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Filosofía desde la trinchera

La inmensa mayoría de los políticos suelen ser honestos, no más ni menos que los ciudadanos normales. Lo que sucede es que el sistema político que tenemos genera per se, la corrupción, la deshonestidad. La degradación ética de la praxis política no es cosa cuestionable, sino algo común. Y esto es lo vergonzoso, que un sistema político cree una conciencia en los ciudadanos de que el político es, por el mero hecho de serlo, deshonesto. En sus orígenes, y así debe seguir siendo, el político, es un servidor público, que antepone los intereses de la polis a los suyos o los del partido. Pero el problema es nuestro sistema, como he dicho. Y, por eso creo que los partidos mayoritarios, hablo de la democracia en España, sin generalizar, aunque la cosa es similar, son treméndamente responsables de esa deshonestidad generalizada de los políticos, de esa separación, enferma, entre ética y política, de esa percepción entre la ciudadanía de desprestigio de la clase política. Es necesario, en España una segunda transición que regenere la clase política. Son muchas las cosas que habría que hacer, cambiar la ley electoral, cambar la ley de partidos, proclamar las listas abiertas, eliminar la profesionalización de la política en municipios y regiones, profundizar en una democracia republicana (participativa), en fin, la lista es enorme y es una asignatura pendiente de los partidos mayoritarios. La percepción de deshonestidad que tienen los ciudadanos, aunque en muchos casos falsa, tiene su raíz en los propios intereses de los grandes partidos. Es necesario que los políticos honestos que pertenecen a estos partidos, que son más de los que parecen, y no se les ve, remuevan las entrañas de sus partidos. Y es necesario, por otro lado recordar, y no tirar balones fuera, que todos somos políticos, es decir, habitantes de la ciudad. Si consentimos el mal somos participes del mismo.

La historia de la humanidad y de su pensamiento, incluido el pensar racional científico y filosófico no tienen un sentido fuera de sí mismos. Son productos emergentes de la evolución biológica. Mecanismos adaptativos. Mientras que funcionen, pues bien, sino, pues caen en la nada. El problema es que tendemos a ver, por una adaptación biológica, desde el prisma de la intencionalidad, lo cuál hace de nuestro pensamiento un pensamiento antropocéntrico. Ése es el problema. El mal y el bien son categorías históricas de origen trascendental. Hay que sacar las consecuencias de Nietzsche (dios ha muerto, de ahí lo de “historia de un error”) y de Darwin, el hombre es una especie más entre miles de millones. Adiós antropocentrismo. No estoy tan lejos de lo que dijo Reguera, lo que pasa es que yo, ante el nihilismo, hago un planteamiento provisional, ofrezco una tabla de náufrago. Y, además, soy capaz de indignarme, como le ocurría a él, de ahí su contradicción, porque somos seres dotados de empatía. Y de ésta, que es estrictamente biológica, emerge la ética.

Estimado Alberto, espero que salgas elegido en las próximas elecciones y que sigas luchado desde dentro y que resistas las presiones internas del partido y las externas que no han comprendido tu opción. Para mí has dado muestra de ser un hombre de principios y resistente. Yo a mis alumnos, cuando veo que se desesperan y que dicen que todo da igual, que todos son iguales, que no merece la pena ni siquiera votar, les digo todo lo contrario que todo depende de nosotros y, sobre todo, de ellos que son jóvenes y les animo a participar activamente en la política, no sólo con el voto sino entrando a formar parte de ONGs y, más en concreto, en las juventudes de los partidos para intentar cambiar los mecanismos de los partidos desde dentro. Tenemos la democracia que tenemos, pero para mejorarla hay que mejorar una parte fundamental de esa democracia, los partidos y para ello los jóvenes y hombres de principios deben entrar en política. Hoy en día vivimos en una democracia formal, es decir, vacía. Una mera estructura. Pero la democracia es hasta una forma de vida, como decía el viejo Aranguren, catedrático de ética y maestro de todos los primeros socialistas de nuestra democracia, al final murió un tanto desencantado. Pero a lo que iba, no se puede negar que esa democracia se ha convertido en una partitocracia oligárquica, salvo los muy interesados en el poder lo niegan. De la democracia queda la forma, que no es poco. La participación ni interesa ni se quiere, salvo para el voto. La estructura de los partidos es aristocrática, antidemocrática y clientelista, además de carismática. Pero es lo que tenemos. Urge reformar los partidos para profundizar en la democracia. La democracia es una forma de gobierno que siempre está en construcción, por ello podemos retroceder o avanzar. Ahora estamos, y no sólo en nuestra región y en España, sino en todo el occidente democrático, en franco retroceso. Por eso nos ha sorprendido lo de Oriente Próximo, aquí no hay una ciudadanía capaz de indignarse y resistir. Preferimos la comodidad y consentir. La esperanza son los jóvenes y gente con principios que desde dentro del propio partido se atreven a dar la cara y no ocultar los muertos en el armario. Entre todos tenemos que ser capaz de que los jóvenes alcancen un grado de conciencia que les lleve a la indignación y ello les conducirá a la resistencia y la acción. Todos somos responsables de ello, cada uno en el lugar que le corresponde o que haya elegido. Saludos y que tengas suerte. Y un saludo para ti también, Fernando.

