Pues es el único acto supremo de libertad cuando no hay una patología detrás. Yo, como los estoicos, y muchos otros, soy un firme defensor de esa opción desde la serenidad y la lucidez; es decir, como acto voluntario y libre cuando las circunstancias que te rodean sobrepasan tu voluntad de vivir. Igual que la eutanasia y el suicidio asistido. Pero te cuento una historia que la he contado mil veces, sobre todo en clase, puesto que esto es un tema filosófico y ético. El máximo defensor que haya habido jamás del suicidio fue un filósofo del siglo XX, Cioran, que murió hace una década con 84 años, padecía demencia senil desde los 80. Bueno, pues el caso es que una vez se presentó en su casa un joven que había leído su obra y le dijo que se iba a suicidar. Pues lo que hizo Cioran es llevárselo a pasear por las calles de Paris y estuvieron 24 horas andando hasta que lo convenció de que no merecía la pena. Ni Cioran, ni el joven se suicidaron, pero sí lo contemplaban existencial y éticamente como una opción legítima, aunque no deseable porque la vida es afirmación es voluntad de vivir por sí misma. La vida es autoafirmación de la propia vida es querer seguir viviendo. Es un imperativo biológico, pero lo malo es que no sólo somos biología, porque somos animales autoconscientes y entonces somos animales biológicos en los que no podemos distinguir lo biológico de lo cultural.
No, no la mitifico, la propongo como un ideal de la razón práctica donde se proponen los principios esenciales de la democracia: isonomía, autonomía, isegoría. Ya sé que en la realidad fue corta, tremendamente imperfecta, pero mejor que la tiranía que la sustituyó y que fue derrocada posteriormente. Y que degeneró en demagogia y plutocracia. Semejante a lo que ha ocurrido con las democracias representativas modernas. Por eso mantengo la democracia como un ideal regulativo de la razón práctica, cuya perfección (inalcanzable, por ser una idea regulativa), siguiendo a Chomsky, sería la anarquía. Lo que sí señalo es que, en occidente, esa democracia aparece en Grecia. Quizás nuestras democracias le deban más a las repúblicas romanas, no lo sé, pero el origen está en Grecia. Gracias por tu crítica.
Venimos de Grecia. Todo se inició en Grecia. Y Grecia paró a los bárbaros y a los persas. Y por eso existe la civilización occidental: las ciencias, las artes, la filosofía, la medicina, la arquitectura, la gramática, la retórica, la política, la democracia, los valores, los derechos humanos, la razón... Todo se lo debemos a los griegos. Y todo ha ido de una manera u otra, a través de diversos sincretismos, y no sin grandes barbaridades y crueldades, cuajando hasta llegar a la Ilustración. Y la Ilustración, su razón se pervirtió, y sigue pervertida en el tardocapitalismo que representa la barbarie. Pero es un proyecto inacabado que hay que recuperar. Los griegos tienen hoy la oportunidad de luchar contra la barbarie, igual que detuvieron a los persas en la batalla de Maratón y, definitivamente, en Salaminas. Esto fue un cambio en la historia que permitió el inicio de la civilización occidental con el surgimiento de la razón y la democracia en contra de la tiranía de la fuerza y del poder arbitrario.
Sí, el primero que hizo la crítica al psicoanálisis como ciencia fue Popper y después le siguió Bunge. En realidad lo que dice Freud no es ciencia y dice muchas tonterías. Yo hice cuando muy joven una investigación sobre el status epistemológico del psicoanálisis llegando a la conclusión de que era una pseudociencia, pero que sugería algo. Hay que distinguir lo que es la terapia clínica que está basada en ideas cuasi míticas del análisis de la cultura. Otra cosa es lo que los críticos de arte dicen que generalmente son tonterías, se basen o no en el psicoanálisis. En el doctorado hice dos trabajos de investigación sobre el origen de la moral en Freud y sobre el origen de la religión en Freud. Y te aseguro que son sugerentes, reduccionistas, por supuesto, pero sugerentes. Freud vale más por lo que sugiere que por lo que dice. Y, por último, hay una obrita, que en la edición que yo tengo de hace varias décadas, viene detrás de El malestar en la cultura”. Es un escrito difícil. “Escritos metapsicológicos” Freud siempre estuvo muy preocupado de que su actividad fuese una ciencia, por otro lado procedía de la especialidad de fisiología. Bueno, pues aquí declara que el psicoanálisis, sus ideas, no pueden entrar dentro de la ciencia hasta que no tengan su correlato en el mundo empírico. Y aquí está la cuestión. Hay dos cosas centrales en el psicoanálisis: la memoria y los sueños. Pues los estudios neurofisiológicos actuales no le dan la razón a Freud, pero no se la quitan del todo. Es decir, que la memoria es mucho más que lo que decía Freud, pero también lo que él decía. Y, en cuanto a los sueños, pues está todo muy oscuro todavía. Desde luego, lo que se sabe es que sirven para muchas cosas que no tienen nada que ver con lo que Freud decía que, en el fondo no es más que un mito. Hay una idea central en Freud que es muy sugerente. El psicoanálisis incita al conócete a ti mismo socrático, lo cual es interesante. Por otro lado, aunque equivocado, coincide con Nietzsche, Marx y Darwin, en ser los grandes críticos de la cultura occidental. En mostrarnos la gran mentira sobre la que estábamos instalados. En definitiva, claros epígonos de la Ilustración. Y, de nuevo, otro tema largo de conversación.
