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Filosofía desde la trinchera

Para qué sirve la Filosofía

 

 

 

¿Para qué sirve la filosofía?

 

            Es un lugar común entre los alumnos el preguntarse por la utilidad de la filosofía y de la ética, asignaturas que imparte nuestro departamento. Y es también obligación del profesor dar respuesta a esta cuestión pertinaz que se repite año tras año hasta el hartazgo. La pregunta es fruto de los tiempos, entre otras cosas, no se le pregunta al profesor de matemáticas para qué sirven las integrales, o el desarrollo de Taylor, aunque el alumno no vaya a utilizarlo en su vida, por las causas que sea. De todas formas, su utilidad, como decían las antiguas cartillas militares, se le supone. No es el caso de la filosofía, por más que últimamente está de moda, pero ésta última es una filosofía ligh. Como digo, esto es fruto de los tiempos, no podemos achacárselo al alumno solamente. Se supone que el saber tiene que tener una utilidad práctica, en el sentido de que sirva para construir y hacer cosas; lo que entendemos por técnica. Es decir, que nuestra sociedad tiende a igualar el saber con la técnica. Esto, a mi modo de ver, es falsear la realidad en la medida que tenemos una visión unidimensional de la misma. Sin embargo, y sin entrar en una disquisición teórica excesivamente larga, sostengo que la filosofía es un saber eminentemente práctico. Por su puesto, hay que diferenciar entre saber técnico y saber práctico. El primero se refiere a la construcción de utensilios, en términos muy generales, el segundo se refiere a un tipo de conocimiento que transforma tu existencia. En este sentido es similar al saber religioso. El auténtico creyente, cuando toma consciencia del sentido y significado del mensaje de su religión, se transforma por dentro; y, muy importante, actúa de otra manera. Lo mismo ocurre con la filosofía, es un tipo de saber sobre el mundo y sobre nosotros mismos que ha de transformarnos por dentro. La filosofía pretende ofrecer una imagen del mundo y del hombre que actúan directamente en mi propia actitud ante el mundo. Por tanto, no es un tipo de saber aséptico, sino tremendamente comprometido y práctico. Mis ideas me constituyen y guían mi acción, por esto la filosofía es el saber práctico por excelencia, por muy teórica y abstracta que sea. ¿Cuál es la misión de la filosofía en un principio? Desenmascarar todas nuestras ideas. El primer paso de la actividad filosófica es el de deconstruir nuestra visión del mundo. La visión que el alumno tiene del mundo ha sido adquirida a través del proceso de socialización y, por tanto, de forma acrítica. Pero es precisamente en la adolescencia, y de forma natural, cuando el joven comienza a cuestionarse el conjunto de ideas heredadas y que configuran su percepción de la realidad y de sí mismo. Y es en este momento cuando la filosofía tiene un buen papel que jugar, la mente del joven está abierta y es receptiva a la crítica y a la admisión de nuevas ideas. Es un momento de crisis fundamental. No en vano me gusta definir al filósofo como un hombre en crisis, en el sentido de que está continuamente revisando sus ideas. La filosofía en este momento debe desmontar las ideas que actúan como prejuicios, es decir, juicios que proceden de ideas que no hemos analizado previamente. No se trata, en la crítica, de eliminar ideas, sino de analizar su estructura y, sobre todo, su origen, así como la percepción del mundo que generan. Todos tenemos un conjunto de ideas que estructuran nuestra realidad, de lo que se trata es de someterlas a análisis y crítica. Tenemos que ser conscientes de que las ideas que tenemos nos inducen a una forma concreta de acción; pero el peligro es cuando las ideas nos poseen a nosotros y no nosotros a las ideas. En el primer caso se les denomina prejuicios, son ideas que se han ido acumulando de forma inconsciente y acrítica. Lo importante es ser lo más dueño posible de nuestras ideas y en este sentido nuestras ideas ejercerán una transformación radical en nuestra existencia. De manera que el filósofo no es alguien que se encierra en su despacho a analizar algo tan etéreo como las ideas, y que después no tendrá ninguna repercusión sobre la realidad práctica y cotidiana. Quien piense esto, tiene que saberlo, está pensando, sin darse cuenta, filosóficamente, pero con una filosofía nefasta, aquella que considera que las ideas, por muy abstractas que sean, no influyen en la realidad. El que rechaza la filosofía se queda con la peor de las filosofía, además de que se convierte en esclavo de sus ideas, sin la posibilidad de tomar las riendas, puesto que es inconsciente. Podríamos poner muchos ejemplos de grandes ideas que han transformado el mundo; sin ir más lejos, todo el pensamiento cristiano, tanto el filosófico teológico, como el mensaje ético de los evangelios. La concepción heliocéntrica del mundo, la teoría de la evolución. El darwinismo social que nos llevó a la consideración de la existencia de razas y, directamente, a la eugenesia y al capitalismo salvaje más radical que justifica la pobreza a través de unas ideas pesudocientíficas. Se podrían analizar todos estos casos, y muchos más, como el exterminio de los judíos, el pensamiento único tan de moda, etc, el caso es que las ideas transforman el mundo y a nosotros mismos. No tenemos que abordar los grandes temas, también podemos ceñirnos a nosotros mismos, depende de cuáles sean nuestros valores así seremos y actuaremos. Es conveniente y necesario un análisis de los mismos para saber su origen y sus implicaciones.

 

            De todo esto se desprende que con el análisis crítico de nuestras ideas nos hacemos más libres. Libertad que no consiste en la “posibilidad” de cambiar de móvil, sino la posibilidad de construirnos a nosotros mismos como un proyecto de vida. La libertad es deber y creación. Sin embargo, la libertad que se nos ofrece hoy en día desde las ideas neoliberales es la de elegir qué consumir. Esto no es libertad, es crear necesidades, además de un engaño, la inmensa mayoría no puede consumir lo que se le ha hecho desear, en realidad está deseoso de tener y va hipotecando toda la vida. Esa libertad es un engaño, otra idea que se nos cuela desde un pensamiento que no hemos analizado suficientemente.

 

            De modo que considero que la filosofía es desenmascarar las ideas que nos coaccionan para ser dueños de ellas. En este sentido la filosofía no es un saber positivo, como puede serlo la ciencia e, incluso, la religión, sino crítico. Analiza las ideas.

 

            Otra función interesante de la filosofía es que aspira a ser una cosmología, una visión general del mundo. Aquí la filosofía tiene que partir del conocimiento científico, tanto de las ciencias humanas como de las naturales, en caso contrario se convertirá en un discurso separado de la realidad. Las ciencias analizan en profundidad parcelas de la realidad, la filosofía debe jugar aquí un doble papel. En primer lugar se debe tratar de configurar un discurso general (una cosmovisión a partir de los resultados de la ciencia). En segundo lugar, la filosofía es un análisis epistemológico. Esto es, una teoría de la ciencia, tanto a nivel metodológico, como histórico. La actividad científica no está libre de ideas filosóficas que subyacen de forma inconsciente a la actividad del científico. Sólo hay que echar un vistazo a la historia de la ciencia para darse cuenta de esto. Polémica sobre el heliocentrismo, polémica sobre el calórico, la existencia del éter, el origen del universo (universo estacionario o big bang), las polémicas del siglo XIX sobre la evolución y las actuales, y así sucesivamente. Por otro lado, los descubrimientos científicos generan otra visión del mundo, así como, una dimensión muy actual, generan problemas éticos de los que en principio ni se sospechaba su existencia; como puede ser, la clonación, la reproducción asistida, la eutanasia, la paternidad, etc. La tecnociencia transforma la realidad y crea nuevas formas de relacionarnos los unos con los otros y con la naturaleza, todo esto necesita ser pensado. No es que la filosofía ofrezca soluciones, no es eso. La filosofía consiste en poder enfocar el problema desde distintas perspectivas y así, obtener un poco de claridad. Contamos con un instrumento importante que es la historia de las ideas así como el adiestramiento en la crítica de argumentos y el análisis de los mismos intentando llegar a las últimas consecuencias. Por eso la filosofía es un saber radical.

 

            Pero también tiene la filosofía una dimensión teórica muy marcada; en este sentido es un saber inútil en la medida en que no produce artefactos. Se alimenta del asombro y la admiración que siente el hombre por lo que le rodea. Esta dimensión es compartida, de modo muy especial, por el científico teórico, es más, éste último ha sustituido al filósofo en los dos últimos siglos. La admiración ante la realidad produce un sentimiento de asombro y, a la par, de reconocimiento de nuestra ignorancia, y en este momento, la filosofía y la ciencia, pretenden saciar y llenar ese hueco, siempre conscientes de que el saber último es inalcanzable. En este caso la intención del científico y el filósofo es la de conocer la realidad, por eso ese tipo de saber es eminentemente teórico y, además, característicamente humano. El hombre es el animal que hace teorías sobre la realidad, compone música y crea obras de arte con el mero propósito de deleitarse. Haciendo ciencia, arte, religión, filosofía, trascendemos nuestra animalidad; a la par que humanizamos la naturaleza. Esta dimensión teórica, por supuesto, que está en momentos bajos, pero esto no es más que un efecto de las ideas que nos dominan. Desde la filosofía debemos acercar al alumno esta dimensión y volver a “encantar” el mundo. La capacidad de asombro de los jóvenes está ahí, lo que ocurre es que está mal dirigida.

 

            Me gusta una antigua definición de filosofía que siempre comento con mis alumnos. Decía Platón que filosofar es prepararse para la muerte. La definición es simple, pero tiene una tremenda trascendencia para nuestra vida. La muerte es algo que continuamente eludimos, que olvidamos e ignoramos. Si supiésemos en este momento que nos queda poco tiempo de vida, seguro que estaríamos dispuestos a cambiar. Pero esto manifestaría que, en realidad, no vivimos auténticamente. Pues en verdad no sabemos cuándo será nuestro fin, puede que dentro de un instante o de muchos años. Si viviéramos auténticamente tendríamos que ser capaces de enfrentar nuestra muerte en cualquier momento como se nos muestra en la propia muerte de Sócrates. En esta dimensión también coincide la filosofía con la religión, lo que ocurre es que la última nos da todas las respuestas, mientras que la primera ninguna; por el contrario, nos insta a buscarlas incansablemente. Es ésta última, también, una dimensión eminentemente práctica.

 

 

 

 

Teoría de la evolución

 

LA EVOLUCIÓN. UN DESCUBRIMIENTO QUE CONMUEVE LOS CIMIENTOS DE OCCIDENTE.

Por Juan Pedro Viñuela.

Profesor de Ética Y Filosofía.

 

            El descubrimiento de Darwin del que conmemoramos su 150 aniversario es uno de los máximos hitos de la historia de la ciencia y de la cultura. La idea darviniana pone en tela de juicio, aún más que la idea copernicana, los cimientos filosófico-religiosos de occidente. Por esta razón la idea de Darwin resulta, todavía hoy, más por razones, filosófico religiosas, que culturales, controvertida. La idea de la evolución de Darwin, no sólo es una idea científica que desemboca en una teoría sobre la que existen ciertas pruebas, sino que influye directamente en la concepción del hombre y de ahí pasamos a lo sociedad y a lo político. La teoría de Darwin pretende explicar la evolución y origen de las especies; pero los mecanismos que arbitra afectan a toda una cosmovisión. De ahí que sea una idea controvertida que levante pasiones y discusiones enconadas e ideologizadas desde diversos ámbitos.

 

            Básicamente lo que propone Darwin es que el origen de las especies responde a dos mecanismos. El primero serían los cambios que se producen al azar y el otro la selección natural.  Hasta el siglo XIX la idea predominante era el fijismo. Se consideraba que todas las especies habían permanecido invariables desde el comienzo del universo. Fundamentalmente el fijismo era creacionista, se pensaba que dios habría creado a todos los animales iguales desde el principio y no habían variado. El fijismo tenía una base sólida en Aristóteles y con la tradición se le suma el creacionismo cristiano, convirtiéndose así en el pensamiento hegemónico. La idea de evolución es anterior a Darwin, lo que es nuevo es el mecanismo causal que él introduce para explicar esta evolución.

 

            Pero antes de empezar con la explicación de los orígenes de la idea de la evolución de Darwin es necesario señalar la existencia de una teoría anterior y después simultánea a la de Darwin que es el transformismo de Lamark. El transformismo sugiere la idea de evolución con el nombre de transformismo, admite la aparición de las especies por evolución y admite que todas proceden de un tronco común. Lo que sucede es que propone un mecanismo que es erróneo y que no puede justificarse desde la ciencia. En definitiva el lamarkismo está anclado, de alguna manera, en el paradigma anterior que el darwinismo rompe. El mecanismo fundamental que propone el lamarkismo es que existe una herencia de los caracteres adquiridos. Esto es, que los cambios se producen, en primer lugar, por una tendencia, un fin; y, en segundo lugar, esos cambios que se han producido en un individuo lo heredan sus descendientes.

 

            Hay en esta teoría dos problemas graves, uno científico y otro filosófico. Los caracteres adquiridos por un individuo no se heredan, y esto el método científico lo puede corroborar. Es decir, la teoría es falsada con la experiencia. Los caracteres adquiridos por un individuo son única y exclusivamente de ese individuo. En segundo lugar, tenemos el problema científico filosófico. La teoría de Lamark contempla la finalidad en los cambios. Los cambios se producen porque hay una tendencia a realizar un fin. Esto es lo que podemos llamar más técnicamente que la función crea al órgano. Esto no es admisible desde el punto de vista ni científico ni filosófico. La introducción de fines e intencionalidades no es más que una visión antropomórfica de los hechos científicos. De todas formas la discusión de la finalidad, más técnicamente podemos hablar de teleonomia, persiste en la actualidad en formas muy complejas. No podemos rechazarla del todo, aunque por mi parte considero que es errónea y no tiene justificación ni científica ni filosófica. Sólo podemos hablar de evolución finalista en el ámbito de la evolución cultural del hombre. Y es ésta una de las diferencias importantes entre nuestra evolución biológica y la cultural; la primera carece de fines mientras que la segunda es, en parte, intencional. Por supuesto que no toda ella se puede explicar por la finalidad. Son interesantes las reflexiones al respecto de Basalla en su Evolución de la tecnología.

 

            Bien, pero en lo que ambas teorías coinciden es en el origen común de las especies, por un lado y, por otro, que los cambios se producen de forma gradual. Como decíamos antes la idea de Darwin es anterior a él, pero no vamos a rastrear los antecedentes de la teoría de la evolución; en lo que nos vamos a fijar ahora es en los hechos qe llevaron a Darwin a la formulación de su idea revolucionaria. Hubo una serie de antecedentes, tanto teóricos, ideológicos y experimentales que influyen determinantemente para que cuaje en Darwin su idea. Pasemos ahora a un somero estudio de los mismos.

 

  1. la idea de la evolución estaba ya presente en la mentalidad de la época. Incluso algunos griegos, como Anaximandro postularon ideas evolutivas. Es famoso el concepto de la gran cadena del ser. Y también son conocidas las reflexiones que en el sigo XVIII se realizaron sobre la evolución y transformación de las especies. Como son también muy conocidas las ideas evolucionistas del abuelo del propio Darwin.
  2. de vital importancia es el viaje que realiza Darwin como naturalista del reino en el Beagle. Aquí tuvo la oportunidad de recoger muestras empíricas que le sugirieron la idea de la evolución. Entre ellas podemos mencionar algunas por su gran importancia. La recogida de fósiles de animales que ya no existen. La existencia de fósiles marinos en zonas terrestres. Las semejanzas y variaciones entre los animales de las costas y los de las islas cercanas. Y, por supuesto, mención especial merece las observaciones que realizó en las islas galápagos. Éstas las podemos considerar como un laboratorio natural de la evolución. Aquí es donde pudo captar que las especies varían en función de su adaptabilidad al medio. Las variedades entre especies cercanas tenían que ver con el cambio en el medio, lo cual requería de un proceso de adaptación. Eso es lo que ocurría con los famosos pinzones, que llevan su nombre, de pico largo y liso y los de pico curvo, producto de la adaptación al tipo de alimentos que tienen a su disposición. De tal forma que esto le sugiere la idea de adaptación y de lucha por la vida, en el sentido de supervivencia.
  3. la geología había aportado la existencia de fósiles que pertenecían a animales extintos lo que hace pensar que las especies no son fijas sino que cambian y se extinguen, mientras que otras surgen. Esto es una carga de profundidad contra el fijismo. Además los fósiles conforman lo que se llama el registro fósil que tiene que ver con el lugar que ocupan en las capas terrestres lo que nos da una idea del tiempo. También son importantes estas investigaciones en geología que nos permiten pensar que la edad de la tierra es mucho mayor de lo que la tradición religiosa suponía, unos cinco mil años. La edad de la tierra es algo muy importante para poder explicar el lento proceso de la evolución. En definitiva, la geología nos mostró que la tierra, y la vida sobre ella, era cambiante y que, además, nos encontramos con un registro fósil de animales extintos, pero, en algunos casos, similares a los actuales.
  4. otro ámbito de las ciencias que colabora a que cuaje en la mente de Darwin la evolución es el desarrollo de la anatomía comparada. Los estudios que se venían haciendo desde hacía pocos siglos nos sugerían que, desde el punto de vista anatómico, existen similitudes entre las diferentes especies, existiendo mayor similitud cuanto mayor cercanía tenían en la clasificación de las especies de Linneo. Esto sugiere la idea de cambio gradual y rechaza el fijismo como una teoría obsoleta.
  5. otro hecho importante que hay que mencionar es el conocimiento que tenía Darwin de la cría del ganado. Tanto el ganado, como los animales domésticos, como la agricultura son productos del hombre. Lo que ha hecho el hombre, con su intervención, es modificar los caracteres de estos seres vivos dirigiéndolos hacia los que él quería. Por tanto, el cambio es real y obedece a una presión que viene desde fuera. El salto que da Darwin con su teoría es que esa presión, en la naturaleza, es la selección natural que opera de forma inintencional y azarosa. La selección artificial del hombre, por el contrario, es intencional y direccional.
  6. una idea muy importante que tuvo, al parecer, según comentan los historiadores gran influencia, fue la lectura que hace Darwin de la obra del geógrafo de poblaciones Malthus. Este autor sugiere que el desarrollo de las poblaciones está directamente relacionado con los recursos alimenticios de los que contamos para mantener a la población. Así, el crecimiento de la población dependerá de la lucha de los hombres por los alimentos. El problema, en palabras de Malthus, es que la población crece en una progresión geomética, mientras que los alimentos lo hacen ne forma aritmética. Esto nos lleva a un colapso y a una lucha por la vida de la que saldrán vencedores los más aptos. Es decir, la lucha por la existencia sería la que garantizaría la supervivencia de los más aptos, que serían los más fuertes. Esta idea maltusiana tuvo gran influencia en Darwin, sobre todo en su primera obra, el origen de las especies, aunque no reduce la selección natural a la lucha por la existencia. Darwin reconoce los mecanismos de cooperacion entre los miembros de un mismo grupo. Además, el problema, a mi modo de ver, de la lucha por la existencia, procede de una extrapolación antropomórfica. Cuando hablamos de la lucha entre los hombres para sobrevivir por medio de la obtención de los recursos, estamos en el ámbito de la evolución cultural. Y, como hemos dicho, en la evolución cultural tienen lugar mecanismos intencionales o finalistas y, en el caso del hombre, aparece la violencia, que no es más que una manifestación cultural de una base genética con la que contamos que es el de nuestra agresividad innata, como animales cazadores y recolectores que somos. Pero que los bienpensantes de izquierda no se lleven las manos a la cabeza con mis últimas palabras, somos agresivos pero somos altruistas, en la medida que somos animales sociales y necesitamos de la supervivencia del grupo, por medio de la cooperación, para que sobreviva el individuo. Aunque esto es lo que llaman los sociobiólogos actuales el altruismo recíproco: tu me rascas la espalda yo te rasco la tuya. Toda acción tiene una repercusión beneficiosa sobre el individuo. Cooperar es favorecer al grupo y al individuo. Y esto es la simbiosis, no hay evolución sin el grupo ni evolución del grupo sin el individuo. Pero, en fin, esto forma parte de las interpretaciones ideologizadas que hubo y que sigue habiendo del darwinismo. Lo que sí es cierto es que la idea de Malthus tuvo un gran peso en Darwin, pero, así mismo, la evolución no sólo se reduce a la lucha por la vida. Cuando hablamos de lucha por la vida hablamos en términos antropomórficos. La lucha por la existencia, que la podemos entender desde el concepto de adaptación y selección natural, no es algo ni consciente, ni intencional, no hay violencia. Esto es muy importante. Algunos animales, los depredadores, fundamentalmente, son agresivos, pero ninguno es violento. Esta discusión que ha habido no es más que fruto de la confusión entre estos dos niveles, por un lado y, por otro, los intereses ideológico políticos, tanto de la izquierda como de la derecha. Por eso podemos hablar de que ha habido una izquierda y una derecha darviniana. A mi modo de ver ambas visiones son ideológicas y perversas en sus consecuencias. Además de que nos ofrecen una visión muy reducida de la gran complejidad del darwinismo y la evolución. Por supuesto que las primeras interpretaciones que triunfaron son las liberales de derecha que entendieron la lucha por la vida como motor de la evolución del que hablaba Darwin, como la lucha por la existencia de los individuos en una sociedad competitiva, regida por el mercado y el egoísmo individual en el que cada cual buscaba únicamente su propio interés. Intentaron extrapolar una idea darwiniana, simplificada y falsificada, para justificar la legitimidad de un liberalismo económico salvaje, además de justificar la ideología del racismo, la xenofobia, etc. Puede interpretarse esto como una justificación política de la desigualdad y el lessez faire, por un lado, y, por otro, como una reacción a los ideales ilustrados de libertad, igualdad y fraternidad. Pero la verdad, como hemos dicho, y como el desarrollo de la biología posterior corrobora, no confirma, de ningún modo, esta interpretación. En la evolución hay que contar con los grupos y con los ecosistemas. Es fundamental entender la noción de sistema y simbiosis para entender la evolución. Uno de los pasos fundamentales en la evolución fue precisamente un fenómeno de simbiosis (cooperación) la aparición de la célula eucariota, como demostró la denostada durante cierto tiempo Lynm Margulis. Ahora bien, el hecho de que exista simbiosis y cooperación grupal en el fenómeno de la evolución, eso no implica tampoco la justificación de las interpretaciones comunitaristas de la izquierda que beben en las fuentes roussonianas del buen salvaje. La propia antropología y la biología demuestran que nada más lejos del hombre que eso del buen salvaje, mito donde los haya. Si de alguna manera hemos mejorado es por nuestros esfuerzos culturales. Somos, como depredadores, agresivos, como animales sociales, cooperativos y como animales culturales, altruistas, pero también violentos. Negar esto es negar la evidencia de la historia del hombre y del mundo que nos rodea.