Lo siento Fernando, pero no respondes a nada desde el principio no te defiendes de lo de las listas electorales. No te defiendes del ataque a la democracia. Tampoco a las acusaciones, que Pérez Reverte hace, en tono periodístico, pero que si te informas están bien documentadas. Sólo has utilizado una táctica. Matar al mensajero. Has pretendido atacarme para defenderte. Y, esto es sofistica. Técnicamente, argumentos ad hominem, como sabes. Aunque fueran ciertos, que no lo son, no sirven de nada. De lo que se trata es de criticar los argumentos del oponente con otros argumentos no insultándolo. Y además, esto último, aunque probablemente no sea tu intención, sólo que al no vernos las caras suena mal, lo has hecho en tu penúltima intervención. Eso queda feo, y más entre profesores de bachillerato, yo al menos lo era, ahora, por ley, soy de secundaria, unificación…y ya me entiendes. La ley crea la realidad y no sigo.

 

            No creo que se nazca de nada, se educa uno en algo. Y si que cuesta salir de eso en lo que se educa. Yo conozco gente con muchos años que no salen de la tradición. Y yo voté al PSOE, en las elecciones del 82. Pero aprendí rápido. U obedeces o estás fuera. Y no admito la obediencia, eso de ser una piña, que decía Felipe González, sin razón, me parece tribal. Y no confundo la soledad con la libertad. Sólo digo que la libertad intelectual te lleva a la soledad. Es más fácil ser sumiso y obediente. Es nuestra naturaleza, todos flaqueamos. Y no me considero un héroe. Cuando les hablo a mis alumnos y parece que la cosa se pone imposible, como para decidir entre el heroísmo y la vida honesta, lo que mantengo es que sólo se nos puede pedir, o, más bien nosotros a nosotros mismos, la honestidad. Los héroes, me dan miedo, pueden ser fanáticos. Yo intento seguir un camino pedregoso. Yo no estoy solo. Estoy en diálogo, mediante la lectura y el estudio, permanente con los hombres más sabios de la humanidad, del pasado y del presente. Es buena compañía, ¿no te parece?. Muchas veces coincido con ellos, otras discrepo y los críticos racionalmente, no insultándolos. Las págims de mis libros están llenas de anotaciones. Por ponerte un ejemplo, ya he escrito un largo artículo como réplica a la conferencia de Isidoro Reguera. En que para nada hablo de él porque no es de recibo, hablo de sus argumentos que me parecen erróneos. Confunde, descripción con explicación y, sobre todo, justifica cosas como éstas. Que tú puedas llamar sinvergüenza a Pérez Reverte. Porque todo vale. Pues no señor, y no lo voy a demostrar ahora, no todo vale. Porque si todo vale, lo único que vale es la razón del más fuerte. Y es lo que ha ocurrido en la historia.

 

            Y, por seguir con el tema de la democracia ya te contesté en las jornadas. Aunque es muy cierto, y es un límite de la acción política, que no se puede confundir la teoría ideal con la práctica concreta de la política. Lo que no es de recibo es que esto sea una justificación para todo. Por ser breve, hubo una bifurcación en los años setenta. O se seguía el consejo del informe del club de Roma o se seguía la política neoliberal. La opción fue la segunda. Un grave error, pienso.  Y estas son las cosas que hay que discutir. Pero la política neoliberal, como traté de exponer, con varias pinceladas, tiene una base en el pensamiento muy amplia. Que arranca desde Locke, pero sobre todo, desde la segunda guerra mundial. Los perdedores en el debate contra Keynes, los ultraliberales económicos son a los que los políticos, desde hace cuarenta años han escuchado. Y, por ello, los políticos son responsables del mal actual. Y los ciudadanos somos responsables también por no haber reaccionado. Por mantenernos en la comodidad y en la pereza. Aquí no se libra nadie. Y, para mí no es ningún ejercicio de purgar culpas. Soy un escéptico y pienso que la naturaleza humana no da más de sí. Expuse el otro día algunos de los principios de mi filosofía ética, principios positivos, no crítica, como acostumbro. Y me refiero al cosmopolitismo y éste me ha enseñado que la naturaleza humana es universal y que lo que veo de maldad en el hombre, me pertenece, igual que su bondad o creatividad. Nunca podré decir que no habría participado en un genocidio. Está dentro de mi naturaleza, ahora, a toro pasado puedo reconocerlo y no participar más del mal, eso es honestidad intelectual, no heroísmo.

 

            Hombre y ya me suena un poco a gracia. Que no me crea todo lo que leo. Tengo una biblioteca de más de tres mil libros, treinta años leyendo a diario. Y me vas a decir tú a mi lo que me tengo que creer. Esto es de discusión de patio de primaria, hombre. Seamos serios. O no digamos ni pío.

