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Filosofía desde la trinchera

Diario de un escéptico.

Bueno, pues ya tenemos aquí la alerta mundial. Como siempre el brote aparece en los países pobres y los ricos nos protegeremos cerrando nuestras fronteras a cal y canto. Y, esta vez, la cosa no es de broma. Estamos hablando de una enfermedad letal, en torno al 80% de mortalidad. El miedo a la muerte ayudará a las decisiones políticas de seguridad, nos gusten o no. Pero, mientras, hemos ido viviendo, durante décadas, en una burbuja de crecimiento ilimitado a costa de producir pobreza, miseria y muerte. Ahora son enfermedades, pero llegará la escasez de alimentos (grandes hambrunas), la de agua y la de los recursos energéticos. Y, mientras, se sigue pensando en las contradictorias políticas de crecimiento económico. No puede haber un crecimiento ilimitado en un planeta limitado. Estamos asistiendo a los avisos (crisis económica, emergencia de autoritarismo mercantil, países emergentes, desaparición de la democracia y los derechos humanos, guerras geoestratégicas y geoenergéticas, cambio climático, olvidado, pero es el epicentro), de un colapso civilizatorio. Tenemos que poner remedio, pero para ello hace falta voluntad ciudadana y conciencia. Los poderosos no lo van a hacer por nosotros.

La vida como una ilusión. Existe, lo único, la disolución de todos tus átomos en el todo. Desaparece la unidad de la conciencia que es determinada forma de organizarse la materia y se acabó. Eso es la muerte.
Felicidad y tristeza son estados de ánimo. Juicios subjetivos. Cuando desaparece el yo, desaparecen esos juicios, por tanto, también el dolor. Pues eso es la muerte y lo que persiguen las religiones, la eliminación del dolor. La existencia del tiempo es la que marca la felicidad y el dolor. La eternidad es la ausencia del tiempo, por ello no hay ni felicidad ni dolor. Ése es el sentido de la vida eterna que nos promete la religión o el nirvana budista, mucho más realista, claro.

"Cambiar el mundo, amigo Sancho, que no es locura si no justicia"...

Es la cordura de Don Quijote. Hoy se les enseña en los institutos y universidades que hay que adaptarse al mundo, por muy injusto que nos parezca. Y es el discurso hegemónico, todos lo admiten y lo consideran como inevitable. Hasta que no recuperemos la idea de que somos nosotros los que debemos cambiar el mundo y no el mundo a nosotros seguiremos siendo esclavos. Marionetas en manos de unos cuantos poderosos.

La secularización y la Ilustración del mundo islámico es algo que no se puede exportar desde occidente por medio de la guerra y la sangre. El colonialismo hizo un daño tremendo a la posibilidad de esta secularización. Y el poscoloniamismo, lo mismo. Luego vinieron las guerras geoestratégicas y de control de las riquezas energéticas que se recubrieron del mensaje de exportar la democracia a los países musulmanes. Una patraña de los poderosos. El proceso de democratización del mundo musulmán es un camino que deben recorrer por sí mismo los países árabes. Pero es curioso que nosotros, los occidentales, estamos recorriendo el camino al contrario: perdemos democracia, perdemos derecho, perdemos dignidad...nos encaminamos a una nueva Edad Media. Quizás la esperanza esté en la emergencia de los BRICS y, con ello, de un mundo multipolar económicamente que exija, por ello, más democracia y más derechos humanos. Pero la cosa no pinta nada bien. Estamos bajo el influjo del espíritu prometeico. ¿Seremos una especie fallida que arramble con ella misma y gran parte de la biosfera, o tendremos solución? La respuesta está en nuestras manos.

La actitud de la iglesia con respecto al conflicto de Gaza es, como siempre lo ha sido, endeble, oscura, hipócrita, sin compromiso. Vamos, que no se pringa. La iglesia nunca se opone a los poderosos. Desde que empezó la secularización, la iglesia no ha querido perder el norte del estado para obtener cualquier prebenda. Ante la injusticia mira hacia otro lado y no señala a los culpables. No quiere enemistarse con el poder. Pero no se puede ser neutral en un mundo que no lo es. En un mundo en el que hay ricos y pobres, fuertes y débiles, desalmados y nobles e injusticia por doquier. Y el núcleo de la religión es la moral, todo lo demás es mito y ritual. Por eso la iglesia rechaza la teología de la liberación, porque ésta se posicionó al lado de los pobres. Como decía Jon Sobrino “fuera de los pobres no hay salvación”. La iglesia se refugia en la oración. Ésta, sin señalar al culpable, no sirve de nada, salvo para anestesiar la conciencia del creyente, para no ver. La oración sigue siendo el opio recomendado por la iglesia contra la injusticia. Desde luego una gran lección de política maquiavélica, pero, a la vez, de inmoralidad.

