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Filosofía desde la trinchera

Sin defender, para nada, ni a ETA, ni a ninguno de sus miembros, ni a su aparato político, a mí, particularmente, el tono de este artículo me parece de una bajeza moral impresionante. Se apela a la venganza, frente a la justicia y es demagógico, se dirige a los corazones en lugar de aportar razones. Creo que se sale totalmente fuera de la ética incitando al odio y poniendo entre paréntesis la ley. Las leyes están ahí, son objetivas y se pueden cambiar si no nos parecen justas. Lo que no se puede hacer es un llamamiento al odio y la venganza porque no estemos de acuerdo con las resoluciones judiciales. Sin ley no hay sociedad. Lo que hay que hacer es participar en la política para que sean las leyes que nosotros queremos las que haya. Y, por muy asesino que alguien haya sido, como es el caso, si ha cumplido su condena, como la ley indica, no hay razón para cebarse con él y llamarle mal bicho y toda suerte de insultos. Lo que se reclama en este artículo es venganza y no justicia y eso es un gran paso atrás en el progreso ético-jurídico. Procede del odio y no de la razón. Se echa de menos una argumentación racional que es lo necesario para ilustrar al pueblo, no demagogia para soliviantarlo.

Totalmente de acuerdo, Miriam. Pero hay una cosa curiosa y que lleva años preocupándome. Platón es el primero que inaugura un pensamiento político completo. Y el primero en la historia que establece en su modelo político la igualdad entre hombres y mujeres. En realidad no había igualdad, porque existían tres grupos o castas diferentes. Pero hombres y mujeres podían pertenecer igualmente a cada una de las castas: o bien sabios gobernantes, o guerreros guardianes o el pueblo llano. Pero es curioso. Platón plantea dos objetivos para llegar a su estado perfecto: la abolición de la riqueza (no entramos aquí) y, aquí está lo bueno, abolición de la familia. Platón vive en una época absolutamente patriarcal en la que las mujeres son el último eslabón de la sociedad. Ahora bien, Platón es capaz de pensar en la igualdad entre hombre y mujer. Por tanto sale del patriarcado, porque su estado no tiene una estructura patriarcal, sino que es una aristocracia de los mejores, en la que los mejores son los sabios (y aquí entran hombres y mujeres.) La crianza corre a cargo del pueblo llano (nodrizas) y la educación la realizan, a partir de los siete años, los sabios gobernantes. Al abolir la familia se elimina la afectividad, pero, para Platón esa afectividad es enfermiza, porque crea diferencias, además de producir males en los pequeños debido a una mala crianza. La afectividad, no se extirpa, sino que se guarda para el estado. El individuo no cuenta, lo que cuenta es el estado. El amor al estado se realiza por la buena función que tú realizas dentro del estado y cómo te comportas en tanto que ciudadano (tus relaciones con los demás.) Evidentemente, la teoría de Platón es un totalitarismo, pero no por esto, o no sólo, sino por otros asuntos. Lo que yo quiero decir aquí es que Platón desde hace dos mil quinientos años nos ha planteado un reto que no hemos resuelto aún. Porque lo que hemos visto es que la igualdad entre hombre y mujer nos ha llevado a las mujeres hiperatareadas y a un estado que sustituye la crianza, como señalas tú. Y que es algo que demandan muchos. Él propone un modelo de estado, que no es patriarcal, que garantiza la igualdad de género, pero que elimina la crianza. Es paradójico ver como el estado moderno realiza la utopía platónica y lo llama estado de bienestar. En pro de la igualdad la mujer queda “liberada” de la crianza. Platón da mucho de sí, ya lo dijo Withead, matemático y filósofo de principios del XX, todo lo que se ha dicho después de Platón no son más que notas a pie de página de sus diálogos. Un poco exagerado, pero iluminador…