 

Bien, después de este excurso a partir de la obra de Malthus y de su repercusión en Darwin, volvamos a la teoría de este último. Darwin tardó veinte años, después del viaje en el Beagle, en ordenar todas sus observaciones y en postular una idea general que pusiese orden en esa variedad. La tardanza no sólo fue debida al cúmulo de datos con el que contaba y a la dificultad para perfilar la idea universal que ordenaba estos datos bajo una teoría única; sino que también nos encontramos con el peso de la tradición. La idea creacionista era el pensamiento hegemónico durante siglos, y tenía un tremendo poder en la época, curiosamente renacido en la actualidad, pero esto lo analizaremos después. La idea de Darwin era una idea peligrosa, conmovía, o, mejor, derrumbaba los cimientos de la tradición occidental: la religión y la idea creacionista en la que ésta se basa. Sólo cuando conoce las ideas de Walace, iguales que las suyas, se decide a publicar su obra. En ella no se menciona al hombre, solo doce años después escribe el origen del hombre. Pero lo que sí está claro es que lo que valía para las demás especies, era válido para el hombre. El hombre queda desbancado, para siempre, sine die, del centro de la creación. El sentido de la religión y de la creación del hombre se sumergen en la historia de la superstición. Hemos encontrado una explicación natural para el origen del hombre y de las demás especies. Ya no necesitamos argumentos ganchos basados en la trascendencia, nuestros argumentos son argumentos grúas, que dice Dennet en La peligrosa idea de Darwin. Intentamos explicar los fenómenos desde la propia naturaleza y basándonos en el poder limitado de la experiencia y la razón.

 

      Pero pasemos ahora a ver un poco más detenidamente la teoría de Darwin y los problemas a los que se enfrentaba. Como dije los mecanismos básicos de la evolución, como diría Jacque Monod en el XX son el azar y la necesidad. Pero, ¿cómo expresaba esto Darwin? Para Darwin todas las especies tenían un origen común y las especies actuales habían evolucionado gradualmente por mutaciones accidentales y selección natural. Nótese la tesis gradualista que le va a plantear problemas a Darwin y a los neodarwinistas actuales. Los cambios se producen accidentalmente, deben ser muy pequeños, y la naturaleza selecciona los más aptos. La selección es la adaptación o supervivencia. Un cambio que se produce al azar y que no es funcional no será viable y al no llegar a la reproducción se extinguirá. El cambio que sea una buena prestación funcional es seleccionado positivamente y tendrá la oportunidad de llegar a la edad evolutiva y perpetuarse. Adviértase que la selección es ciega y que los cambios son accidentales. No hay lugar para la intencionalidad. Y, por tanto, la lucha por la existencia la podemos entender como una metáfora antropomórfica. Así que de un plumazo Darwin elimina el antropomorfismo, la finalidad e intencionalidad, y la necesidad de un ser superior que explique la evolución de las especies incluido el hombre. Además el hombre formaría parte del árbol de la evolución: una ramita más, una especie más. Profundizaremos más adelante sobre esta idea. Lógicamente con estas ideas la polémica estaba servida. Los cimientos de la cultura occidental se hunden. Por eso la idea de Darwin sigue siendo todavía peligrosa como veremos más adelante. Hubo críticas por todos los lados a la evolución que las podemos dividir en dos ámbitos: religiosas-filosóficas y científico técnicas. De las primeras ya hemos hablado algo.

            Como ya hemos tratado el asunto de la religión y lo veremos de nuevo más adelante vamos a ceñirnos ahora a las dificultades científico técnicas que planteó en aquel momento el evolucionismo darwiniano. Dos son fundamentalmente estas objeciones. La primera de ella es el que Darwin no habla para nada ni de en qué consisten esos cambios que se producen al azar, por un lado, ni de cómo se heredan de unos individuos a otros. Verdaderamente Darwin no tiene respuesta para esto; habrá que esperar a la genética mendiliana y al desarrollo de la genética y la biología molecular del siglo XX  para obtener respuesta a este asunto. Lo que sí es cierto es que la teoría de Darwin era correcta, lo que sucedía es que podemos considerarla que en aquel momento sería una teoría de la caja negra. No conocíamos lo que ocurría dentro de esa caja...pero con el tiempo se fue convirtiendo en una caja traslucida. En realidad es cierto lo que decía Darwin, se producen cambios al azar, mutaciones que llamamos hoy, y estas mutaciones se heredan de padres a hijos. Los mecanismo, pues, no los pudo ni vislumbrar. Como digo el que inicia la respuesta es Mendel. Mendel es el que establece la herencia de los caracteres. Descubre que existen unas leyes universales que determinan esta herencia. Mendel no se dio cuenta del alcance que esto tenía para la teoría de la evolución. También el hallazgo de Mendel pasó desapercibido para la comunidad científica. Sólo treinta años después De Vries redescubre las leyes mendelianas y la teoría de las mutaciones genéticas. Y con esto se iniciaría el neodarwinismo y la segunda parte de la respuesta a la primera crítica a la teoría de Darwin. Hubo que esperar al descubrimiento de los genes y de su estructura molecular y el ADN como replicante de la herencia para adentrarse en los entresijos de la caja negra planteada por Darwin. Pero, como digo, ello constituirá el neodarwinismo.

 

            La segunda crítica, de una importancia vital, es el problema del salto en el registro fósil. Lo que mantiene el evolucionismo y que señalé antes es que el proceso de la evolución es gradual. Ahora bien, nos enfrentamos con un problema muy serio. En el registro fósil nos encontramos con lagunas tremendas. Hay saltos, no se contempla una graduación como predice la teoría. Insisto en que esto es un problema grave que tuvo la teoría en su momento y que lo sigue teniendo. Las soluciones a este problema hoy en día vienen desde la biología molecular y la genética. Pero antes de abordar éstas, muy someramente, vamos a ver cómo se enfrentaron a este problema en la época de Darwin. Los fijistas creacionistas lo consideraron como una refutación del evolucionismo gradualista. Pero estos, a su vez, se encontraban con la dificultad de explicar la existencia de fósiles de animales extintos, así como la de animales marinos en zonas terrestres. Aunque para solventar este problema acudieron a la teoría catastrofista. Pero esta teoría servía para los creacionistas y para los evolucionistas. Veamos en qué consiste.

 

            Los partidarios del catastrofismo argüían que a lo largo de la historia de la tierra se habían dado una serie de catástrofes que habrían producido una extinción masiva de seres vivos, tras la que se produciría después una nueva creación. Estos cataclismos que provocaban estas intensas extinciones explicaban la existencia de fósiles así como la existencia de fósiles marinos en tierra. Con esta teoría los creacionistas querían dar cuenta del registro fósil sin necesidad de admitir la evolución. Además, como los fijistas eran creacionistas, defendían una interpretación literal de la Biblia. Aquí nos encontramos dentro del paradigma medieval en lo concerniente a la relación entre la razón y la fe. La teoría ortodoxa sobre este tema viene a decir que la razón está subordinada a la fe en dos sentidos. En primer lugar, lo que se dice es que la razón no puede ir más allá de la verdad revelada. En segundo lugar, se nos dice que la razón, usada rectamente, sirve para esclarecer las verdades de la fe. Nos encontramos aquí en el mismo caso que con la teoría heliocéntrica. El paradigma tradicional nos viene a decir que la verdad ha sido revelada en las escrituras; y en éstas se nos dice que la tierra junto con los animales han sido creados por dios desde un principio. Y que el hombre, tal y como es, ha sido creado a imagen y semejanza de dios desde el principio de los tiempos. Y esto es la verdad, porque la Biblia ha sido revelada por dios al hombre y dios es la verdad. Éste es el paradigma antiguo que nos describe cual es la imagen del mundo aceptada y el pensamiento hegemónico. Pues bien, es en la misma Biblia en la que se nos informa de la existencia de una catástrofe universal: el diluvio universal. Ya las escrituras hablan de la existencia de estos cataclismos o catástrofes. De tal forma que los fijistas y creacionistas se unieron a esta interpretación para salvar su teoría.[1] Pero la teoría catastrofista también serviría para los partidarios del evolucionismo. Las catástrofes explicarían los saltos en el registro fósil que es el talón de Aquiles del evolucionismo. Las grandes catástrofes universales explicarían las grandes extinciones de animales y por tanto los saltos entre especies. Ahora bien, tenemos el problema de que no encontramos los restos fósiles de los animales intermedios. Como digo esta crítica es de gran calado y llega hasta nuestros días. Una de las soluciones actuales a esta crítica viene de la mano de la genética y de la biología molecular. La desarrollaré someramente. La referencia bibliográfica es la obra de Javier Sanpedro Deconstruyendo a Darwin. Una interpretación de la teoría de la evolución desde la nueva genética. La argumentación de esta obra es ejemplar. Comienza planteando el problema fundamental del neodarwinismo, del que hablaremos más adelante, que es el ya mencionado problema del registro fósil. Pero desde el principio en la obra hay en la intención de Sanpedro un intento de luchar contra la teoría ortodoxa del darwinismo. En definitiva, lo que nos viene a decir es que en torno a la teoría darvinista se ha creado toda una escolástica en el siglo XX que dificulta la crítica porque consideran el neodarwinismo una verdad incuestionable. Y es esta postura irracional y anticientífica la que les lleva a negar los problemas planteados a la teoría y las posibles soluciones planteadas por científicos más heterodoxos. Los darvinistas quieren explicar todos los procesos evolutivos por medio de la adaptación o la selección natural; pero la verdad es que pueden existir otros mecanismos propuestos, por ejemplo por la teoría del equilibrio puntuado, el neutralismo o la propia teoría modular de Sanpedro que además tienen la virtud de solucionar los problemas del darwinismo, sin salirse del esquema básico de la teoría. Lo único que niegan estas alternativas heterodoxas es que la selección natural no es el único mecanismo que explica la evolución de las especies, pero de ninguna manera lo eliminan. La argumentación empieza con la teoría de Lynm Margulis sobre el origen de las mitocondrias. Lo que esta bióloga propuso es que el origen de este organúsculo celular procedía de una bacteria, lo cual nos hace pensar que hubo una simbiosis entre ambas bacterias que dio lugar a la aparicion de las mitocondrías. Esta teoría fue durante largo tiempo rechazada porque iba en contra del pensamiento homogéneamente aceptado del neodarwinismo que no admitía más mecanismos de cambio que el de la adaptación y la selección natural. De igual manera se podría explicar el primer gran salto evolutivo del que no tenemos registro que es el paso de las células procariotas a las eucariotas (sin núcleo, con núcleo). Lo importante de esta teoría, hoy en día bastante corroborada es que uno de los mecanismos de la evolución es la simbiosis, no la lucha por la existencia. Desde luego, y esto es más sutil, es que la selección sí jugaría un papel posterior. Sanpedro nos propone, por su parte, recomiendo acceder a su obra de una argumentación lógica y técnica impecable para llegar a los datos completo, lo que yo voy a hacer aquí es formular su idea general, es que el problema de los saltos se podría solucionar desde la genética. Una vez que tenemos las bacterias primitivas tubo que aparecer un ser al que denomina urbilateria que contendría toda la información genética de alguna manera. Previamente nos explica lo que son los genes Hox y su funcionamiento, así como los experimentos con la mosca de la fruta que al variar ciertas parte de sus genes Hox producen cambios espectaculares en la morfología del insecto. Lo que nos viene a informar de que ciertos genes codifican grandes transformaciones de los seres, y que estos son universales, estarían en todos los animales, es nuestra herencia genética. De ahí surgiría su teoría modular. Los cambios o mutaciones se producen en módulos genéticos y afectan a formas complejas de la morfologías de un ser. Pero esta información genética la tendríamos desde los primeros seres primitivos denominados urbilateria. Esto explicaría que realmente no hay saltos en la evolución, al menos en lo que se refiere al ámbito genético, hay cambios modulares que implican diversos genes y estos tienen efectos morfológicos cuantitativamente elevados. En palabras de nuestro autor:

 

            …a base de palos propinados por la experiencia de que, al menos algunas de las principales innovaciones biológicas de la historia de la tierra tienen un mecanismo causal no darvinista, no explicable por la lenta acumulación de pequeñas mejoras adaptativas. He llegado a la convicción científica de que esas adaptaciones tienen una naturaleza modular; consisten en la incorporación, o en la nueva utilización de módulos genéticos completos y previamente funcionales….

            ¿qué quiero decir por evolución modular? Ya hemos visto los dos mejores ejemplos. El origen de la célula eucariota fue un caso esencial de evolución modular, como ha demostrado (sobre todo) Lym Margulis por encima de toda duda razonable.” pp. 137-138

 

            En definitiva, entonces, lo que nos muestra Sanpedro apoyándose fundamentalmente en Margulis y en la investigación posterior de los genes Hox, es que se producen cambios genéticos que condicionan un módulo completo y que en sí mismo son ya funcionales. Después vendría la selección natural. Por tanto, lo que pretende explicar es la cuestión de los saltos. La teoría ortodoxa neodarwiniana habla de acumulación progresiva de pequeños cambios, pero esto no podría explicar los saltos. En conclusión lo que podemos decir es lo siguiente. Por una parte Márgulis acude a mecanismos, como es el caso de la simbiosis, que explican la aparición de nuevos seres y, por otro, Sanpedro, conociendo la funcionalidad de los genes Hox, nos informa de que un cambio en estos que regulan todo un módulo genético que es funcional podría explicar el gran salto que se produce entre especies. La selección tendría un papel, pero no el principal.

 

            Además esta teoría explicaría la crítica que podemos denominar el argumento matemático. En la época de Darwin se venía a decir que la edad de la tierra era tan corta que sería imposible que por pequeños cambios apareciese ni siquiera un órgano nuevo, mucho menos, una especie. El argumento es serio y lo retoma en el siglo XX Salet en su obra Azar y certeza, criticando la de Monod, Azar y necesidad. La tesis que mantiene es que la teoría de la probabilidad nos viene a decir que se necesitarían una cantidad de años superior a la edad del universo para que apareciese un solo órgano. Esta crítica sería asumible, aunque no aceptada, porque la probabilidad puede ser entendida desde otras perspectiva, como la teoría de las propensiones de Popper, la teoría del caos y la teoría de Prigogine de las estructuras adaptativas disipativas. Lo común de todas ellas, aunque no tenemos espacio para desarrollarlas, es que el orden emerge del desorden o el caos. Nosotros refutaremos esta crítica desde la evolución modular. Si por una parte admitimos que la evolución se produce también por simbiosis y que la mutación de un módulo genético funcional afecta a grandes cambios ya no necesitamos el inmenso tiempo que sería necesario por la acumulación de pequeños cambios graduales. Por lo tanto, con la teoría genética modular explicamos varias cosas muy importantes. Primero, la selección natural no es el único mecanismo que explica la evolución, también contamos con la simbiosis. Segundo, la evolución modular a partir de genes funcionales explica la aparición de seres vivos absolutamente distintos morfológicamente y, para ello, además, no nos hace falta un tiempo ilimitado. La selección natural no desaparece, sino que actuaría después de las mutaciones producidas en los genes modulares con virtualidad funcional. A mi manera de ver es una de las teorías más interesantes que resuelve los problemas más fundamentales del evolucionismo. Además aquí ya no caben las interpretaciones ideologizadas de las que hablábamos antes. La selección natural o adaptación ya no es el mecanismo fundamental, por tanto, la metáfora antropomórfica de la lucha por la existencia ya no nos sirve. Lo que sí habría que añadir ahora es el concepto de evolución de grupo. Pero ese es el tema que habrá que abordarlo en Dawkins y su gen egoísta y en Wilson y la sociobiología.

 

El neodarwinismo la crítica de Gould y el neutralismo.

 

         Aunque en lo último que hemos venido diciendo ya hemos hecho una crítica al neodarwinismo aún no lo hemos explicado en su conjunto. Hemos procedido a esa critica porque procedía de las críticas que se le hicieron a Darwin y que se desarrollaron en el siglo XX. El desarrollo del neodarwinismo tuvo lugar en los años treinta y se culminaría con el descubrimiento del ADN y su estructura por Watson y Crick. El primer antecedente lo encontramos en Mendel. Este autor consigue explicar las leyes que rigen la herencia de los caracteres, cosa que como dijimos, Darwin no podía hacer. Pero el redescubrimiento por parte de de Vries de estas leyes y de las mutaciones daría paso a la formulación del neodarwinismo por parte de Ayala y Dolbzanski en la que se unía el ámbito microbiológico con el macrobiológico. La genética con la selección natural. Desde la teoría neodarwinista se sintetizan lo que van a ser considerados como los elementos básicos de la evolución. Son cuatro los mecanismo:

 

1 Micromutaciones. Estas tienen lugar en los genes, en la estructura del ADN en la que reside la información de cómo ha de ser un ser. Son sin causa, azarosas, errores en la transcrición, por radiaciones, en fin, aleatorias.

2 Recombinación genética. Las mutaciones producidas deben pasar la criba de la adaptación al entorno bioquímico en el que se han producido, pueden ser rechazadas, reparadas o se produce una recombinación genética, con lo que tendríamos un cambio genético que aparecerá en el fenotipo.

3 Selección natural. Una vez que el cambio aparece en el individuo éste ha de soportar la presión del medio. Si ese cambio es funcional el ser que lo ha sufrido sobrevivirá y se reproducirá heredando por las leyen mendelianas sus descendientes el nuevo carácter. Si no es viable no habrá reproducción y la mutación se extinguirá con el individuo.

4. Asentamiento de la especie. Una vez que el individuo ha sobrevivido y la mutación se manifiesta favorable han de transcurrir muchas generaciones para que esa nueva mutación (o conjunto de muchas mutaciones progresivas) se asienten como especie.

 

            Bien, estos son en esencia los mecanismos postulados por el neodarwinismo. Podemos observar varias cosas. En primer lugar habría una selección natural que actúa a nivel microbiológico y otra a nivel de individuo, primero, y de grupo, después. En segundo lugar los cambios se producen al azar, son pequeños y graduales. La acumulación de muchos de estos, más la selección del grupo (asentamiento de la especie) da lugar a la aparición de nuevas especies. Pues bien esta es la teoría ortodoxa aceptada con casi total homogeneidad por la comunidad científica. Nosotros ya hemos hecho la crítica desde la teoría de la simbiosis de Margulis y desde la teoría modular a partir de esta teoría; en concreto, a la que se refiere a la acumulación de cambios graduales y progresivos y, por otro, al poder omniexplicativo de la selección natural. Pero nosotros vamos a ir más allá, vamos a analizar la ideología filosófica que subyace al neodarwinismo; y, para ello, vamos a seguir de la mano del paleontólogo Gould. Este autor ha sido una de los máximos difusores y divulgadores del evolucionismo. Ha luchado contra la superstición y el creacionismo. Ha ganado, junto con el filósofo de la Biología Michel Ruse, casos ante los tribunales frente a los creacionistas que querían impedir que el evolucionismo se enseñase en las aulas. Pero, por otro lado, la comunidad científica lo ha considerado un hereje por su interpretación de la teoría de la evolución. Es decir, que entre sus colegas no gozaba de la misma simpatía que entre un público más amplio y menos especializado. A mi modo de ver, independientemente de que Gould tenga más o menos razón, yo veo más que menos, creo que el problema viene de la interpretación ortodoxa que se hace del darwinismo que le impide ver los problemas y solucionarlos. Las polémicas de Gold con los ortodoxos evolucionistas han sido tan arduas como con los creacionistas, lo cual me hace pensar que en ambos grupos hay cierto fanatismo que impide la sana actividad crítica del desarrollo de la ciencia.