Aunque la crianza afectiva o respetuosa sea un factor condicionante, y en ello estamos absolutamente de acuerdo, este argumento tiene dos errores. El primero es que toma este factor como determinante (reduccionismo) y el segundo es que hace una generalización inductiva de la que se desprendería, puesto que la inmensa mayoría al vivir en una sociedad patriarcal y competitiva no hemos tenido esa crianza respetuosa, que todos somos violentos y asesinos. Como no es así, es una refutación de su tesis. Somos agresivos por naturaleza (etología), pero violentos culturalmente. Determinadas formas culturales, ideologías, religiones… nos hacen más violentos. Y, qué duda cabe, que una sociedad matriarcal y una crianza respetuosa son antídotos contra la violencia. Pero no la erradicaría. Yo propondría un experimento. Juntar a una serie de niños que hubiesen tenido una crianza respetuosa. ¿Qué pasaría?, ¿Acaso no aparecerían las peleas por la lucha por el poder, por la lucha por la propiedad? Pues sí, porque el hombre es empático, sino no sería social. Pero también jerárquico y ello genera la pasión por el poder, en unos más que en otros, es una conducta innata. Y la lucha por el poder y por la propiedad se apoya en la agresividad natural con la que venimos fabricados de serie. Por supuesto que habría menos lucha, menos agresividad, más empatía. Pero es que somos más cosas además de afectos positivos. Si fuera así seríamos como una sociedad de hormigas o abejas. Funcionaríamos robóticamente. Vamos, algo parecido a “Un mundo feliz de Huxley”. Pero no es así, porque, entre otras cosas, somos, además, hasta libres. Y esto ya sí que es complicado.
Estamos en el mismo error de argumentación que es el que yo he querido mostrar. ¿Todos los huérfanos criados en orfanatos son violentos? Algunos han pasado a la historia como personas notables. Y no estoy diciendo que sea falso lo que dice, sino que no es un factor determinante. Somos tan complejos…
Las neurociencias están de moda hoy en día y tienen a la base una tesis filosófica errónea, la posibilidad de conocer absolutamente los determinantes que constituyen la psique humana. No podrán, porque, para empezar parten de una idea filosófica, no empírica y científica: el determinismo, para seguir, porque el conocimiento humano tiene límites. Que son límites estrictamente lógicos y para concluir porque lo que subyace al nivel molecular es el atómico y aquí reina la indeterminación cuántica. No confundir indeterminación con caos, sino, mejor relacionarlo con probabilidad.
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Yo creo que como lo formula da lugar a determinismo. De todas formas lo que importa es lo que dices tú. Es una teoría más, y que en este caso está corroborada, pero a la que hay que sumarle otras explicaciones que, igualmente, no pueden ser reduccionistas. Los hechos o fenómenos complejos son multicausales y, además, esas causas se retroalimentan. El hombre y la historia son los fenómenos más complejos de organización. Por eso, en este nivel no sirven las explicaciones causales lineales que, además, sólo sirven para la física clásica. Lo que ocurre es que nos puede la imaginación y tendemos a buscar explicaciones causales unívocas y unidireccionales. Tenemos que aprender a pensar de forma compleja y tenemos las herramientas para ello, lo que nos falta es la imaginación. La medicina, por ejemplo es un caso típico de esto que digo. Si abordamos la enfermedad desde el paradigma clásico lo que tenemos es un conocimiento mecanicista y unívoco de la patología. Sin embargo, si afrontamos las patologías desde la complejidad, tendremos una visión holística de la misma en la que, además, el paciente cuenta en tanto que persona y biografía. Y en esta línea es en la que debemos esforzarnos para conseguir explicaciones de los fenómenos. Claro está, que, debido a la especialización, cada cual trabaja en un campo, pero debe haber un diálogo interdisciplinar. La filosofía es la que debe jugar este papel, pero el cientificismo la ha expulsado.
