¿Cómo nos atrevemos a hablar de libertad y de los países libres de occidente? ¿Es un sarcasmo, una burla, una farsa, un acto de cinismo? Nuestras democracias occidentales están podridas hasta el tuétano. ¿Cómo es posible que ayudemos a dictadores, que vendamos armas y alimentemos guerras y ahora persigamos a aquel y aquellos que nos ofrecen la información exacta de lo que todo el mundo sabe pero no tenía los papeles con los que verificarlo? Nuestras democracias esconden debajo de la alfombra mucha basura, crimen, genocidio, robo, expolio y el ciudadano lo soporta impasible porque no llega a la categoría de ciudadano o porque el hombre, simplemente, no puede ser libre, sólo unos pocos. Somos víctimas de nosotros mismos, de nuestra propia servidumbre. Y, mientras tanto, los estados operan fuera de la ética, más allá del bien y del mal. Ésta es la condición humana. Con estos mimbres poco se puede esperar del hombre. No es pesimismo, sólo hay que echarle un vistazo a la historia. Y algunos a ésta la llaman progreso…increíble.
Esbozos
Lo siento, pero no es cosa de la crisis, esa es la excusa. En un sistema mercantilista sólo tiene cabida aquello que se pueda comprar y vender, lo que es eficaz y tiene rendimiento económico a corto o medio plazo. Las artes desaparecen de escena, salvo las que justifican el propio poder. El arte, la virtud, la ciudadanía…la filosofía, las ciencias básicas…, ni se comparan ni se venden, luego no tienen espacio en nuestro sistema educativo. Es lo que tiene cuando el liberalismo se confunde con el mercantilismo y la nueva religión de la economía a lo que comúnmente se le llama neoliberalismo, aunque éste es muchas más cosas y peores. Al final el engaño se hace patente, caen las máscaras, porque el neoliberalismo es una ideología, una máscara, una falsa conciencia. Lo siento, pero iremos todos detrás, es más, ya vamos. Por qué la historia de la filosofía que explico y no otra. Por qué la vinculación a la selectividad…por qué el objetivo de Bolonia es la adaptabilidad a la sociedad en la que vivimos y no su transformación…en fin…lamentable.
Los grandes criminales y genocidas andan sueltos y protegidos por el secretismo. El que desvela la información, llamada eufemísticamente confidencial, es llamado criminal y puede ser condenado a pena de muerte por desvelar secretos de estado. Los secretos de estado no son mas que los secretos de los grandes criminales. Son el refugio de estos en las supuestas democracias para mantener al pueblo adormecido y asustado.
Pero la lectura es para unos pocos y se confunde lectura con diversión, mientras que la lectura debería ser conocimiento. De ahí la contradicción entre los planes de fomento de la lectura y su iniciativa por parte del poder. Sospechoso. Al poder nunca, por definición, le ha interesado que el pueblo sea culto, entonces seria indomable, lo que quiere el poder es domesticar. Y la lectura, hoy, domestica, no emancipa. A menos que uno sepa qué leer, pero esto cada vez es más difícil porque generalmente no se sabe que no se sabe. Y esto implica que no se puede buscar lo que no se sabe que existe. Y como la secundaria y la universidad son centros de adoctrinamiento pues nuestro gozo en un pozo.
Esto es una violación del uso público de la razón, fundamento de la democracia. Objetivo para educación de la ciudadanía del curso próximo: de cómo los partidos mayoritarios, en este momento, en especial el PP acaban y desmantelan el estado de bienestar y desmontan la democracia. Competencia básica que según la partitocracia debe alcanzar la "ciudadanía": obedecer. Ya me han resuelto estos mequetrefes que no saben hacer la o con un canuto la programación. Desobediencia civil, ya.
Efectivamente, creo que se pueden cambiar las cosas. E, incluso, desde dentro. Todavía no son necesarias las revoluciones que, en última instancia, sustituyen a unos por otros y estamos en las mismas después de un gran coste en vidas. Es necesario tomar conciencia y no admitir que se nos rebaje el sueldo, se nos quite la paga extraordinaria, se aumente la jornada laboral, se eliminen y rebajen pensiones, se cierren centros de dependientes, colegios y hospitales públicos, se esquilmen derechos sociales y civiles adquiridos después de décadas y de un gran esfuerzo en vidas, moral y ético, se mercadee con las personas por medio de una reforma laboral que es una revolución y nada laboral, sino capitalista y con el fin de acabar con el estado de bienestar y, encima, nos quedemos tan campantes. E, incluso, los votamos y los defendamos (PSOE-PP e IU participando con sus alianzas). Y todo para dárselo a los que han causado el daño. Tomar conciencia, eso es lo necesario. Deshacer esa ideología que tiene prisionera a la mayoría de la población. Minar el sistema desde sus cimientos. Hoy, más que nunca hacen falta filosofar a martillazos, como decía Nietzsche.
El sistema está podrido y el acto de Gordillo es un símbolo de ello. Y también de lo que se nos puede venir encima. Actos como éste y similares son lo que hacen falta para tomar conciencia de la maldad intrínseca del sistema. Y para que el pueblo lo enmiende poniendo a los políticos y a los que los mandan en su sitio. De que el hipercapitalismo y la tecnobarbarie en la que vivimos es un nido de víboras que se alimentan de todo el sistema y que envenenan la sociedad. Que el capitalismo, literalmente, mata. Que el crecimiento ilimitado es imposible, salvo para unos pocos, y, tampoco por siempre. Que es lo que está ocurriendo ahora. Y la toma de conciencia es absolutamente necesaria si queremos poner justicia, equidad, sentido común en este mundo desmadrado en el que vivimos en el que no tiene sentido participar si no es, precisamente, por gestos que claman justicia y dignidad como éste.
Perdona, pero es un problema de utilización de palabras. En un descubrimiento científico no hay ideología, sí en la práctica científica. En la filosofía no hay ideología, sí se transforma en tales; es más, es de ahí, de la filosofía, de donde proceden. Por eso los problemas en el fondo son filosóficos porque muchas de las ideologías que engendran determinadas filosofías, cuando llegan a la práctica, y el poder hace uso de ellas, son nefastas, estrictamente criminales. Incluso, por ejemplo, el pensamiento de que la ciencia es el único discurso válido que tuvo lugar en las tres primeras décadas del siglo pasado y que hoy en día pervive más de lo que debiera y, además, le interesa al poder económico, procede de la filosofía analítica o neopositivismo lógico. Pues bien, este es el caso en el que una filosofía encargada del análisis del lenguaje se transforma en una ideología llamada el cientificismo, cuasireligioso y tremendamente peligroso porque transforma al hombre en un ser unidimensional y facilita el camino hacia la dictadura y el fanatismo sirviéndose el poder del discurso científico no para el descubrimiento, sino para el adoctrinamiento. En esa situación nos encontramos hoy en día y por eso podemos hablar de la religión de la tecnociencia y, más concretamente, del digitalismo. Es lo de “La nueva ciudad de dios” que defiende Andoni Alonso en su obra del mismo título en la que compara la tesis agustiniana de la llegada de la ciudad de dios a la tierra y el triunfo sobre el mal y el sufrimiento al vencer a la ciudad terrenal con la situación actual. Un saludo y es un placer.