Nunca he sido partidario del pensamiento positivo. Es una forma de control y de autoengaño. Siempre he preferido el escepticismo y la crítica. El hombre no es un ser al que se le pueda pedir demasiado.
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El mundo es incognoscible por la propia estructura interna de nuestra sistema cognitivo, además de por nuestros factores externos, socio-culturales. A pesar de ello, tenemos una fracción de conocimiento del universo que, por lo demás, es curioso, somos parte del universo que se hace consciente de sí mismo. No hay preguntas sin respuestas. Estas son falsas preguntas. Lo que sucede es que nos planteamos cuestiones sin solución, porque no son tales cuestiones y encontramos la solución en la religión. Así la religión ampara nuestra ignorancia. Es el dios tapaagugeros del teólogo Bonhofer. Creo que lo mejor es dejar las cosas de la ciencia para la ciencia y las de la fe para la fe. El problema es que el camino de la ciencia, por un lado, más el camino de la investigación histórico crítica de las escrituras, por otro, nos pueden explicar con bastante claridad el fenómeno religiosos. Ahora bien, eso no implica que esto convenza a nadie y deje de creer. Simplemente, cuando creemos tenemos ciertas redes neuronales activadas, cuando dudamos, otras, cuando demostramos otras. En fin, que existe una incompatibilidad, a nivel de estructura cerebral, entre racionalidad y creencia. Por eso no es cierto que el hombre sea un animal racional. Y por eso fuimos capaces de inventar el pensamiento mágico, después el mítico y sobre éste el religioso. Después llegó la filosofía y la ciencia. La diferencia entre los anteriores y éstas es que la filosofía y la ciencia pueden dar razón de la religión el mito y la magia. A la inversa, no. Pero insisto. Por mucho que esto se diga, el creyente seguirá siendo creyente y, como se dice, dirá, junto con Pascal gran matemático y creyente “El corazón tiene razones que la razón no entiende.”
Heterodoxias
Frente a la globalización, el cosmopolitismo.
Hombre soy y nada de lo humano me es ajeno. Terencio.
Está claro que vivimos en un mundo de globalización. Otros no tendrán tan claro que esa globalización comenzó en el Renaimiento, pero eso no importa. Ahí está el comienzo hasta que hemos llegado a la situación actual. Situación absolutamente de locura, irracional y que acarrea la miseria masiva. También la globalización que se inicia en el Renacimiento trajo el colonialismo y con él el exterminio y el genocidio. Es la condición humana que no sabemos si seremos capaces algún día de trascender. Pero hoy la globalización, desde los años ochenta y noventa para acá, se ha hecho demoníaca. Y digo esto porque en realidad no hay globalización. Alguno se llevará las manos a la cabeza. Pues sí, pienso que no hay globalización, sólo una parte de lo que podemos llamar globalización; y es la del mercado financiero. No hay globalización ni de personas, ni de mercancías. Los ideales ultraliberales que nos dicen machaconamente que hay que dejar libres al mercado pues resulta que son ellos los primeros que lo incumplen. El mercado regula y exige a los gobiernos la regulación de las mercancías que les pueden perjudicar. ¿Dónde está la libertad del mercado? Es la libertad del más fuerte, es la visión falseada y esteriotipada del darwinismo social: triunfo del más fuerte. Olvidan estos neoliberales, que utilizan al poder político para sobrevivir y crecer, que el darwinismo defiende la cooperación y la simbiosis como mecanismo de supervivencia. Lo único que fluye libremente es el capital. Y se empeñan en seguir que así sea. Y también se empeñan en crear una ideología homogénea que todo el mundo asuma en la que la globalización es un hecho. Todo falso. No hay globalización, hay un imperialismo del capital y de la ideología que sustenta a éste que, como siempre, es un pensamiento único.