 

            Hombre y eso de las películas que me monto. Insisto, esto no son argumentos, son descalificaciones, casi insultos. Pero bueno. Yo no me monto películas, argumento. La película se la monta el poder y nos la pone a diario en los medios de comunicación. Yo estoy continuamente dudando, pensando y criticando, unas veces con más acierto y otras con menos. Pero que uno se monta películas, eso me suena a la visión conspirativa de la historia. No creo en ella, porque sería renunciar a la razón. Sin embargo, el poder si cree y lo ejerce. Y mi trabajo como persona es desenmascarar mitos. Que detrás del mito no hay nada, pues que  le vamos a hacer, pues que la gente se busque un cura si quiere. No hay ni salvadores ni nuevos redentores y eso es lo que debemos aprender. Pero ahora existe un gran pensamiento que se nos presenta como tal y llevo muchos años estudiándolo e intentando desenmascararlo. Ésa es mi obligación como profesor de filosofía y mi deber como ciudadano o persona. Nunca he buscado ningún tipo de cobertura publicitaria, si se me ha dado la he aceptado, si no, incluso me pago mis publicaciones y las regalo. Y sin pecar de soberbia, un artículo mío tiene decenas de horas de trabajo detrás.

 

            Gracias por tu aviso con lo de los aduladores, son amigos. Y aprendí hace años lo de Diógenes, prefiero a los cuervos que a los aduladores porque los primeros devoran a los muertos, pero los segundos a los vivos. Pero, como te digo, son amigos. Y entre la amistad está el cumplido que por su puesto se agradece. Pero, curiosamente, con todos ellos, he tenido tremendas discusiones en las que para nada hemos estado de acuerdo y creo que de ellas hemos salido crecidos. Y tu adulación del final, pues no me la creo. Si tuviese valía intelectual estaría en la Sorbona, por lo menos, y no donde estoy. La existencia es efímera y yo sólo pretendo aclararme un poco y, si de paso, otro me ayuda y yo a otro, pues tanto mejor.

 

            Un saludo. Pero, insisto, tu discusión va errada, aunque tuvieses razón en lo que dices de mí. Lo que interesan son los argumentos, no el carácter, los sentimientos, y las vicisitudes de aquel que los pone sobre el tapete. Un saludo.

CONTRA EL POSMODERNISMO. RÉPLICA A ISIDORO REGUERA EN SU PARTICIPACIÓN EN LAS VIII JORNADAS DE CIENCIA TECNOLOGÍA Y SOCIEDAD DE VILLAFRANCA DOS BARROS 2011.

 

            La ponencia con la que nos ilustró el profesor Isidoro Reguera fue brillante, tanto en su forma retórica, como en su contenido. Fue realmente un reto. Quizás una provocación. Y es verdad que el filósofo debe provocar. O, como decía Diógenes el cínico, acentuar la nota un poco más para que el resto den el tono justo. Todo esto es cierto, pero creo, sinceramente, que las tesis posmodernas no se mantienen, por un lado, y, por otro, creo que son extremadamente peligrosas y, además, autojustificativas de la barbarie del poder y causan la impotencia en el ciudadano. Le ayudan a ser un esclavo sumiso.

 

            Vamos a ver, por su puesto que los grandes relatos, como sostiene el posmodernismo no son ya viables. Pero la cuestión es qué entendemos por grandes relatos. Si a ellos nos referimos como relatos que pretenden alcanzar una verdad absoluta, más allá del sujeto que conoce, el sujeto histórico y social. Una verdad que sea trascendental y absoluta. Pues en eso estamos con los posmodernos. En lo que de ninguna de las maneras se puede participar es en la ausencia de objetividad en el ámbito del conocimiento (aunque éste proceda del sujeto) y del compromiso ético, la solidaridad, como defienden dos de los máximos exponentes, Vattimo, junto con Rorty en su libro sobre El futuro de la religión

 

            Lo que Isidoro Reguera nos presentó, siguiendo a Sloterdijk, fue una descripción del panorama nihilista en el que vivimos, en el que se ha legado al fin de la historia porque ha habido un fin del pensar al proclamarse la muerte de dios. La historia, como acontecimientos está terminada con occidente, ya no son posible conquistas geográficas y demás. La verdad, la belleza y la justicia, que tienen su fundamento en dios, si éste ha muerto carecen de sentido. La idea de progreso, que se encarna en el mito cristiano de la historia cae por su propio peso. No estoy en desacuerdo con ello, lo que considero es que de ello no se sigue ningún fin, sino una posibilidad de apertura. Lo que ha fracasado con los grandes relatos es lo que yo he llamado en otro lugar Pensamientos contra el poder la perversión de la razón ilustrada. La razón ilustrada se pervierte cuando se hace absoluta. Es decir, cuando se cree omnipotente, cuando, en definitiva, se equipara a dios o se endiosa. Efectivamente, esto ha sido en la realidad histórica, que es donde toman forma real el pensamiento ideal, lo que ha generado los mayores totalitarismos de la actualidad o modernidad. La razón ilustrada “pervertida” es culpable de ello, sin duda. Así que podemos considerar una bendición la crítica posmoderna cuando nos dice que los grandes relatos de la humanidad han llegado a su fin. Pero no es cierto. Lo que hace el posmodernismo, y es lo que dice Sloterdijk, e Isidoro comenta, es contar novelas filosóficas. El problema es que estas novelas filosóficas se pueden convertir en auténticos delirios y pueden ser aprovechadas por los poderes. Si no hay sentido, el sentido es el del más fuerte.