Esteban, yo creo que es una cuestión terminológica. El historiador tiene que tender a la objetividad. Ahora bien, por un lado ésta nunca será total y, por otro, el historiador no es neutral en tanto que hace la historia desde una perspectiva histórica forzosamente, no fuera de la historia. El problema es que no se puede confundir objetividad con verdad. Más bien hay que utilizar objetividad como sinónimo de honestidad, como dices tú.
Carmen, estupenda exposición que comparto en lo esencial y es la tesis de que nunca hubo una unión en el cristianismo entre religión y ley. De las tres religiones del libro es la que separa entre religión y ley. Tanto en el judaísmo, como en el islam hay una identidad. Y la tesis de que el protestantismo o la Reforma es un paso atrás, en este sentido, también es cierta. Tu argumentación es mejor que la de Gustavo Bueno porque, en el fondo, no defiendes un determinismo histórico, que es lo que se desprende de las palabras de Gustavo Bueno. Además, es así porque él defiende el materialismo filosófico. Tu tesis es explicativa, ilustrativa, pero no asertiva. Luego dices una cosa muy interesante. Y es que la religión, el cristianismo, en nuestro caso, no se identificó con el derecho romano. Es decir, que se mantuvo fuera de la ley, o que no se identificó con la ley. Bien, pues aquí viene mi discrepancia, que no voy a argumentar, sólo mencionar, porque en realidad no recuerdo bien los datos, pero te remito a las fuentes que, seguro, conoces. En primer lugar no hay una identificación con el derecho romano porque el cristianismo es una secta, una religión más del imperio, disidente y protestona, eso sí, pero, minoritaria, incluso hasta el Concilio de Nicea. El cristianismo nunca participó del poder de Roma, hasta que Roma se hace cristiana por decreto con el emperador Constantino, del que habría mucho que hablar también, sobre su arrianismo, por ejemplo. Pero, curiosamente, la identificación entre Roma y la cristiandad comienza, precisamente, con la caída del imperio romano. ¿De dónde pudo surgir, sino, la obra de Agustín de Hipona “La ciudad de Dios”? El caso es que una vez que Roma se hace cristiana por decreto, no por voluntad de sus habitantes y de que Roma se derrumba, lo que queda es la cristiandad. Pero curiosamente con la estructura del imperio romano que aún persiste. La fuente que te mencionaba antes son dos libros de Gonzalo Puente Ojea “Ideología y cristianismo” y, sobre todo, porque en sus cuatrocientas páginas dedica a demostrar lo que acabo de decir: “Cristianismo, iglesia y poder”. Desaparece el cristianismo y queda la cristiandad y es esa cristiandad “La nueva ciudad de dios” la que hace que el imperio romano, o parte de Europa sigan siendo una unidad. Y toda la legislación se hace en función del libro, que, por otra parte, no es más que un compendio de obras que, arbitrariamente, en el Concilio de Nicea, se establece como las Escrituras auténticas y se formula un Credo que unifica la infinidad de cristianismos existentes. Aunque la ley, como tú muy bien señalas, no se identifica con la religión, porque hay una separación entre la nobleza y el clero, cosa que no ocurre ni en los judíos ni en el Islam, está inspirada en ella y, por el principio de subordinación de la razón a la fe (que sigue siendo vigente y defendido en el famoso nuevo “Catecismo”) no puede contradecir a la religión. Por eso yo citaba en mi escrito a Tomás de Aquino y su obra “La monarquía.” El catolicismo, aceptando absolutamente tu argumentación, ha hecho todo lo que ha podido para mantener en una unidad al trono y al altar. Y, es más, lo sigue haciendo. Por eso no acabo tampoco de entender a Habermas cuando dice que la religión debe tener cabida, después de haberlo negado durante años y de su libro sobre la eutanasia y eugenesia, dentro de la comunidad de hablantes. Lo acepto si se refiere a la teología de la liberación. Pero es que ésta olvida la dogmática y se queda con la ética evangélica (una parte de ella), porque éticas cristianas, desde el Génesis hasta el Apocalipsis hay muchas. Por eso el lema de la teología de la liberación es el de Jon Sobrino, que además utiliza como título de uno de sus libros (uno de los libros de religión más bello que yo he leído) “Fuera de los pobres no hay salvación.”