 

            Desde el punto de vista técnico, la propuesta de Gould junto con Lewontín es lo que se ha dado en llamar la teoría evolutiva del equilibrio puntuado. Para los neodarwinianos los cambios tiene que ser funcionales y adaptativos. Todo cambio seleccionado respondería a una función y se mantendría seleccionado en tanto que desempeñe esa función; lo cual nos llevaría a una evolución progresiva y adaptativa de las especies. Para el equilibrio puntuado de Gould las mutaciones son selecionadas en un primer momento y permiten la adaptación de la especie; pero no todas las mutaciones son funcionales en el sentido de adaptativas, muchas de ellas son mera floritura, sin funcionalidad, aunque en un futuro pueden encontrar cierta funcionalidad. Una vez que se produce la adaptación se produce un equilibrio. Éste, junto con el anterior, es otro punto de desacuerdo con el neodarwinismo. No hay una evolución progresiva de la especie, sino un equilibrio puntuado en el que la especie perdura durante cientos de miles de años permaneciendo igual produciéndose a su vez el fenómeno de la deriva genética. Esta teoría influirá en el neutralismo de Kimura. Para el neodarwinismo las mutaciones pueden ser buenas o malas, en el sentido de si son o no funcionales, por tanto adaptativas o no. El neutralismo considera que toda mutación es neutra, la adaptabilidad o no es accidental. E, incluso, las mutaciones, sino causan perjuicio pueden perdurar y ser heredables. Creo que las críticas de Gould y de Kimura y Levontin son muy interesantes porque atacan a un sustrato filosófico, quizás de origen lamarkiano, de la evolución. Cuando el neodarwinismo habla de acumulación de cambios graduales progresivos y funcionales como aquellos que producen la evolución, está, de alguna manera, introduciendo el concepto de finalidad en la evolución. Parece que se está diciendo que todo tiene que tender a un fin (lo llaman función). Por mi parte estoy con Gould y con Kimura. Los cambios son neutrales y la funcionalidad es accidental.[2]

 

            Y esto último nos lleva a otras ideas filosóficas y metafísicas que subyacen a la evolución. A la base del neodarwinismo nos encontramos con la idea de progreso en el sentido de complejificación de los organismos y con la idea aparejada a la anterior de direccionalidad. Se tiene el prejuicio de que la evolución tiene un sentido y una dirección que es el de la complejificación de los seres vivos que van apareciendo. Pero esto no es más que ideología predarwiniana y de origen cristiano. El sentido de la complejificación sería el de la perfección. De nuevo lo que sucede aquí es que tenemos una visión antropomórfica de la teoría de la evolución. Si bien es cierto que el proceso de la evolución produce organismos cada vez más complejos, organizativamente, lo que no es cierto es que esto sea una tendencia natural. Si esto fuese así tendríamos que hablar de que existe una finalidad en la evolución y si eso fuese así tendría que haber un diseñador. Esta interpretación a los partidarios del diseño inteligente les viene de perlas. No hay ningún diseño, ni inteligente ni torpe, hay, como decía Monod, azar y necesidad. La complejificación es un hecho, evidentemente, algo que hay que explicar, pero no es el sentido de la aparición de las especies. Además resulta que se asocia a la complejidad una idea filosófica-teológica que es la de perfección. Todo esto son prejuicios filosófico-teológicos de los científicos como estoy tratando de demostrar. El hecho de que exista una complejificación de las especies a lo largo de los 4.000 millones de años de evolución no quiere decir que no sigan existiendo los seres unicelulares como las bacterias sobre la tierra, además colonizando todos los habitats ecológicos, hasta los más insospechados. Ahora bien si entendemos perfección como adaptabilidad pues resulta que los seres más adaptables son los más simples, las bacterias, que tienen más de 3.500 millones de años de antigüedad y han sobrevivido a todos los cataclismos. Si desde el punto de vista biológico equiparamos adaptabilidad con perfección, los seres más perfectos serian las bacterias. Por tanto, la evolución no tiene ningún sentido ni dirección. Cuando hablamos de dirección y sentido en la evolución el prejuicio que nos mueve es el de considerar al hombre como la culminación de la evolución, el ser más complejo y más perfecto. Ahora bien, pero, ¿qué es esto sino más que la idea bíblica de que el hombre es el rey de la creación hecho a imagen y semejanza de dios? No hay ni dirección ni progreso en la evolución. El hombre, efectivamente, es el ser vivo más complejo, pero desde el punto de vista de la adaptabilidad, no es el más perfecto. Como sapiens sapiens sólo tenemos 60.000 años. Estamos muy lejos del record de las bacterias.[3] Lo que tenemos que tener en cuenta es la noción de árbol de la evolución. El sentido de la evolución es arbóreo, no lineal. Cada rama u hoja representa a una especie, que, mientras que sobrevive, está perfectamente adaptada. Todas las especies existentes no extintas son en, este sentido, iguales y equivalentes, incluido el homo sapiens sapiens. No somos ningún caso particular de la evolución ni el resultado de una tendencia dirigida como piensan los nuevos creyentes del diseño inteligente, que nos quieren colar el creacionismo y la trascendencia con el disfraz de la ciencia. Esta idea socava definitivamente la idea de que el hombre ocupa un lugar privilegiado en la naturaleza. No somos más que el producto del azar y la necesidad, absolutamente equivalentes a otras especies. Por supuesto que nosotros hemos creado una doble naturaleza que es la cultura de la que dependemos, pero esto no nos hace ni mejores, ni más perfectos, ni los elegidos, ni garantiza nuestra perpetuidad. Podríamos no haber aparecido y desapareceremos como lo hacen las demás especies. Nuestra existencia es accidental y no central, la evolución no es consciente. El valor que tenemos es fruto de nuestra cultura, esa doble naturaleza. Y lo debemos aprovechar en el sentido en el que debemos de vivir en comunidad con el resto de la biosfera. Siempre suelo citar el ejemplo de los dinosaurios para captar el lugar que de accidental tiene nuestra existencia. Los dinosaurios se extinguieron de forma masiva y súbita hace 65 millones de años, habitaron la tierra durante 250 millones de años; pero esto no fue garantía para su persistencia. Pero el hecho de que los dinosaurios se extinguiesen fue el hecho determinante para que apareciesen los mamíferos, de los que procedemos nosotros. Desde los primeros mamíferos hasta nosotros se han dado multitud de accidentes que hicieron posible, de forma azarosa y causal, la aparición del homo sapiens sapiens. Podríamos perfectamente no haber aparecido, era lo más probable. Estar aquí es algo absolutamente accidental. Y saber que algún día dejaremos de estar es algo cierto. Esta imagen del hombre lo pone en el lugar que debe estar. Elimina absolutamente el sentido de la trascendencia y el sentido de la vida. Los discursos desde la trascendencia no son más que cuentos para intentar dotar de sentido a nuestra existencia. La peligrosidad de la idea de Darwin es recalcar que el hombre es un ser más, como otro cualquiera, de la naturaleza. Ahora bien, somos seres biológicamente abiertos, producimos y generamos cultura. Y ésta procede de que tenemos necesidad de dotarnos de sentido porque éste no viene determinado por nuestra condición biológica. Ahora bien, de nosotros depende que el sentido sea el de la honestidad y la fraternidad con los demás hombres y con el resto del planeta que habitamos y que es la nave en la que vamos todos. Esta idea nos baja del pedestal de la trascendencia y nos naturaliza. Nos puede servir como idea filosófica que subyace a un pensamiento ecológico sano y que como seres autoconscientes y morales que somos, con sentido de la responsabilidad nos ocupemos del cuidado del planeta, que es la última garantía de nuestra persistencia. De esta visión ontológica y antropológica que debe sustituir al paradigma anterior en el que el hombre es el ser más importante (este paradigma lo encontramos en el cristianismo, en las ideologías utópicas de la política, en la utopía del progreso de la tecnociencia y en todas las ideas megalómanas del ser humano) debe surgir una ética y una política consecuente. Esta interpretación de la evolución, que pone al hombre en su lugar, unido al problema socioecológico en el que nos encontramos sumido, abre las puertas a la necesidad de un cambio de paradigma que haga posible la perdurabilidad del hombre sobre la tierra en este momento de encrucijada y desazón.

 

El gen egoísta de Dawkins, la sociobiología y la ética.

 

            Uno de los mayores defensores del neodarwinismo también tiene una visión particular de la evolución. Su idea coincide con la postura neodarwinista en el sentido que defiende que los cambios se producen de forma gradual, no admite la teoría de Gould y, como dijimos, las discusiones entre ambos fueron tremendas. La visión de Dawkins tiene dos dimensiones: su radicalidad en el reduccionismo genético, por un lado y, por otro, las consecuencias culturales que saca del darwinismo, sobretodo desde el punto de vista de la crítica a la religión. Dawkins populariza su pensamiento en lo referente a la evolución en dos obras. La primera de ellas y la más conocida es El gen egoísta; a ella le sigue el relojero ciego. Y hace un par de años publicó una obra que es una diatriba contra los partidarios del creacionismo y el diseño inteligente; así como una crítica a cualquier visión que admita la trascendencia después de la idea de Darwin, La ilusión de Dios. Vamos a pasar a comentar ahora, a grosso modo su pensaiento.

 

            Su idea central es la que desarrolla en el gen egoísta. Aquí lo que realiza es una reducción de la evolución al ámbito de la genética. Su tesis central es que la evolución no tiene nada que ver ni con los individuos ni con los grupos, ni con las especies. La evolución es sólo genética. Lo que evolucionan, desde las macromoléculas primitivas con capacidad de autorreplicación, son los genes. En un principio lo único que había eran genes o moléculas orgánicas con capacidad de autorreplicación. Estas moléculas orgánicas replicantes “inventan” artefactos que las salvaguarden, que sirvan como vehículos para su reproducción o autorreplicación. De tal manera que lo que podemos decir es que la evolución es la evolución de los genes que “producen” artefactos que les sirven como vehiculo de transmisión genética. Es decir, que los organismos –es decir, todas las especies- se pueden concebir como máquinas de supervivencia de los genes. Los que pretenden sobrevivir son los genes. En realidad, la antigüedad de los genes de cualquier ser vivo es de 3.500 millones de años; la historia de la evolución lo que ha hecho ha sido preservarlos. Los organismos, incluido el hombre, hay que entenderlos como máquinas de supervivencia de los genes. De tal manera que, según la interpretación de Dawkisn el peso de la evolución se lo llevan los genes, estos son los que han sobrevivido a lo largo de toda la historia de la evolución; tanto los individuos como las diferentes especies han desaparecido. Desde este punto de vista sí es necesario darle la razón a Dawkins; pero lo que sucede es que su tesis es excesivamente reduccionista. Comparto que lo único que se mantiene, por el momento, de la historia de la evolución son los genes. Que los individuos son envolturas que sirven como vehículo de transmisión de los genes. Pero hay un problema y es el problema del reduccionismo y la emergencia. No estoy, de ninguna manera de acuerdo con los que dicen que la interpretación de Dawkins del gen egoísta es una interpretación ideologizada que tiene como objetivo una exageración del individuo. Estos no han entendido para nada lo que dice el biólogo, ni mucho menos el sentido de que lo que dice es metafórico y no tiene una intención política. Para mí es un problema científico y filosófico. Desde el punto de vista científico, Dawkins olvida el asunto de la simbiosis del que hemos hablado antes. En su teoría del gen egoísta hay una apuesta por la selección natural y la lucha por la existencia como forma de expresión de esta. Es más, en Dawkins se confunden los niveles de la metáfora con los de lo puramente científico. En segundo lugar, hay un fallo filosófico, nos referimos al reduccionismo. No niego la importancia del ámbito genético en la evolución, es su base. Lo que digo es que cuado emergen nuevos niveles de realidad, como son el individuo, el grupo y la especie, aparecen cualidades nuevas que no se reducen a la base de la que proceden y que requieren de un estudio legal a parte. Por tanto, no niego la importancia de la evolución en el ámbito meramente de los genes, pero considero que atribuirles propiedades antropomórficas, aunque sea a título de hipótesis, nos puede llevar a engaños. Rigen leyes para los grupos y los individuos. Lo que quiero decir es que cuando emergen propiedades nuevas porque el nivel de organización ha aumentado empiezan a regir nuevas leyes; y esto es lo que ocurre en el caso de los organismos vivos. De todas formas una consecuencia antropológica importante sí que podemos sacar de aquí y es que el hombre vuelve a carecer de una importancia especial en el cosmos. Sería una máquina de supervivencia más. Dawkins puede estar equivocado con su reduccionismo genético y alimentar con su metáfora del gen egoísta la ideología del individualismo y el liberalismo; pero sí hay que concederle que no participa de la ideología que subyace a la interpretación ortodoxa de la evolución que hemos comentado más arriba en la que se identifica la complejidad con la perfección. Para Dawkins lo que envuelve a los genes son apariencias, no es lo importante, ya sea un humano o una lombriz. A Dawkins también se le debe el concepto de meme como sustrato de la evolución cultural. En el hombre distingue que se dan, por un lado, una evolución biológica, explicado como lo hemos hecho, y una cultural. Ésta última responde a un principio de finalidad, y la unidad básica de la evolución en lugar de ser el gen es el meme. Estas son unidades mínimas de información (ideas) que se transmiten de individuo a individuo y de generación a generación. La diferencia con los genes es que aparecen de forma intencional, pero una vez que están ahí se someten a las leyes de la selección natural.

 

            En la obra de El relojero ciego arremete contra los que argumenta la existencia de dios a partir del orden en los seres biológicos. Su tesis central es la imagen mecanicista desde la que se postulaba el deísmo. El universo es una máquina similar a un reloj mecánico. Pero para que este reloj exista se requiere de un relojero. Es decir, que habrá un diseñador. Los que mantienen esta tesis, en definitiva, lo que están manteniendo es la idea de la quinta vía, la de la causa final. En su última obra La ilusión de dios profundiza en estos argumentos arremetiendo contra los partidarios del creacionismo y del diseño inteligente. Esta obra ha sido acusada de superficial desde el punto de vista filosófico y teológico, ha sido considerada como una diatriba contra los creyentes, en fin, que para los creyentes, y, sobretodo si son filósofos, les parece una obra menor. Aquí tendría que hacer yo mi defensa de esta obra. Desde luego que comparto que los argumentos filosóficos que se esgrimen, tomados de la historia de la filosofa, son endebles y superficiales. Pero creo que no es en esto en lo que nos debemos fijar, sino en lo que emana de su argumentación científica. En definitiva, lo que nos viene a decir Dawkins como Dennet, es que la idea de Darwin elimina la necesidad de la trascendencia para explicar la existencia de la vida y en particular del hombre. Que, en definitiva, el hombre se reduce a la biología, y todo en él es explicable a partir del camino de la ciencia.

 

            Pasemos brevemente al tema de la sociobiología. La obra de Wilson Sociobiología produjo un gran revuelo entre los humanistas y, en especial, entre los filósofos. La verdad es que la obra de Wilson fue bastante malinterpretada. Las tesis de Wilson no eran tan reduccionistas como se pensaban. La lectura de los críticos fue superficial. Esto le llevó a escribir una segunda obra que es La naturaleza humana. De todas formas, las tesis fuertes de la sociobiología: reducción de lo social a lo biológico, aunque nunca lo defendió estrictamente Wilson, fueron abandonadas y sustituidas por la etología y la psicología evolutiva. En términos generales lo que venía a decir Wilson es que el comportamiento animal social estaba perfectamente reglado genéticamente. El individuo sobrevive en el grupo, y el comportamiento de los individuos viene marcado por la supervivencia del grupo. La colaboración que existe entre los miembros de un mismo grupo repercute sobre el bien del grupo, lo que en definitiva le viene bien al individuo. Wilson, como entomólogo que es pues consideró el conocimiento que él tenia de los insectos sociales. Su error, en parte, fue el identificarlos con las sociedades humanas. Hay diferencias ostensibles entre las sociedades de termitas u hormigas y las humanas. De todas formas, como modelos explicativos analógicos de lo que ocurre en las sociedades de humanes son interesantes, porque no podemos olvidar que somos biológicos, por muy culturales que también seamos. En definitiva, nuestro ser cultural es fruto de una condicionalidad biológica aunque no se reduzca a ésta. El problema filosófico que se plantea es el mismo que hemos comentado más arriba con Dawkins, el del reduccionismo. Todo reduccionismo es una falsificación de los hechos; ahora bien, todo reduccionismo es necesario para avanzar en el conocimiento de la naturaleza. Por eso, me parece que el intento de la sociobiología de reducir el comportamiento social humano al de los insectos y demás animales sociales, aunque en su extremo pueda ser erróneo, porque la complejidad de la organización humana dé lugar a propiedades nuevas que se rigen por leyes nuevas, ha aportado mucha luz sobre la conducta humana. Por eso estos estudios se han desplazado a la etologia (ciencia del comportamiento) y la psicología evolutiva. Una de las tesis fuertes que mantenía Wilson en su sociobiología es el hecho de que la ética debería de dejar de pertenecer al ámbito de las ciencias humanas y la filosofía y pasar al de las ciencias biológicas. Él pretendía reducir los comportamientos éticos a los comportamientos sociales de los animales sociales, particularmente, los insectos. Una de las críticas más fuertes que se le hacía a la sociobiología y también la etología en este sentido era la de la cuestión del altruismo. ¿Cómo sería posible explicar entonces el altruismo, fenómeno específicamente humano, si no tiene ninguna ventaja adaptativa? Bien, en primer lugar hay que decir que, tanto Dawkins como Wilson, están dentro del paradigma neodawiniano y consideran que cualquier comportamiento tiene que tener una función adaptativa. Si miramos esto desde la perspectiva del equilibrio puntuado o el neutralismo no caeríamos en este error. De todas formas el altruismo puede ser explicado socialmente. La cooperación con el otro reporta un beneficio para el grupo y el bien del grupo es un beneficio para el individuo. Es lo que hoy en día se conoce como el altruismo recíproco: tú me rascas la espalda yo te rasco la tuya. Todo acto, por muy altruista que parezca, incluso sacrificar la vida por otro, repercute en el bien de la comunidad, y el bien de la comunidad es el del individuo. Por tanto podemos explicar perfectamente las conductas altruistas desde el punto de vista del “egoismo” en el sentido de que todas repercuten en el bien común y por eso son seleccionadas. En definitiva representan ventajas adaptativas.

 

            No quiero yo reducir el ámbito de la ética al de la biología, al menos en lo que al ser humano se refiere. Estoy de acuerdo con que podemos rastrear los orígenes biológicos de nuestro comportamiento ético en los animales sociales y, sobre todo, en los primates. Considero que existe una continuidad en nuestra línea evolutiva y que nada nos hace especial. Ya he defendido esto antes. Ahora bien, como también defiendo que el reduccionismo es explicativo, pero erróneo, creo que la eticidad humana es una emergencia nueva, condicionada biológicamente pero no reductible a ella. La enseñanza que yo saco de esto es que debemos fundar una ética naturalista que elimine la trascendencia y, por tanto, la heteronomía. Esa ética naturalista debe explicarnos porqué nuestros principios morales más universales son, en última instancia, ventajosos para el grupo y la especie. En definitiva, nuestro desarrollo moral y político no son más que la respuesta de un mecanismo de supervivencia. Por eso, la ética, los valores, los derechos humanos son construcciones culturales, que arrancan de una base natural y biológica, que tiene como imperativo la supervivencia de la mayoría. No existe una validez ni un fundamento universal ni de los valores ni de los derechos; en definitiva con lo único que contamos es con un argumento pragmático histórico, como dice Marina, y, como sugiero yo, una base evolutiva: la tendencia a la supervivencia de la especie. El cumplimiento de los derechos humanos y de los valores universales que los fundan y el desarrollo de sociedades democráticas, cada vez más globales, son una garantía de la supervivencia de la especie. Como vemos estamos en la misma situación que cuando hablábamos de la cuestión del sentido desde la teoría de Gould. No existe un sentido trascendente del hombre (ni religioso, ni político, ni tecnocientífico…) sólo un sentido –imperativo biológico podríamos decir- de supervivencia. Y lo que sucede es que la supervivencia como especie se garantiza por medio del altruismo (derechos humanos), en última instancia egoísmo: el cumplimiento de los derechos humanos en sociedades democráticas es una garantía de mi supervivencia; y, también, de una ética ecológica que sugeríamos más arriba. Esta ética ecológica se basaría en el principio de responsabilidad de Hans Jonas. La ética eclógica tiene que extender la responsabilidad de mis actos desde mi prójimo hasta las generaciones futuras y el ecosistema. Somos responsables de la existencia de la especie humana en el futuro. Pero, en definitiva, esto está dentro de las tesis del egoísmo. Si sobreviven mis descendientes sobreviven mis genes, por ello tengo que hacer todo lo posible para que ello sea así. Aquí, entremezclado con el altruismo recíproco nos aparece el fantasma del gen egoísta de Dawkins. Desde luego que la evolución nos enseña a no ser ingenuos, a dejar de creer en el amor por el amor, la belleza por la belleza, el bien por el bien, la verdad por la verdad y relativizar estos conceptos, al menos en el sentido de naturalizarlos. Creo que esto es una buena vacuna contra los ideales utópicos que, por cierto, tantos millones de muertos han producido en la historia de la humanidad. No existe el sentido de la historia ni del hombre. El único sentido es el imperativo biológico de la supervivencia, ya sea de grupo o de individuo o, más correctamente, conjuntamente, es lo que llamaba el clarividente Spinoza el conatus. Todo ser intenta por todos los medios permanecer en su existencia. Y la permanencia del ser humano en su existencia tiene que ver con la alegría y la felicidad. Y esto tiene que ver con la ética. Tenemos pues que reconocer los límites biológicos de nuestra ética para olvidarnos de ideologías salvíficas, eso, por un lado, y, por otro, para recordar, que la única forma de la supervivencia de la especie y de nosotros y nuestros descendientes como individuos, es la supervivencia de la biosfera en la que habitamos.

 

Conocimiento y evolución. Una propuesta popperiana.

 

            Popper publicó un librito en 1990 que es el resultado de dos conferencias. Una sobre ontología: un mundo de propensiones: dos visiones de la causalidad; y otra sobre teoría del conocimiento: hacia una nueva teoría del conocimiento. Esta obrirta es una síntesis del pensamiento popperiano, incluso llega a decir que probablemente sea lo mejor que haya escrito. Sería muy interesante y oportuno y es una tarea pendiente de estudiar esta obra y sacar todas las conclusiones que para la cosmología y la teoría del conocimiento tiene. En este lugar, y dado lo extenso ya del artículo, voy a presentar un esquema de la nueva teoría del conocimiento que propone Popper.

 

            Lo que pretende hacer Popper es unir la teoría de la evolución con su teoría del conocimiento de esta manera el problema del conocimiento se transformaría en un problema cosmológico. En definitiva Popper en este breve ensayo conferencia quiere unificar su visión del mundo y su teoría del conocimiento. La base del la teoría del conocimiento de Popper es que en el conocimiento científico y racional procedemos por ensayo y error. Nuestras teorías científicas son conjeturas sobre la realidad. Estas conjeturas pueden ser o no falsadas por los hechos. Si eso ocurre habrá que construir, inventar, otra hipótesis, que explique los hechos. De tal forma que nuestro conocimiento se aleja del error para acercarse a la verdad pero es imposible la conquista de la verdad. Sólo podemos estar ciertos, deductivamente hablando, de la falsedad de una teoría. Nuestras teorías son cada vez más plausibles y tienen un mayor grado de corroboración. En esto consiste de forma muy esquemática la teoría del conocimiento de Popper. Una consecuencia importante que sacamos de aquí es que nuestro conocimiento es deductivo y fundamentalmente a priori. Inventamos y construimos hipótesis (teorías) que debemos enfrentar con los hechos, por tanto, nuestras teorías no proceden de los hechos, sino que son conjeturas teóricas y a priori sobre ellos.

 

            El paso que da Popper en esta conferencia, Hacia una teoría evolutiva del conocimiento, consiste en lo que sigue. Interpreta la evolución –podemos considerar esto una teoría heterodoxa de la evolución- a la luz del conocimiento. Parte de la tesis de que todos los animales conocen y a partir de ahí saca 19 conclusiones. Después critica la teoría del origen de la vida de la “sopa originaria” y propone una teoría  bioquímica que sigue su modelo del conocimiento. El tema del origen de la vida no lo abordamos aquí, pero la conclusión que saca de ello es que prácticamente todo nuestro conocimiento es a priori. Lo que propone es una síntesis entre kant y Darwin (evolucionismo).

