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Filosofía desde la trinchera

Efectivamente, pero lo que no sé es si se podrá crear un estado de conciencia para parar todo esto. Mi tesis, como sabes, es que el problema es de civilización. De los valores sociales del tardocapirtalismo y de la sociedad posmoderna en la que vivimos. En estas circunstancias será imposible la lucha. Las conciencias están adormecidas, los mismos alumnos no quieren saber nada, viven ensimismados en un hedonismo egoísta, un carpe diem devaluado. La crisis en la que nos encontramos  a nivel mundial es la que puede ser el detonante de un cambio de paradigma que repercuta, como no puede ser menos, en la renovación del sistema de enseñanza.

 

            Con el plan Bolonia lo que se ha hecho ha sido capitalizar la universidad. Es decir, privatizarla y sumirla en los valores del mercado. La universidad ha dejado de ser un centro de conocimiento para estar al servicio de la empresa. Se trata de disminuir conocimientos y crear habilidades para el mercado laboral. Por su lado, los pedagogos, con su ideología hacen el resto. Las humanidades y las  ciencias puras tienen a disolverse. Se ha disminuido en un curso las licenciaturas y se añade el master pedagógico, una farsa. Los que quieran profundizar tienen el campo del trabajo cerrado, por no cursar el master. De lo que se trata es de que la salida de estas licenciaturas, ahora grados, es la enseñanza media. Una vez que se ha vaciado de contenido esta enseñanza, ya no hace falta que los profesores sepan gran cosa. Además podrán ser versátiles. Los de ciencias podrán dar cualquier asignatura de ciencia, así como los de letras cualquiera de humanidades. Cuando llegue esta primera hornada de Bolonia se irá cerrando el círculo del destrozo de la enseñanza media. Ahora les ha tocado a la universidad. Hasta cierto punto se lo tienen merecido, poco hicieron, enclaustrados en sus trincheras alejadas de la realidad y del mundo, cuando empezaron, con la LOGSE, allá por principios de los noventa el desmantelamiento de la enseñanza primaria y, sobre todo, secundaria.

 

            Los medio de comunicación del partido en el gobierno están lanzando su ataque para conseguir su medida estrella en educación, la obligatoriedad hasta los 18 años. Su fundamento es el abandono y el fracaso escolar. Fracaso escolar en la ESO y abandono prematuro en el bachillerato, lo cual hace que un 31 % de la población juvenil acceda al mundo laboral sin preparación. La medida es absurda: si no quieres sopa, dos cazos. El fracaso del sistema educativo que nos pone a la cola de Europa es la LOGSE-LOE, y esto es lo que hay que revisar, o hacer una enmienda a la totalidad. De ninguna de las maneras se resuelve con más obligatoriedad que nos llevaría a una ampliación de la ESO al ya escuálido bachillerato. Como ha ocurrido en la universidad con el plan Bolonia. Allí lo que se ha hecho es extender el bachillerato y la formación profesional. En la universidad se ha unido la ideología pedagógica logsiana con el neoliberalismo. La muerte del sistema educativo público en España es ya casi un hecho. Nadie ha hecho un favor mayor a la enseñanza privada que este gobierno que se dice de izquierdas, el PSOE. ¿Cuánta farsa y cuánta mentira tendremos que seguir aguantando? La igualdad que pretenden con su universalización obligatoria se debe reducir a la igualdad de oportunidades, no a la mediocridad. Una democracia tiene que ilustrar al pueblo, no idiotizarlo, que es lo que el actual sistema de enseñanza hace. Idiotizarlo, estupidizarlo, aborregarlo y adoctrinarlo. Menudo panorama…menos mal que esto no es nuevo para el que conoce un poco la historia de las ideas. En última instancia lo que está produciendo el sistema educativo es crear al nuevo ciudadano: al siervo señor. Esa es la categoría del nuevo ciudadano: siervo del poder y, a su vez, tirano debido a sus pasiones.

