Está bien tu segunda parte. Y, además, te dije, desde el inicio, que no analizaba tus cuatro puntos, sino algo más general. Y que, realmente, tienes algo de razón en tu análisis. Pero, simplemente, considero que están de más y no sirven par...a nada, ahora. En otro momento, sí. Ahora de lo que se trata es de denunciar, desde la miseria, nosotros no estamos aún en ella, un sistema que la ha generado. Y ése es el de la connivencia del poder político con el mercado. Es un jaque a los políticos y no hay que ir más allá, ni más acá, no se puede pedir más. En cuanto a lo de la libertad, pues me habré expresado mal. El estado de bienestar no produce libertad, la miseria sí. Es más uno de los peligros de la socialdemocracia es la anulación de la libertad del individuo por simple acomodación. Es lo de la servidumbre humana voluntaria. Por eso donde falta el pan, falta la libertad, como señalas y es de ahí de dónde surge un movimiento civil de rebeldía e indignación que es un acto de libertad, al menos en principio. Saludos.
Llevas razón en algunos de tus análisis, pero yerras el tiro. Demostrarlo me exigiría un tiempo que ahora no tengo. Pero sólo te hago una observación. Estamos en régimen totalitario, yo diría dictatorial. Habría que escuchar a esta gente qu...e sólo pretende justicia. En cuanto a lo de la libertad, pues mira, sin comida y sin vivienda, para leches la quieres. La libertad es el mayor bien, el bien más preciado, pero sin justicia y estando en la miseria dime tú a mí de que libertad hablamos. La libertad es una conquista cultural de occidente que exige primero bienestar social. Por cierto, hoy, en el estado de fascismo absoluto del mercado, antesala del fascismo político, se habla continuamente de libertad, pero ni la hay políticamente, pensamiento único, ni mercantilmente, ésta viene condicionada por tu poder adquisitivo. Y, sin entrar en tus análisis en concreto, por falta de tiempo, cansancio y espanto ante lo que he visto hoy, tanta inteligencia desperdiciada mirándose el ombligo, sólo decir que tu análisis, como el de otros obedece a una conciencia acomodada, fácil a la crítica, desde una postura psudoalejada. Vaya papel éste del intelectual que quiere permanecer impoluto. No, eso es imposible. El intelectual debe ser un referente moral y es precisamente el posmodernismo el que nos ha llevado a la muerte de éste, ya nada se puede decir. Y, una cosa más, tras la indignación está la reacción. Por cierto, creo que no es buena la burla sobre la indignación, cuando sabemos que ese lema procede de una persona que participó en la “salvación” de Europa del nazismo…al menos que, y es lo que me estoy barruntando, todos estos críticos del movimiento, exceptuando a los partidos políticos que tienen sobrados motivos, participen de un elitismo racista, xenófobo y antihumano…en fin, no sé. Si tengo tiempo mañana analizo punto por punto, pero creo que lo que hay que hacer es aprovechar el tirón y trabajar, esforzarse, que tú decías. Un cordial saludo.
A mi modo de ver, este movimiento de Democracia ya, es un grito ciudadano de gente que está indignada con la clase política, que no representa, para nada, a la democracia, sino el poder del partido. E indignada con el poder del mercado que sojuzga a la democracia formal –ojo que estoy diciendo democracia formal- convirtiéndola en un mercado en la que todo está instrumentalizado. Es un grito de indignación de gente que se les reduce el sueldo, mientras los banqueros reparten beneficios, que se les sube la factura de la luz, que se les quita la vivienda por haberse quedado en paro y no poder pagar, que se jubilarán, no todos son intelectuales como nosotros, a los 67 años, mientras que los políticos con siete años de “ausencias” tienen la pensión completa y, además, sin incompatibilidades. Es un movimiento en el que aparecen parados, jóvenes, viejos con pensione mínimas, pequeños empresarios ahogados por los impuestos y las grandes empresas…en fin un movimiento de repulsa de lo que hoy en día, esos que nos llaman a votar, dicen que es la democracias. Gente que está muy harta, que tienen varias titulaciones y masters y no encuentran trabajo o han perdido los pocos derechos laborales que tenían. Y muchas cosas más. Y el sistema democrático que tenemos no los representa, porque no es ningún tipo de democracia, ni de república. Es el vacío, el nihilismo, en el que el más fuerte es el que manda. Y no sé si todo lo que digo será demagogia o no, lo cual es grave, porque el problema es que el poder se ha encargado de engañarnos para hacernos pensar que grandes verdades sean consideradas como demagogia, como el asunto del trabajo y de la vivienda de la que aquí se ha hablado. Ahora sí, lo que digo tiene una carga ideológica, por supuesto, igual que todo lo que tú dices. No existen discursos vacíos de valores. Los valores dirigen cualquier discurso. El hombre es un ser que argumenta y razona desde lo que estima o valora. Pero esto no implica eliminar la objetividad. Y esto es lo que no podemos perder. Creo que a ningún partido le ha podido sentar bien este movimiento porque se va contra la clase política en general. Pero lo que sí es importante, cosa a lo que tú, irresponsablemente, llamas ingenuidad, es que este movimiento crea conciencia, o puede, de tal forma que podamos resolver los graves problemas que nos acechan y de los que, en gran medida, son responsables los políticos, pero no menos los ciudadanos que somos conniventes con ellos. Recuerda, no sé si la has leído, la novela de Saramago, “Ensayo sobre la lucidez”. La lucidez de los ciudadanos consistió precisamente en votar en blanco y la trama de la novela es buscar al culpable, al instigador que había atentado contra el orden establecido, contra el poder de los partidos…el final trágico. Creo que hay que ser un poco más ingenuos, escépticos en su justa medida y no ver fantasmas por doquier, porque esto último nos paraliza. Un abrazo.