 

            Aunque yo también parto de un nihilismo, el que surge de nuestra mera condición biológica, del que hablaré después, no participo del todo vale del posmodernismo, o, al menos, como lo interpreta Reguera. No todo vale. Han caído los discursos absolutos, pero no los discursos objetivos. Pero antes de defender mi tesis tengo que decir, que es en la propia ilustración donde encontramos las bases para la critica de una razón absoluta y de un progreso de la humanidad. Me refiero a Rousseau y a Kant. El primero es el primer gran crítico de la idea de progreso. El desarrollo tecnocientífico no ha mejorado a la humanidad, la ha empeorado, la ha corrompido éticamente. El desarrollo de la historia de la humanidad, como nos muestra en su Discurso sobre el origen de la desigualdad en el hombre, es una profundización en la desigualdad humana, en la corrupción moral, en suma. El progreso, entonces, no vendría de un progreso científico técnico, ni sería un fin determinado de la historia, sino que procede de la voluntad de los hombres. La idea de Roussaeau, aunque una ficción, como nos muestran los biólogos y los etólogos, es que el hombre en su estado de naturaleza vive en igualdad y libertad, y que existe una bondad originaria. No es cierto, desde la ciencia actual esto, casi, aunque no del todo, lo contrario. Pero le sirve a Rousseau para decir que si queremos un progreso de la humanidad, éste debe ir dirigido a la conquista de la igualdad y la libertad. De tal forma que la organización social debe fomentar desde todas sus instituciones, la educación, Emilio, la familia, La nueva Eloisa, y el Estado, El contrato social, la consecución de estos ideales éticos. Como vemos no hay una razón absoluta que rija la historia, ésta depende de la voluntad humana. La razón debe “racionalizar” las relaciones humanas para que no aparezca la desigualdad. Esta es la cuestión, no hay ninguna razón absoluta. Y lo que sí encontramos son unos mecanismos institucionales que garanticen la mayor igualdad y libertad posible, que, de suyo, no vienen dadas. Aunque se parte de un mito, una situación idílica, de la que Rousseau es consciente, no se acaba en un absolutismo político. La crítica a la razón, que ya ha hecho antes, nos lleva a la consideración de que ésta es parcial y contingente y que no puede estar separada de la pasión, como, por otro lado, también defendiese Hume. No hay razón sin pasión.

 

            Pero mucho más claras están las cosas en kant. Filósofo que representa un antes y un después y que debe ser reactualizado. La filosofía de Kant, marca un punto de inflexión en el pensamiento; y su filosofía trascendental se ha ido llenando de contenido empírico a la par que han ido desarrollándose las ciencias. Y esto se puede decir tanto para la teoría del conocimiento, como la ética o su filosofía política y de la historia. Kant marca lo que se puede saber de lo que no se puede saber. Su crítica de la razón pura es una delimitación entre lo que se puede saber, que no es todo, ni absoluto, pero sí objetivo, que es la ciencia, aunque fundamentado en el sujeto del conocimiento, que en Kant es el sujeto trascendental y que es universal. Y que para nosotros es el cerebro, que también es universal. Tenemos unos aprioris cognitivos que son fruto de la evolución. Y estos son condición de posibilidad objetiva del conocimiento. Pero no garantizan el conocimiento absoluto. Porque, en realidad, la verdad científica es constituida por el sujeto, pero, insisto, ese sujeto es universal. Pero lo mismo ocurre con la ética. Kant buscaba una ética universal a través de una ética formal que se tendría que apoyar en un imperativo categórico, cuya máxima formulación es “Obra siempre de tal forma que consideres al otro un fin en si mismo y no un medio”. Esto es la base del concepto de dignidad y de persona. La base sobre la que ha de construirse el derecho. Kant, en su crítica de la razón práctica, hace esta deducción trascendentalmente, pero hoy en día, desde el desarrollo de las teorías de la evolución y la etología, sabemos que el ser humano es un ser social y ello implica que su comportamiento se basa en la empatía y en lo que los psicólogos evolutivos o sociobiólogos llaman la teoría de la mente, pensar en que piensa el otro y así sucesivamente. Es decir, la posibilidad de ponerse en el lugar del otro. Pues bien, lo mismo que ocurre en el ámbito del conocimiento, esto es un a priori biológico, por tanto, universal. Nuestra apreciación del bien, la justicia y la belleza, así como la posibilidad de verdad u objetividad, vienen marcadas de forma a priori desde la propia evolución biológica. Como se puede apreciar, aquí no hay ningún absolutismo, aquí hay unos límites muy claros de la razón, la objetividad, la justicia, el bien y la belleza. Todos ellos objetivos, pero no absolutos. Cuando hoy en día se dice, como por ejemplo en el arte, que todo vale, se cae en un relativismo que, inmediatamente da paso a un absolutismo. Lo que vale es lo que el mercado del arte dice que vale. Hay un absoluto que lo contamina todo en la sociedad posmoderna en la que vivimos, el capital, la mercantilizaión e instrumentalización de todo. Así que es una gran mentira y una gran falsedad decir que todo es relativo. Todo, salvo el valor del mercado que nos instrumentaliza.