 

            De acuerdo con lo que dices, pero no del todo. El hombre no es solo cultura. Eso es una barbaridad. Por supuesto y ahí coincidimos y yo lo he señalado aquí y en el debate, las diferentes culturas modifican el comportamiento humano porque este biológicamente es maleable. Ahora bien, vuelves a caer en la teoría ingenua del buen salvaje. Hecha un vistazo a los libros que hablan de la llegada del hombre a América, como era y como la dejaron, antes de que llegases los igualmente depredadores occidentales cargados de mitos cristianos, de una capacidad técnica impresionante y del incipiente desarrollo del capitalismo. No te engañes, no soy tendencioso, soy realista, por eso pesimista con la condición humana. Tú ideologizas, sin base científica, la discusión porque quieres defender la bondad originaria del hombre y eso es mentira. Recuerda la sentencia: “Hombre soy y nada de lo humano me es ajeno.”  Terencio. Ni lo humano, ni lo divino, ni lo bueno, ni lo malo…

Eso de que los hombres son únicos, porque son seres morales, porque son seres racionales, porque son conscientes de su muerte, porque son intencionales, no son más que fabulaciones de la cultura. Historias que el hombre se cuenta a sí mismo para dar un sentido a su existencia. En definitiva, para sobrevivir. En suma, como dice Mark Rowlands en “El filósofo y el lobo:” los hombres son animales que se creen las historias que se cuentan sobre ellos mismos. Son animales crédulos.

Impresionante historia la de las palomas migratorias norteamericana. Es la historia del hombre desde el neolítico y desde que empezamos a domesticar a la naturaleza ya no hay vuelta atrás. Y todo bien justificado por la cultura antropocéntrica. Cada vez necesitamos más, pero cada vez tenemos menos. Vivimos en planeta saturado por la especie humana. Menos mal que somos los únicos animales morales…¿verdad?

Acabo de leer el último libro de la excelente filósofa y magistral escritora Adela Cortina, “La justicia cordial” Es un libro que arranca del discurso de entrada en la real academia de las ciencias morales y políticas. A pesar de coincidir en gran media con ella, porque, yo me considero también un heredero de la ilustración, y participo del ideal comunicativo o dialógico de la ética y la política en la línea de Habermas, que es la que ella sigue, discrepo en dos asuntos de importancia.

 

            En primer lugar nuestra autora pretende una ampliación del concepto de justicia que vaya más allá de la razón e incluya los sentimientos, la empatía. Esta sería, y lo comparto, una forma de superar la razón vacía kantiana, el imperativo categórico y la comunidad ideal de diálogo entre personas racionales, que representaría la democracia a lo Habermas. Me parece muy interesante esa forma de superar, mediante la razón cordial, ese instrumentalismo de la razón ilustrada. Si caracterizamos al hombre sólo desde la razón, nos dejamos atrás gran parte de lo humano. La razón debe estar unida al corazón. No se trata del respeto al otro porque el otro es un sujeto de dignidad, un fin en sí mismo, por imperativo. Si no porque el otro es otro yo con el que tengo la capacidad de empatizar. La comunidad es una comunidad afectiva regida por la razón. Con todo esto estoy de acuerdo. Pero creo que nuestra filósofa se equivoca en su optimismo. Cree que es posible una democracia basada en la razón y justicia cordial. Así lo desearía yo también. Pero soy de los que piensan que los ciudadanos no alcanzan su mayoría de edad, que se mueven por intereses muy particulares y que, en última instancias, obedecen a imperativos (creados artificialmente por el poder interesado en perpetuarse) emocionales. Esto signifca que no actúan por si mismos, sino heterónomamente. Si no, no podríamos explicarnos la situación de grave déficit democrático en el que hemos caído.