Frente a la globalización yo propongo el cosmopolitismo, viejo ideal griego que viene ha decir que el hombre es ciudadano del mundo. Que las naciones son provisionales, que la ley de la naturaleza es universal. Pero me gusta el sentido de cosmopolitismo que ofrece Terencio, Hombre soy y nada de lo humano me es ajeno. Esto implica un reconocimiento ético de la humanidad en el otro. No se trata de la globalización de la riqueza financiera, sino de la universalización de la condición humana. Todo hombre, por el hecho de serlo, es un sujeto de dignidad, un fin y no un medio. Los poderes actualmente nos tratan como mercancía, como ganado que consume su propio producto. Sería necesario echar mano de este cosmopolitismo para recuperar los ideales éticos de la humanidad. Aquellos ideales que nos hacen sentirnos orgullosos y no asqueados. Como he dicho en muchas ocasiones la historia carece de sentido. El sentido es provisional. Por eso tampoco hay un progreso, en el que ciegamente creen los neoliberales, sino un progreso contingente que depende de nuestro quehacer. Pues bien, la globalización es un engaño; y, además, se nos suele decir que es lo que hay, lo único que tenemos. (Cuando escucho esto veo que estoy ante un vencido y que está todo por hacer); pues no señor, la humanidad es capaz de trascenderse a sí mismo. Y creo que el ideal del cosmopolitismo, con la base ética que hemos mencionado es de importancia. No se puede permitir más, sin pensar en el suicidio o el nihilismo, que los inmigrantes mueran en el mar o en los desiertos, que los pobres mueran de sed…mientras el tránsito de capitales está absolutamente globalizado. Algo falla. Falla nuestra percepción ética. El cosmopolitismo es la base política y ética para luchar contra esta locura criminal organizada que es la globalización cuyas consecuencias todo el mundo asume y acepta. Hemos de recuperar el principio de responsabilidad de H. Jonas. Somos responsables de aquel que no conocemos y del no nacido. Su mal depende de nuestra acción, por tanto, somos absolutamente responsables. Es necesario pensar otro mundo, y es necesario pensarlo desde la ética y la política.
Sí, y disulpa porque no tengo tiempo para argumentar seriamente mi propuesta. La abstención llevaría al sistema al garete. Una abstención superior al 80% minaría las bases de la credibilidad del sistema democrático y nos demostraría que vivimos en una plutocracia demagógica. Tras esta situación no habría más remedio que constituir un gobierno de unidad nacional del que surgirá una nueva constitución que sería la base de una república constituyente que eliminase los errores del pasado, permitiendo la pluralidad política, la libertad política y la ciudadanía. Ninguna de estas cosas, clave de la democracia, existen en las psedodemocracias actuales. Un saludo.
Parece que nada tiene ya sentido. El gran engaño ya no convence a nadie. Estamos a las puertas del abismo. Pero no sólo Europa, sino la civilización occidental y el planeta. Las soluciones son más crecimiento, cuando hemos llegado hace décadas al límite del crecimiento. Es hora de que salgan a la palestra políticos e intelectuales creíbles, que digan la verdad. De lo contrario esto no es más que una farsa. Abstención, ya.
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Lo que hay que hacer es derrumbar el muro y empezando por la educación, sistema de control y aborregamiento. Pero la educación es el mejor instrument delpoder para controlar a la ciudadanía. Es el vehículo de las ideologis más perversas. Todos los que están en el poder pretenden tener el pensamiento verdadero (inspirado en Platón) y pretenden extenderlo a sus ciudadanos por medio de la educación reglada. ¿Acaso no existe una educación iconoclastita no reglada, heterodoxa y herética; pues sí pero se enfrenta al poder, al orden establecido.
Addemda al artículo de Manuel Montanero.
Me ha alegrado muchísimo el artículo de divulgación del señor Montanero. Y desde aquí le doy la enhorabuena. Me ha parecido ejemplar su exposición. Y, sobre todo, me ha llamado la atención su mezcla entre la exposición divulgativa del experimento con los neutrinos y su aporte filosófico. Y es en este terreno en el que yo quisiera hacer un breve añadido. Cita el autor a kuhn y a Popper. La cuestión que se plantea es qué pasaría si el experimento resulta ser correcto, cuál sería el estado en el que quedaría la física. La cuestión es apasionante, tanto desde el punto de vista de la física, como desde el de la filosofía de la física. Lo que sucede es que la respuesta a esta cuestión varía de si somos partidarios de Kuhn o de Popper. Por cierto, ambos autores mantuvieron una larga y ardua polémica sobre el tema, es decir, el cambio científico. El primero considera que la ciencia cambia pasando de un paradigma a otro. Un paradigma es una visión del mundo. A veces, dentro de un mismo paradigma apareen problemas ¿el de los neutrones? Que se convierten en anomalías. En tal caso no se pueden solucionar con las teorías, ni la imagen del mundo de la ciencia en la que han aparecido. Al final estas anomalías se resuelven, pero porque aparece toda una cosmovisión nueva, paradigma, con su conjunto de teorías, técnicas, problemas absolutamente nuevos. Y entonces la imagen del mundo ya no vuelve a ser la misma. Es más, dicen los partidarios de Kuhn, que esas imágenes son inconmensurables. A mi esta solución me parece excesiva, no quiero entrar en una exposición técnica, sólo decir que esto abre el campo al relativismo y a los estudios sociales de la ciencia y todo esto, a mi modo de ver, quedó resuelto con el famoso caso Sokal.