 

            Pero sigamos con Kant. El autor ilustrado nos dice que no hay un sentido determinado de la historia. Decir que la historia tiene un sentido, que hay un progreso inexorable, eso es cuestión que a priori, no se puede decir. Es una cuestión del ámbito religioso. Éste sí es un relato que pretende ser absoluto sobre la humanidad y sobre el cual se fundan totalitarismos. Pero desde la razón crítica de Kant, como desde la docta ignorancia de Sócrates, así como desde la postura popperiana de la imposibilidad de la verdad, sólo cabe la provisionalidad. La razón es provisional, no absoluta, tiene una base pasional. El futuro depende de nuestros actos. Por eso, de la postura de Popper, inspirada en Sócrates y Kant, surge la idea de la sociedad abierta, una sociedad que se construye a base de eliminación de errores. Una sociedad que no utiliza una razón absoluta para desarrollarse, como la platónica, la hegeliana y la marxista, sino una razón fragmentaria, no holística. La perversión ilustrada reside, como decía, en la absolutización de la razón. Pero eso será lo que ocurrirá en el siglo XIX, con filósofos, como Hegel y Marx, con las consecuencias que ello ha tenido en el siglo XX y lo que va del XXI. Porque hay que señalar, que la sociedad neoliberal en la que vivimos, cuya ideología o filosofía que la sostiene, el posmodernismo, con su nihilismo de la conciencia, es una absolutización de la razón. En este caso la razón económica. Y es esta razón económica la que ha creado el vacío de la conciencia, el nihilismo y el egocentrismo consumista. Todo lo contrario que sostiene Isidoro, cuando llega a decir que el posmodernismo es una hiperconciencia o superconciencia. Falso, el posmodernismo es la ausencia total de conciencia y de logos. Una vida de autómatas vacíos, que obedecen los impulsos creados por el mercado, inconscientes de sus cadenas y que obedecen sumisos la ley absoluta del mercado. Solitarios e insolidarios radicales. Nihilismo, no superconciencia. Una farsa en la que todo el mundo puede opinar y decir, porque nada vale, porque lo único que vale es lo que se nos impone desde la razón absoluta del mercado. En la posmodernidad no hay autoconciencia, hay aniquilación de la conciencia, porque se vive en una ficción de eterno presente.

 

            Pero decía Kant, y por eso no tiene una idea de un progreso automático de la historia regida por una razón universal, que la ilustración es la salida del hombre de su autoculpable minoría de edad. La ilustración es la consecución de nuestra libertad y autonomía. Y somos autoculpables por pereza y cobardía. Es más cómodo ser esclavo que libre. No saldremos de la minoría de edad si no superamos con esfuerzo (virtud) los vicios que nos esclavizan. De nuevo en Kant aparece la voluntad. El progreso continuo de la humanidad requiere del uso público de la razón que se alcanza por la ilustración, pero no de forma automática. El crecimiento biológico no lo garantiza, ni siquiera la educación, aunque es la mejor vía para ello. El progreso, de esta forma, se hace contingente, discontinuo, con recaídas. No hay nada garantizado, no hay razón universal, porque, aunque Kant es creyente, yo no, dios no es un objeto del conocimiento, no nos puede garantizar nada. Así que, de esta forma, la razón en kant está limitada. Y si a ello le añadimos la ciencia actual pues nos damos cuenta de la universalidad del conocer, del sentir y de la apreciación estética, pero renunciamos al absolutismo.

 

            Para mí el nihilismo hay que encuadrarlo en la idea de Darwin. Ya lo señaló Dennet en La peligrosa idea de Darwin, y el excelente filósofo de la ciencia Carlos Castrodeza, lo lleva a las últimas consecuecias en su La darwinización del mundo. Efetivamente, nada tiene sentido, fuera del sentido biológico. Y el sentido biológico es el de la procreación. Los organismos son máquinas de supervivencia de los genes. El individuo muere, los genes sobreviven a través de ellos. En el caso del hombre, la cultura en todas sus dimensiones, es una forma de adaptación. Así que el sentido de la cultura no es per se. Esto evita caer en cualquier forma de absolutismo, sino que está en relación con la supervivencia. Y hay que tener en cuenta que, como animales tribales que somos, hay dos caracteres que son esenciales en nuestra etología, la competencia y la cooperación. No se entiende la sociabilidad humana sin ellas aunque parezcan contradictorias o excluyentes, ambas se dan. Pero ya lo vio también Kant, y, como he dicho, la ciencia etológica se encargó de darle contenido empírico. Es aquello que decía Kant de la naturaleza humana: la sociable insociabilidad humana. Pues bien, aquí tenemos una serie de caracteres que nos universalizan a priori por nuestra propia evolución. Toda la diversidad cultural no es más que el fruto de la emergencia de estos aspectos biológicos. Digo emergencia porque no existe un innatismo absoluto. El despliegue de nuestra conducta se hace en relación con el medio. Esta relación es la que va moldeando el cerebro, que es el mismo para todos, en principio, pero que el desarrollo va a singularizar. De ahí nuestro carácter particular, a nivel de individuos y el carácter multicultural de la humanidad. Pero, lo que hay que tener en cuenta es que, por debajo, subyace lo biológico. Éste es el nihilismo naturalista. Aunque la cultura se transmita por memes, concepto sacado del de gen, es el gen el que “pretende” , disculpen el abuso antropomórfico, sobrevivir a través de las culturas.