 

            Una vez que he expuesto el esquema paso a desarrollar muy brevemente –ya digo que esto es una cuestión pendiente de estudio- algunos de los puntos esenciales de la propuesta popperiana. Bien, como decía, Popper parte de la tesis que él dice que puede ser incluso trivial de que todos los animales, incluso las plantas conocen. En definitiva todos los organismos vivos. El hecho de que los animales no sean conscientes de su conocimiento no implica que no puedan conocer. Sólo el hombre es en parte consciente de algo de su conocimiento. Pero no podemos confundir consciencia del conocimiento con conocimiento. Lo que sucede es que Popper tiene una forma peculiar de entender el conocimiento. Todo conocimiento es una hipótesis y las hipótesis crean unas expectativas ante el futuro. Es decir, el conocimiento es una respuesta al medio que tiene que pasar la prueba de la experiencia. Así podemos entender que toda mutación es una respuesta, en forma de expectativa, frente al medio. A eso lo llamamos conocimiento. Si hay una adaptación el conocimiento en principio es válido. Pero claro, este conocimiento, como expectativa de lo que ocurrirá en el futuro se fija en nuestros genes y nos indica cómo debemos comportarnos frente a determinadas situaciones del medio. Es decir, en tanto que expectativas preveen situaciones. Y en tanto que nacemos con ellas, todos los animales, son innatas. Es decir, conocemos la realidad de forma innata. La selección natural consistiría en refutar nuestras expectativas, tras lo cual cualquier animal tiene que inventar otra. De esa forma podemos entender la evolución como conocimiento del medio en tanto que expectativas como estrategias adaptativas. Toda adaptación es conocimiento válido y objetivo, que permanecerá siendo así mientras que el medio no cambie. Si nos damos cuenta hay una fusión entre evolución y conocimiento. Por eso sugiere Popper que la teoría del conocimiento desde esta perspectiva evolutiva da un giro radical. Y desde aquí podemos abordar el tema del a priori y el aposteriori kantiano. Kant entendía el conocimiento a priori de forma absoluta: son unas estructuras del conocimiento que no han variado desde el inicio. Lo aposteriori son los datos que se entienden a la luz de lo a priori, siendo nuestro conocimiento de objetos o fenómenos. Nuestros a prioris: espacio, tiempo, causalidad,…son la condición de posibilidad para que se me den los objetos. Pues bien, lo que sucede desde la perspectiva de una teoría evolutiva del conocimiento es que esos a priori son expectativas adaptativas que se han ido formando con la evolución sometiéndose a la criba de la selección natural. Los aprioris con los que contamos son las expectativas (conocimiento conjetural) exitosos. De esta manera la mayor parte de nuestro conocimiento es a priori y evolutivo; consisten en respuestas adaptativas exitosas frente al medio. Los datos prácticamente carecen de importancia, son modulados por nuestras expectativas a priori. La ontología y la teoría del conocimiento se unen en lo que es una visión evolutiva del conocimiento.

 

            He expuesto muy esquemáticamente el pensamiento de Popper a este respecto, pero lo que me resulta interesante es que la investigación que se está haciendo en neurociencias: Francisco Rubia, El cerebro nos engaña, Antonio Damasio y Llinas, El cerebro y el mito del yo corroboran la teoría de Popper. El cerebro es un producto de la evolución que tiene la capacidad de fabular sobre la “realidad”. Los datos que proceden de los sentidos son la información que el cerebro modula. Esta función de modulación del cerebro es un a priori conquistado evolutivamente, que funciona como conocimiento a priori, como expectativa, en definitiva.

 

            Esto nos lleva a una visión integral del hombre en tanto que ser absoluta e íntimamente unido a la naturaleza. Nos hace pensar en la sustancia infinita de Spinoza. El hombre es parte de esa sustancia y, de alguna manera, una forma de autoconocimiento del universo de sí mismo. Somos, como sugería karl Sagan, una voz en la fuga cósmica. Igual que nuestro conocimiento son expectativas a priori constituidas evolutivamente, pues lo mismo podríamos decir de nuestro conocimiento ético y político. Y aquí unimos y fundamentamos epistemológicamente (teoría evolutiva del conocimiento) nuestra tesis de una ética naturalista. Las respuestas éticas del hombre son expectativas adaptativas, si resultan exitosas, esto es, permiten la supervivencia del hombre, las consideramos ciertas y apropiadas. Nuestra ética también es a priori y se ha generado evolutivamente. Con estas reflexiones antropológicas eliminamos el dualismo naturaleza-cultura y nos sumergimos en el panteísmo spinoziano: deus sive natura, natura sive deus; pero entendiendo la natura evolutivamente.

 

            Con estas últimas pinceladas he intentado ofrecer un bosquejo de una imagen del mundo que arranca de la peligrosa idea de Darwin que ahora se torna confortable y cuasimística al enlazarla con la teoría del conocimiento de Popper y Kant y con el panteísmo spinozista.

 

 



[1] Hoy en día ha habido un resurgimiento de esta visión creacionista que realizan una interpretación literalista de la Biblia. Esto ha tenido lugar sobre todo en as religiones evangélicas de los EEUU de América. De todas formas, también hay que tener en cuenta que la iglesia católica consideró correcta, a su manera, el evolucionismo en 1996. de todas formas considerando al ser humano como algo a parte dotado de alma, de ahí su semejanza con dios.

[2] Las obras de estos autores está plagadas de ejemplos que corroboran sus teorías, pero me gustaría sólo hacer alusión  a la evolución del hombre, muy a grosso modo. Nuestro cerebro evolucionó permitiéndonos adaptarnos a los sucesivos medios. Ahora bien, esas sucesivas mutaciones que hicieron que apareciese el cerebro que tenemos y que nos permitió sobrevivir y vivir en sociedad no cambió para crear la Venus de Milo, la 5º sinfonía de Bethoven, ni la teoría de la relatividad, ni la de la evolución…en fin…que los cambios ni son graduales, ni sólo adaptativos.

[3] Incluso quizás podríamos decir que somos casi un cáncer de la biosfera. Nuestro desarrollo como animales culturales pone paulatinamente en peligro los distintos ecosistemas, planteándose actualmente situaciones de posibilidad de colapso total desde el punto de vista ecológico. Nos hemos extendido metásticamente por toda la biosfera, y como toda célula cancerígena, potencialmente inmortal, podremos exterminarnos en la medida en que exterminemos el organismo: la tierra Gaia, que parasitamos.

Historia de la ciencia. Revolución científica

LA REVOLUCIÓN CIENTÍFICA.

 

Renacimiento y nueva ciencia.

 

El renacimiento es un momento histórico de vital importancia para el surgimiento de la ciencia. El renacimiento significó una ruptura con la antigua cultura medieval y  una recuperación de lo antiguo. Así que se planteó por primera vez la distinción entre ciencia y religión. La ciencia había estado subordinada a la religión. La cultura se impartia en los monasterios y las iglesias, de tal forma que era imposible discordar. El  renaciomiento suposo la salida de la cultura de los monasterios. Fue un movimiento social, cultural y económico. Con el renacimiento surgen las primeras naciones y se conquista América. El hombre del renacimiento es de un caracter distinto al medieval. Es el humanista. Alguien que quiere saber; y que tiene como centro de su saber al hombre y no a dios y la religión. Se dan una serie de inventos tecnológicos que permiten el gran cambio social y científico. Tenemos el de la brújula que permitió al hombre viajar y orientarse, y también tenemos la imprenta que le hizo posible extender la cultura. Los libros ya no estaban en manos del clero sino que podían utilizarlos más gente. Fue el primer paso para la popularización de la cultura; que llevaría consigo la salida de la cultura y el saber de los  monasterios. Con el surgimiento de las nuevas naciones (España, Francia, Inglaterra, Alemania.) el clero ya no será el primer poder. Las naciones se enferentan incluso con el vaticano.

 

Pero el renacimiento se nos presenta como una vuelta a los origenes y esto tiene mucho que ver con la ciencia. Lo que se reclama por primera vez es la libertad de investigaciónn. Ya Occan en la alta edad media había disuelto el problema escolástico afirmando que sólo existe un tipo de conocimiento que es el de la experiencia. A partir de entonces en la ciencia se va a reclamar más que los autores y los libros la experiencia. El libro que hay que leer es el de la experiencia, si queremos hacer ciencia. Bacon marcará el nuevo rumbo que ha de seguir la ciencia. Para este autor hay que romper con los antiguos ídolos de la ciencia, que son fundamentalmente los de la autoridad. Aristóteles, por ser tal, no ha de tener la verdad. La verdad la tenemos que buscar a partir de la experiencia. El conocimiento de la naturaleza debe darnos poder sobre ella. Este es el objetivo del saber. Ya no será un mero saber contemplativo que tenga como fin la divinidad; sino el conocimiento de la naturaleza para, a partir de él, dominarla. El renacimiento como vuelta a los orígenes en lo que a la ciencia se refiere pretende recuperar los autores clásicos, tal y como eran, con todo su saber y metodología. Así surgirá la nueva ciencia a partir de todo lo que había sido olvidado o prohibido, por no estar de acuerdo con las escrituras, en la edad media. El hombre del renacimiento es un aventurero, tanto física como intelectualmente y por eso se aventura en todo el saber antirguo recuperando autores, que como Platón y Pitágoras, como veremos, son determinantes para el surgimiento de la nueva ciencia.

 


Así que tenemos, por un lado, Bacon que determina el carácter empírico de la ciencia y el surgimeinto del saber tecnológico. Saber como poder. Y, por otro, la filosofías de Platón y Pitágoras, que reclaman el carácter matemático de la ciencia. La ciencia medieval era, como ya hemos dicho, aristotélica.[1] Las filosofías de Platón y Pitágoras van a permitir el surgimeinto de la nueva ciencia.[2] Tenemos aquí claramente configuradas las dos líneas del surgimiento de la nueva ciencia. Y a esto hay que sumarle el hecho, como ya decíamos, de que la ciencia moderna no aparece en las universidades y monasterios; sino que se hace independientemente.

 

 

Tesis en torno a la historia de la ciencia.

 

Los historiadores de la ciencia suelen interpretar la historia de la ciencia desde dos perspectivas generales. Los continuistas y los discontirnuistas. Los priemras creen que la historia de la ciencia es una sucesión continua de teorias y de descubrimientos. Son los lamados positivistas. creen que la historia de la ciencia es la sucesión de errores hasta la actualidad que estariamos en posesión de las teorías verdaderas. Por su parte los discontinuistas creen que la ciencia procede por saltos. Existen discontinuidades. Y estos saltos se producen por revoluciones. El que introduce esta concepción revolucionaria de la ciencia es kuhn. Sus dos obras fundamentales son “la revolución copernicana” y “la estructura de las revoluciones científicas”. Considera que la ciencia opera bajo lo que él llama un paradigma que constituye una forma de ver el mundo y una forma de hacer ciencia y de enfrentarse a los problemas. Lo que cambia cuando se produce una revolución científica es el paradigma. Cambia totalmente la forma de ver el mundo y los problemas que se  plantean así como la forma de resolverlos. Para él el surgimiento de la nueva ciencia es un cambio de paradigma que se inició con Copérnico y siguió con Galileo, kepler y Newton. Un paradigma se agota cuando surgen una serie de problemas dentro de él que no tienen solución, en tal caso se plantea una anomalia. Y ésta sólo se soluciona cuando se cambia de paradigma.

 


Nosotros vamos a optar por un camino intermedio que es la filosofía popperiana. Lo que Popper dice es que en ciencia lo que tenemos son hipótesis y conjeturas que resuleven una serie de problemas. Pero que estos, a su vez, producen problemas nuevos para los que necesitamos hipótesis o conjeturas nuevas que serán las nuevas teorías. Así avanza la ciencia[3] No podemos mantener que haya una revolución total porque entonces caeríamos en el irracionalismo de la ciencia, que consite en que los paradigmas no se pueden comparar porque son dos visiones del mundo distintas. Lo que se pretende es que las teorías se puedan comparar entre sí y ver qué problemas resuleven cada una de ellas.

 

 

COPÉRNICO.

 

Podemos decir que es el que inició la revolución científica del XVII. A su posición se le ha llamado revolución copernicana. Mantuvo que la tierra estaba en el centro. Pero nunca lo publicó, por miedo a las represalias de la inquisición. Aunque mantenia la tesis realista.[4] La publicación de su obra apareció en el último momento de su vida e iba precedida de un prólogo de OSSIANDER en el que se mantenía que el contenido de la obra era sólo una “hipótesis matemática”. Con ello se pretendía no meterse con la Iglesia. Pero ésta no era la postura de Copérnico; éste estaba convencido de la verdad de la hipótesis heliocéntrica. Consideraba que la naturaleza se comportaba de la forma más simple y pensaba que el modelo heliocéntrico era matemáticamente más simple que el geocéntrico; por ello, tenía que ser verdadero. Esto no es de el todo cierto porque en la obra de Copérnico la dificultad entre el modelo geocéntrico y el heliocéntrico es prácticamente la misma. Pero ya estaba puesta la semilla del heliocentrismo., además, por primera vez contábamos con un modelo matemático de éste. Rercordemos que uno de los problemas de Aristarcos es que no había desarrollado un sistema matemático. Pero Copérnico seguía utilizando las excentricas, los epiciclos y los ecuantes debido a que seguía considerando que la órbita de los planetas era circular. El siguiente paso lo daría Kepler.

 

 

GALILEO GALILEI.

 

Nos encontramos con el caso más paradigmático del enfrentamiento entre la Iglesia y la ciencia. La cuestión aquí es que la aportación más importante que hace a la ciencia Galileo es la de la física, no la de la astronomía; en cambio fue juzgado por su posición con respecto al sistema del mundo que defendía el heliocentrismo. La aportación de Galileo a la ciencia hay que verla en los sigueintes puntos. En primer lugar la aportación que hace a la astronomía por medio de sus observaciones con el telescopio. En segundo lugar su contribución al surgimiento de la nueva ciencia. En tercer lugar el método de Galileo. Después la polémica con la Iglesia empecemos por el principio.


 

La contribución a la astronomía a partir de las observaciones con el telescopio.

 

Galileo fue el introductor del telescopio en la astronomía. No fue el que lo inventó; pero si lo perfeccionó y lo aplicó a la observación de los cuerpos celestes. Esto hizo posible una revolución en la astronomía y sentó las bases de la defensa del heliocentrismo. Aunque, como ya veremos, las observaciones de Galileo son muy discutibles. La cuestión es que la observación está influida por la teoría. En definitiva que vemos lo que queremos ver. Pero antes de esto vamos a analizar una por una estas observaciones.

 

1. Si cojemos el telescopio y apuntamos hacia Venus vemos que este planeta presenta fases igual que la luna;  lo cual nos hace pensar que se trata de un planeta inferior que está entre la tierra y el sol y a veces permanece oculto. Ésta se presentó como una de las purebas más conmcluyentes a favor de la tesis heliocéntrica.

2. Si cojemos el telescopio y miramos a la luna vemos que está formada por montañas y valles, así como mares. Por tanto no se trata de un astro incorruptible como decía la filosofía aristotélica; sino que es como la tierra. Esta observación intenta desbancar la distinción entre el mundo sublunar y el supralunar de la filosofía aristotélica.

3. Si cojemos el telescopio y enfocamos hacia el sol podemos observar que tiene una serie de manchas, lo cual nos indica que no es una sustancia incorruptible. Estamos en el mismo caso que en la observaicón anterior.

4. Si cojemos el telscopio y apuntamos hacia Júpiter podemos observar que en torno a él hay cuatro puntos que giran en torno suyo. Son las “lunas” de Júpiter. Esto nos muestra que existen cuerpos que no giran en torno a la tierra que era lo que pensaba la filosofía aristotélica. Por tanto, el axioma del geocentrismo se pone en duda. No todos los cuerpos giran en torno a la tierra.

5. Si cojemos el telescopio y apuntamos hacia la vía láctea observamos que la nuvecilla es un conjunto de miles de estrellas. Por tanto, hay más cuerpos en el universo de los que realmente vemos. Era un principio de la filosofía aristotélica que no existían más cuerpos en el universo de los que podíamos observar.

6. Si enfocamos con el telescopio hacia las estrellas observamos que prácticamente no aumentan de tamaño. LO cual nos hace pensar que están demasiado lejos. Y esta observación nos puede servir para pensar que el paralaje estelar no se puede observar debido a la enorme distancia a la que se encuentran las estrellas. Porque si apuntamos hacia la luna o cualquiera de los planetas vemos que si aumentan de tamaño.

 


Estas observaciones no son definitivas; simplemente ponen en duda la antigua imagen del mundo; pero de ninguna manera demuestran que sea la tierra la que gira en torno al sol. Además las observaciones se pueden criticar. Los datos o las observaciones no son nunca puros. Los hechos los interpretamos siempre a la luz de unas determinadas teorías. Por ello, las observaciones de Galileo están determinadas por su creencia en que la tierra se mueve en torno al sol. Tenemos muchos ejemplos de este hecho de la teoría de la ciencia. Uno de ellos es el siguiete. Como sabemos para los medievales los cuerpos celestes son los que vemos y nada más. Pues bien, en torno a 1500 se produjo la observación de una supernova (explosión de una estrella) que no fue catalogado por los occidentales debido a la creencia de que no existen más cuerpos en el universo que los que hay. Se consideró como un fenómeno sublunar. No se veía nada en el cielo que fuese anormal. Sin embargo los chinos, que no estaban bajo la influencia de esta teoría si recogieron el hecho. La cuestión está clara. LO mismo sucedía con los cometas, se consideraban fenómenos sublunares. Nada podía perturbar los cielos.

 

En el caso de Galileo tenemos lo mismo. Con su telescopio no se podían observar montañas y valles en la luna; sin embargo él decía que sí los observaba. En realidad él interpretaba las anomalías como valles y montañas. Por ello, la iglesia tenía razón al no creerlo. La iglesia seguía la teoría aristotélica. Con respecto al telescopio se negaban a utilizarlo, porque la base de la observación en la astronomía aristotélica son los ojos; y nada más. Así que consideraban o bien que Galileo mentía; o bien, que el artefacto era un instrumento de brujería. En cualquier caso se negaban a mirar por el telscopio y a aceptar las pruebas que Galileo les presentaba.

 

 

La físca de Galileo.

 

Pero donde realmente hizo la revolución Galileo fue en la física; además, de pasada, aportaba una prueba teórica a favor de la posible movilidad de la tierra. Aunque nunca definitva. Su obra fundamental de astronomía es el “diálogo sobre los dos máximos sistemas: el ptolemaico y el copernicano.” y su obra fundamental sobre física es la “disertación sobre el nacimiento de na nueva ciencia.”

 

En la introducción a esta nueva obra dice que va a hablar de un problema muy viejo, el del movimiento, pero con un método totalmente nuevo: el de las matemáticas. Galileo es platónico y aristotélico así que considera que la naturaleza habla en lenguaje matemático, por eso tratará el problema del movimiento desde la matemática. Esto es una ruptura definitva con la física aristotélica que se negaba a aplicar las matemáticas al movimiento por prinicpio. Galileo hace su física a priori; es decir, de forma ideal y teórica; razona por medio de lo que se llaman experimentos mentales. Idealiza una situación y a partir de ella extrae conclusiones. Vamos a ver algunos de estos experimentso caractrerísiticos.

 


Imaginemos, dice Galileo, que estamos en lo alto de un puente y debajo hay un barco y dejamos caer una piedra al lado del mástil. ¿dónde caerá la piedra?. Pues al lado del mástil. Imaginemos ahora que el barco está en movimiento. La piedra caería más atrás. Pero imaginemos que nossotros estamos en el barco subidos en el mástil y el barco se mueve con un movimiento cosntante y dejamos caer la piedra. El aristotélico tendría que decir que la piedra caería más atrás del mástil; sin embargo, el sentido común y la experiencia nos muestran que la piedra cae al pié del mástil. Lo cual indica que la piedra tendría dos movimientos. Uno el de caida y otro el que lleva con el barco. Es decir, un movimiento absoluto y otro relativo. Absoluto es el de caida y relativo es el que lleva junto con el barco. Si nos damos cuenta este movimiento relativo no necesita de ninguna causa; en contra de lo que piensa la física aristotélica. Es lo que se va a llamar los sistemas inerciales de movimeintos. Este movimiento inercial es el que permite resolver el problema del lanzamiento de proyectiles; así como el movimiento de la tierra. Los pájaros y las nubes se mueven junto con la tierra porque están en el mismo sistema inercial del movimeintos. Es igual que cuando estamos en un coche y dejamos caer una bola; ésta no se queda atrás si no que cae a nuestros piés; siempre que el movimeinto del coche sea cosntante.

 

Si nos damos cuenta, lo que se está derrumbando es el edificio de la física aristotélica. La concepción del movimiento. Existen movimientos que no necesitan de una causa externa, como son los movimientos inerciales. Otros ejemplos  para aclarar esto aún más son los sigueintes.. Imaginemos un plano horizontal perfectamente pulido y una bola perfectamente pulida en la que no exista rozamiento. Si las dejamos en movimiento ¿se parará la bola? No, seguirá en movimiento siempre; y sin causa. Esto es el movimiento inercial. Lo mismo ocurre si imaginamos dos planos inclinados que coinciden en los vértices. Si dejamos caer la bola desde lo alto de uno la bola subirá hasta lo alto del otro y volverá a bajar teniendo un movimiento constante y eterno, siempre que no haya rozamiento.

 

Lo que se nos está diciendo con todo esto es que el movimiento no es un proceso como lo consideraba la física aristotélica sino un estado natural de un cuerpo. Así, Galileo ha cambiado la concepción del movimiento; y esto es lo que le va a permitir tratarlo matemáticamente. Los movimientos son estados naturales de los cuerpos. La diferencia entre estado y proceso es la diferencia en la concepción del movimiento de la nueva física y de la fisica de Aristóteles. El movimiento no es la misma cosa para unos y para otros sino algo totalmente distinto.

 

 

El método de Galileo.

 

Galileo hace posible el surgimiento de una nueva ciencia porque crea un nuevo método.  Su método es una verdadera síntesis entre la observación y la matemática; aunque, como veremos, tiene más importancia la parte teórica o matemática. En la obra de Galileo no aparece expuesto de forma sistemática su propuesta de un nuevo método, pero se puede entresacar de todas sus investigaciones. En primer lugar, Galileo da una importancia singular a las matemáticas. Vamos a tratar un viejo problema pero con un nuevo método que es el de las matemáticas. El problema, como sabemos, es el del movimiento. La matemática es el instrumento para conocer la naturaleza. El libro de la naturaleza está escrito en caracteres matemáticos; por tanto, el filósofo de la naturaleza, si quiere leer ese libro deberá aprender los caracteres matemáticos. Esto es el platonismo y el pitagorismo de Galileo. Ambos autores, como ya hemos dicho, pensaban que la naturaleza se explicaba por medio de las matemáticas.