 

            Otro punto de discrepancia es su antropocentrismo ético. Éste lo comparto sólo en la medida en la que el hombre es el único ser moral. Efectivamente, porque es un sujeto y una persona. Pero hay que tener en cuenta que esto no es un a priori, sino una conquista histórica basada en la empatía natural. Somos seres morales porque supuestamente somos seres libres y nos hemos dotado de dignidad. Hasta aquí de acuerdo, con la variación de que nuestro valor intrínseco no es absoluto, sino histórico, aunque por naturaleza tengamos la posibilidad de acceder a estos valores.

 

            Pero mi tesis es que la ética debe girar hacia el ecocentrismo. Por supuesto que no participo de la idea de que los animales tengan derechos y nosotros un deber absoluto para con ellos. Ya digo que ni siquiera los valores humanos son absolutos, como la iban a ser los de los animales. Los animales no son seres morales porque esto es una cualidad emergente que aparece en el hombre y que viene mediatizada fundamentalmente por el lenguaje. Entonces, en qué consiste mi ecocentrismo. Pues en la consideración, por un lado, de que el hombre es un ser más de la ecosfera en pie de igualdad con los demás, por un lado, y, por otro, que nuestra acción con respecto a la naturaleza es una acción con respecto al hombre. Si la ética es sólo válida para el hombre porque sólo él es responsable de sus actos y la responsabilidad se relaciona con los seres que tienen dignidad; entonces, si nuestras acciones en la naturaleza afectan a los no nacidos todavía y a los hombres lejanos, pues somos responsables de nuestros actos con respecto a la naturaleza. Obsérvese que no reconozco derechos de los animales, sino solo derechos y valores inventados por el hombre. Y que al poner al hombre en pie de igualdad con el resto de la naturaleza y sabiendo que existe una relación sinérgica entere todos los seres de la naturaleza, pues, entonces cualquier acto mío con respecto a la naturaleza es un acto con respecto al hombre y, por ende, soy responsable de ello. Creo que este paso ecocéntrico, sin eliminar el valor de la ética de la razón cordial de Adela Cortina sería un paso más del hombre, una conquista ético política. Podríamos decir con Riechmann, una segunda ilustración. Pero todo ello requiere un cambio de paradigma en la relación del hombre con la naturaleza y en la idea que el hombre tiene de sí mismo. Esta segunda ilustración extendería la justicia a todos los hombres, incluso los no nacidos, responsabilidad universal, y al resto de los seres de la naturaleza. Son nuestros orígenes cristianos los que nos impiden ver este nuevo paradigma, son las religiones del libro las que nos mantienen anclados en este paradigma. En otras culturas, la propuesta ecocéntrica es la natural, precisamente porque sus mitos fundantes participan de la idea de comunidad hombre-naturaleza. Y no olvidemos que el paraíso de los cristianos viene representado metafóricamente por la anulación de las diferencias y contradicciones entre el hombre y la naturaleza. Ésta última, sugiero, sería una idea a la que sacarle provecho, como ocurrió con la parábola del samaritano y el derecho de gentes y los posteriores derechos humanos.

