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Filosofía desde la trinchera

Excelente artículo y exhaustivo análisis, Antonio. Sólo me quedaría añadir que, aunque los padres son los responsables últimos de la educación habría que explicar porqué los padres claudican y esto tiene que ver con el tipo de sociedad en la que hemos vivido y en la que se ha producido una crisis de valores, que, ya, en algunas ocasiones, hemos analizado aquí. Y todo ello tiene que ver con el posmodernismo y el relativismo que son la ideología que al sistema neoliberal en el que estamos inmersos le interesa. Insisto, cuando hablo de neoliberalismo no renuncio al liberalismo, sino que me refiero a una perversión del mismo en tanto que razón económica. A este orden neoliberal le interesa la sumisión, la ausencia de crítica y, en definitiva, esos niños tiranos y desobedientes son, en última instancia, esclavos de sus pasiones; por tanto, instrumentos que alimentarán el sistema. Creo que es necesario, y lo intentaré, hacer un análisis desde la perversión de la razón ilustrada hasta el posmodernismo, relacionándolo con el imperialismo neoliberal que ha producido una crisis de valores en la que todos estamos inmersos. Con ello no pretendo exculpar a los padres. Creo en la libertad y la reivindico como el máximo valor. Lo que quiero decir es que hay que analizar la estructura social que sirve como condición de posibilidad, suficiente, aunque no necesaria, para que se produzca la situación que tan agudamente has analizado.

“Para los occidentales no hay nada tan venerable que no pueda ser criticado; no hay creencia, ya sea religiosa política o filosófica, que, tarde o temprano, no tenga que ajustar las cuentas ante el hombre intelectualmente aventurero.” p.268

 

            En la enseñanza, a los Prometeos y a los Ulises, se los reconoce enseguida porque están mucho más preocupados por salvar el mundo a partir de la escuela que por salvar la escuela del mundo y, por supuesto, eso de integrar a sus alumnos en el mundo real les parece excesivamente prosaico; si les interesa la realidad es para impugnarla globalmente, sin pactismos. Ellos sólo se comprometen con el ideal. Por eso les cuesta tanto alcanzar consensos. La escuela, y especialmente las facultades de educación son el reducto de lo políticamente correcto menos dispuesto a la autocrítica de toda nuestra sociedad.” p. 269

 

Gregorio Luri. “La escuela contra el mundo. El optimismo es posible”

 

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            Eso de las ciencias para el mundo contemporáneo no es mas que ideología cientificista y, además, mal ejercida. En realidad el alumno no aprende nada de ciencia, ni falta que le hace, según piensa el poder. Pero se le transmiten valores absolutamente acríticos de las bondades de la ciencia y la tecnología. Y, esto, aunado, además, con la estructura neoliberal economicista de la organización del mundo que tenemos. Ésta es la ideología clara del PSOE, la izquierda realmente existente, la que tiene capacidad de gobierno, pero que asume el credo neoliberal. Por eso, la asignatura de ciencias para el mundo contemporáneo no es más que un poco más de ideología del gran hermano para mantener a las mentes ignorantes y sumisas. La asignatura es un enemigo de la filosofía, pero, es más, toda la ley es antifilosófica, como la acción política misma. La ley es pura ideología, convertida en religión, con su credo y sus dogmas. Un engendro más del neoliberalismo. Conste que no ataco al liberalismo filosófico, solo al credo economicista neoliberal. Antes había una asignatura muy digna, no voy a hablar aquí de sus orígenes, ni en qué ha quedado, se trataba de ciencia, tecnología y sociedad. Estaba asignada a los departamentos de filosofía y era una optativa de oferta obligatoria, con cuatro horas lectivas semanales. Una auténtica pasada. Era una asignatura crítica sobre el saber científico y la sociedad. De verdad una reflexión sobre la ciencia y el mundo contemporáneo. El problema que tuvo fue triple: el de la objetividad, en segundo lugar que gran parte del profesorado no estaba preparado y, por último, el poder le vio las orejas al lobo y la cambió por el engendro con el que nos encontramos ahora y otras cosas más. Los filósofos hemos sido también los enemigos de la filosofía.

Las diez estrategias de manipulación mediática

Noam Chomsky

El lingüista norteamericano Noam Chomsky elaboró la lista de las “Diez Estrategias de Manipulación” a través de los medios de comunicación masiva, que reproducimos aquí y que van desde la estrategia de la distracción, pasando por la estrategia de la gradualidad hasta mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.

 

Pressenza Boston, 9/21/10

 

1. La estrategia de la distracción

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto 'Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

 

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación”prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

 

3. La estrategia de la gradualidad

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

 

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

 

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

 

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto...

9. Reforzar la autoculpabilidad

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

 

 

"Sin maestros fascinadores no hay escuela posible; por más leyes que se proyecten." Joseph Pla.

 

            Siempre recordamos a los profesores que nos enseñaron algo. Y para eso hizo falta el esfuerzo, el respeto, y la disciplina que, a la larga, nos haría libres. Y todo ello se sustenta en la autoridad intelectual y moral del profesor. Esto nunca puede ser sustituido por ninguna ley ni por cursillos psicopedagógico. La verdad de la enseñanza es la transmisión de conocimientos y valores. Para ello el maestro ha de ser ejemplar. Amar su disciplina y el conocimiento en general. Ser amable y respetuoso, consigo mismo y con los demás. Querer la igualdad y la libertad. Y creer en la posibilidad de que el hombre puede mejorar. Ejercer la disciplina como única forma de que el alumno sea capaz de conquistar su libertad a través de la voluntad.  Mientras que no se recupere la educación de la voluntad como camino hacia la libertad, que nos aleja del capricho; y el centro de la enseñanza sea el profesor (el encargado de la transmisión de conocimientos y valores) y no el alumno, como en la pedagogía actual (el aprender a aprender y demás estupideces), no habrá una recuperación de la enseñanza.