 


Pero, como decíamos, Galileo da más importancia a las matemáticas, a lo teórico que a la experiencia. Podemos decir en ese sentido, con Koyrè, que la física aristotélica es a priori, absolutamente teórica. Ya hemos visto que su modo de proceder es a partir de los experiementos mentales que consisten en idealizaciones a las cuáles ha de adecuarse la naturaleza. Este es el caso que hemos analizado del prinicpio de inercia. Lo mismo ocurrirá con su estudio del movimiento en caída libre y el movimiento uniformemente acelerado. Lo que hace Galileo es proponer una idealización matemática de las situaciones que se dan en la naturaleza. Y, a partir de esa idealización matemática saca las consecuencias matemáticas, de forma deductiva, que se desprenden de la propuesta inicial. Tan sólo al final lo contrastará con la experiencia. Y, precisamente la ciencia física es posible porque se procede así, a priori. No podemos partir de la experiencia porque es demasiado compleja. Tenemos que cuantificar, que es lo que hacemos por medio de la matemáticas. Tenemos que proponer hipótesis matemáticas, a priori que expliquen los hechos. Por eso la ciencia aristotélica era cualitativa, mientras que la galileana será cuantitativa. Considera que el movimiento es cuantificable; mientras que aristóteles creía que el movimiento era una cualidad de los cuerpos. Aristótels era totalmente empirista. A partir de una experiencia sacaba una definición. Galileo es  teórico; propone una hipótesis teórica de la que deduce sus consecuencias matemáticas; después lo contrasta con la experiencoa. Por ello dice Koyrè que la buena física se hace a priori. Este es el comienzo de la ciencia moderna; pero a medida que vayamos avanzando se irá haciendo más teórica. Lo que hace el científico es proponer modelos teóricos-matemáticos para entender la naturaleza. Y de estos modelos sacará las consecuencias que permitan explicar los casos particulares. Por eso la ciencia es una actividad teórica y  racional fundamentalmente; estando la experiencia relegada a un segundo término. Y, por esto, el otro fundador de la ciencia moderna, Baçon, no tenía razón. Éste consideraba que la experiencia es lo pirmero y lo último. Ni siquiera en sus observaciones astronómicas Galileo es empirista, aunque quiera aparentarlo. Como ya hemos visto Galileo hace una serie de observaciones que pretenden que sean la prueba de la movilidad de la tierra; sin embargo estas observaciones sólo se pueden entender si admitimos la teoría, previamente de la movilidad de la tierra. No son experiencias definitivas. Además, el aristotélico, desde su teoría, se puede negar a mirar por el telescopio por muy diversas razones.

 

En definitva, el método de Galileo quedaría dividido en los siguientes pasos:

 

1. Suposición o conjetura. Se propone una hipótesis de explicación del fenómeno que se pretende explicar. Esta hipótesis es totalmente ideal.

2. Definición. Se intenta definir esa hipótesis de forma matemática. Es la única manera posible de tratarla y sacar consecuencias. Con el lenguaje matemático.

3.Resolución o experiementación. Se trata de comprobar por la expeirencia si nuestra hipótesis es válida o no lo es. Si no contradice la experiencia la aceptamos, si la contradice tenemos que empezar desde el principio.

 

Como vemos, la experiencia no es el primer paso pero si es crucial; es decisivo. Pero el modo de hacer la ciencia procede a partir de la teoría.

 

 

El conflicto con la iglesia.

 


Galileo es un caso paradigmático de conflicto entre la ciencia y la religión. Fue acusado por la inquisición de mantener una teoría herética. Pero las cosas son más complejas de lo que parecen. No era Galileo el que llevaba la razón y la iglesia estaba equivocada. En definitiva éste es un conflicto entre dos formas de ver la ciencia. La iglesia aceptaba la propuesta de Galileo, esta es la hipótesis del cardenal Bellarmino, que era como el fiscal, a título de hipótesis matemática. Es decir, que contemplaban la posición de Galileo como viable siempre y cuando no fuese más que una hipótesis matemática convencional, pero no real. Su posición frente a esta hipótesis era la instrumental. Ahora bien, la realidad era la que ponía en las escrituras porque éstas son la verdad, puesto que son reveladas por dios a los hombres. Es lo mismo que la astronomía ptolemaica. Se acepta como una hipótesis convencional del modelo del universo; pero no como la realidad. La realidad es un modelo perfectamente geocéntrico..

 

Por su parte Galileo se encuentra en otra posición frente a la ciencia. Es realista. Piensa que las teorías científicas describen la realidad tal y como ésta es. Por eso en su defensa propone la teoría del doble lenguaje. Existen dos lenguajes para hablar del mundo. El que habla las escrituras que tiene como objeto llegar a todo el mundo y va encaminado a la salvación del hombre y el de las ciencias naturales que está escrito en caracteres matemáticos. Éste es el que deben aprender los científicos si quieren comprender la verdad del universo. Estos dos lenguajes no son contradictorios entre sí sino que tienen objetos distintos. Uno el de conocer el mundo otro el de salvarnos. Pero por supuesto, esto para la iglesia no puede ser admitido. Para ella sólo hay una verdad que es la de las escrituras y la filosofía está subordinada a esta verdad. Por ello no puede llegarse a conclusiones contradicctorias entre uno y otro modo de entender el mundo. Como vemos la perspectiva de la iglesia es la teoría de la subordinación de la filosofía a la teologia. Una vez más el enfrentamiento es entre dos concepciones distintas de la ciencia. No era sólo el enfrentamiento entre el heliocentrismo y el geocentrismo; sino entre dos formas distintas de ver el mundo.

 

Este conflicto marcó un momento cumbre de la separación entre la ciencia y la religión. Los científicos siguieron el camino de Galileo, lo cual les llevaría a la larga, en el siglo XVIII al ateismo. Se llegó a negar incluso la teoría de los dos lenguajes de Galileo. Pero antes del ateismo pasarían por la teoría deista. Esto constituiría el ateismo científico materialista. Curiosamente, hoy en día, algunos pretenden recuperar la apertura de la ciencia a Dios. Pero, para mí en particular, el camino de separación entre la ciencia y la religión, que tiene uno de sus puntos álgidos en la figura de Galileo es un camino sin retorno.[5]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

JOHANES KEPLER.

 

La tarea de Kepler será la misma que la de Galileo pero en lugar de en la tierra en los cielos. Si Galileo fue el fundador de la cinemática terrestre, Kepler lo será de la celeste. La influencia fundamental de Kepler será la del pitagorismo. Considera que el universo es una armonía matemática. Y que esta armonía se expresa matemáticamente. Lo que intentó hacer durante toda su vida fue encontrar esta armonía del universo. Y esto le llevaría al descubrimiento de las tres leyes de Kepler. Otra de las influencias de Kepler es la teoría iluminista que le hizo pensar que el sol debería ser la causa del movimiento de los cuerpos celestes. Ésto le llevó al error. La causa del movimiento celeste la descubriría Newton y no es el sol; sino la gravedad que emana de todos los cuerpos del universo. Por otro lado Kepler fue el que separó la astrología de la astronomía. La última es el estudio científico matemático del universo; mientras que la primera es la creencia en las influencias de los planetas y demás cuerpos celestes sobre los hombres. La astronomía se puede verificar, la astrología no.

 

Lo que llevó a kepler a su descubrimiento de las leyes del movimiento de los palnetas fue una teoría errónea. Es la famosa teoría de los cinco sólidos de Pitágoras. Ëste filósofo y matemático griego pensaba que el universo era matemático y la estructura del mismo, al ser perfecto, era la de lso cinco saólidos perfectos. Así que la estructura del universo debería ser la de estos cinco sólidos. Kepler se propuso durante toda su vida cuadrar las observaciones con la teoría de los cinco sólidos; pero esto nunca fue posible. Simplemente la teoría de los cinco sólidos era errónea. Además en el universo, como se descubriría después, existen más de cinco planetas que eran los cinco sólidos de kepler. Pero esta búsqueda de la armonía matemática es la que le lleva a la formulación de las leyes del movimiento de los cuerpos celestes. Lo que hizo kepler con estas tres leyes fue unificar el sistema del mundo; dió una idea del universo como un sistema matemático armónico donde existe una relación estrecha entre todos los cuerpos. Por otro lado hizo una fusión entre los datos de la experiencia con los que contaba Tycho Brahe y su teoría geométrica del universo. Para Kepler dios era el gran geómetra y habría creado el universo geométricamente. La geometría era fundamental, incluso era anterir a dios. Éste tuvo que basarse en ella para crear el universo.

 


Como decíamos Brahe poseía la información experimental y Kepler la teoría matemática. La astronomía se tambaleó entre estos dos titanes. Ninguno de los dos por separado podría construir el sistema del mundo, se necesitan mutuamente. Kepler tenía que partir de las observaciones de Brahe que eran las más ajustadas en toda Europa. Por su parte Brahe había observado una desviación de mercurio en el perihelio de su órbita. Ësta es la observación (desviación en 8´de la órbita) la que le permite a Kepler formular su primera ley. Para explicar esta desviación propuso distintos modelos de órbitas hasta que dió con la elipse y todo cuadró. Así formuló que las órbitas de todos los planetas eran elípticas estando el sol situado en uno de los focos de la elipse. El de la circularidad de las órbitas celestes fue el último baluarte que caería de la vieja astronomía geocéntrica basada en la filosofía aristotélica. Kepler llegó a la conclusión de que las órbitas eran elípticas no circulares. El dogma filosófico de la perfección de los cuerpos celestes cayó por tierra. De lo que se trataba es de que los movimientos fuesen perfectos y explicasen de la forma más simple las apariencias. Con la elipse ya no necesitamos de los instrumentos engorrososo de la astronomía ptolemaica: excéntricas y epiciclos desaparecen. La segunda ley de Kepler pone en relación la velocidad del planeta con el área recorrida. Así dice: el radio vector que une el planeta con el sol barre áreas iguales en tiempos iguales. De esta forma se explica la diferencia de velocidad que llevan los planetas y el sol dependiendo de la posición que tengan en su órbita. Por último, la tercera ley relaciona a los planetas entre si. Dice que el periodo de revolución de un planeta es proporcional al de otro siendo inversamente proporcional a sus áreas al cubo. Con esto se ha encontrado una fórmula que pone en relación a todos los planetas entre sí.

 

La imagen que de todo esto se  desprende es que el universo es un sistema armónico matemático en la que todos los cuerpos están ligados entre sí. Lo que no fue capaz de resolver Kepler fue la causa de estos movimientos. Como hemos dicho consideró que la causa era la gravedad solar. Pero esta hipótesis le presentaba un problema. Si era el sol el que atraía a los planetas al final estos caerían sobre el sol. Habría que esperar a Newton y su teoría universal de la gravedad para resolver el problema de la causa de los movimientos celestes y terrestres. Newton será el que sintetice la física celeste y la terrestre de Kepler y Galileo respectivamente.



[1] Aristóteles distinguía entre física y matemáticas. Consideraba que ambas estudiaban objetos distintos y no se podrían mezclar. Por eso la reticencia de los medievales a hacer estudios matemáticos de física.

[2] Para Pitágoras el mundo era matemático. Estaba sometido a la armonía de los números; de tal forma que si queremos conocer el mundo lo tenemos que hacer a partir de las matemáticas. Y esto es lo que harán tanto Galileo como Kepler. Por su lado Platón pensaba que el único conocimiento verdadero era el de las ideas. Pero que el mundo había sido creado a partir de las formas matemáticas. Por esto, si queremos un conocimiento más cierto sobre el mundo sensible habría de ser a partir de las matemáticas.

[3] Profundizaremos en esta cuestión cuando veamos la filosofía de la ciencia.

[4] Ya dijimos que la polémica en torno a la nueva ciencia es la polémica entre la concepción realista e instrumentalista que se puede hacer de las teorías científicas.

[5] Ver mi: “La apertura de la ciencia a la divinidad.” Fundamentalmente la segunda parte.

 

Historia de la ciencia. Grecia

 

 

HISTORIA DE LA CIENCIA. Física y astronomía.

 

 

EL PENSAMIENTO GRIEGO.

 

La ciencia o la filosofía comenzó como una forma alternativa de pensar a otra anterior que ya existía que era el pensamiento mítico. Éste último pretendía explicar lo que ocurría en el mundo a partir de algo trascendente que era el mundo de lo sagrado. De tal forma que explicaba lo que ocurría a partir de narraciones míticas en la que intervenían los dioses y los héroes. La ciencia o filosofía aparece como una forma racional y crítica en la que es posible el diálogo. Los primeros pensadores introducen teorías explicativas del cosmos partiendo del mismo universo para poder explicarlos. El primer logro fundamental de esta aventura intelectual es la concepción de todo lo que hay como un cosmos o universo. Esto es, que se concibe como una unidad. Y esta unidad tiene que estar sometida a leyes universales, no al capricho y la voluntad de los dioses. La tarea de la ciencia será la de descubrir el orden que subyace a este todo. Y este orden tiene que venir expresado en leyes que serán las leyes de la naturaleza. Los dos problemas que apasionaron a la humanidad en el principio fueron el del movimiento (porqué cambian las cosas) y el de los astros. ¿qué es lo que hace que la bóveda celeste esté en movimiento y presente una regularidad y uniformidad tan señaladas?. En un principio se pensó que los astros y todos los cuerpos celestes eran dioses; más tarde se concebirán como entes naturales. Pues bien, estos dos problemas darían lugar a la física y a la astronomía.

 

Por otro lado, los primeros científicos o filósofos[1] distinguieron entre lo que es la apariencia y lo que es la realidad. Lo primero es el engaño, lo que se capta por los sentidos. La realidad es lo que se entiende por la razón. En definitiva, aquello que explica la apariencia. Es el mismo esquema que el del pensamiento mítico; pero de lo que se trata aquí es de que la realidad se capta por la razón. Y lo que hacen los filósofos es lanzar hipótesis posibles de explicación de lo que se nos aparece. El primer filósofo de la humanidad pasa por ser tal porque se le ocurrió decir que el principio de todas las cosas es el agua. Esto es ciencia o filosofía porque es una hipótesis que puede ser discutida. Pertenecía a lo que se llamó la escuela de Mileto. Se formó por un conjunto de pensadores que desarrollaron sus teorías en la ciudad de Miletos. Thales también fue matemático (descubre el teorema de Tales) y astrónomo (predice un eclipse de sol). Su teoría del principio de todas las cosas es científica porque aporta razones para mantener esta hipótesis y puede discutirse. Lo que dice Tales es que el agua es el elemento más abundante, por ello debió ser el origen de todos los demás elementos que hay en la naturaleza. Se distinguieron cuatro elementos, además del éter, hasta que apareció la química en el siglo XVIII. Pues bien, uno de los discípulos de Tales se atrevió a discutir su tesis y propuso que el principio de todas las cosas no es el agua sino el aire. Pero tuvo que dar razones convincentes para ello. No era suficiente con postular la hipótesis, había que defenderla. Así nace la discusión científica.

 


 

 

APARIENCIAS

 

 

REALIDAD

 

Múltiples

 

Una

 

Temporales

 

Eterna

 

Contingentes

 

Necesaria

 

Movible

 

Inmutable

 

 

El discípulo de Tales era Anaxímenes; y dijo que el principio de todas las cosas es el aire. Y lo defendía afirmando que el aire es más abundante que el agua, además de ser más sutil, por tanto más noble. Por ello, debe ser el elemento originario. Además elaboró las primeras teorías cosmológicas y cosmogónicas del universo. Es decir del orden y el origen del universo. Su teoría se basa en una percepción física. El aire caliente va hacia arriba, mientras que el aire fría va hacia abajo. Esto es que el frío pesa más que el caliente; o es más denso, que diríamos hoy en día. Por ello el aire frío se condensa formando la tierra que pasa a ser el centro del universo: esta es la explicación racional de aquel momento del geocentrismo. Mientras que el aire caliente va hacia arriba formando las estrellas y el sol. Esta teoría es mucho más explicativa que la anterior. Por eso fue aceptada durante algún tiempo.

 

En otra ciudad griega, Elea, aparece otro filósofo también monista[2] que era Parménides. Lo que se trata de explicar ahora es el movimiento: porqué y cómo cambian las cosas. El movimiento es una apariencia, algo que se nos presenta a los sentidos, por tanto ha de ser explicado. Para los griegos el movimiento no sólo será el movimiento local, que es el cambio de un lugar a otro; sino todo cambio. Aristóteles será, posteriormente, el que clasifique los movimientos y destine a la física el movimiento local y a la astronomía el movimiento de los astros.

 

Parménides dice que hay dos vías del conocimiento: la vía de la verdad y la vía del error.. La primera es la vía de la realidad, mientras que la segunda es la de la apariencia. El camino de la verdad es el de la razón, mientras que el del error es el de los sentidos. La vía de la razón nos lleva al ser mientras que la del error nos lleva al no ser. Y lo único que podemos decir es que “el ser es y el no ser no puede ser de ninguna de las maneras.” Por tanto sólo existe el ser. El SER con mayúsculas.  Y este Ser es todo lo que hay. Es inmutable, eterno uno y necesario. Por tanto no cabe el movimiento. Este último no es más que apariencia es No Ser. Nada cambia. Sólo existe el Ser. De esta forma no hay posibilidad de explicar el movimiento. Será precisamente su discípulo Zenón el que nos muestre la contradicción que existe al intentar explicar el movimiento. Para ello construyó lo que se llaman  aporías del movimiento. La aporía fundamental es la denominada de la dicotomía y dice lo siguiente.  No podemos ir desde A hasta B porque antes tendríamos que recorrer la mitad de la distancia AB que sería hasta C. Pero antes de llegar hasta C tendríamos que recorrer la mitad de la distancia AC que sería hasta D; y así sucesivamente. En consecuencia no es posible el movimiento.

 

 


A                    D                     C                                                        B        

 

 

 También tenemos el argumento de Aquiles y la tortuga. Dice: Aquiles nunca podrá coger a la tortuga siempre que ésta le lleve cierta distancia. ¿Por qué? Por que primero tendrá que recorrer la mitad de la distancia que la separa, y antes la mitad de la mitad, y así sucesivamente. Así pues Aquiles no cogerá nunca a la tortuga.

 

En conclusión lo que se desprende de la escuela de Elea es que el movimiento es imposible; porque cuando intentamos explicarlo por medio de la razón caemos en contradicciones como las de más arriba. Por ello el movimiento simplemente no existe, es una apariencia. Un engaño de los sentidos. Pero, claro, esto produce un problema. Se ha acabado la ciencia porque no hay nada más que explicar. Lo único que existe es el Ser. Y de éste sólo se puede decir que es y no puede no ser.

 

La salida más importante que podemos reseñar aquí que se le da al problema eleático (el problema del movimiento) es la que da la escuela atomista. Estos son los fundadores de la concepción atomista del universo, que tendrá una gran influencia en el surgimiento de la ciencia moderna en el renacimiento. Al contrario que los eleatas los atomistas son pluralistas. Dicen que existen varios principios del universo.

 

En primer lugar dividen todo lo que hay en el ser y el no ser. Lo primero es lo lleno, mientras que lo segundo es el vacío. Por tanto el no ser existe; es el vacío. Lo lleno, que es el ser son los átomos, que en griego significa partícula indivisible. Los átomos son de cuatro clases: tierra, agua, aire y fuego. Y su mezcla constituyen todos los elementos del universo. El número de átomos es infinito. Todas las cosas que hay en el universo se componen de estos cuatro tipos de átomos. Las diferencias que hay entre ellas se debe a la forma de organizarse y a la cantidad de cada uno de ellos. Pero, además, existe un tercer principio. Éste es el movimiento. Así el movimiento no es ya un problema; sino que es un principio del universo. Los átomos se encuentran en el vacío en movimiento desde la eternidad. Y, a partir de aquí, elaboran su cosmología. En un principio lo que había era una lluvia eterna de átomos. Pero, por azar, uno de los átomos se desvía de su trayectoria y fue a chocar con otro. Esto produjo una serie sucesiva de choques que dieron lugar a las uniones entre los átomos y, de ahí, a la situación actual del universo.

 


El universo se regiría entonces por las leyes necesarias del movimiento que son leyes matemáticas. Tendríamos un universo determinista. Este fue el modelo que  adoptó la ciencia en el renacimiento; sustituyendo al modelo aristotélico que veremos más adelante y que fue la base de la ciencia hasta el final de la edad media; tanto para la física como para la astronomía. Lo importante de la solución atomista es que resuelve el problema del movimiento planteado por los griegos, el movimiento es un principio y algo que se puede estudiar. Lo que hay que hacer es buscar las leyes que lo rigen. Y esta será la tarea de la nueva ciencia a partir del renacimiento como ya veremos. Este modelo será sustituido por el aristotélico debido a que la filosofía aristotélica, junto con la platónica serán la base del cristianismo. Y éste, como ya sabemos no admitía otra forma de explicación del universo. Pero dejemos ahora por un momento el tema del movimiento y pasemos al de la astronomía.

 

 

Las observaciones astronómicas griegas.

 

Desde un principio los hombres han observado los astros del cielo. Y se han dado cuenta de que el movimiento de estos no es caótico, sino que están sometidos a una regularidad. De lo que se trata es de saber en qué consiste y que significa esta regularidad. La astronomía, desde que apareció lo que ha intentado es explicar esta regularidad. En un principio la astronomía iba unida a la astrología; esto es, que se pensaba que los astros influían de alguna manera en los hombres y los pueblos. Así que hasta que aparece la astronomía moderna con Galileo y Kepler los avances de la astronomía y astrologías van ligados. Pero fijémonos ahora en las observaciones que hicieron los griegos y que intentaron explicar.

 

1. Movimiento del sol. Observamos dos movimientos en el sol. Uno diurno alrededor de la tierra y otro anual de acercamiento y alejamiento de la tierra. El sol está más cerca en invierno que en verano.

