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Filosofía desde la trinchera

Esbozos

 Perdonad, pero no habéis entendido nada de lo que he querido decir. Primero, dije, para avisar, “sin ánimo de molestar”, sólo quería recordar. Segundo, Andrés, en términos absolutos estamos igual que en términos relativos. No hagas demagogia. Tercero, estoy hablando de política de verdad. Vosotros habéis seguido en la línea de la política menor. Por eso es de muy mal gusto esa afirmación de que soy afín, o simpatizante o cercano, no sé lo que has dicho a IU. Mis críticas, en términos generales, son iguales a IU, que a los otros partidos y en términos particulares, pues no vienen ahora al caso, pero son contundentes. Mi discurso, y precisamente para no entrar en discusiones de “y tú más”, está en un nivel más elevado, es decir, en un nivel del planteamiento de qué es la democracia, qué significan los partidos políticos y qué lugar ocupa el ciudadano y la sociedad civil. Y eso se lo digo al PSOE, al PP, a IU… y a quien sea; y ahora es precisamente el momento de plantearlo. Porque es mi deber como ciudadano y porque el sistema nos ha llevado al fracaso total, de la democracia, de los partidos y de la ciudadanía. Así que regodearse en los discursitos de Monago, o de cómo lo esté haciendo IU en el parlamento, me parecen problemas menores. Yo planteo una política subversiva para ciudadanos valientes y autónomos que no sigan consignas. Que no llega a ninguna parte, pues nada nuevo bajo el sol. Sócrates murió en manos de la democracia y era más desarrollada que la nuestra pero con algunos defectos similares. La Boêtie ya escribió “La servidumbre humana voluntaria.” Montaigne sus Ensayos. Montesquié La división de poderes. En fin, que ni digo ni invento nada nuevo y que si me equivoco ya lo decían otros infinitamente más sabios que yo. Además de los dichos: Leopardí, Fernando Pesoa y el imprescindible Ciorán. Hay que leer no por leer, sino para crecer y enseñar no para seguir modas. Otro que se me olvidaba Ernesto Sábato, que hace dos años que murió y sus dos últimas obras., además de Uno y el Infinito. Como veis, pongo mi discurso en la boca de otros, no por cobardía, sino por no ser pretencioso. Porque el saber, en el fondo, no es más que una gran recapitulación.

            Por cierto, hoy ha habido un acto en homenaje a los caídos por defender la República y la libertad en Castuera donde un equipo ha exhumado quince cadáveres asesinados por los golpistas y su plan de exterminio sobre el que la izquierda (el PSOE, se le supone) durante treinta años ha echado un tupido velo y, al final, ha creado una pacata ley de Memoria Histórica. ¿Dónde estaban los políticos? Celebrando la mamarrachada de autonomía que sólo ha servido para aumentar la corrupción. Las autonomías, lo sabéis, de ahí la necesidad de una nueva constitución, realmente existentes y con carácter histórico son la vasca y la catalana. Todo lo demás fue una salida constitucional para ofrecer reinos de Taifa. Una sangría del estado. (Si me oyen los de IU, Andrés, tan autonomistas ellos y tan progres, algunos, porque otros no han pasado la página de Stalin) En fin, que mi discurso iba con muy buenas intenciones y me habéis malinterpretado de ahí estos exabruptos, no falsos por ser tales, sino por ser contundentes. Y para que no se me vuelvan a clasificar pues llevo toda la vida luchando por la independencia y la libertad. Y, como decía Nietzsche, “Sobre todo que no se me malinterprete…” Saludos y un feliz día como todos los demás.

Es algo bien estudiado que no se hubiese llegado al exterminio nazi sin el consentimiento de la población. Un ejemplo gordo. Actual, los más de cuatro millones de muertos por el coltán en el Congo. El Coltán es un metal para nuestros móviles. Los funcionarios no llegaron ni a un 15 por ciento de huelga por la bajada de sueldo, sólo ha habido movilizaciones en las grandes capitales por la eliminación de la paga extraordinaria. Sí, hay ruido, pero es de una inmensa minoría. Es necesario alcanzar un umbral suficiente para que la sociedad en su conjunto se movilice y no consienta la tiranía, también hay ejemplos pasados y recientes en la historia de esto. Por eso, particularmente, insto a la desobediencia civil como forma de que los ciudadanos recuperen su ciudadanía y su consciencia. Ejemplo de esto, los derechos civiles con Luther King. La caída del imperio británico con Gandhi. Un ejemplo más antiguo, pero del que viene todo lo actual, la conquista, tras la toma de la Bastilla, de los derechos del hombre y del ciudadano.

