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Filosofía desde la trinchera

Vamos a ver. No hay confrontación entre cultura y biología. La cultura es continuidad de la biología, emerge de ella. La paradoja, que no la contradicción, es que en el proyecto ilustrado y con la democracia inventamos una forma de vivir que es contraria a nuestra propia naturaleza. Eso puede explicar el fracaso de la democracia, si es que pensamos que ha fracasado. Por otro lado, yo no defiendo un darwuinismo social, eso es una simpleza y un no entender el darwinismo en el que hay tanto cooperación y simbiosis como competencia. Lo que yo si defiendo, desde el nihilismo naturalista, es la metáfora del gen egoísta. Y la supervivencia es la de los genes, no la de los individuos y la de las especies. Y, los genes inventan los mecanismos que sea, desde la simbiosis al parasitismo, pasando por la competencia y la jerarquía, para sobrevivir. La cultura humana es un mecanismo de supervivencia como los son las garras y los colmillos para el león, ni más ni menos. Lo que ocurre es que en la naturaleza humana todo es más complejo. Y esto que digo, no implica que no merezca la pena la lucha por la dignidad. Probablemente en una sociedad en la que se respete la dignidad los genes tengan más oportunidades. Y, quizás, por ello, el triunfo de la razón y de la ética a lo largo de la historia. Necesitamos de las normas para vivir en sociedad. Pero el invento griego, que después se amplifica en la ilustración, es que esas normas son universales, son el logos, la razón, que se expresa por la palabra y nos hacen a todos iguales. El logos, la razón es universal, una demostración matemática es igual para todo el mundo. La norma en la democracia nos iguala porque surge del hombre, no se justifica por el poder religioso, ni aristocrático, ni oligárquico. Pero todo esto lo que ha hecho ha sido posible la supervivencia de la humanidad, por tanto, de los genes, que en última instancia son nuestros replicantes. Nosotros somos su máquina de supervivencia, igual que la cultura. Nuestros genes tienen 3.500 millones de años, nosotros vivimos unas décadas y pocas fértiles, la especie homo sapiens tiene unas decenas de miles de años, sólo. Eso es el nihilismo. Todo lo que hacemos es pasar el tiempo, intentar burlar el tedio, la enfermedad mortal. Y en esa adaptación nuestra biología nos permite producir cultura que es lo que al primate homo sapiens le permite sobrevivir. Y una forma de esa cultura es la democracia que intenta garantizar la igualdad y la libertad, que no es poco. Y todo, para nuestro bien individual que, en el fondo, redonda en el “bien” del gen, su posibilidad de replicarse.

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