Ja, ja, ahora sí. Ya hablamos un lenguaje común. Al principio me asusté un poco por la interpretación tan simplista que me achacabas. Pero eso de leer tan fragmentariamente es fruto de la lectura en Internet, esto traerá a la larga sus consecuencias. Pero esto será tema de otra reflexión. Me parece estupendo tu recuerdo de la escuela de Frankfurt que vienen a sumarse a los análisis anteriores. Estos señores vieron los tremendos peligros de la ilustración, de lo que yo llamo la perversión de la ilustración que dieron origen a los totalitarismos del siglo XX. Los de la izquierda basados en una razón omnipotente que puede comprender la historia, los de la derecha unida a una falsa interpretación de la evolución que creen encontrar el hombre nuevo en su identidad nacional (fascismos) y, por últimos y los de mayor actualidad: el totalitarismo económico en su versión política neoliberal y el totalitarismo del progreso tecnocientífico. En tu comentario haces una serie de preguntas de enjundia, desde luego nada retóricas y respondo en parte sólo a algunos. Aproximo ahora algunas aclaraciones a otras. Probablemente la distinción no deba ser entre izquierda y derecha, sino entre sociedades abiertas y totalitarismos. Estos conceptos filosóficos eliminarían la ideologización y aclararían mejor los conceptos. Desde la ilustración, cuado históricamente no existía ni la izquierda ni la derecha, se buscó la emancipación del hombre por medio de la razón (el conocimiento) y por la dignidad (el hombre como un fin en sí mismo) éste es el discurso que debe recuperar una sociedad abierta. Pero la ilustración cometió dos graves errores que dieron lugar al totalitarismo. Uno es el endiosamiento de la razón, lo de la razón instrumental que a la larga y plasmado políticamente elimina la dignidad humana y convierte al hombre en objeto, como los de las ciencias naturales. El segundo error es el del optimismo del progreso o la creencia en el progreso. Tanto la tecnociencia como la economía neoliberal participan de este mito que se expresa en la posibilidad de un crecimiento económico ilimitado, regentado por las propias leyes autónomas de la economía y apoyado en el progreso tecnocientífico. Esto es lo que nos lleva al totalitarismo actual que ha socavado los cimientos de la democracia y de la ilustración (libertad) insisto en que hay que recuperar a Kant. El filósofo de Könisberg, siempre puso un límite a la razón y la ligó a su antropología. Recuerda aquello del fuste torcido de la humanidad. Nunca pensó que la razón nos llevaría a la plena ilustración y a la emancipación de la humanidad. Todo lo más, estos, eran ideales regulativos de la praxis política y ética, pero inalcanzables. De ello se sigue una sociedad abierta. Por otro lado, siempre puso en duda el optimismo ilustrado con respecto al progreso como buen discípulo de Rousseau. Pensaba que el progreso era accidental y que estábamos siempre en circunstancias de caer en el mayor regreso. No ligó nunca, como tampoco Rousseau, el progreso tecnocientífico con el moral y político. Por eso de su filosofía de la historia, de su ética y su filosofía política se desprende el ideal de una sociedad abierta en continua revisión de sí misma.

 

            Por todo ello los totalitarismos actuales son de origen económico y tecnocientífico que tienen a la base los errores ilustrados que hemos comentado y que tú también señalas cuando dices que se confunde la libertad con la libertad de mercado. Pero en la economía hay un profundo mal que es una interpretación ideológica de la economía. Es la creencia en el crecimiento ilimitado. Esto es, simplemente, absurdo en un planeta limitado. Hay que introducir la entropía en la economía. Eso significa un cambio de paradigma en la ciencia económica y eso necesita de una nueva base filosófica que tiene que ver con la ecología y el principio de responsabilidad (una renovación ética) de Hans Jonás. De todo ello se seguiría la reconquista de la democracia y la libertad en sociedades abiertas.

 

            La izquierda, cuando llega al poder se hace absolutamente reaccionaria y totalitaria. El PSOE que llegó al poder en el 82 era un sucedáneo de izquierda, pero algo conservaba. Su poder le llevó incluso al terrorismo de estado. La peor perversión política y democrática que ha habido en España. Y por mencionar de pasada nuestra realidad política y regional, aquí hemos de decir que los 30 años de gobierno han dado para fundar un totalitarismo administrativo difícil de desmontar. Los que defendían las huelgas y manifestaciones como instrumento de lucha contra el poder han negado sistemáticamente el derecho a la manifestación, las concentraciones de un grupo de ciudadanos disidentes con su poder. Menos mal que el tribunal superior de justicia les ha enmendado siempre la plana y les ha dicho textualmente que el derecho de expresión, de reunión y concentración es un principio constitucional inviolable. Por eso tienes razón, esto es totalitarismo y mejor abandonar lo de la izquierda y la derecha, porque en el fondo los dos defienden el mismo modelo económico, que es totalitario, y recuperar la sana ilustración kantiana.

Muchas gracias y un saludo.