 

            Y, por eso podemos decir, y, concluyendo, que realmente la historia no tiene sentido, no hay ningún progreso de la humanidad, ni siquiera biológico, porque las leyes de la evolución son el azar y la necesidad. La especie homo sapiens existe como muy bien podría no existir. No hay una dirección en la evolución, sino una ramificación en el que el final de cada rama, cada hoja, representa a una especie. Todas equivalentes desde el punto de vista biológico. Y si la especie es contingente, más lo es el individuo, su sentido biológico es el de la permanencia de la especie. Pero, insisto, el homo sapiens, y esto no nos hace ni mejores ni nada, es una particularidad, como las garras y los colmillos del león, se adapta culturalmente. Pues bien, las culturas, la cultura en general, son mecanismos de adaptación que obedecen a universales biológicos, por eso, en el fondo tienen que tener algo en común, que es la humanidad. De ahí lo de una ética cosmopolita universal y, por otras causas, la necesidad de dar un salto hacia una ética ecológica. Entonces, en las culturas debe primar también el criterio de eficacia. Aquellas que permitan una mayor supervivencia de individuos triunfaran sobre las otras. Y desde un punto de vista histórico-pragmático, como sostiene Marina en En busca de la dignidad humana, preferimos sociedades en las que se respete la libertad, la igualdad y la fraternidad, en la que haya justicia y derechos sociales. Y hablando de nuevo antropomórficamente, nuestros genes también prefieren estas sociedades, porque la posibilidad de supervivencia es mayor. Por eso la tendencia en la historia, que no la razón absoluta, y nuestro pragmatismo nos hacen ir hacia sociedades mas justas y solidarias. Al menos preferirlas. Porque todos huimos del dolor y de la muerte como el peor de los males, porque estamos programados para reproducirnos, ahí no somos libres. Por eso, en definitiva la justicia es un ideal regulativo de la acción política y tendemos a universalizarlo. No hay valor absoluto. Ni siquiera, como el pensamiento políticamente correcto supone, la democracia es la última verdad. En tal caso estamos ante una perversión de la razón ilustrada. Porque esta democracia del pensamiento único es la neoliberal. La democracia es un método para evitar la tiranía e intentar garantizar, a través de instituciones revisables, la igualdad, la justicia y la libertad, que, por otra parte, siempre serán parciales. En un tipo así de sociedad a la que por voluntad pragmática tendemos nuestro triunfo biológico sería mayor. Por tanto, ni hay sentido del hombre, ni de la historia, ni relatos absolutos, pero sí tendencias basadas en a prioris biológicos universales de la humanidad. El sentido es, por tanto, construido. No hay progreso automático, como sostiene Gray, esto es un engaño de los poderosos y de la razón absoluta. Es más, llega a decir en Perros de paja, que es un autoengaño. El hombre necesita creer en el progreso. Por eso, lo que yo sostengo es que si bien no hay progreso, es necesario hacerse consciente de que no lo hay; y, a partir de ahí, construir la casa en la que, mientras encontremos otra mejor, poder vivir, y así sucesivamente.

 

 

                                   Juan Pedro Viñuela

 

                                   Mayo 2011.

Arturo Pérez Reverte



Hay un problema laboral del colectivo de controladores aéreos que afecta al 1,2% de la población española (600.000 personas) y casi todos saltáis como energúmenos pidiendo hasta el linchamiento de ese colectivo cuando el día anterior hacen otra reforma del sistema laboral más restrictiva, quitan los 420 euros de ayuda a 688.000 parados que están en la ruina y anuncian cambios drásticos a peor en la ley de pensiones que afectan al 80% de la población y nadie se indigna ni dice nada. ¿Sois idiotas?
 

Estáis pidiendo a gritos al Gobierno que se apliquen medidas que quitan el derecho a la baja laboral, a los permisos retribuidos y a las horas sindicales, sacar militares a la calle ¿sois idiotas?

Estáis leyendo que mintieron en los vuelos de la CIA, en el caso Couso, que González era la X del GAL, que gente del PP cobraba de la trama Gürtel, que hay políticos que cobran más de 230.000 euros al año, pero que nos cuestan más de 3 millones de euros, que la corrupción en la política no es excepción, sino norma, que ellos mismos se adjudican el derecho a cobrar la jubilación máxima con pocos años en las Cortes y a nosotros nos piden 40 de cotización, banqueros que consiguen del gobierno medidas duras contra los trabajadores y que tenían que estar en la cárcel por delitos demostrados de fraude fiscal y no decís nada, os quitan dinero para dárselo a esa gente que cobra cientos de miles de euros año, especula con nuestro dinero, defrauda a Hacienda y seguís callados ¿sois idiotas?

