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Filosofía desde la trinchera

Es muy triste lo que cuentas, pero lo dices en tu comentario final. Es lo que trae la pobreza. Sin un mínimo desarrollo económico no hay cultura, sin ésta no hay valores. Es lamentable, pero es así. Y en la pobreza, todas las desigualdades y las injusticias caen sobre los más débiles: las mujeres, los niños y los ancianos. La historia que nos cuentas, no sólo es conmovedora, sino trágica. Pero el mundo se puede cambiar y algo ya hemos avanzado porque los valores ya los hemos inventado. Ahora hay que hacer el esfuerzo de que se cumplan. Esta mañana le contaba a mis alumnos que, ante las injusticias, lo primero es la información. Ésta nos hace tomar conciencia del problema y ver de dónde viene. Luego está la fraternidad, la gran olvidada de la Ilustración: todos somos iguales, hermanos y esto nos lleva a la compasión. Y es este sentimiento el que nos debe llevar a la acción. Y siempre se puede hacer algo. Simplemente el acto de votar puede cambiar una realidad social. Pues, desde el simple voto, o escribir algo para hacer tomar conciencia, como has hecho tú, hasta el voluntariado hay un amplio espectro de cosas que podemos hacer. Siempre, por muy poco que sea podemos hacer algo. Hubo una mujer, que no recuerdo el nombre, pero que se lo he contado a mis alumnos, y que es premio nobel de la paz por un simple gesto. Resulta que en su país de África los grandes negociantes empezaron a comprar las tierras comunales para edificar todo tipo de cosas. Esto enriquecía, momentáneamente, a los habitantes de los poblados. Pues esta mujer se negó y convenció a los de su poblado de que las tierras comunales eran su vida, de lo que comían, poco o mucho. Y propuso que cada uno plantase un árbol para recuperar esas tierras comunales. Hace unos seis años ya había más de treinta millones de árboles plantados. Sólo un gesto puede mover toda la sociedad… como la mujer negra que no se quiso levantar del asiento del autobús sólo para blancos…pues trajo los derechos civiles en EEUU. Un saludo.

Un ejemplo de profundidad de análisis político. Vaya tela. No saben qué hacer, ni qué decir. Hay una realidad que se les escapa a su inteligencia y a sus intereses. No tengo ni idea en qué acabará esto de Podemos. Pero lo que sí es cierto es que es lo único interesante, fresco y con sabor a esperanza de libertad que, políticamente está pasando en nuestro secuestrado país. (Y me refiero a la política de verdad. A la política en el sentido republicano. La participación directa del ciudadano en la res pública. No a la política de la partitocracia que la ha profesionalizado y nos ha llevado a la corrupción generalizada e institucionalizada del sistema.) El pueblo, la ciudadanía tiene derecho a la ilusión, a la participación. Aunque después pueda llevarse un tremendo desengaño. Pero lo anterior ya está visto y, además, está lleno de mierda hasta el fondo. Por primera vez el pueblo, la ciudadanía, que no vasallos, no apoyan de forma connivente a sus antiguos representantes, los acusan y eligen otra opción. Los abandonan y los dejan tirados a la suerte de sus bien labradas miserias. El pueblo se podrá equivocar, la democracia es así, pero lo que no se puede permitir es seguir siendo engañado, seguir siendo vasallo y seguir participando de la corrupción. Porque no lo olvidemos nunca. Si el estado de corrupción ha existido es porque nosotros los hemos puesto allí, los hemos votado, los hemos consentido. Nos hemos dejado engañar conscientemente. De modo que es necesaria esta rebelión pacífica y democrática. A la que, por mi parte, añadiría si el partido Podemos llegase al poder iniciar un proceso constituyente. De lo contrario todo será igual.

