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Filosofía desde la trinchera

Reflexiones de un francotirador

Muy cierto. Lo decía Kant. Hay que ser coherente, no tener contradicciones en nuestro pensamiento. Y ser consecuentes. Actuar conforme se piensa. Y eso, como tú dices, es lo realmente difícil. Es el ideal moral que regula nuestra acción. Lo de la felicidad es una cuestión más accidental, e, incluso, bioquímica.

 

 

El sueño de la razón produce monstruos. Efectivamente. Hay que tener en cuenta una cosa. Uno de los monstruos de ese sueño de la razón es la utopía política. El pensamiento de Marx es un pensamiento utópico. Hay que quedarse con sus buenos análisis económicos y su fuerza ética. Desde luego que se debe de tomar consciencia del estado de miseria. Pero eso no es suficiente. Hay que atreverse a ser libres, a pensar por uno mismo. Lo que sucede es que el hombre tiene miedo a la libertad. Valoramos la libertad pero preferimos la esclavitud. Además, somos animales de creencias, más que de razón. Nos alimentamos de éstas y éste es el caldo de cultivo de nuestra esclavitud. La estructura democrática no coincide con nuestra biología. La democracia y sus valores son una conquista del hombre. Un progreso accidental sujeto a desaparición. La democracia es una forma de gobierno que garantiza la máxima igualdad, pero ésta nunca se da de facto. Podemos profundizar en la democracia, pero nunca podremos hacer de cada hombre un ser ilustrado. Esta es la paradoja de Hume. Renunciamos a la libertad, por la comodidad. Preferimos el mundo de las apariencias a la cruel realidad. Y éste es el hecho. Pero, a pesar de ello, hemos conquistado ciertos valores universales. Nuestra esperanza es luchar para que no se pierdan y profundizar en ellos globalizándolos. Esto último sería el ideal de una ética cosmopolita.

 

La soledad es la esencia del hombre. Nacemos solos y morimos solos. Toda nuestra vida es un afán por rellenar ese vacío de soledad y sinsentido. Somos contingencias concretas y autoconscientes de la naturaleza. De alguna manera somos consciencia del universo. El universo consciente de sí mismo: panteísmo. Por eso, cuando muere una persona muere un universo.

 

¡Vaya con la sentencia! Es formidable. No conocía esa faceta tuya. Tres conceptos íntimamente ligados. Parecería que has leído a Kant. Autenticidad, responsabilidad y libertad. Llevo años intentando explicarles a mis alumnos la unión entre estas tres ideas. La libertad es cargar con la responsabilidad de lo que uno decide. Por eso la libertad es autenticidad. Es decir, el hombre libre es coherente y consecuente. Y la libertad emana, precisamente, de esa obediencia. La libertad no es hacer lo que nos da la gana, sino lo que debemos. Lo primero es el mero capricho, pasión; por tanto, esclavitud. Lo segundo es ilustración. Atreverse a pensar (ser) por ti mismo; por tanto, libertad.

 

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A la huelga no por los sindicatos, sino por sentido común. El fracaso de mañana es el de los sindicatos y el del sentido común. Y, por otro lado, es el triunfo del perfecto engaño urdido por el poder. Y será el preámbulo del fracaso de la huelga general. ¿Cómo van a ponerse en huelga los trabajadores precarios, si ni lo harán los funcionarios? El nihilismo ha triunfado en nuestras consciencias. El fascismo tiene la vía libre. ¡Qué bien lo han hecho estos bastardos desde hace cuarenta años, esos que se reúnen en Davos!

 

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La única razón de la existencia es la persistencia. El conatus de Spinoza, o el instinto de placer o supervivencia (Freud, Darwin) De Ahí la importancia trascendental de la observación de Camus. La única cuestión filosófica de relevancia es el suicidio. Y la observación de Ciorán, ferviente defensor del suicidio, ser conscientes de esa posibilidad es lo importante, pero hay que postergar el momento. Siempre sabemos que está ahí.

 

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Después de una dura crítica a Marx, cada vez soy más marxista. Pero hay muchas matizaciones que hacer. Hay que eliminar la concepción del crecimiento ilimitado en Marx, introducir el discurso ecológico, una nueva ética no antropomorfa... Lo de la revolución lo veo difícil dado el estado de nihilismo en el que hems caído. Además, pienso, junto con Kant, quela revolución no nos lleva a la ilustración. La revolución no es el camino de la libertad ni de la emancipación, sino de la sustitución de unas ideologías por otras. El tránsito es hacia una democracia más auténtica.

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            Estamos asistiendo a una lucha entre el poder económico, los mercados, y el poder político, los estados. Lo malo es que los últimos cedieron demasiado en los últimos cuarenta años de neoliberalismo. Con la crisis creíamos que el estado volvería y lo que ha vuelto es un neoliberalismo revitalizado que lo quiere todo. Es el fascismo económico, antesala del fascismo político. A los ciudadanos se les ha adormecido con el individualismo y el consumo, de ahí el nihilismo. Y se les ha engañado haciéndoles pensar que esto es un proceso natural de la historia. Siendo así, no se puede intervenir. Es una jugada maestra. Aunque Marx tenía razón en la predicción de este tipo de crisis no sabía el alcance del opio de las nuevas religiones.

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            Uno de los problemas de la izquierda es que la única izquierda realmente existente, la que llamo, aquella con capacidad de gobernar, se rindió al neoliberalismo, con lo cuál se vació de su contenido ideológico. La izquierda realmente existente no es izquierda, es comparsa del neoliberalismo. De ahí que no existe un pensamiento, en los partidos de izquierda realmente existente que se pueda enfrentar al neoliberal porque, en el fondo, son el mismo. Los sindicatos, como viven a merced de los estados no son representantes de nada ni de nadie.