Yo soy de formación popperiana, comulgo más con sus tesis, aunque veo su ingenuidad. Popper lo que viene a decir es que la ciencia es deductiva. En fin, la metodología de la ciencia que se utiliza hoy en día es consciente o inconscientemente popperiana, la llamamos el método hipotético deductivo. Lo que Popper dice es que en ciencia hay falsaciones, nunca verificaciones completas. Se puede demostrar que una teoría es falsa, pero no cierta absolutamente. Lo que sucede es que las teorías generales que van siendo falsada, como es la física clásica, forman casos particulares de las nuevas teorías, como son la relativista y mecancuántica. En realidad, la ciencia no se define por la verdad, sino por la búsqueda de la verdad. Por eso el físico y filósofo Mario Bunge decía que hay más verdades en una guía de teléfono que en toda la ciencia junta, pero la guía de teléfono no es ciencia. Bunge por su parte considera que hay, además de la refutabilidad y la búsqueda de la verdad, diez factores más que definen a la ciencia. Tanto Bunge, como Popper son continuistas en ciencia, consideran que no hay saltos y que las teorías son conmensurables lo cual garantiza el progreso en la tecnociencia. También son realistas críticos y materialistas emergentitas. En fin, que yéndonos al caso del experimento con los neutrinos pues señalar que queda mucho trabajo por hacer, que se pueden introducir muchas hipótesis ad hoc todavía, que hay que revisarlo. Y que si queda falsada la ley de la constancia de la universalidad de la luz, pues estaremos en el inicio de una nueva ciencia, eso sí, continuación de lo anterior. Curiosamente, y se me ocurre ahora, la teoría de la relatividad comenzó, entre otras cosas, por la interpretación del experimento de MIchelson y Moreley. La interpretación clásica que se le daba nos llevaba al absurdo. Pero la interpretación que hizo Einstein basándose en las contracciones de Lorenz dio lugar a la claridad, y lo que se lo ocurrió pensar es que la velocidad de la luz es una constante universal. Y que el tiempo y el espacio, por lo tanto, dependen de esta constante. Esto fue una revolución en la ciencia, pero no acabó con la ciencia anterior.
Por lo demás Einstein, también cofundador de la mecáncia cuántica, siguió durante toda su vida manteniendo los presupuestos filosóficos de la física clásica, me refiero al determinismo y la no localidad. Las desigualdades de Bell y los posteriores experimentos de Aspect, echan esto definitivamente por tierra. Pero, insisto, hay una continuidad de progreso en la ciencia. Además, y me refiero al caso de los neutrinos, las revoluciones que se producen en la ciencia son cada vez más pequeñas y esto es debido y a su alta especialización. Lo que sí es cierto es que si el experimento es correcto estamos en la antesala del surgimiento de un conjunto de teorías más amplias que las anteriores y que las asumirán en su interior. Nadie al final del siglo XIX pensaba que iba a cambiar la física y en 1905, fecha de la publicación del artículo que constituye la base de la teoría de la relatividad especial, todo cambia, y faltaba lo gordo, siendo Eintein uno de sus principales fundadores, la mecánica cuántica.
Y DESPUÉS DE NO HACER NADA, ¿QUÉ?
Comparto todo lo que dice José Miguel en su artículo. Creo que es retórico y lleno de burla y gracia. Un escrito que dice cosas sin dañar demasiado porque ya los oídos no escuchan la retórica que hace un gracioso, minucioso y certero repaso de todos los males educativos que nos han llevado hasta donde estamos. Y la situación es degradante y penosa. Pero no es cosa de gracia, sino de burla y de sarcasmo frente a los que han sacado esos engendros de leyes que han engañado a la ciudadanía con palabras como igualdad, democracia…pueaff, para en realidad establecer un sistema de control férreo de las conciencias. Un control de la población, que, quizás, sea inevitable. Pero que, aquel que tenga un poco de dignidad debe gritar a los cuatro vientos en contra de ello.