Tenéis una monarquía que se ha enriquecido en los últimos años, que apoya a los poderosos, a EEUU, a Marruecos y a todo lo que huela a poder o dinero, hereditaria como en la Edad Media ¿sois idiotas?

En Inglaterra o Francia o Italia o en Grecia o en otros países los trabajadores y los jóvenes se manifiestan hasta violentamente para defenderse de esas manipulaciones mientras en España no se mueve casi nadie ¿sois idiotas?

Consentís la censura en los medios de comunicación, la ley de partidos, la manipulación judicial, la tortura, la militarización de trabajadores sólo porque de momento no os afecta a vosotros ¿sois idiotas?

Sabéis quién es toda la gentuza de las revistas del corazón, futbolistas supermillonarios pero jamás escucháis a nadie como Saramago o Chomsky u otros mil intelectuales veraces y comprometidos con vuestros problemas ¿sois idiotas?

Si mucha gente responde sí, aún nos queda un poco de esperanza de conseguir acabar con la manipulación de los políticos y poderosos.
Si la mayoría contesta no, entonces estamos jodidos.

EL GOBIERNO: Ha bajado el sueldo a los funcionarios, suprimido el cheque-bebé, congelado las pensiones y reducido la ayuda al desempleo, (EL PARO), para afrontar la crisis que han generado los bancos los políticos y los especuladores bursátiles.

Nos gustaría transmitirle al Gobierno lo siguiente:

Dediquen su empeño en rebajar LA VERGÜENZA DEL FRAUDE FISCAL,que en España se sitúa alrededor del 23% del P.I.B. (10 puntos por encima de la media europea) y por el que se pierden miles de millones de €uros, fraude que repercute en mayores impuestos para los ciudadanos honestos.

TENGAN LA VERGÜENZA de hacer un plan para que la Banca devuelva al erario público los miles de millones de euros que Vds. les han dado para aumentar los beneficios de sus accionistas y directivos; en vez de facilitar el crédito a las familias y a las empresas, erradicarlas comisiones por los servicios bancarios y que dejen de cobrar a los españoles más humildes €30.01, cada vez que su menguada cuenta se queda sin saldo. Cosa que ocurre cada 1º de mes cuando les cargan las facturas de colegios, comunidades, telefonía, Etc. y aun no les han abonado la nómina.

PONGAN COTO a los desmanes de las empresas de telefonía y de ADSL que ofrecen los servicios más caros de Europa y de peor calidad.

ELIMINEN la duplicidad de muchas Administraciones Públicas, suprimiendo organismos innecesarios, reasignado a los funcionarios de carrera y acabando con los cargos, asesores de confianza y otros puestos nombrados a dedo que, pese a ser innecesarios en su mayor parte, son los que cobran los sueldazos en las Administraciones Públicas y su teórica función puede ser desempeñada de forma más cualificada por muchos funcionarios públicos titulados y que lamentablemente están infrautilizados.

HAGAN que los políticos corruptos de sus partidos devuelvan el dinero equivalente a los perjuicios que han causado al erario público con su mala gestión o/y sus fechorías, y endurezcan el Código Penal con procedimientos judiciales más rápidos y con castigos ejemplares para ellos.
 

INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 €/mes. Y bastantes más por diferentes motivos que se le pueden agregar.

INDECENTE, es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.

INDECENTE, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).

INDECENTE, es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.

INDECENTE, es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.

INDECENTE,es colocar en la administración a miles de asesores = (léase amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados)

INDECENTE, es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos y sindicatos pesebreros, aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.

INDECENTE, es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (ni cultural ni intelectual).

INDECENTE,es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.

Indecente No es que no se congelen el sueldo sus señorías, sino que no se lo bajen.

INDECENTE, es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.

INDECENTE, es que ministros, secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del ERARIO PÚBLICO.

Y que sea cuál sea el color del gobierno, toooooooodos los políticos se benefician de este moderno "derecho de pernada" mientras no se cambien las leyes que lo regula.
¿Y quiénes las cambiarán? ¿Ellos mismos? Já.

Juntemos firmas para que haya un proyecto de ley con "cara y ojos" para acabar con estos privilegios, y con otros.

El gran engaño mundial y la pantomima del poder.

 

No es que yo quiera fastidiar, ni sea un cascarrabias, ni que no considere a Bin Laden un terrorista. Por su puesto que lo es. Lo que me sorprende, y la capacidad de sorpresa y de asombro se está perdiendo por la domesticación del pensamiento y el hartazgo de información, es que, precisamente, en este momento se le da caza, o mejor se mata a este terrorista sanguinario. Me sorprenden dos cosas. La primera es el momento. Resulta que las revueltas árabes nos muestran un mundo que no es el que nos habían pintado. No es el fundamentalismo lo que reina en el mundo árabe. Las revueltas tampoco persiguen estrictamente la democracia, esta es una vía de resolución de los problemas. El pueblo se rebela porque pasa hambre, porque está en la miseria y reconoce que los culpables son una serie de sátrapas que han usurpado el poder durante décadas, manteniendo al pueblo oprimido, pero no sólo ya, en lo que se refiere a las libertades y derechos sociales. Si no que de la opresión de la que hablamos es la miseria y el hambre.