El eterno problema de la perfección y la felicidad. Pero, ¿y la libertad? La imperfección humana nos hace libres. La perfección nos convierte en algo distinto, probablemente mejores, pero sin libertad. Quizás algún día la tecnociencia nos permita autoevolucionarnos, pero dejaremos de ser homo sapiens, pero tampoco hay que tener prejuicios por ello. ¿Quién puede asegurar rotundamente que no seamos máquinas que se creen libres? ¿Y qué es todo lo que nos rodea con lo que interactuamos con nuestras interfaces y nuestro cerebro, sino información?

 

La desobediencia civil no es una soberana estupidez ni conduce al enfrentamiento civil.

Esa soberana estupidez (la desobediencia civil), que no es ninguna incongruencia, sino una exigencia moral, ha movido el mundo de la esclavitud a la libertad, de considerar al otro como una posesión a considerarlo como persona, de la desigualdad a la igualdad, de la barbarie a la civilización, de la venganza al derecho, de la tiranía y el absolutismo monárquico a la democracia…y así hasta conquistar la dignidad para toda persona. Y sí, desgraciadamente se ha derramado sangre en estas conquistas. Pero Ramonet, y yo con él, piensa que la desobediencia civil no tiene por qué llevarnos al derramamiento de sangre. Dos casos ilustran esto: Luther king y Gandhí, uno conquistó los derechos civiles y sociales, el otro la independencia de la India del Imperio Británico y el desmoronamiento de ésta tiranía, ambos desde la desobediencia civil y sin enfrentamiento civil. No todo tiene que ser por las bravas. Además, para más información, un kantiano como yo no es partidario de las revoluciones, sino del uso público de la razón y añado la desobediencia civil sólo ante la tiranía. Y ésa es la situación en la que estamos.

Uno. La religión no es una neurosis colectiva, que diría Freud, sino un delirio colectivo, necesario, pero delirio.

Dos. Los milagros son un símbolo y hay que hacer una lectura gnóstica de los evangelios, así como de la persona de Jesús. Por eso los milagros no son sucesos sino formas de hablar al pueblo llano.

Tres. El paralelismo entre humanitarismo y milagro es forzado. Cuántos ciegos, cojos, contrahechos, etc había, cuántos sufrían depresión y angustia, cuántos esquizofrenia. Sin embargo sólo unos pocos, sin motivo alguno son “salvados” de su mal. Además es una contradicción, porque según la teología cristiana no hay mal en el mundo puesto que dios es infinitamente bueno. El problema del mal en la teología, que es de lo que se encarga la teodicea, es el cáncer de la teología. Lo resuelven –los cristianos- desde la filosofía platónica. Para Platón el mundo verdadero es el de las ideas y todas ellas participan de la idea de Bien. El mundo sensible es imperfecto, contingente, temporal, cambiante…pero todo esto que podemos considerar un mal es sólo mal relativo, es decir, que el mundo sensible existe en tanto que participa del mundo de las ideas y, por tanto, del Bien. Por ello en Platón no puede haber mal, sino más o menos participación del bien, o privación de un bien. Y ésta es la solución de la teología cristiana. El mal no puede ser real u objetivo porque entonces dios no es el supremo bien, por tanto el mal es privación de un bien, como por ejemplo, la ceguera, privación del don divino de la vista. Además de que no existe el mal real, el bien es fruto de la voluntad de dios, si uno tiene buena vista es por la voluntad de dios, si no, es porque dios no lo ha querido y los designios de dios son inescrutables. El mal moral es también privación, si hacemos el mal es porque no hacemos el bien, sólo existe el bien que es la voluntad de dios que se expresa en sus mandamientos. El mal ha producido oleadas de ateos y, también, sumisión ante la voluntad incognoscible del creador.