 

2. Movimiento de la luna. Ésta se mueve con un movimiento alrededor de la tierra y presenta cuatro fases que duran un mes lunar (28 días)

 

3. Movimiento de la bóveda celeste. Hay dos movimientos. Un movimiento diurno de toda la bóveda alrededor de la tierra. Y el llamado movimiento de precesión de los equinocios. Es el movimiento de las doce constelaciones (grupos de estrellas) que componen el zodiaco y que dura un año marcando las estaciones. Cada mes es ocupado por una constelación en el cenit de la bóveda celeste

 

4. Movimiento de los planetas. Éste es un movimiento extraño que siguen cinco cuerpos  del orbe celeste. Es el llamado movimiento de retrogradación. Durante un tiempo el planeta avanza y después retrocede para volver a avanzar de nuevo. Por esto a estos cuerpos le pusieron los griegos el nombre de planetas que significa: cuerpo errante. Este será el caballo de batalla de toda la astronomía. El hueso más duro de roer.

 


Pues bien, estas observaciones, y algunas otras más se repiten siempre de la misma manera. Basta con mirar durante un tiempo el cielo para que nos percatemos de ello. Lo que intentaron los primeros astrónomos griegos fue explicar el modelo matemático de movimientos que tenían los astros. El problema que se le planteaba a los griegos es el denominado problema de “salvar las apariencias” y fue formulado por Platón. La pregunta que se hacía Platón era la siguiente: ¿Qué tipo de movimientos circulares tienen que tener los planetas para que nosotros observemos lo que observamos?. Esta pregunta tiene un significado profundo. Lo que nosotros vemos, las observaciones son las apariencias. Los cuerpos celestes, incluidos los planetas, son cuerpos perfectos y por ello le corresponden movimientos circulares; porque éste es el movimiento perfecto. Lo que nosotros vemos no son movimientos circulares, sobre todo el de los planetas. por ello, lo que se intentaba era buscar un modelo de movimientos matemáticos circulares que nos permitiese explicar lo que vemos, las apariencias. Ese modelo de movimientos circulares sería la realidad. Lo que realmente ocurre en el cielo. De tal forma que la astronomía griega buscó este modelo matemático. Vamos a pasar ahora a la primera gran propuesta que es la de Aristóteles.  Pero con él vamos a retomar también la física.

 

 

ARISTÓTELES. Física y astronomía.

 

Física.

 

La física aristotélica tiene su base en la metafísica o filosofía primera. Aristóteles dice que los seres se componen de dos cosas. La sustancia y los accidentes. La sustancia es su ser necesario, lo que hace que un ser sea, por ejemplo la sustancia mesa hace que ese ser sea mesa. Mientras que los accidentes es su ser contingente: lo que percibimos por los sentidos y cambia. Los accidentes es lo que hace que esa mesa sea esa en concreto y no otra. La sustancia a su vez se compone de dos cosas: la materia y la forma. La primera es lo indeterminado en el ser. Mientras que lo segundo es lo que determina a la materia. Lo determinante. Pero otra forma para entender esto que es lo que a nosotros nos interesa para el problema del movimiento es la siguiente. El ser puede existir de dos formas: en potencia o en acto. El primero es la materia, que es susceptible de tener una forma. El ser en acto es la actualización de una materia. La existencia actual. Entonces en qué consiste el movimiento. Pues el movimiento consiste en pasar de ser en potencia a ser en acto. Todo ser tiene su ser en potencia y su ser en acto. Por ejemplo, el árbol es en acto árbol y en potencia semilla. Y la semilla al contrario. Todo movimiento es un paso de la potencia al acto. Hay cuatro tipos de movimientos:

 

1. Sustancial. El cambio de sustancia, como el que hemos descrito.

2. Cuantitativo. Cambio en la cantidad.

3. Cualitativo. Cambio en alguna de las cualidades.

4. Movimiento local o movimiento propiamente dicho. Es el cambio de posición. Pues de éste es del que se ocupa la física.

 


Vamos a tratar entonces el movimiento local. Como hemos dicho el movimiento es para Aristóteles el paso de la potencia al acto. También éste es el caso del movimiento local. Pero para entender esto es necesario primeramente entender la teoría de los lugares naturales. En el universo hay cuatro elementos y cada uno de ellos ocupa un lugar por naturaleza. Son tierra, aire, agua y fuego. Lo vemos claramente haciendo un pequeño experimento. Nos damos cuenta de que si tiramos una piedra al agua se hunde, en cambio, si encendemos una cerilla ésta arde hacia arriba. Esto quiere decir que cada elemento ocupa su lugar natural, o tiende a ocupar su lugar natural sin una causa externa. De aquí que Aristóteles distinga entre dos tipos de movimientos: los naturales, que son aquellos que no necesitan una causa externa porque se dirigen hacia su lugar natural; y los violentos que son aquellos que necesitan de una causa exterior para que se produzcan. Los movimientos naturales son aquellos que tienen todos los cuerpos que se dirigen hacia su lugar natural, mientras que los violentos son los de aquellos que se alejan de su lugar natural. Estos últimos son aquellos que necesitan de una causa externa. Estos últimos plantearan un problema; se trata del lanzamiento de proyectiles. Para que se produzca un movimiento violento tiene que existir una causa. Ahora bien, cuando cesa la causa cesa el efecto. Pues bien, entonces cómo es posible que la flecha siga su movimiento, en lugar de caer inmediatamente, cuando abandona el arco. Éste será un problema complicado de la física aristotélica y que será el caballo de batalla de toda la física hasta Galileo. Sólo con la física moderna se podrá solucionar. Pero Aristóteles intentó alguna solución planteando una hipótesis ad hoc.[3]. concretamente Aristóteles propuso la hipótesis del torbellino. Ésta afirma que cuando la flecha abandona la cuerda del arco empuja el aire que tiene delante y éste va a ocupar el lugar que la flecha abandona (porque en la naturaleza no se puede producir el vacío) de esta forma se produce un torbellino que empuja a la flecha. Esta hipótesis no fue del todo satisfactoria para nadie. Primero acudía al principio aristotélico del “horror al vacío” que siente la naturaleza, Y, por otra, habría que explicar porqué la flecha acaba cayendo. Como vemos lo que aquí nos encontramos es un límite de la teoría aristotélica que sólo será posible solucionarlo cuando sustituyamos su teoría completa por otra. Pero esto tendrá lugar ya en la edad moderna con la aparición de la nueva ciencia (la física) de la mano de Galileo. Pasemos ahora a la astronomía en Aristóteles.

 

 

Astronomía.

 

Aristóteles mantendrá el modelo geocéntrico del universo. Su geocentrismo procede de su teoría de los lugares naturales. La tierra tiende hacia el centro del universo. Por otro lado, la observación nos muestra que todo se mueve alrededor de la tierra. De lo que se trata es de qué tipo de movimientos circulares tienen que tener los cuerpos celestes para que observemos lo que observamos. Es el asunto de salvar las apariencias.

 


Para empezar Aristóteles divide las sustancias que hay en el universo en dos clases. Las corruptibles: aquellas que nacen y mueren y las incorruptibles: las que son eternas. Las primeras son las sustancias sublunares que están por debajo de la luna. Tienen dos clases de movimientos naturales. De arriba a abajo del universo y de abajo a arriba del universo. Las segundas son las sustancias celestes que son incorruptibles: eternas y perfectas. Son todos los astros del firmamento. A estas sustancias les corresponden como sustancias perfectas movimientos circulares; que, como decíamos, son los movimientos perfectos. Pues bien, Aristóteles concibe el universo como una cebolla. Los astros están incrustados en esferas que están formadas por el quinto elemento que es el éter. Lo que se mueven son las esferas, y los astros junto con ellas. Las esferas ocupan todo el universo, no existe el vacío. Unas tocan con otras. Y para poder explicar  todos los movimientos que observamos hacen falta 55 esferas. Cada una de estas esferas es movida, a su vez, por un motor inmóvil (theos). Por eso el movimiento de estas esferas es eterno y circular. Gráficamente el modelo es el siguiente:

 

 

Por otro lado, Aristóteles considera que el universo tiene cinco características importantes y que lo definen como tal.

 

1. Jerárquico. Cada sustancia ocupa su lugar en el universo. Presentándose un universo jerarquizado. Las sustancias son diferentes entre sí como ya lo hemos visto.

2. Uno. Nada más que hay un universo. Cualquier cosa que pudiese haber fuera de este universo tendería a ocupar su lugar natural y, por tanto, estaría dentro del universo.

3.  Perfecto. Al universo no le falta parte alguna. Es todo lo que hay. Se mantiene siempre igual. Es perfecto porque no le falta parte alguna. Y esto nos lleva a la última característica.

4.  Finito. Lo infinito es lo que le falta alguna parte, por tanto es imperfecto. El universo es perfecto porque no le faltan partes. Por tanto, tiene que ser finito.

5. Eterno. Ha durado siempre. Porque lo que es no puede proceder de la nada. El universo es necesariamente.

 

 

ARISTARCO DE SAMOS. La hipótesis heliocéntrica griega.

 

Hubo un matemático griego del siglo II que propuso por primera vez en la historia la hipótesis heliocéntrica. Se trata de Aristarco. Afirmaba que se podría explicar de forma más simple los movimientos de los cuerpos celestes si suponemos que lo que está en el centro es el sol, en lugar de la tierra. Pero esta teoría no fue aceptada por muchas razones. En primer lugar no existen explicaciones matemáticas (al menos  no se conservan) de este modelo. Probablemente se perdieron en el famoso incendio de la biblioteca de Alejandría de la cual fue director Aristarco. Los principales problemas eran los siguientes:


1. Esta teoría está en contra de la evidencia sensible. los sentidos nos muestran que lo que se mueve es el sol junto con los demás astros del universo. Y el conocimiento, según Aristóteles, comenzaba por la experiencia. No podemos negar la evidencia sensible.

2. Está en contra de la filosofía más aceptada de la época que era la aristotélica. Según ésta, como ya sabemos el centro del universo es la tierra porque ocupa su lugar natural. No podemos desplazar a la tierra del centro. Entonces no podríamos explicar ninguno de los movimientos.

3. No había ningún modelo matemático que lo sostuviese.

4. Había un problema técnico que no podía explicar la teoría heliocéntrica. Se trata del problema del paralaje estelar.  Si la tierra se moviese podríamos observar lo que se llama el ángulo del paralaje estelar. No es éste el caso, pues la tierra no se mueve. Para comprender el paralaje estelar fijémonos en el gráfico siguiente:

 

Si la tierra se moviese podríamos observar el ángulo  de paralaje de una estrella fija dependiendo de la posición que la tierra tiene en su órbita. Lo que vemos es que la estrella siempre está en su lugar; lo que indica que no hay un desplazamiento de la tierra por su órbita. Esta prueba fue concluyente sobre la movilidad de la tierra. El contraargumento de Aristarco era que las estrellas estaban demasiado lejos como para poder observar el paralaje estelar. Pero esto no pudo ser admitido por los griegos que consideraban que el universo era de reducidas dimensiones. Las estrellas tendrían que estar muy lejanas para no poder observar el paralaje. En este caso serían incluso invisibles. El caso es que el paralaje, a simple vista, no se observa lo cual fue definitivo contra la tesis heliocéntrica. [4]

 

 

PTOLOMEO Y SU MODELO MATEMÁTICO GEOCÉNTRICO DEL UNIVERSO.

 


La astronomía de Ptolomeo del siglo II después de Cristo es la compilación matemática de toda la astronomía de la antigüedad. Constituye un sistema matemático completo para explicar los movimientos desde el punto de vista geocéntrico atendiendo a movimientos perfectamente circulares. Era lo que se necesitaba filosófica y matemáticamente. Salvaba las apariencias. Hay que tener en cuenta aquí la noción de instrumento matemático. Lo que se propone en la astronomía ptolemaica no es decir como es el cosmos realmente; sino encontrar una serie de instrumentos matemáticos que salven las apariencias. Esto nos hace distingue entre dos tipos de ciencia; este problema aparecerá con Galileo de nuevo. Las ciencias instrumentales y las ciencias descriptivas realistas. Son dos concepciones distintas de lo que son las teorías científicas. Tenemos la concepción instrumental en la que las teorías se consideran como instrumentos para entender la realidad; pero que no pretenden decir como es la realidad. La concepción realista pretende entender las teorías como descripciones auténticas de la realidad. En nuestro caso, la astronomía ptolemaica, tiene una concepción instrumental de las teorías científicas. Por ello de lo que se trata es de buscar una serie de instrumentos o artificios matemáticos que sirvan para salvar las apariencias. Precisamente uno de los problemas de Galileo con la inquisición era en la concepción que de la ciencia se tenía. La Iglesia consideraba las teorías científicas desde el punto de vista instrumental, mientras que Galileo quería leer el auténtico libro de la naturaleza. Tenía una concepción realista de las teorías científicas. Pero esto ya lo veremos más adelante. Pasemos ahora a analizar los instrumentos matemáticos que utiliza la astronomía ptolemaica.

 

1.La excéntrica. Es un círculo que no tiene como centro la tierra La tierra ocuparía un punto excéntrico con respecto a la tierra. Este instrumento nos permitiría explicar el movimiento del sol de acercamiento y alejamiento.

 

2. El epiciclo. Es un círculo que tiene su centro en la deferente (circulo concéntrico a la tierra) en torno al cual gira el planeta. Este círculo, a su vez, va girando en torno a la deferente. Con este instrumento fabuloso podemos explicar el movimiento de retrogradación de los planetas. Veamos el esquema.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3. El ecuante. Es el instrumento más complejo y tiene como misión explicar tanto los movimientos

 de los planetas (el cambio en su velocidad) como el movimiento del sol al cabo del año. En este observamos una variación en su velocidad. En invierno va más rápido que en verano. Consiste en la suposición de un punto ecuante móvil en el diámetro de la deferente con respecto al cual la velocidad es constante, puesto que este punto es móvil. Se mueve en torno al punto del centro de la tierra. Veamos el esquema:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

Con la combinación de estos tres instrumentos quedaban perfectamente explicados todos los movimientos celestes. Por ello, la astronomía ptolemaica perduro hasta los tiempos de Galileo y Kepler. Además de ser una explicación de los movimientos de los cuerpos celestes servía perfectamente para la navegación y la orientación en los viajes. De hecho es el modelo que se sigue utilizando en la navegación hoy en día. Estos éxitos, además de su coincidencia con los dogmas de la religión y de la filosofía aristotélica; así como su coincidencia con los sentidos la mantuvieron viva durante más de quince siglos. Nadie cuestionó el geocentrismo. Además contábamos con un modelo matemático para defenderlo.

 

 

LA ASTRONOMÍA EN LA EDAD MEDIA. Nicolás de Oresmes.

 

Durante toda la edad media la astronomía fue la ptolemaica. Por razones tanto religiosas como filosóficas. La filosofía imperante era la aristotélica según la cual el centro lo tiene que ocupar la tierra porque este es su lugar natural. Pero ya en la alta edad media hubo algunas disidencias, aunque sólo fuesen a título de hipótesis. Es el caso de Nicolás de Oresmes. Éste propuso como hipótesis matemática el heliocentrismo. Consideraba que como modelo matemático era más simple que el geocéntrico. Pero, por otra parte, pensaba, como creyente y aristotélico, que la verdad era el geocentrismo. Aunque no conociésemos el modelo real del universo. Recordemos que sólo contábamos con el modelo instrumental de la astronomía ptolemaica. Oresmes hacia frente a todas las críticas que desde la antigüedad se le habían hecho al heliocentrismo. Pasemos ahora a analizarlas. Para los geocentrista es imposible el heliocentrismo por las siguientes razones:

 

1. Si la tierra se mueve la velocidad tendría que ser tal que saldría ardiendo debido al rozamiento.  Frente a esto Oresmes considera que la velocidad de los cielos tiene que ser mucho mayor para dar una vuelta alrededor de la tierra al cabo de un día, con lo cual sería más fácil que los cielos se volviesen incandescentes. Recordemos que para explicar el movimiento de todo el orbe celeste diurno sólo hay que suponer el movimiento de rotación de la tierra. El de traslación explicaria el movimiento de la precesión de los equinocios y del sol a lo largo del año (las estaciones.)

2. Una segunda crítica es que si la tierra se mueve entonces los pájaros y las nubes se quedarían atrás. Esta es una de las críticas más agudas y que no se resolverán hasta la aparición de la nueva física de Galileo. Lo que propone Oresmes es que la atmósfera gira con la tierra y arrastra en su movimiento a los pájaros y las nubes.

 

3. La tercera crítica es la famosa del paralaje estelar. Si la tierra se mueve sería observable el paralaje estelar. Este no es el caso, por lo tanto, la tierra no se mueve. A esto aduce Oresmes que las estrellas pueden estar tan lejos que el paralaje estelar sea inapreciable a la vista. En esta argumentación iba por el buen camino.

 


Pero, a pesar de estas argumentaciones Oresmes seguía siendo geocentrista. En primer lugar su heliocentrismo es sólo a título de hipótesis matemática. Lo que él dice es que el universo es geocéntrico; ahora bien, como hipótesis de trabajo matemático (concepción instrumental de la ciencia) podríamos decir que la tierra gira en torno al sol y posee dos movimientos uno de rotación sobre sí misma y otro de traslación alrededor del sol. Pero el sistema del universo es geocéntrico porque así lo dicen las escrituras y la verdadera filosofía aristotélica. Como vemos la discusión se centra en la concepción de la ciencia. Desde una concepción instrumentalista sí es aceptable la teoría heliocéntrica, siempre que ésta nos proporcione una explicación más sencilla del universo. Pero como tesis realista es inaceptable.



[1] A los que se les denominó presocráticos por ser anteriores a Sócrates: filósofo representativo y paradigmático de la filosofía griega.

[2] Son los que pretenden explicar el origen de todo a partir de un único prinicpio. Por el contrario los pluralistas son los que pretenden explicar el origen de todo a partir de varios principios.

[3] Las hipótesis ad hoc pretenden resolver un problema particular que plantea una teoría general sin caer en contradicción con esta última. Estas hipótesis son el límite de las teorías científicas. Tarde o temprano la teoría en su conjunto habrá de ser sustituida. De esta forma se produce el avance en la ciencia.

[4] En verdad el paralaje sólo pudo ser observado con los telescopios modernos. La distancia de las estrellas es demasiado lejana.

Lógica formal

 

 

 

 

Lógica formal. INTRODUCCIÓN.

 

El lenguaje tiene la característica de poder ser utilizado de múltiples formas; estos constituyen los infinitos usos posibles del lenguaje. A los usos de un lenguaje se les llama dominio de una lengua. El dominio de una lengua consiste en la capacidad de recrearse continuamente por medio de la creación de oraciones nuevas. Estas oraciones se pueden enunciar en diversos contextos diferentes: para elevar una súplica, para contar un chiste, para preguntar, para dar órdenes para proferir insultos, para expresar deseos y también para formular afirmaciones acerca de los objetos.

 

Pero de los diversos usos del lenguaje no se puede decir si dicen verdad o no; p.e. de una pregunta no se puede decir si es verdadera o falsa: ¿quién viene? Hay otro tipo de preguntas como: ¿por qué quien ama no busca verdad sino dicha? Esta pregunta en sí tampoco es verdadera o falsa; pero puede ser transformado en un enunciado que sí es susceptible de ser verdadero o falso. Quien ama no busca verdad sino gloria. Lo mismo ocurre con las súplicas, ruegos, exclamaciones, etc. Las únicas oraciones que son susceptibles de ser verdaderas o falsas son aquellas que dicen algo sobre la realidad. A este uso del lenguaje se le llama desde ARISTÓTELES uso apofántico. Sólo el discurso que puede ser verdadero o falso es un discurso apofántico. Pues bien, la lógica formal o simbólica se ocupa fundamentalmente del uso apofántico del lenguaje.

 

 

LÓGICA DE ENUNCIADOS.

 

Enunciados y conectivas.

 

Es la parte más elemental y fundamental de toda la lógica La lógica formal se nos presenta hoy en día como una forma de cálculo. Pues bien, el cálculo más elemental y esencial es el cálculo lógico.

 

La lógica de enunciados consiste en un análisis de las relaciones de inferencia entre enunciados o proposiciones.

 

 

"la tarea de la lógica es el análisis formal de los razonamientos. Y el lugar de este análisis es el lenguaje. El análisis del razonamiento supone, por tanto, un análisis del lenguaje."

 

 

Pero hay diferentes niveles lógicos de análisis del lenguaje. En el que nos encontramos ahora es el más elemental y básico. Y en este nivel se analizan los elementos más básicos del lenguaje que son:

 

a. Oraciones o frases enteras.


b. Conjunciones en sentido lógico. Unen las diversas oraciones.

 

Veamos unos ejemplos:

 

"Cuando se hubieran acabado los mil años, entonces será Satanás soltado de su prisión y saldrá a enturbiar a las naciones que moran en los cuatro ángulos de la tierra,..."

 

Análisis:

 

Cuando...Entonces...y...y...

 

El texto todo él es una proposición compuesta; pero está formado por proposiciones simples a las que se les llama proposiciones atómicas.

 

Analicemos las siguientes proposiciones:

 

1. Si la naturaleza de los hombres ha de ser siempre como ahora entonces la corrupción es eterna.

2. Es así que la naturaleza no es siempre como ahora;

 

3. luego es así que la corrupción no es eterna.

 

 

1. Si florecen las hortalizas entonces se marchitan los tulipanes.

2. Es así que no se marchitan los tulipanes;

3. Por tanto, no florecen las hortalizas.

 

1. Si estudio, apruebo

2. Es así que no he dado ni golpe;

3. Por tanto, no apruebo. (A menos que utilicemos otra estrategia no muy afortunada para mi futuro)

 

 

Estos grupos de proposiciones poseen, como todo razonamiento, una forma (sintaxis o estructura) y un contenido (semántica o significado). Vemos que varían en el contenido; pero no así en la forma. Esto nos hace ver que en los razonamientos existen una serie de elementos constantes y otra de elementos variables. Los lógicos se fijan sólo en la forma. Observamos, entonces, que todos estos argumentos se pueden representar de la misma forma:

 

Si...entonces...

Es así que no...

Luego (por tanto)

No...

 


Esto representa la forma constante de estos argumentos. Consta de dos elementos. Las PREMISAS que es aquello de lo que partimos, lo que presuponemos. Y, la CONCLUSIÓN que es aquello a lo que hemos llegado. Esta última está implícita en las primeras. Si se nos dan las premisas extraemos lógicamente la conclusión.

 

Pero con esto no podemos hacer todavía un lenguaje. Y la lógica es un lenguaje simbólico. Es necesario poner -en lugar de los puntos suspensivos- una serie de signos que sustituyan a cualquier tipo de enunciados. A estos signos se les llamará variables lógicas.

 

 

Variables y valores de verdad.