Se ha confundido la libertad de expresión con que todo se pueda decir y con el relativismo de las opiniones en las que nada se fundamenta, ni se justifica. Y, al final, triunfa no la razón, sino la fuerza. La opinión del más fuerte. Los medios de control y manipulación de masas más poderosos. Y al pueblo le gusta mantenerse en su minoría de edad, en la ignorancia. Es más fácil que otro piense por ti…

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Era una costumbre que se ha perdido, porque se ha eliminado la presencia de la muerte y el duelo, el retratar a los muertos y hacerse una foto con ellos. Un homenaje, una despedida. Me parece una gran idea que no tiene nada que ver con lo macabro sino con la naturalidad de la vida. La muerte asumida dentro del proceso de la misma vida. Hoy ocurre todo lo contrario. Ocultamos la muerte y el duelo como si fuésemos inmortales y nos da vergüenza manifestar el dolor.

El feminismo está en una encrucijada. Sólo se han alcanzado derechos laborales y reconocimiento de la igualdad de oportunidades. Y en ambos casos hay un gran déficit. El problema y el gran engaño es que el feminismo ha aceptado los presupuestos de la sociedad capitalista y de la opresión. Es decir, que las mujeres se han unido, creyendo  liberarse, a la dialéctica de clases: opresores y oprimidos. Además de ser el fundamento de la carga familiar. Una buena jugada del capitalismo que las convierte en “independientes” consumidoras. Pero, además, como el mercado lo que hace es objetualizar pues las convierte en objeto de consumo para el hombre. Les quita su identidad, su subjetividad y las mercantiliza. Y crea toda una industria de la moda basado en un ideal de belleza arbitrario que, por otro lado, el hombre, también alienado y convertido en objeto, acepta acríticamente.

Y esta es la encrucijada del feminismo. Por eso hay que dar un paso para cambiar la sociedad. A la transformación económica, política y ecológica hay que añadir lo que podría aportar una concepción matriarcal de la sociedad. Cuidado, no confundir el matriarcado con que las mujeres manden. La señora Merkel es un espécimen ultra representativo de los valores patriarcales.

El desmoronamiento no es Acto de un instante

una pausa esencial

El deterioro y sus procesos

son como organizadas Decadencias.

 

Primero Telarañas en el Alma

Una Película de Polvo

Agujero en el Eje

o Elementales Óxidos-

 

La Ruina es ordenada –un trabajo diabólico,

consecutivo, lento-

Ningún hombre cayó en un solo instante

Deslizarse –es la ley que rige el Choque.

 

EMILY DICKINSON

 

El primero que me mandaste hablaba sobre el patriarcado relacionado con el estado. Y es cierto. El patriarcado no se ha desarrollado uniformemente con la división de sexos. O, dicho de otra manera, el neolítico no ha sido uniforme. Y es curioso que sitúe el origen real del patriarcado, en occidente, al menos, con el imperio romano. Lo que yo le añadiría es que ese patriarcado toma fuerza y fundamento ideológico, teológico cuando Roma se hace cristiana, justo al final del imperio romano. Y es precisamente por los mitos fundantes de las religiones del libro, el Génesis, ahí se establece claramente la inferioridad de la mujer, el hecho de que sea un objeto para el hombre y la división de género cuando son expulsadas del paraíso.

Y esto enlaza con el segundo artículo. Si lo leemos desde el punto de vista de opresores y oprimidos y nos damos cuenta de que, en realidad, la revolución francesa fue una revolución burguesa, pues entendemos perfectamente por un lado su carácter de patriarcado y, por otra, la “supuesta” liberación de la mujer que no es más que otra forma de oprimirla. Y lo mismo ocurre con el análisis que hace del franquismo. Resulta que siempre he pensado sobre el feminismo lo mismo que esta señora. El movimiento feminista, lo mismo habría que decir del ecologismo en sus orígenes, cae, bajo los cantos de sirena de la liberación de la mujer (que sólo es laboral: necesidad de mano de obra) en la misma esclavitud que en la que estaban los oprimidos. Sumándosele, encima, que no salen de la otra. Por eso el feminismo ha favorecido la sociedad patriarcal y la sociedad de la explotación.