 

            Esto ha puesto en entredicho, por dos razones, a la comunidad internacional, y en especial a Europa. En primer lugar, lo que he dicho, no se puede identificar el Islam con el fanatismo, ni el mundo árabe con el Islam. El choque de civilizaciones es un engaño y una patraña que tuvo como objetivo mantener las conciencias occidentales tranquilas y sumisas porque se les había fabricado un enemigo a su medida. Enemigo inventado, lo que en el fondo había es un control geoestratégico de los recursos energéticos. En segundo lugar, resulta que las revueltas de los pueblos oprimidos nos muestran una ciudadanía más viva, más libre, más demócrata y valiente que la sumisa y obediente ciudadanía europea. Nos han dado una lección. Nosotros somos participes de su mal, eso en primer lugar, y en segundo lugar, aceptamos las condiciones que el fascismo capitalista nos impone, sin mover un dedo. Parece que estamos esperando, porque no nos lo creemos, que la miseria llame directamente a nuestras puertas para indignarnos y reaccionar. Pero entonces será demasiado tarde. El mal viene desde hace cuarenta años, desde la crisis del petróleo. Pero el camino que se siguió, no fue precisamente el que aconsejaba el Club de Roma con su Informe sobre el Crecimiento de la Tierra, sino, todo lo contrario, se escuchó a los neoliberales. Y la economía neoliberal, como señala Stiglitz, se convirtió en un catecismo, una creencia. Nuestros representantes políticos son tremendamente culpable de ellos. Pero no menos culpables somos los ciudadanos que les hemos dejado hacer y hasta los hemos votados manteniéndolos en el poder con todos su privilegio y su connivencia directa con el poder económico.

 

            Y otra cosa que me sorprende de la noticia de primera hora, sólo hablo del titular, supongo que después habrán enmendado el asunto, pero la primera impresión es la que cuenta. Más o menos el titular en todos los periódicos venía a decir que el terrorista más peligroso del mundo había sido abatido y su cadáver arrojado al mar. Vamos, esto es de película. Titulares a nivel mundial con esta rigurosidad, ¿dónde está el periodismo? Parece como si el poder político tuviese prisa por mostrar la muerte del terrorista y, además, señalar su peligrosidad y su condición de musulmán, árabe y fanático. De esa manera volvemos a recuperar el imaginario colectivo que identifica al árabe con el fanático y el terrorista. No son tan buenos los musulmanes. El choque de civilizaciones sigue en pie. Se nos estaba cuestionando y hay que reafirmarlo. La inmigración es peligrosa, los refugiados no son reconocidos como tales. Vamos, independientemente de la verdad, que no lo dudo, porque no lo sé, pero sí que es un auténtico montaje ideológico chapucero. Y encima eso de que el cadáver ha sido arrojado al mar. Y quién lo ha identificado, y cómo ha sido la operación, no se ha podido detener y ser sometido a un juicio. Y, además, el terrorista más peligroso del mundo. Hombre, pues yo diría que George Buhs ha sido bastante más sanguinario. Sólo en la guerra de Irak se cobró un millón de muertos. Eso sin contar con los episodios, nada anecdóticos, sino sistemáticos de tortura, pero eso sí, bajo la legitimación de la trampa legal. Y esos otros más que terroristas, genocidas, como Franco y sus secuaces que aún siguen sin juzgarse y que el juez que instruyó la causa, con el amparo de una tímida ley de memoria histórica, más política que eficaz, con más interés político que ético, está siendo juzgado precisamente por eso. Con todos los problemas legales que envuelven al caso, pero el sentido común es apabullante. No se puede entender. Y esto no le indigna a nadie, que las calles de los pueblos sigan llevando los nombres de los genocidas, que en los colegios públicos siga habiendo crucifijos en las aulas, que las autoridades políticas vayan a las procesiones cristianas y católicas. Esa religión que tuvo bajo palio al genocida aún no juzgado. Es increíble e indignante. No es de recibo. Hay que despertar y no dejarse engañar. Insisto, el posmodernismo, el fin del pensamiento, la ausencia de la verdad, el relativismo que acaba en absolutismo del más fuerte, es la posibilidad de la justificación de la barbarie y el engaño. La posibilidad de construir la realidad que al más poderoso le interese. La posibilidad de rehacer el pasado y controlar el presente. Las verdades deben ser desveladas y lo políticamente correcto debe ponerse en cuestión, porque es una mordaza, que con buenas palabras, lo que hace es impedirnos hablar.

 

            Me alegro que un terrorista menos esté en el mundo, aunque me hubiese gustado que fuese detenido, pero lo que no se puede admitir es la falsificación de la historia y, mucho menos, la distracción del pueblo para que el poder tenga las manos libres.