por los cuales vivimos. Y, una vez que hemos llegado a esto, pues es necesario un cambio de conciencia. Es decir, un cambio de paradigma (visión del mundo), pero que ha de hacerse, desde lo singular a lo universal. Un cambio de conciencia en el individuo y, por tanto, un cambio de conciencia ético, que nos llevaría a un cambio político, en el que la política no tendría nada que ver con lo que hay ahora y, por último, una legislación que fundara un estado cosmopolita con base en esa nueva conciencia de la humanidad. Esto puede parecer utópico. Pero, yo pienso que lo utópico es pensar que seguir como estamos nos va a salvar (y utilizo el término en los dos sentidos: individual y colectivo) a la humanidad de su propia autodestrucción. El cambio debe ser de la conciencia individual e ir de abajo a arriba y, después de arriba abajo para retroalimentarse. Y, una cosa más, la revolución ética ya se ha dado, y tuvo lugar en la época axial. Hace más de dos mil quinientos años. Pero se agotó y es necesario recuperarla y adaptarla a nuestros tiempos. Es decir, no tenemos que crear una nueva forma de pensamiento. Ya tenemos los cimientos, simplemente hay que readaptarlos. Por eso pienso que el inicio de todo es el pensar, porque el pensar es el martillo que puede hacer desquebrajarse al poder y a nuestras máscaras y resistencias internas. Porque, en el fondo, tenemos miedo de dejar de ser quienes somos. Lo que el poder ha hecho de nosotros. Nos gusta seguir escondidos detrás de la máscara. De ahí lo de la servidumbre humana voluntaria o lo de nuestra autoculpable minoría de edad: por pereza y cobardía.

Nota: Pueden ver los mecanismos de manipulación de masas de Chomsky en mi blog Filosofía desde la trinchera o en este enlace. http://pijamasurf.com/2010/09/las-10-principales-estrategias-de-manipulacion-mediatica/



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