 

El contenido o significado se representa en la lógica de enunciados por variables que pueden ser sustituidas por enunciados cualesquieras. Estas variables siempre sustituyen a un enunciado y no a otros elementos como adverbios o adjetivos. Las letras que se utilizan en lógica como variables de enunciados son: p,q,r,s,t... Estas letras sustituyen a enunciados que han de ser siempre descriptivos. Son los únicos tipos de enunciados que pueden ser verdaderos o falsos. Esto quiere decir que una variable, como p.e. "p" podría tener un valor V (verdadero) o F (falso). Y lo representamos por lo que se llama una TABLA DE VERDAD.

 

p

---

V

F                                            

 

Hasta ahora sólo hemos considerado el primer grupo de signos (las variables) que sustituyen a proposiciones atómicas. Tenemos que considerar ahora el segundo grupo de elementos que son los conjuntores Conectivas que unen a las diversas proposiciones atómicas o enunciados. Son las siguientes:

 

Negador. ¬

 

Tenemos, p. e. "p"  las calles se mojan Lo negamos: las calles no se mojan; entonces tendremos ¬p. Este símbolo es también un enunciado y posee un valor de verdad. Éste valor se pueden representar en lo quese llama una tabla de verdad. En este caso nos quedará lo siguiente:

 

p  ¬p

------

V  F

F  V

 

 

Conjuntor Ù

 

Si poseemos dos enunciados, una forma de ponerlos en relación es por la conjunción y (Ù). Por ejemplo tenemos dos enunciados. Llueve (p) Las calles se mojan (q). Entonces el enunciado molecular (unión de dos atómicos) se formalizaría de la siguiente forma:

 

pÙq

 


Por consiguiente, este enunciado también tendrá un valor de verdad; éste dependerá directamente de los valores de verdad de los enunciados de que están compuestos. Su representación en las tablas de verdad es la que sigue:

 

pq  PÙQ

--------------

VV   V

VF   F

FV   F

FF   F

 

Los miembros de una conjunción pueden estar negados. En este caso tenemos las siguientes posibilidades.

 

¬pÙ¬q

¬pÙq

pÙ¬q

 

Se pueden hacer las tablas de verdad como ejercicio.

 

 

 

Disyuntor. Ú

 

Consiste en unir dos proposiciones atómicas mediante la partícula del lenguaje ordinario "o" (Ú) Esta proposición es ambigua y por eso tiene dos sentidos. 1. Excluyente. 2. No excluyente. ejemplos:

 

"O se es pagano o se es cristiano"

"Han sido fusilados todas aquellos que presentaban alguna tara somática o defendían ideas disolventes."

 

El primer caso es el de la disyunción excluyente; porque no se pueden dar las dos cosas a la vez. En el segundo caso no es excluyente; puede darse el caso de que alguien posea las características y haya de ser fusilado.

 

En el lenguaje ordinario la disyunción mas utilizada es la excluyente; pero en la lógica nosotros vamos a utilizar la no excluyente; porque el caso de la excluyente se contempla en la tabla de verdad de otra conectiva. Es decir que puede ser derivada de otra conectiva. Así cuando decimos: o p o q; lo que queremos decir es que o se da p o q, o ambas cosas a la vez. De tal manera que su tabla de verdad quedaría como sigue.

 

pq   PÚQ

-----------

VV      V

VF       V

FV       V        


FF       F

 

Atendiendo a esta tabla podemos hacer los siguientes ejercicios:

 

¬pÚq

pÚ¬q

(pÚq)Ùr

(¬pÚr)Ù¬q

 

Condicional. ®

 

Formaliza enunciados tales como: "Si el alma habla entonces ya no es el alma la que habla" (Chiller)

 

Formaliza las partículas   "Si...entonces..."

Y se simboliza por p®q

 

Los enunciados que tienen esta forma son los enunciados condicionales. A la primera parte del condicional se les va a llamar antecedente; y a la segunda parte consecuente.

 

Vamos a ver ahora los valores de verdad de los cuatro caso por separado.

 

1. Si el antecedente y el consecuente son ambos verdaderos el implicador es lógicamente verdadero.

2. Si el antecedente es verdadero y el consecuente falso; tampoco tenemos problemas, el implicador (condicional será falso. Estamos diciendo, si p, entonces q. si es el caso que se da p(v) y no se da q (f) entonces no es posible que p entonces q sea verdadero.

3. Es el que presenta más problematicidad. Si el antecedente es falso y el consecuente verdadero; entonces: si p, entonces q será verdadero. Lo que estamos diciendo es que p es condición suficiente, no necesaria de que se de q. Por tanto, al no ser condición necesaria q puede ser verdadero aunque no lo sea p.

4. Que el antecedente sea falso y también el consecuente. El condicional sin ningún tipo de problemas será verdadero.

 

Así que la tabla de verdad sería la siguiente:

 

pq        p®q

-------------

VV      V

VF       F

FV       V

FF       V

 

 

Construyamos una expresión lógica con las cuatro conectivas y hallemos su tabla de verdad:

 


[(pÙq)®r]Ú[(¬qÙs)®r]

 

Formalizar el siguiente enunciado:

 

"Si acepto el mundo que me ofrecen y soy feliz así, entonces empiezo a cavar mi propia sepultura.; o bien, si no soy feliz así, y no veo tampoco posibilidad de cambiar este mundo, emprendo así mismo mi propio autoenterramiento."

 

 

Bicondicional «

 

O coimplicador. Con el condicional queremos decir que si se da el hecho p se puede dar q. Es condición suficiente, pero no necesaria. Ahora bien, el bicondicional expresa la necesidad. Es condición suficiente y necesaria. Y se leería: Sí y sólo sí se da p entonces se da q. Podemos también entenderlo como la doble dirección del condicional. Si p entonces q; y, también, si q entonces p. Es decir que se podría expresar como sigue:

 

(p®q)Ù(q®p)

Es lo mismo que:

(p«q)

 

Y, su tabla de verdad será:

 

pq       p«q

--------------

VV      V

VF      F         

FV      F         

FF       V

 

 

Hallar la tabla de verdad de la siguiente expresión lógica.

 

[(¬pÚq)®r]«[(pÙ¬q)Úr]

 

 

Tautologías, consistencias y contradicciones.

 

Hemos aprendido hasta ahora a traducir el lenguaje ordinario al lenguaje lógico. Como venimos diciendo, la lógica se ocupa del análisis formal de nuestro pensamiento.

 

Con lo que hemos visto hasta ahora, poseemos ya un método de análisis de nuestro pensamiento (razonamientos) que nos permite saber si son correctos; o, por el contrario, retórica barata. Y este método es el de las tablas de verdad.  En este sentido, analizando los últimos resultados de la última columna podemos decir de un argumento que es:

 

a. Tautológico: si todos los valores de verdad son V


b. Consistente: si unos son V y otros F

c. Contradictorio: si todos los valores de verdad son F.

 

Atendiendo a estas últimas definiciones decir qué clases de argumentos son las siguientes expresiones lógicas.

 

[(p®q)Ù(q®r)]®(p®r)

 

[(pÚq)®r]®(pÚr)

 

[(pÚr)®p]®[(qÚr)Ù(¬qÙ¬r)]

 

 

 

Formalizaciones y tablas de verdad.

 

 Formalizar los siguientes argumentos de la lógica de predicados. Hallar su tabla de verdad.

 

 

La Luna es mayor que el sol y el sol es mayor que la tierra. Por tanto, la luna es mayor que la tierra.

 

La luna es menor que el sol y el sol es menor que la tierra. Por tanto la luna es menor que la tierra.

 

 

 

Demostrar por el método de las tablas de verdad si el siguiente argumento es correcto.

 

 

Si suben los salarios entonces suben los precios; si suben los precios, entonces baja el poder adquisitivo de la moneda. Es así que suben los salarios. Luego baja el poder adquisitivo de la moneda.

 

 

formalizar y realizar la tabla de verdad de los siguientes argumentos tomados de la física.

 

 

"Si una masa m se mueve rectilínea y uniformemente con respecto a un sistema de coordenadas K, también se moverá rectilínea y uniformemente con respecto a un sistema de coordenadas k´, siempre que éste último ejecute con respecto K un movimiento de traslación uniforme."

 

Einstein. "Sobre la teoría especial y general de la relatividad."

 


Si alguien toma una lámpara de 200 W y se aleja en la noche una distancia desconocida de un observador, se puede determinar con relativa facilidad esta distancia desconocida. si se observa el brillo de la lámpara de 200 W y se compara este brillo aparente con el brillo absoluto o real de la lámpara, entonces, se puede prontamente concluir que hay una sola distancia posible entre el observador y la lámpara."

 

Kaufman. "Relatividad y cosmología."

 

 

 

 

REGLAS DEL CÁLCULO DE ENUNCIADOS. CÁLCULO LÓGICO.

Derivaciones e inferencias.

 

 

La lógica puede concebirse también como un sistema de cálculo. Podemos estudiar la lógica de dos formas.

 

a. Como un sistema formal axiomático. el ideal de toda ciencia es el de la axiomatización.

b. como un sistema de cálculo natural. Éste consta de un conjunto de reglas primitivas a partir de las cuáles nosotros podemos realizar inferencias. ¿qué es una inferencia o derivación? Consiste en derivar de un conjunto de premisas dadas (n) una conclusión; utilizando para ello un conjunto de reglas. Entre estas reglas existen ocho que llamaremos "reglas primitivas del cálculo" existen dos para cada conector: una de introducción y otra de eliminación.

 

 

1. Regla de eliminación del negador. Llamada también de la doble negación.

 

R.E. ¬  O, también. D.N.

 

¬¬X

----

 X       D.N.

 

2. Regla de introducción del negador. Llamada también reducción al absurdo.

 

R.I.¬  O, también, Red. abs.

 

X

|

YÙ¬Y

-----

¬X      Red. Abs.


3. Regla de introducción del disyuntor. Llamada también de la adición.

 

R.I. Ú  O, también Ad.

 

X

---

XÚY   Ad.

 

4. Regla de la eliminación del disyuntor. Usualmente es conocida como la prueba por casos.

 

R.E. Ú  o, También, Prueba de Casos.

 

 

 

XÚY

X

 

Z

----

Y

 

Z

-----

Z         Casos.

 

5. Regla de introducción del conjuntor. Conocida como el producto.

 

R.I. Ù  O, también. Prod.

 

X

Y

---

XÙY   Prod.

 

6. Regla de la eliminación de la conjunción. Llamada también de la simplificación.

 

R.E.Ù O, también, Simp.

 

XÙY               XÙY

---                   ---

X         Simp.   Y         Simp.

 

 

7. Regla de introducción del condicional. Se le llama también teorema de la deducción.

 

R.I. ® O, también, T.D.


X

 

Y

----

X®Y  T.D.

 

8. Regla de eliminación del condicional. Se le denomina también Modus Ponens.

 

R.E. ® O, también, M.P.

 

X®Y

X

----

Y         M.P.

 

 

 

Reglas prácticas del cálculo natural.

 

 

1. Hay que asegurarse de que el argumento está debidamente formulado.

 

2. Tendremos que ver si se puede hacer una deducción directa. si ello es posible la efectuamos.

 

3. Si la conclusión es una implicación, puede introducirse como supuesto provisional (hipótesis de trabajo) el antecedente de la misma. con lo cual se reduce el problema a obtener el consecuente y aplicar, por último, el teorema de la deducción.

 

4. Si en las premisas figura una disyunción, se darán provisionalmente por supuesto cada una de sus partes (variables); y se tratará de deducir de cada una de ellas la conclusión o, en su caso, la fórmula que deseemos obtener. Esto es la prueba de casos.

 

5. Si la conclusión es negativa podemos proceder por la reducción al absurdo y negar la misma hasta que lleguemos a una contradicción. en cualquier caso, siempre podemos negar la conclusión (si no vemos cómo podemos empezar) y hacer una reducción al absurdo.

 

6. Siempre que se pueda aplicar el modus ponens se aplica.

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

CASOS PRÁCTICOS.

 

1. Derivar el siguiente esquema de inferencia.

 

-1 p®q           _p®r

-2 q®r

 

2. Derivar el siguiente esquema de inferencia.

 

-1 (pÙq)®r    _(pÙq)®s

-2 r®s

 

3. Formalizar y resolver el siguiente argumento de la lógica de predicados.

 

Si no hay un control de nacimientos, entonces la población crece ilimitadamente. Pero si la población crece ilimitadamente, aumentará el índice de pobreza. Por consiguiente, si no hay control de nacimientos, aumentará el índice de pobreza.

 

4. Resolver mediante el método de la reducción al absurdo el siguiente argumento.

 

-1 p®¬q        _¬(pÙr)

-2 r®q

 

 

 

************************

 

 

1. Formalizar y derivar el siguiente argumento que pertenece al diálogo platónico "Parménides".

 

 

Si lo uno está en movimiento, éste habrá de ser, o de movimiento sin cambio en el estado, o de alteración.

No puede tratarse de un movimiento de alteración,porque entonces lo uno dejaría de ser uno.

si se tratara de lo primero, tendría que ser, o bien rotación de lo uno sobre sí mismo en el propio lugar en el que se encuentra, o bien cambio de un lugar a otro. Ninguna de los dos cosas ocurre, sin embargo.

Luego lo uno no está sujeto a ningún tipo de movimiento.

 

 

 

 


2.Formalizar y demostrar el siguiente argumento de la lógica de enunciados.

 

 

Si los jóvenes socialistas alemanes apoyan a Brand, entonces renuncian a su programa de reivindicaciones. Y si combaten a Brand, entonces favorecen a Straus. Pero una de dos; o apoyan a Brand o lo combaten. Por consiguiente, habrán de renunciar a su programa de reivindicaciones o favorecer a Straus.

 

 

 

3.Demostrar la validez del siguiente esquema de inferencia.

 

(pÙq)®r                    _(pÙqÙs)®t

(rÙs)®t

 

4.Demostrar la validez del siguiente esquema de inferencia por el método de la reducción al absurdo.

 

¬p®p             _p

 

5. Demostrar la validez del siguiente argumento:

 

 

Si dos gases tienen la misma temperatura, entonces sus moléculas tienen el mismo promedio de energías cinéticas. volúmenes iguales de dos gases tienen el mismo número de moléculas. Las presiones de dos gases son iguales si es el mismo su número de moléculas y sus energías cinéticas son iguales. Por consiguiente, si dos gases tienen la misma temperatura y el mismo volumen tienen la misma presión.

 

 

 

REGLAS DERIVADAS DEL CÁLCULO DE ENUNCIADOS.

 

 

1. Identidad.

 

A

---

A         ident.

 

2. Modus Tollens.

 

A®B

¬B

----

¬A                  M.T.


3. Carga de premisas.

 

A

---

B®A  c.p.

 

4. Silogismo disyuntivo.

 

AÚB               AÚB

¬A                  ¬B

----                 ----

B         S.D.     A         S.D.

 

5. Reglas de De Morgan.

 

¬(AÚB)                      ¬(AÙB)

------              ------

¬AÙ¬B Morgan.        ¬AÚ¬B Morgan.

 

 

6. Ex contraditioni qualibet.

 

AÙ¬A

----

 B        E.C.Q.

 

 

 

 

Como ejercicio práctico se pueden intentar demostrar las reglas a partir de las que ya sabemos (primitivas.)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


1. Resolver el siguiente argumento:

 

p®(qÚr)                    _p®s

q®r

r®s

 

2. Resolver por reducción al absurdo este esquema de inferencia.

 

A®C              _(B®A)

¬(B®C)

 

3.Demostrar la validez del siguiente esquema de inferencia.

 

s®t

t®s

tÚp                 _p

s®¬w

w

 

4.Demostrar la validez del siguiente esquema de inferencia.

 

p®q

rÚs                  _¬p

s®¬q

¬r

 

5. Derivar el siguiente esquema de inferencia.

 

r®p

¬q®¬r

s®q                _(rÚs)®t

(pÙq)®t

¬sÚp

 

6. Demostrar si el siguiente argumento extraído de la obra platónica "Parménides" es correcto.

 

 

-empecemos, pues. si lo uno es, ¿no es cierto que no podría ser muchos?

-¿Cómo podría serlo?

-Y entonces no podrá tener partes ni ser un todo.

-¿por qué?

-Porque la parte, parte es de un todo.

-Ciertamente.

-¿Y no es un todo aquello a lo que no falta parte alguna?

-Desde luego.


-Y en ambos casos -ya se le considere como un todo, ya se le considere como dotado de partes- lo uno habría de ser compuesto.

-Necesariamente.

-De modo que en ambos casos lo uno resultaría ser muchos y no uno.

-cierto.

-Pero necesariamente lo uno no es muchos sino uno.

-Así es.

-Luego si lo uno es uno, ni es un todo ni tiene partes.

 

 

 

1. Demostrar si la siguiente expresión lógica es una tautología.

 

((pÙq)®r)«((pÙ¬r)®¬q)[1]

 

2. Demostrar la validez del siguiente esquema de inferencia.

 

¬p®p             _p

 

3. Demostrar la validez del siguiente esquema de inferencia:

 

p®q

r®p

¬r®¬t             _qÚu

¬(sÙ¬r)

tÚs

 

4. Demostrar si San Agustín se engañaba o existía.

 

 

"Si me engaño, existo. El que no existe no puede engañarse; luego yo existo si me engaño."

 

San Agustín. La Ciudad de Dios.

 

5. Demostrar la validez del siguiente esquema de inferencia.

 

(pÙq)®r

r®s                 _¬p

qÙ¬s

 

 

 


 

Examen: LÓGICA.                    Opción:A

 

 

1. Derivar el siguiente esquema de inferencia:

 

s®(pÚr)

t®s                            _¬t

¬(pÚr)

 

 

2. Demostrar la siguiente regla derivada:

 

pÙ¬p                          _q

 

3. Formalizar y derivar el siguiente dilema:

 

Ni contigo ni sin ti,

tienen mis males remedios;

contigo porque me matas,

y, contigo, porque me muero.[2]

 

4. Demostrar la validez de la siguiente argumentación detectivesca.

 

Usted regresó del club la noche pasada con restos de tizas entre el índice y el pulgar de su mano derecha.

Cuando usted juega al billar se da tiza en ese sitio con objeto de afianzar el taco.

No juega al billar si no es con Thorton.

Hará cuatro semanas que me dijo usted que Thorton tenía una opción sobre determinados valores sudamericanos que espiraban al cumplirse un mes; y que deseaba que entrase con él en el negocio.

Si entrase con él en el negocio tendría que utilizar un talonario de cheques que usted guarda bajo llave en la mesa del despacho, y si utiliza su talonario tendría que pedir la llave, y no me ha pedido la llave que pedirme la llave.

Por consiguiente, no se propone invertir su dinero en ese negocio.

 

 

 

 

 

 

 


Examen: Lógica.               Opción:B        

 

 

1. Demostrar la siguiente inferencia lógica:

 

pÙr

p®(¬qÙs)                              _¬p

p®(r®(qÙs)

 

2. Demostrar la siguiente ley derivada.

 

pÚq

¬p                   _q

 

3. Formalizar y derivar el siguiente argumento.

 

Me matan si no trabajo;

y si trabajo me matan;

me matan, siempre me matan.

 

4. Demostrar la validez de la siguiente argumentación detectivesca.

 

Usted regresó del club la noche pasada con restos de tizas entre el índice y el pulgar de su mano derecha.

Cuando usted juega al billar se da tiza en ese sitio con objeto de afianzar el taco.

No juega al billar si no es con Thorton.

Hará cuatro semanas que me dijo usted que Thorton tenía una opción sobre determinados valores sudamericanos que espiraban al cumplirse un mes; y que deseaba que entrase con él en el negocio.

Si entrase con él en el negocio tendría que utilizar un talonario de cheques que usted guarda bajo llave en la mesa del despacho, y si utiliza su talonario tendría que pedir la llave, y no me ha pedido la llave que pedirme la llave.

Por consiguiente, no se propone invertir su dinero en ese negocio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


LÓGICA DE PREDICADOS.

 

 

Pretendemos ahora profundizar un poco en nuestro análisis. de momento hemos analizado -en nuestro esqueleto lógico (la lógica de enunciados o proposicional)- sólo proposiciones. siendo las unidades mínimas de análisis las proposiciones atómicas. es el momento de pasar a un análisis más pormenorizado del lenguaje ordinario. Y esto es lo que nos va a permitir este nuevo paso en la lógica. La nueva posibilidad que se nos presenta es la de analizar, por separado, los nombres de los predicados.

 

La lógica de enunciados tiene ciertas limitaciones en su análisis. No nos permite analizar con rigurosisdad determinados argumentos del lenguaje científico y cotidiano. Pongamos como ejemplo el siguiente argumento.

 

 

Todos los hombres son mortales.

Sócrates es hombre.

Luego sócrates es mortal.

 

 

si formalizamos este enunciado según la lógica de enunciados se nos presentan algunos problemas. Veamos:

 

p

q                     o, también. (pÙq)®r

_r

 

Este argumento no es derivable. Si hacemos su tabla de verdad no obtendremos como resultado una tautología. sin embargo intuimos que esto es una forma correcta de argumentar. Es más, no dudamos de la verosimilitud del argumento. LO que sucede es que necesitamos un arma de análisis lógico más poderosa. Pues bien, la lógica de predicados (también llamada cuantificacional viene aquí en nuestra ayuda.)

 

Podemos analizar los distintos elementos que hay en una proposición. Estos son, como sabemos, los nombres y los predicados. Así, los nombres llevaran las letras (a,b,c,...) y los predicados las letras (P,Q,R,S,T...)Si nos fijamos ahora en los enunciados del argumento anterior tenemos que: ser mortal es el predicado del primer enunciado; y lo sustituimos por P y hombres es el nombre y lo sustituimos por a. Así leeremos Pa. Y leeremos a tiene la propiedad P. Hay que tener en cuenta aquí, que la lógica de predicados es la teoría de conjuntos que ya habéis visto a lo largo de vuestros estudios.

 


Cuando el verbo implique una relación, entonces aparceran más nombres. Por ejemplo: Pedro quiere jugar con Juan. LO expresaremos por: Pab. Y lo leeremos: a está en la relación P con b. Esto será un predicado "poliádico". Estos son aquellos que tienen doas o más nombres. A partir de aquí surgen las lógicas relacionales.¡Pero no hay que asustarse! No entraremos en estos detalles. Nosotros sólo vamos a analizar enunciados que llamamos monádicos que son aquellos en los que sólo interviene un nombre. Es decir, que consideramos como único al dominio del conjunto en cuestión.