Cuatro. El cristianismo es un sincretismo helenista que, por diversas causas, triunfó sobre otros sincretismos y, una vez que se hizo con el poder exterminó, literalmente, a las religiones llamadas paganas, de las que nunca se pudo deshacer y perviven en nuestro santoral aún, y las filosofías y ciencias griegas (Atenas y Alejandría.) el primer cisma que se produce en el cristianismo fue la lucha entre Pedro y Pablo (verdadero fundador del cristianismo) Pedro era partidario de revelar el mensaje a los judíos, al pueblo elegido. Pablo de Tarso, helenista y contagiado del concepto estoico de humanidad y razón universal (cosmopolitismo) pensó que el mensaje del nazareno iba dirigido a todos los hombres, es decir, a Roma, que era la totalidad del mundo. Triunfo Pablo, por eso hay cristianismo. Y si Constantino no hubiese abandonado el arrianismo seríamos todos arrianos. Las herejías se constituían en tanto que tales a toro pasado; es decir, si no triunfaban, generalmente por la fuerza.

Cinco. Me quedo con el mensaje ético: el sermón de la montaña y la parábola del buen samaritano que constituyeron un grano de arena en el progreso ético de la humanidad. Si tanto los ateos, como las demás religiones y el catolicismo partiesen de aquí habría un auténtico diálogo entre religiones y sería un bien para la humanidad. Pero las religiones del libro tienen en sí el germen del fanatismo, inevitable, por otra parte, al considerarse la verdad absoluta. Otro tanto ocurre con los ateos procedentes del cientificismo.

Efectivamente, estimado Antonio, yo tampoco estoy de acuerdo con lo que afirma sobre la juventud y con algunas cosas más. En realidad, y el otro día escribí unas líneas sobre ello, eso que se dice de la juventud es un mito auténtico. La enseñanza secundaria y la universidad son mediocres y los valores imperantes en la sociedad nada tienen que ver con el conocimiento, la virtud, la voluntad y el esfuerzo. En deseducativos escribí un par de artículos sobre este asunto. Los valores que imperan son los que emanan de la posmodernidad, el éxito efímero, el hedonismo ramplón, el egocentrismo nihilista, el relativismo del todo vale…Nuestra juventud tiene títulos pero no está preparada para ser auténticos ciudadanos, sino para acoplarse al sistema y clonarse. No le interesa el saber por el saber, ni el saber para transformar el mundo, ni la justicia, porque todo vale. Sólo se adora un nuevo ídolo, el dinero, que es el que le puede proporcionar el placer pasajero. Es una juventud con conocimientos técnicos, un saber hacer, pero sin conciencia ni social ni epistémica de su saber. Y esto es una verdadera pena, porque el mal empezó con la LOGSE y ha sido un desperdicio de inteligencia, entusiasmo, ilusión, en lo que a los jóvenes se supone; y una pérdida de dinero público en lo que al estado se refiere. Un auténtico desastre.

 

Un abrazo.

Entre la LOGSE-LOE y la universidad que tenemos, cómo nos atrevemos a decir que tenemos la juventud mejor preparada. Será que tenemos a la juventud con más títulos universitarios, pero ya está. La diferencia de nivel entre un segundo de bachillerato actual y un COU antiguo es abismal y eso lo apreciamos quienes llevamos más de veinte años en la secundaria porque hemos podido vivir esa transición. Si a esto le sumas la pésima calidad del profesorado universitario, mas la ley de Bolonia, más la restricción en gastos de docencia e investigación, pues ahí tenemos a nuestros titulados. Una pena y un despilfarro de inteligencia, ilusión y dinero público.

Siempre he sido partidario del materialismo emergentista y cada vez, sobre todo las neurociencias y la mecánica cuántica, lo confirman más. Es un programa de investigación filosófica profundo. Ello quiere decir que ha sido y sigue siendo una buena idea reguladora de la investigación científica. Y que la ciencia, a través de él ha dado y sigue dando enormes frutos. Además resuelve el viejo pseudoproblema de la separación entre las ciencias y las humanidades, que no es más que burocrático y no real. O también de aptitudes subjetivas, pero no ontológico, del ser.