En definitiva, que comparto tu argumentación lo que ocurre es que yo matizaría que en la estructura del catolicismo está la posibilidad de la Ilustración, pero, ni el catolicismo, ni el protestantismo han querido esto. Es más, lo contrario. Y en cuanto a Bartolomé de las Casas y el posterior derecho de gentes, pues pasa algo similar que con la actual teología de la liberación. Abandonan la dogmática teológica y se ciñen a cierta ética evangélica. Y, por supuesto que aquí encontramos en germen algo de los derechos humanos. Pero también lo encontramos en el arte (hay un libro de una historiadora, que por desgracia no recuerdo, ni autora ni título, en la que defiende que el surgimiento de los derechos del hombre y el ciudadano, además de su base neurofisiológica, se encuentra en el desarrollo del arte, pintura y literatura fundamentalmente, que fueron despertando la capacidad que tenemos de sentir el dolor del otro. El arte nos volvió sobre nosotros mismos y nos hizo conscientes del sufrimiento del otro) y en el surgimiento de la ciencia desde el Renacimiento a la Ilustración. Muchas gracias por toda tu información y ha sido todo un placer.
P.D. Hay una cosa que no he entendido y es lo del caso Galileo y su relación con el Calvinismo más que con el Catolicismo.
Éste es el camino de la Ilustración que necesariamente tiene que recorrer el Islam. Sin ilustración la religión musulmana siempre tenderá al fanatismo y a la identificación entre religión y estado. Será un refugio para los miserables y desgraciados que encontrarán en la religión su sentido y su camino de salvación. También para los nihilistas que, en el fondo, necesitan un sentido para su existencia. Conseguir esta Ilustración es una tarea de todos. De los musulmanes y de los europeos, que nos hemos perdido en el multiculturalismo, el posmodernismo y el nihilismo-hedonista y egoísta.
“…pero tienen también la responsabilidad, aún más imperiosa, de declinar su nombre, su verdadero nombre, como hijos de un islam de tolerancia, paz y bondad. Hay que liberar al islam del islamismo. Es necesario repetir que asesinar en nombre de Dios es convertir a Dios en un asesino por poderes. Esperamos, no solo de los expertos en religión como el imán de Drancy Chalghoumi, sino también de la inmensa muchedumbre que constituyen sus fieles, la valiente modernización que permita enunciar, por fin, que el culto a lo sagrado es, en democracia, un atentado contra la libertad de pensamiento; que las religiones, a ojos de la ley, son unos regímenes de creencias ni más ni menos respetables que las ideologías profanas; y que el derecho a reírse de ellas o a discutirlas es un derecho de todas las personas.” Bernard-Henri Lévy
“La gente no se da cuenta de que los musulmanes somos los que pagamos el precio más alto en víctimas. En Irak mueren decenas casi cada día en atentados yihadistas”.
Esta declaración de un musulmán español, sacada de El País, es muy importante. En lugar de alimentar la islamofobia y nuestro fanatismo reaccionario y fascista, deberíamos echar un vistazo a cuál ha sido nuestra actitud con el mundo árabe y musulmán. Sobre todo desde el final de la segunda guerra mundial y, especialmente, desde la primera guerra de Irak, curiosamente aprobada por la ONU. Nuestros errores lo pagan ellos más que nosotros y, encima, los menospreciamos, los culpabilizamos a todos y les cerramos las puertas de Europa o los queremos echar. Deberíamos echar una ojeada a nuestra historia colonialista llena de barbarie. Y si queremos entender la política internacional con el mundo árabe deberíamos entender dos cosas, la relación de los EEUU con Israel y el tema energético del petróleo. Así dejaríamos de ser tan hipócritas, prepotentes y chulos. Sólo un recuerdo, la rueda de la Fortuna gira continuamente y a nosotros nos ha tocado estar arriba, pero la cosa está cambiando con el crecimiento imparable de China y nuestra imparable, también, crisis económica. Puede ser que en unas décadas seamos nosotros los que estemos en la miseria. Ningún historiador en el siglo XIV y XV apostaría nada por Europa. Pues cien años después, hasta la fecha, se extendió y dominó (económica y culturalmente) todo el planeta.