 

Otro análisis que nos permite la lógica proposicional es la cuantificación de los predicados. Es decir, que podemos formalizar en lenguaje lógico la extensión en la que están formulados los argumentos: singular o universal.

 

Los enunciados universales son aquellos que se refieren a la totalidad del conjunto; y se enuncian como siguen: Todos los..... Los enunciados singulares son aquellos que se refieren sólo a una parte de los elementos del conjunto. Y se enuncian como sigue: algunos...

 

A esto dos nuevos elementos se les llama los cuantificadores. Son dos nuevas constantes lógicas; mientras que los nombres y los predicados son variables. Ya estamos, pues, en disposición de analizar argumentos del tipo que pusimos al principio.

 

El cuantificador llamado universal es el resultado de la conjunción. Y se expresa como una conjunción mayúscula:Ù. Por ejemplo si tenemos el enunciado "Todos los cuervos son negros" lo que estamos diciendo es que cualquier elemento del conjunto de los cuervos cumple la característica ser negro. Así, si el conjunto de los cuervos es:

 

x(a,b,c,...n)

 

entonces cuando decimos que todos los x son negros (P) lo expresamos como:

 

ÙxPx; y lo leemos: todos los cumplen la propiedad P; esto es: a cumple la propiedad P y be cumple la propiedad P y c cumple la propiedad P...

 

O, lo que es lo mismo:

 

ÙxPx= PaÙPbÙPcÙ...ÙPn

 

O expresado en lenguaje ordinario. LO que se dice de uno de los elementos se dice de todos. LO que vale para uno vale para todos.

 

Por el contrario, el cuantificador singular o particular; o también llamado existencial; lo que expresa es que algún elemento del conjunto x expresa la propiedad P. Entonces el cuantificador singular es el resultado de una sucesión de disyunciones. Tengamos p. e. el enunciado: "algunos estudiantes son unos portentos".si x es el conjunto de los estudiantes diremos que algunas de los x cumple la propiedad P (ser un portento) Y lo expresamos con el signo de la disyunción en mayúsculas: Ú.

 

Si x es el conjunto de los estudiantes, entonces podemos escribir:

 

x=(a,b,c,...n)

 

Y si decimos que algunos de los x es un P (ser un portento y esto lo expresamos:

 


ÚxPx Esto se lee: existe al menos un x tal que x cumple la propiedad P. Lo que queremos decir es que o bien a, o b, o c,etc cumplen la propiedad P. O expresado de otro modo:

 

PaÚPbÚPc...ÚPn

 

Es decir, que en el cuantificador existencial lo que vale para uno no vale para todos.

 

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Al tener dos nuevas constantes lógicas tendremos dos nuevas reglas de derivación. Una de introducción y otra de eliminación. empecemos por las del cuantificador universal:

 

1. Regla de introducción del generalizador (universal). Su esquema lógico es el que sigue:

 

ÙxPx

Pa        R.E.Ù  O, mejor. E.G.

 

Es decir, que si todos los elementos cumplen la propiedad P alguno de ellos a, también la cumplen.

 

2. Regla de introducción del generalizador. su esquema lógico es el siguiente:

 

Pa

ÙxPx   I.G.

 

Es decir, que en el generalizador lo que vale para uno vale para todos.

 

3. Regla de introducción del particularizador. su esquema lógico es el que sigue:

 

Pa

ÚxPx   I.P.

 

Es decir, que si a cumple la propiedad P, entonces existe al menos un x que cumple la propiedad P

 

4. Es la única que presenta un poco de dificultad. Es la de la eliminación del particularizador. Y esa dificultad es porque su base es el disyuntor. Por ello se asemeja a la prueba de casos. cuando nos encontramos con un particularizador en las premisas, para eliminarlo lo tenemos que proponer como Hipótesis; ya que no sabemos cual de los elementos del conjunto cumple la propiedad en cuestión. Hasta que lleguemos a la conclusión del problema. entonces cerramos y eliminamos el particularizador. Y, seguidamente lo introducimos. el esquema lógico es el que sigue:

 

ÚXpx

 Pa

 

 


 Z

 Z        E.P.

 

 

 

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EJERCICIOS DE LÓGICA DE PREDICADOS.

 

 

1. Formalizar los siguientes argumentos:[3]

 

Todo griego es europeo.

Todo ateniense es griego.

Por tanto, todo ateniense es europeo.

 

Algunos vascos son franceses.

Ningún francés es español.

Por tanto, algunos vascos no son españoles.

 

 

2. Formaliza los siguientes argumentos:

 

Si todo ser vivo se caracteriza por poseer membrana; y ningún virus se caracteriza por poseerla. Entonces, ningún virus es un ser vivo.

 

Ningún griego es cobarde, Y algunos habitantes de Atenas son griegos; luego algunos habitantes de Atenas no son cobardes.

 

 

3. Derivar los argumentos anteriores.

 


 

EJERCICIOS DE LÓGICA DE PREDICADOS.

 

 

 

1. Derivar el siguiente esquema de inferencia d la lógica de predicados.

 

 

_X(Px®Qx)               _ _x(¬Qx®¬Px)

 

 

2. Formalizar y demostrar la validez del siguiente argumento tomado de Lewis Carroll.

 

 

     Ningún ánade baila el vals

     Ningún oficial declina nunca una invitación a bailar el

     vals.

     Todas mis aves de corral son ánades

 

     Mis aves de corral no son oficiales

 

 

3. Formalizar y derivar el siguiente argumento de la lógica de predicados.

 

 

 

   Todos los colibries tienen vivos colores

   Ningún pájaro de gran tamaño se alimenta de miel

   Los pájaros que no se alimentan de miel tienen colores

   apagados

 

   Todos los colibries son de pequeño tamaño

 

 

4. Demostrar la validez del siguiente argumento.

 

 

 

Todos los miembros de la Cámara de los Comunes tienen

perfecto dominio de si mismos

Ningún parlamentario que use corona de nobleza participaría en una carrera de burros

Todos los miembros de la Cámara de los Lores usan corona de nobleza

 

Ningún miembro del Parlamento participaría en una carrera        de burros a menos que tuviera un perfecto dominio de si mismo


5. Demostrar la validez del siguiente argumento.

 

 

  Ningún poema interesante es mal recibido entre gentes de buen

  gusto

  Ningún poema moderno esta libre de afectación

  Todos sus poemas de usted versan acerca de pompas de jabón

  Ningún poema afectado goza de aceptación entre gentes de buen gusto

  Ningún poema antiguo versa acerca de pompas de jabón

 

Todos sus poemas carecen de interés.

 

 

 

6. Y, por último, uno para campeones.

 

                                                            

 

En el siglo xIx un democrata podia ser tanto liberal como socialista. Los liberales aceptaban la revolucion industrial y defendían la institucion de la propiedad privada de los medios de producción, el establecimiento de una economia de mercado autoregulada y la conversion del trabajo en mercancia. Los socialistas aceptaban también la revolucion industrial, pero  rechazaban esos tres puntos de la ideologia liberal. Los conservadores, por su parte rechazaban la revolucion industrial. De ello se desprende que ni los liberales ni los socialistas eran conservadores, que ningun liberal era socialista y que ningun conservador era democrata.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


EJERCICIOS.

 

 

1. Formalizar y demostrar la validez del siguiente argumento.

 

 

Solamente las personas bien educadas están suscritas al Times.

Ningún puercoespín sabe leer.

Las personas bien educadas saben leer.

 

Ningún puercoespín está suscrito al Times.

 

 

2. Formalizar y derivar el siguiente argumento:

 

 

Todos los animales que no cocean son flemáticos

Los asnos no tienen cuernos

Un búfalo puede siempre lanzarlo a uno contra una puerta

Ningún animal que cocea es fácil de engullir

Ningún animal sin cuernos puede lanzarlo a uno contra una puerta

Todos los animales son excitables, excepto los búfalos

 

Los asnos no son fáciles de engullir

 

 

3. Derivar el siguiente esquema de inferencia:

 

 

s®q                _[p®q®r)]®[p®(s®r)]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

EXAMEN DE LÓGICA.

 

1º De Bachiller.                       Opción: A

 

 

1. Demostrar la validez de los siguientes esquemas de inferencia.

 

A.        p®q

r®s                _qÚs

pÚs

 

 

B.        p®(q®r)        _q®(p®r)

 

 

2. Demostrar la validez del siguiente esquema de inferencia de la lógica de enunciados.

 

 

_x(Qx®¬Px)

_x(RxÙQx)                 __x(RxÙ¬Px)

 

 

3. Formalizar y derivar el siguiente argumento de la lógica de predicados.

 

Todo leninista es marxista.

Todo comunista que no sea estalinista o es leninista o es trotskista.

No hay nadie que sea estalinista o trostkista y no sea marxista.

 

Por consiguiente; todos los comunistas son marxistas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

EXAMEN DE LÓGICA.

 

1º DE Bachiller.                      Opción:B

 

 

1. Demostrar la validez de las siguientes inferencias de la lógica de enunciados.

 

 

A.                    pÚq

            p®s               _rÚs

 q®r

 

B.                    (pÚq)®r         _(p®r)Ú(q®r)

 

 

2. Demostrar la validez del siguiente esquema de inferencia de la lógica de ensuciados.

 

 

_x(Px®Qx)

_x(RxÙ¬Qx)   __x(RxÙ¬Px)

 

 

3. Demostrar la validez del siguiente argumento de la lógica de predicados.

 

 

Ni una sola de las cosas que salen al paso y sin embargo quedan inadvertidas en un viaje espacial son marcianos.

Las cosas que salen al paso en un viaje espacial y son anotadas en el libro de rutas son, con toda seguridad, dignas de ser recordadas.

Jamás, durante un viaje espacial, encontré nada digno de ser recordado.

Las cosas que salen al paso y son advertidas en un viaje espacial son, con toda seguridad, anotadas en el libro de rutas.

 

Nunca en las cosas que me salieron en mis viajes espaciales al paso encontré un marciano.

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EXAMEN DE RECUPERACIÓN: LÓGICA

 

1º De bachillerato. Grupo: C

 

 

1. Demostrar la validez de las siguientes inferencias de la lógica de enunciados:

 

 

A.        pÙr

p® ¬(qÙs)                 _¬p

p®[r®qÙs)]

 

b.         ¬t®r

¬r                               _t

 

 

2. Demostrar la validez de la siguiente inferencia de la lógica de predicados.

 

 

_x(PxÙQx)

_x(Px®Rx)                __s(RxÙQx)

 

3. Demostrar la validez del siguiente argumento de la lógica de predicados.

 

 

Solamente las personas bien educadas están suscritas al Times.

Ningún puercoespín sabe leer.

Las personas bien educadas saben leer.

 

Ningún puercoespín está suscrito al Times.

 

 



     [1]La segunda parte del coimplicador se puede considerar como la conclusión en el esquema de inferencia.

     [2] La conclusión es que mis males no tienen remedio.

     [3]Cuando queremos formalizar lo que hay dentro de los cuantificadores tenemos que tener en cuenta que un generalizador afecta siempre a un implicador. Por ejemplo:todos los hombres son mortales. P (ser hombre) Q(ser mortal) x es el conjunto de los hombres. Diremos: Ùx (Px®Qx) y lo leemos como sigue: para todo x si x es hombre entonces x es mortal. Y en el caso del particularizador, como lo que analiza es un disyuntor pues lo que está dentro del paréntesis será un conjuntor. Veamos el ejemplo: hay algunos

alumnos que pierden el tiempo olímpicamente. x es el conjunto de los alumnos. P ser alumno; Q perder el tiempo. entonces escribiremos: Úx(PxÙQx). Y lo leemos como sigue: Existe al menos un x tal que s es alumno y x pierde el tiempo olímpicamente.

 

La mejor manera de luchar contra la opresión y la tiranía es la de no otorgarle ningún sentido a la historia. El ser humano es un animal que por ser, de alguna manera incompleto, esto es, por el hecho de estar biológicamente abierto al mundo, se pregunta por el sentido. De ahí que todas las respuestas que se han ido dando a lo largo de nuestra historia sobre el sentido de la vida, la humanidad y la historia, son construcciones culturales que poco tienen que ver con la realidad. Pero el peligro viene cuando se establece un sentido universal del hombre y la historia; entonces caemos en lo que sería una sociedad cerrada. Toda sociedad cerrada se transforma en un totalitarismo y persigue la homogenización y la eliminación de la libertad.

 

            Por mi parte pienso que hay que ser valientes y aceptar que ni la existencia humana, ni la humanidad ni la historia tienen ningún sentido. Todo sentido es una construcción y, de alguna manera, provisional. Lo que con ello quiero decir es que lo prudente para conservar la libertad es la consecución de una sociedad abierta que apueste por el hombre concreto, por la libertad. Y que, de la misma manera apueste por una forma de organización social –una democracia cada vez más realizada y participativa- que haga posible la pluralidad de ideas y el diálogo. El sentido de la existencia humana y de la historia es una construcción, no viene dado ni a priori, ni trascendentalmente. Es el propio hombre el dador de sentido a la historia y a su propia vida. El único sentido que tenemos, pero éste es ciego, es el biológico. Como especie existente que somos perseguimos permanecer en nuestro ser, pero ese ser es el ser natural biológico. Pero como seres abiertos que somos, que decía antes, hemos construido toda una dimensión cultural que nos trasciende y a partir de la cual pretendemos donar un sentido extrabiológico o extranatural a nuestra vida. Lo que no hay que hacer es caer en el error de intentar absolutizar estos sentidos extranaturales. Por el contrario debemos ser conscientes de que los “progresos” políticos y éticos de la humanidad son una construcción y unas tarea y que, por la misma razón, nadie garantiza su permanencia, a no ser el hombre mismo. Es más, por mi cuenta pienso que quizás hoy en día estamos asistiendo a un asalto contra este sentido que se basa en los valores profundos y esenciales de la democracia que son;  a saber, la libertad, la igualdad y la fraternidad y todo ello sostenido por los derechos humanos.

 

            Nos enfrentamos a dos clases de peligros que conspiran contra estas conquistas históricas que fundan una sociedad abierta y la posibilidad de la perdurabilidad de la civilización humana. En primer lugar la eliminación de la libertad y del pensamiento por la creación de un pensamiento único que descarta cualquier alternativa y disidencia y que está alimentado por la máquina de propaganda que crea individuos egoístas y consumistas. Y, por otro lado, unido causalmente con lo anterior, nos encontramos con el hecho de que estamos montados todos sobre una misma nave que es la tierra y que va a la deriva. El modelo neoliberal que tenemos se basa en la tesis del crecimiento ilimitado; esto es, simple y llanamente irracional. Nos aboca directamente al colapso civilizatorio. Tenemos dos alternativas o que éste se produzca inevitablemente o que reconduzcamos la economía hacia el decrecimiento sostenible, la única alternativa social, económica y filosófica. Pero esto implica muchas cosas. La verdad es que con la respuesta que se ha dado a la crisis terminal –porque es un crisis del modelo de producción- en la que nos encontramos, soy bastante pesimista con la posibilidad del cambio por nosotros mismos. No hemos iniciado el tránsito hacia una nueva forma de organización de las relaciones de producción y económicas, que sería lo lógico y aprovechando la coyuntura, hemos parcheado, por el contrario. Ya veremos los efectos.

 

La preocupación por la educación siempre ha sido una constante en mi vida. En primer lugar profesionalmente me dedico a ella y con ella me gano mis garbanzos, en esto sigo a los maestros sofistas. Pero no sólo soy profesor de filosofía, un funcionario, sino que también soy filósofo, lo que une la enseñanza con la pedagogía. La filosofía es comunicación, diálogo, es pensamiento en acción, y esto tiene lugar en el ámbito de la comunidad, el ágora, la plaza, hoy el aula. Y no confundo lo uno con lo otro porque ambas son parte de lo público. Todo filósofo que se precie es un pedagogo, no profesional, por su puesto, sino vocacional. El pensamiento para que se realice debe ser comunicado y en esto consiste el acto de la enseñanza. Pero el problema fundamental de la enseñanza hoy en día es la falta de autoridad. No me refiero a esa autoridad arcaica basada en la fuerza; sino a algo muy distintos que estos tiempos que corren casi que son incapaces de reconocer. La autoridad se basa en la excelencia moral e intelectual y, por esto, la actitud del discípulo-alumno debe ser la del respeto, pero no por miedo sino por admiración y búsqueda de saber y virtud; es decir por aumentar su excelencia a través de la comunicación de aquel que la posee. Pero la enseñanza ha quedado totalmente desvirtualizada, precisamente porque ya no se cree en la virtud. Los modelos morales son los que se transmiten por los medios de comunicación, y estos son los de la fama, el éxito, la individualidad egoísta y consumista, riqueza; en fin, la mediocridad más ramplona. Por otro lado, en el relativismo en el que hoy en día nos encontramos instalados se fomenta precisamente el que todo vale, de ahí que la autoridad del profesor-maestro, cae en la horizontalidad de que todos los valores y opiniones son iguales. El mal es un mal filosófico una crisis de valores que a mi modo de ver el poder político y económico utilizan para domesticar y aborregar a la ciudadanía.

 

            Por otro lado me preocupa ahora también, por mi propia situación personal la educación infantil, más concretamente de los hijos. Esto creo que es la mayor responsabilidad que puede tener una persona; y encima sin estar del todo seguro de si tu actuación tendrá consecuencias positivas o negativas. Quizás haya mucho más comportamiento innato del que creemos. Pero, en fin, independientemente de teorías filosóficas y psicológicas, los padres no tienen mas remedio que vérselas con la educación de los hijos que debe ser considerado como tarea y como el arte de conducir a un homo sapiens sapiens a ser una persona: un sujeto autónomo, libre y con capacidad de tener un proyecto de existencia. Pero la tarea es complicada y casi contradictoria. Los padres en el proceso de educación-socialización, tienen que sacar al niño de su estad de naturaleza. En la más tierna infancia el niño funciona sólo y exclusivamente por instintos, es una máquina de desear. La educación consiste en la domesticación de esos instintos, sin extirparlos. Es una educación, por tanto, de la voluntad, es decir, de la fuerza, o, de otra manera, de la virtud. Y el fin de esta educación es la inserción del niño en la sociedad; pero, ojo, sin que pierda su capacidad de autonomía. Lo paradójico, triste y a la vez sublime es que la relación entre padres e hijos es absolutamente asimétrica. Esa modernez del padre amigo es una soberana tontería que sólo ha producido niños caprichosos, sin voluntad y sin capacidad de tener una referencia de la autoridad que le guia y le ayuda a controlar su voluntad. Los padres, nos guste o no, somos la autoridad y, además, el referente moral. Tenemos que domesticar ese yo sin límites: egoísmo absoluto del niño, y hacerlo un yo social, un ser que existe en convivencia. Pero, por el hecho de que los padres son la autoridad, en el propio proceso de crecimiento y maduración del hijo se producirá el enfrentamiento con el padre, porque el hijo, ya joven, querrá ser sí mismo, tener sus propios criterios, gustos, aficiones, su personalidad. Y para ello tiene que negar la autoridad de la que procede. Ha vivido heterónomamente y ahora tiene que ser autónomo. El éxito de la educación del hijo es que en este proceso de maduración y crecimiento sea de verdad capaz de alcanzar la autonomía y la libertad y, con ello, poseer un proyecto de vida singular. Y ahí los padres hemos terminado nuestra obra y sólo nos queda aceptar esa independencia del joven y alegrarnos de que hemos hecho posible que un homo sapiens sapiens se haya convertido en persona. Contemplar esto debe ser nuestra alegría y nuestro amor al hijo. Pero a éste no le podemos pedir reciprocidad, por mucho que en nuestra vida hayamos sacrificado por él. Sólo podemos exigir respeto, como a todo el mundo y si hay empatía, cuidado y preocupación por los mayores-padres.

 

El hombre siempre ha sido un ser utópico. Una de las preguntas fundamentales que nos hacemos es qué podemos esperar. La respuesta a esta pregunta ha venido dads fundamentalmente desde la religión. Pero una vez que los discursos religiosos se van secularizando las utopías pasan al ámbito de la política y la historia. El problema del pensamiento utópico es que descansa en una falsa concepción de la historia según la cual el devenir histórico está determinado por diversas causas. Si esto es así la realización de la utopía es algo que tiene que venir dado inevitablemente. Mientras que la religión nos prometía la salvación eterna las utopías nos prometen la emancipación de la humanidad y la felicidad y justicia. Pero el pensamiento utópico tiene la trampa del totalitarismo. Al estar basado en una concepción determinista de la historia y de la realización de un nuevo hombre es capaz de esclavizarlo. Las utopías deben funcionar sólo como ideas regulativas de la acción política en el sentido kantiano. La utopía es inalcanzable. En primer lugar porque el devenir histórico no está totalmente determinado, sino que es abierto y depende de la acción humana, en segundo lugar porque la perfección es contradictoria con la existencia. La perfección está ligada a la eternidad y nosotros somos existencia, temporalidad, contingencia. La utopía es la idea regulativa de la acción política que debe tener como contenido la ilustración de la humanidad; esto es, la consecución de hombres libres en estados democráticos asociados cosmopolíticamente que aseguren la paz y el desarrollo individual y singular de las personas. Estamos hablando de una democracia cosmopolita, que no viole la esencia de la democracia, la existencia de ciudadanos libres. De esta forma el progreso de la humanidad hacia mejor, moral y políticamente hablando, consiste en la consecución de este fin que es, de por sí, inalcanzable, es un ideal.

 

            Por otra parte el pensamiento utópico se apoya en el mito del progreso heredado del cristianismo que elabora una teoría de la historia con un principio y un final. Esta historia es la de la salvación del hombre. El pensamiento utópico ha secularizado esta idea y la ha transformado en la idea de progreso, de ahí que esta idea no sea tal, sino un mito, una creencia. El progreso no es inevitable. En la historia se producen tremendos retrocesos morales y políticos. La excelencia moral y política son fruto del esfuerzo humano dirigiéndose hacia esa utopía de la dignidad de la que hemos hablado. Y, como tal, este progreso son conquistas de la humanidad, pero que, en cualquier momento pueden desaparecer. Es más yo sospecho que hoy en día nos deslizamos hacia un autoritarismo débil: pensamiento único, globalización neoliberal, que está tirando por la borda gran parte de las conquistas ético-políticas de la humanidad.