Efectivamente en el ser humano está la condición de poder realizar lo mejor y lo más deleznable porque su naturaleza es abierta. De ahí que sea un animal cultural y que haya una infinidad de culturas que potencian unas u otras cosas (sentimientos y afectos). Con respecto a la agresividad y la violencia creo que uno de los que más saben en España es José Sanmartín. Es biólogo y filósofo y catedrático de lógica y filosofía de la ciencia en Valencia. Y una persona encantadora. Bueno, pues uno de sus libros sobre la violencia “La mente de los violentos” comienza con esta frase esclarecedora “El hombre es agresivo por naturaleza y violento culturalmente” Cuidado, no quiere decir que sólo sea agresivo, es muchas más cosas, lo que pasa es que el tema es la agresividad. Estamos dotados genéticamente para ejercer la agresividad, pero culturalmente hemos producido la violencia, que es lo que podemos ver en el documental. La cultura puede potenciar más o menos la agresividad, pero ésta, aunque se pueda bloquear culturalmente, siempre está ahí. Es el entrecruzamiento de nuestra filogénesis y nuestra evolución cultural. Porque igual que hay una evolución biológica y de todo el universo, también la hay de las formas culturales. Evolución no significa, ni direccionalidad, ni progreso. La evolución no tiene sentido. Es fruto del azar y la necesidad. El último libro de Carbonell “La evolución sin sentido” se explaya en esto. Cosa que por otra parte ya había expresado lúcida y brillantemente el biólogo y paleontólogo E. J. Gould en sus numerables obras de las que aconsejo “La vida maravillosa” y “La falsa medida del hombre” Un saludo y muchas gracias María José por tus aportaciones.

 

El error de las socialdemocracias europeas es que no son tales, sino neoliberales. Han asumido el dogma y la religión neoliberal hace décadas y están agachados ante el gran capital. Lo consideran como inevitable. Han asumido un determinismo histórico económico con tintes religiosos. Como si la historia tuviese un destino marcado que viene escrito en los dogmas del credo neoliberal.

Todavía se empeña este medio de comunicación en mantener lo insostenible. En definitiva si la corrupción es sistémica hay que cambiar el sistema y el sistema es la transición y sus acuerdos o consensos y la Constitución, es decir, una reforma constituyente. Pero es que, además, deja caer que hay algunos antisistemas que aprovechan el estado de corrupción para ir contra el sistema y sacar tajada. Son, según viene diciendo durante meses, los populistas. Es una gran contradicción. Porque los que son contra sistema son los que lo han derrumbado y lo han hecho porque el sistema hizo posible y viable el bipartidismo y la transformación de democracia en partitocracia y ésta es la primera corrupción de la que se desprende todo lo demás. Los grandes medios de control de masas siguen empeñados en mantener el engaño y el tupido velo que nos impida ver que el rey está desnudo. Lo que me asombra es la pasividad de los ciudadanos. Han soportado la corrupción durante treinta años y siguen votando a los mismos. Falta ilustración y sobra servidumbre.

 

La humanidad en tanto que característica cultural del hombre es una conquista histórica. No va de suyo con la propia naturaleza humana. Ésta es condición suficiente pero no necesaria. La humanidad no es algo natural, sino cultural. E igual que se conquistó, pero que nunca abarcó a la totalidad del homo sapiens, sino a unos cuantos elegidos y privilegiados occidentales, pues la podemos perder. A esa pérdida es a la que yo llamo entrar en la barbarie, que es precisamente lo que está ocurriendo. Volveremos a perder la dignidad, la que nos queda, y seremos meros objetos con dueño, cosa que también ya somos. Lo que pasa es que como ahora nos ha tocado a occidente no nos habíamos dado cuenta, pero más de la mitad de la humanidad nunca ha sido considerada como persona, ni ha sido dotada de humanidad, ni de dignidad, ni de igualdad, ni de libertad… Y todo ello tiene mucho que ver con occidente que ahora se auto devora. Es la historia del hombre en la que ha habido algunos rayos de lucidez, pero la mayor parte es exterminio, masacre, genocidio, liquidación de la ecosfera, que no es cosa de ahora, sino que comenzó cuando el homo sapiens sale de África y se incrementa en el neolítico, para dispararse exponencialmente tras la revolución industrial.

 

Los seres humanos quieren tenerlo todo, pero todo lo abandonan inmediatamente. Y en el afán de tenerlo todo se pierden por el camino y se quedan vacíos de sí mismos. La soledad y el nihilismo es la condena del hombre contemporáneo y, como no, la esclavitud.

El dilema. En el fondo el dilema de la democracia y el partidismo. No creo que la condición humana vaya más allá de una pobre participación. Siempre chocaremos con la servidumbre humana voluntaria y con el miedo a la libertad. Se puede mejorar muchísimo la democracia, que en realidad no hay, pero no podemos salir ni de la condición humana que marca nuestros límites, ni de las garras del poder. La cuestión es cómo se legitima el poder y, desde luego, el concepto de igualdad matemática no nos sirve, pero tampoco la obediencia ciega a un líder carismático. Quizás es que la Ilustración, como autonomía, libertad y pensar por uno mismo, simplemente, sea imposible. De lo que se desprende que es necesario un poder y que éste tiene que autolegitimarse. ¿Cómo?...he ahí la cuestión.