El discurso feminista tiene que ir por otra parte, por donde apunta Casilda y por la teoría del apego y la afectividad.

Esta mañana discutía con un librero porque yo había hecho una crítica a una propaganda que él hizo desde su librería en fb. sobre un libro del psiquiatra Rojas Marcos. Un libro de autoayuda. Esto ya me puso malo. Pero lo peor es cuando comienza a decir que el hombre es bueno cuando nace, el niño, me refiero. Eso es mentira. Simplemente es una falacia. Se llama falacia naturalista. El niño ni es bueno ni es malo. No podemos hacer una valoración moral (deber ser) porque no es un ser moral, sólo es un ser. Y la falacia naturalista consiste en hacer una valoración del ser desde el deber ser. Son dos dimensiones distintas. Ahora bien, le expliqué que el niño nace con una capacidad afectiva infinita, necesita un afecto absoluto por parte de la madre en principio, que responde y reclama esa afectividad, que se expresa por la ternura y el amor de la madre y la respuesta del placer y la tranquilidad del hijo. Pero eso no es bondad. Y la misma Casilda lo dice en varias ocasiones. Afirma que no está hablando de cuestiones morales, sino de la condición biológica del hombre. Y esta es la cuestión y la confusión que viene desde Rousseau. El hombre no es bueno por naturaleza porque si no cómo explicas los miles de millones de cadáveres de la historia. El hombre es un animal social, con una empatía increíble que se pone en funcionamiento a la hora de nacer y a partir de ahí, de la afectividad que reciba, tendremos a un ser amable, solidario o a un ser violento, angustiado, deprimido o psicópata. Que haya abundado lo último, es debido al patriarcado y a las relaciones de poder.

Una segunda Ilustración

            Siempre he sido un firme defensor de la Ilustración y sus valores: libertad, igualdad y fraternidad. La Ilustración para mí es un proyecto inacabado. Al contrario de lo que piensan los posmodernos. Yo pienso que la razón es un eje principal para conocernos y progresar, no sólo tecnocientíficamente, sino ética y políticamente hablando. No caigo, de ninguna manera, en el mito del progreso. El progreso es sólo provisional. Lo que conseguimos son tablas de náufragos que podemos perder en cualquier momento. Ni la historia es lineal, ni existe un progreso automático. Por eso el proyecto ilustrado es un proyecto inacabado. Porque la razón que se intentó realizar fue una razón totalizadora. Con el germen de la violencia dentro. Absolutamente deshumanizada y antropocéntrica: explotadora de la naturaleza y de la mujer. Y por ello considero que es necesaria una segunda Ilustración que integre a la naturaleza y a la mujer, eliminando el antropocentrismo y limitando la razón poniéndola en juego con los afectos. La razón totalizadora es patriarcal, y es éste orden el que hay que revertir, por tanto violenta, competidora y jerárquica. Y que le viene como anillo al dedo al sistema capitalista que se ha generado a través de ella.

De modo que mi propuesta es una segunda Ilustración que plantea un cambio de paradigma, de forma de ver el mundo, de interactuar con la naturaleza y entre nosotros. Y este cambio de paradigma debe hacerse en tres niveles. El de la razón, el de la naturaleza y el de la mujer.