 

 

Diferencias y parecidos entre los círculos de Podemos y la mónada republicana. En defensa de la abstención activa.

Creo que tienen parecido. Pero los círculos de Podemos tienen un contenido político de partidos. Las mónadas de Trevijano son las unidades mínimas políticas de representación del pueblo. Son las que irían después a la asamblea constituyente. El proceso técnico de cómo se hace esto no lo recuerdo, hace unos cuántos años ya que ley su libro. Pero, por ejemplo, hay una gran diferencia, por eso la abstención activa es la única que actúa desde fuera del sistema y la que nos puede llevar a una renovación política radical. Es decir, que hay una abolición para, después de ella, iniciar el proceso constituyente. Decía que la diferencia es que la asamblea constituyente se forma desde y a partir de un distrito único que es toda la nación o el estado, se acabó el regionalismo y los nacionalismos históricos. Si queremos democracia hay que acercarse al ideal de cada ciudadano un voto. Ahí tienes la mónada. Lo que ha habido desde la Constitución para acá es una farsa de la democracia. Y, Podemos, como partido está dentro de esa farsa, aunque su sana intención es cambiarlo. Primero han de llegar al poder, luego ya veremos lo que son capaces de hacer. Hay que tener en cuenta el realismo político. Podemos dice que quiere hacer un proceso constituyente, pero no es cierto. Un proceso constituyente no se hace desde una Constitución, eso es una reforma. De ahí sus contradicciones cuando hablan de un estado federal. No. Primero, abolición de las cortes, los partidos, después creación de una asamblea constituyente. Que elige a sus delegados o representantes en distrito único. Y, de ésta, ya veremos qué Constitución sale. Todo esto es muy ideal. Es una profundización de la democracia (que nunca ha habido del todo, salvo algunas excepciones. Porque la democracia nace con la burguesía y el capitalismo), un desarrollo de ella, una teoría pura (en el sentido kantiano: teórica, no empírica) de la república. También lo podemos leer a la inversa. Es decir, como las cosas no son así, pues no estamos en democracia, sino en un autoritarismo de partidos y, para colmo, plutocrático.

Y todo esto, como decía Nexus 6, se "perderá como lágrimas en la lluvia". El sistema educativo no es que carezca de valores, sino que ha optado por los valores del mercado. Y al mercado no le interesa la tradición de la cual procede todo nuestro conocimiento, humanístico y científico, en el fondo todo es humano, sino que sólo le interesa el valor de cambio. Y, por ello, igual que no le interesa la tradición, pues tampoco le interesan los conocimiento y, de esta manera, los va devaluando y convirtiendo en utilidades, ahora llamadas, muy en la jerga mercantilista, competencias. Pronto este cuadro no se entenderá, bueno, apuesto que una inmensa mayoría ya no lo entiende, ni falta que le hace, en el mundo plano de un único valor y simplificado que hemos creado.

EEUU y Occidente son cómplices de los crímenes de guerra de Israel contra los palestinos. Los Estados Unidos vetan en las NNUU la investigación de los crímenes de guerra. Pero el problema es mucho más de fondo. Es el comercio de armamentos que supone para los EEUU mantener latente el conflicto. Además de funcionar como aviso para los “insurrectos” árabes, que, mira por dónde, son los que tienen el petróleo. Los EEUU están en su derrumbe y siendo sustituidos por las economías emergentes, con China a la cabeza. Pero morirán matando. Occidente nunca fue la alternativa política e ideológica al socialismo soviético y, menos, al socialismo como tal. Eso es lo que nos hicieron creer. Occidente, con los EEUUU a la cabeza, representaron otra forma de mantener el colonialismo por la vía de la tiranía capitalista. Eso de la democracia no fue más que el envoltorio ideológico. Sí es cierto que hubo una socialdemocracia, después una mera democracia formal, ahora ya casi ni eso, en los países occidentales, pero a costa del intervencionismo en otros estados y del espolio del tercer mundo. Además del control geoestratégico de los países con los recursos energéticos que permitían el progreso y desarrollo económico del primer mundo. Un crecimiento económico que no es más que un mito basado en el mito del progreso. Pero esto es ya otra historia.