Los políticos, buen consejo de José Miguel, no deben hacer nada, todo lo que han hecho ha ido a peor. Pero los profesores, tampoco han hecho nada, se han vendido por un plato de lentejas. Y todo hay que decirlo. Y han aceptado las prebendas, a través de las cuales se les ideologizaba y se les mantenía bajo control. Si no participas no cobras. Mucho tienen que pensar los políticos antes de hacer. Pero sí que se puede hacer. Digo algunas cosas. Para empezar hay que desenmascarar la última cacicada de Europa, desmantelar Bolonia, esto le corresponde a la universidad, o sea, nuestro gozo en un pozo. En segundo lugar hay que derogar la Logse-Loe y crear una ley general de educación para el estado, eliminando tanta farsa de nacionalismo. Esa ley debe recoger la universalidad de la educación, pero no la obligatoriedad. Los servicios sociales han de encargarse de que se ejerza el derecho universal a la educación. Acabar de una vez por todas con la educación concertada. En una economía mixta está perfectamente permitida y legislada la actividad privada, de modo que la educación privada es privada y punto. Sólo esta medida aumentaría la calidad de la enseñanza enormemente, sobre todo en los grandes centros urbanos. Separación de la FP de la secundaria. El problema de la FP nunca ha sido resuelto en España, y se necesitan profesionales. Pero no se le da calidad a la FP por ponerla junto con el bachillerato; sin porque se la toma en serio el m ministerio y la sociedad. Un bachillerato de cuatro años, dos dentro de la enseñanza universal y dos optativos. Eliminar la amplia oferta de la optatividad. De lo que se trata es de formar ciudadanos en las ciencias y las humanidades clásicas, ya tendrán tiempo de especializarse. Recuperar el papel de que el profesor es un transmisor de conocimientos y virtudes (no digo valores para que no se me mal interprete) orientar todo el sistema educativo a la formación del ciudadano, la formación técnica, absolutamente necesaria, es posterior y accesoria sobre la educación cívica. La educación secundaria debe ser la base de la construcción de una sociedad de ciudadanos libres y cosmopolitas. Es necesaria la rebeldía en el profesorado. El profesorado, es la clase, actualmente, más aborregada, es increíble, son los que en teoría serían los profesionalmente más formados y encargado de la formación del futuro ciudadano y se comportan como borregos. Son obedientes y sumiso. La primera gran hornada de la LOGSE ha hecho su efecto. Como nada de esto van a pensar los políticos, y si alguno lo lee, y no pongo mas cosas porque estoy aburrido, cansado, hastiado y sólo me importan ya mis alumnos, los de cada año para intentar inculcarles un poco de conocimiento y virtud, dirá que soy un troglodita, o un reaccionario, o incluso un facha, por aquello del estado nacional, pues mejor es que, como dice José Miguel, que no hagan nada. Porque si algo hay que hacer es demolerlo todo. Aquí se aplica la sentencia de Nietzsche, “yo no soy un filósofo, soy dinamita”. Por eso en educación pondría una gran carga que lo volase todo por los aires. Entrar en un instituto, en una CCP, en un claustro, en una reunión de tutores es algo kafkiano. Se Paree a “El proceso”. Yo huyo de todo esto y me refugio en el consuelo de la filosofía y en la enseñanza de toda la vida, la transmisión directa de conocimientos y virtud, si me dejan estas generaciones con las que la posibilidad de comunicación casi está perdida. Saludos, José Miguel y seguimos en la trinchera.
De todas formas creo que es una tendencia mundial. Existen sus peculiaridades en latinoamérica debido al atropello del FMI y el BM hicieron allí en los años noventa. Pero la crisis provocada por el neoliberalismo afecta a nivel mundial. Es una crisis que tiene sus inicios en tornos a mediados de los setenta, cambio del patrón oro y subida de los precios del petróleo. Se decide acabar de una vez por todas con el estado, este es el objetivo de la “política” neoliberal. Desde los años setenta, no hay que esperar hasta ahora ahora, la política se rige por la agenda del poder económico. Y estamos viviendo las consecuencias catrastróficas de las políticas neoliberales. Y esto es sólo el principio. Aconsejo la lectura de la obra de José V. Sevilla “El declive de la socialdemocracia” es sumamente esclarecedora en este sentido.