La razón debe ser limitada, no totalizadora. Nuestra capacidad de conocer el mundo por medio de la razón (la ciencia) es limitada y siempre provisional. La ciencia es la búsqueda de la verdad, no la verdad. De modo que el camino de la ciencia y del conocimiento es el camino de la provisionalidad. La razón totalizadora es engañosa, promete un futuro utópico que a la postre no es más que un infierno. Además, la razón, además de ser limitada va ligada a los afectos, sentimientos y emociones. No se puede entender una razón ética si no es una razón cordial, que nace de la capacidad de ponerse en el lugar del otro (empatía) y comprenderlo. Si la razón ético-política no es cordial, entonces cae en la instrumentalización de las personas y les quita su dignidad. En segundo lugar, tenemos la cuestión de la naturaleza. La razón ilustrada nace como el máximo dominio del hombre sobre la naturaleza, la explotación. Es la máxima expresión del patriarcado neolítico. Pues esta razón deshumanizada y sin sentimientos nos ha llevado a la eliminación de la naturaleza, a la barbarie, que contradictoriamente, llamamos civilización. El antropocentrismo debe ser sustituido por el ecocentrismo. Somos elementos de la ecosfera, productos de la evolución y en pie de igualdad con cualquier especie. Si no cuidamos de ella, no cuidamos de nosotros. No somos dueños y señores, sino servidores de la madre naturaleza. Y nuestra razón debe comprender esto y encontrar los límites naturales de nuestra relación con la naturaleza antes de que seamos absorbidos por ella, porque nunca destruiremos a la naturaleza, ésta dará lugar a unas condiciones en las que la vida humana, como hasta ahora, sea imposible. En tercer lugar queda el tema de la mujer, la feminidad, íntimamente relacionado con lo anterior. Por eso existe una filosofía ecofeminista. Vamos a ver, todo el desarrollo de la cultura occidental y el conjunto de mitos que la soportan, desde el neolítico para acá, incluyendo el mito de la razón ilustrada y del progreso de la humanidad, no es más que el triunfo de un sistema de producción y una ideología: el patriarcado. Y lo que el patriarcado ha desarrollado son los valores de la guerra, de la destrucción y de la represión de la afectividad que se expresaba primordialmente en la mujer y, específicamente, en la crianza. Y así fue durante milenios en el paleolítico. El patriarcado ha producido la diferencia entre hombres y mujeres y ha considerado a éstas, como a la naturaleza, como seres inferiores de los cuales se puede disponer a nuestro antojo. El orden familiar matriarcal en el que reinaban las relaciones afectivas. Basadas en nuestros sentimientos naturales de necesidad de compañía, caricias, ternura, amor materno, diálogo; porque por ello somos animales sociales, pues fue sustituido por el orden patriarcal. El de la fuerza, el poder, la violencia, la competencia. Y se les arrebató a las mujeres su papel central de reguladoras de la afectividad. Llegándose incluso a la contradicción de hoy en día de que la igualdad de hombre y mujer es sólo laboral y que, además, para que la mujer pueda mantener dicha igualdad ha de abandonar la crianza para no perder el trabajo y entrar en la sociedad competitiva patriarcal. Esto ha sido una perversión más de la razón ilustrada y de uno de sus productos: el capitalismo. Para terminar, entonces, lo que planteo es una segunda Ilustración que integre estos tres puntos como soporte de un nuevo paradigma y como alternativa ético-política y económica-social, a la barbarie en la que estamos cayendo. Siguiendo a Manuel Sacristán, lo llamaría el paradigma del cuidado.

Reseña en el periódico Hoy de Extremadura de mi último libro. Por el Catedrático de filosofía y académico D. Manuel Pecellín Lancharro. Muchas gracias y es todo un honor para mí.
PENSAMIENTO CRÍTICO