Mira, estimado Nacho, no se menciona la palabra libertad, es un acto de libertad, lo cual es importante. En las democracias en las que vivimos, mira “Teoría pura de la república” no existe la libertad política, ni el sistema liberal, ni la socialdemocracia lo han conseguido. El problema viene de lejos, de la revolución francesa, para empezar y, después, la sustitución después de la segunda guerra mundial de las democracias parlamentarias por las de partidos. Entonces los partidos ahogaron la libertad política. Tanto en la versión de democracias liberales como socialdemocracia. La libertad es fundante y tiene que venir del pueblo, y no es libertad de elegir, ni de votar; sino de crear condiciones políticas nuevas. La libertad en las socialdemocracia se vio socavada, además, por el paternalismo del estado. En las democracias liberales, por su parte, se redujo a la libertad del mercado, que es un mito. No existe ni en el mercado ni en los ciudadanos. En ambos caso la libertad política se anuló y se sustituyó por una libertad privada, que nada tiene que ver con lo político. Este movimiento, por muy ideológico que sea, nace de la indignación, es decir, de tomar conciencia de dónde viene el mal y denunciarlo. Es un acto puro de libertad. Si se quieren ver fantasmas detrás pues allá cada cual. Lo que no es cierto, por supuesto, es que la ideología que subyace sea algo así como el comunismo soviético. La verdad que esto me parece un despropósito. Además, insisto, se trata de un acto de libertad que va contra los que nos han arrebatado la libertad y lo llaman democracia. Lo que mencionas de la nacionalización de la banca. Pues mira que bien, prefiero una banca nacionalizada a una banca que no entra en bancarrota por la ayuda de los estados. Ayuda que ya no se podrá repetir, porque están arruinados, pero no es el estado del bienestar, el gasto público el que los ha arruinado, sino la ideología-religión del libre mercado. La especulación del mercado ha producido una doble crisis, la financiera y la productiva, pero en un marco terrible, el problema de los recursos fósiles y del calentamiento global. Algo nuevo en las crisis capitalistas.
Y, para terminar, las menciones a Sanpedro y Hessel, me parecen desacertadas. Éste sistema es un sistema que en su crecimiento produce muerte y miseria y, políticamente, como he mostrado antes, es una dictadura. Por tanto, yo suscribo que el crecimiento económico mata. Y, además, añado, que como es una ideología de la que los poderosos son conscientes y la ponen en marcha en sus políticas económicas, nacionales e internacionales, pues me parece un auténtico genocidio, que no nazismo porque éste es un genocidio nacionalista y racial, el de ahora es económico. Y lo de la escuela austriaca, insisto, aquí subyace el pensamiento político, mucho más amplio que la ideología neoliberal, por supuesto que ésta hunde sus raíces en la obra de Popper y Hayek, pero si lees estos autores te darás cuenta de que la cosa no tiene nada que ver con los ajustes estructurales, privatizaciones, en fin, todo lo que es el catecismo neoliberal que muy bien señala Stiglitz. Y, otra cosa, en la última obra reeditada de Hayek me han sorprendido muchas cosas, entre otras defendía algo así, pero con otro nombre, como una renta básica. Y enumeraba una serie de bienes públicos, deberes para el estado, que en nada tienen que envidiar al estado del bienestar. Te lo digo porque leí esta obra gracias a la información que tú sacaste. Y me ha sido de mucho provecho, porque mientras que conozco muy bien el pensamiento de Popper, absolutamente toda su obra, conocía mucho menos la de Hayek y, gratamente, me sorprendió. Un saludo.


Vamos, como la televisión basura. Se justifica por la audiencia, de la misma manera los gobernantes justifican su éxito por los votantes, previamente engañados y saboteados. Una auténtica farsa. y luego legitiman el poder en el mito de las mayorías. Lo dice o lo quiere la mayoría. Pues la mayoría sólo garantiza la gobernabilidad, no la verdad ni la razón.
Esta izquierda que tenemos, la gobernante, la realmente existente, es una izquierda de pacotilla. Es increíble que en más de veinte años de gobierno no haya sido capaz de sacar una ley de muerte digna, que esté anclada en los prejuicios cristiano de que la vida no nos pertenece y que el dolor purifica. Lamentable. Una izquierda que no ha sido capaz de disolver el concordato con la Santa Sede, que se sobreponen a la aconfesionalidad del estado en nuestra constitución. Es increíble; y, ahora, al final sacan una ley descafeinada sobre la sedación. Algo así como la ley de la memoria histórica. Un barniz de izquierda mientras practican una política económica y laboral neoliberal. Mal camino…