Según declara en su tremendo Ecce homo el siempre provocador Nietzsche, los escépticos son "los únicos filósofos honorables". No es raro que Viñuela (n. Villafranca de los Barros, 1963), cuya reivindicación de la actividad y enseñanzas filosóficas continúa indefectible, apele a la escuela helenista encabezada por Pirrón de Elis (360-270 a.C.) a la hora de titular este nuevo libro. Como en otros anteriores, recopila aquí materiales múltiples: aforismos, discursos, comentarios sobre acontecimientos de actualidad (insurrección popular en Egipto, derogación de la doctrina Parot, aprobación de la LOMCE, vallas de Ceuta y Melilla, repudios de la "casta", cuantificaciones de la crisis, recortes en sanidad o educación), reseñas bibliográficas, "diálogos" con diferentes pensadores, vivos o difuntos (Camus, Cioran, Savater, Chomsky, Zizek, L. Boff, M. Sacristán, entre los contemporáneos), reflexiones y debates, casi todos difundidos anteriormente en la página web filosofíadesdelatrinchera.blogia.com.
Pronto percibe el lector que estamos ante un escéptico muy especial, alguien cuyo autorretrato ideológico dice así: "Cada día me escoro más hacia los ilustrados radicales, los verdaderos ilustrados: materialistas, ateos, laicos, anticlericales, defensores de la razón contra toda superstición, demócratas y defensores a ultranza de la igualdad, la libertad y la fraternidad, no sucedáneos" (pág. 68). He aquí toda una declaración de principios epistemológicos y éticos (non son los únicos que propone), para cuya defensa insta a las posturas más radicales, incluida la insubordinación civil.
Según la etimología griega de la palabra, que Ortega y Gasset recordó tan oportunamente, el escéptico es un "buscador", vale decir, quien desconfía por principio de las tesis asentadas, los dogmas, las aserciones rotundas, y presenta enfoques distintos, nuevas perspectivas, planteamientos innovadores, convencido de que la realidad, tan poliédrica, y la capacidad cognoscitiva del hombre, tan limitada, invalidan los enunciados apodícticos, las proposiciones indiscutibles.
Viñuela, que conoce bien la refutación del escepticismo o, si se quiere, la disolución del problema escéptico realizada por Wittgenstein (véase la obra de éste Sobre la certeza), coincide con el austríaco en el interés por el lenguaje. El extremeño desconfía, con muy buenas razones, del que utiliza el Poder (económico, político, científico, religioso y de cualquier género) para mantener a las personas en una, casi siempre culpable, permanente minoría de edad, por decirlo con palabras de Kant. De ahí sus esfuerzos por deconstruir tantos discursos, palabrería si se quiere, bien habituales en los medios, la academia, el púlpito, la tribuna, las aulas, el ágora e incluso las barricadas.
No obstante, quien se dice escéptico esperanzado y antirelativista rotundo, no oculta su convencimiento sobre determinada cuestiones, reiteradamente recordadas con énfasis:
-No admite la separación entre ética y política.
-Esta segunda se hace en la calle (dada la corrupción del sistema de partidos).
-La filosofía debe tener puesto relevante en al enseñanza de nuestros jóvenes.
-El capitalismo es hoy un sistema en quiebra irrecuperable.
-Es imposible el crecimiento ilimitado.
-El pensamiento utópico se traduce siempre en tiranía.
-La historia carece de sentido intrínseco y determinado.
-Abandonar la teología y volver a los evangelios pude ser muy positivo.
-España no tuvo parte en la verdadera Ilustración.
-La tríada libertad igualdad y fraternidad constituyen la base de la moralidad.
-El régimen franquista estuvo viciado desde sus orígenes.
-Las urnas no constituyen per se ninguna garantía democrática.
-Corremos inminente peligro de retroceder hasta una nueva Edad Media.
-Solamente la isegoría (libertad de expresión), la autonomía y la isonomía (igualdad ante la ley) son los avales de la auténtica democracia (gobierno del pueblo).

Fragmentaria en su construcción, con lenguaje apasionado, reiterativa y coloquial en ocasiones, bien argumentada siempre, la obra del Dr. Viñuela confirma que los filósofos no deberían ser jamás considerados especie en extinción: contribuyen como pocos a mantener la conciencia vigilante, allí donde Machado situaba la cultura.

Juan Pedro Viñuela Rodríguez, Reflexiones de un escéptico. Villafranca de los Barros, autoedición, 2014.