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Filosofía desde la trinchera

Efectivamente, tienes toda la razón. Cuando escribía me daba cuenta de que también la inercia y la cobardía nos llevan a seguir viviendo. Y por supuesto suscribo tu idea de que la vida es un don o derecho, pero no un deber. Esta es la herencia de la ética cristiana. La vida nos viene dada por dios, por tanto no nos podemos rebelar contra ella. Hoy el estado, negando la eutanasia y medicalizando la vida, se hace el valedor de nuestra propia existencia, transformando la vida en un deber y, además, diciéndonos cómo debemos vivir. Gracias por tu aportación.

LO FATAL

DICHOSO el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
¡Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos
y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...

Rubén Dario

         La muerte es la mayor certeza del hombre. Sabemos que vamos a morir, pero nunca lo asumimos. La muerte se nos presenta como ajena cuando le ocurre al lejano, pero cuando nos roza sentimos que un pedazo de nuestra biografía se ha marchado con el ser querido. La muerte es nuestra realidad biográfica más radical. Pero la muerte es la disolución, es dejar de ser vivo. Es dejar de sentir, el Nirvana de los budistas, la nada, la anulación de la conciencia, el no desear, por eso el no sufrir. Morir es dejarlo todo. Vivir es ir muriendo en tanto que vamos dejando. La metáfora del árbol de la ciencia es curiosa. El conocimiento es el pecado original del hombre. Nuestra consciencia es nuestro dolor. Pero nuestra consciencia es lo que nos individualiza. El divertirse es el disolverse en la multitud, por eso en la diversión, igual que en los rituales religiosos de antaño, se utilizan las drogas que favorecen esta disolución de la conciencia. Pero, como bien decía freíd en su “El malestar en la cultura” la felicidad humana es imposible, a lo máximo a lo que podemos llegar es a la sublimación de nuestros traumas y represiones por medio del arte, la ciencia, la filosofía, en definitiva, la cultura. Porque esta disolución es precisamente un anticipo de la muerte. Lo que el sabio persigue es la serenidad, una especia de muerte en vida, pero consciente y feliz. El misterio es como poder llegar a ello. Mientras tanto, la pena por la muerte de nuestros seres más cercanos nos sobrepasa y la incertidumbre sobre el cuándo y cómo de nuestra muerte es un puñal de dolor en el alma. Liberarse del miedo a la muerte es la tarea fundamental de la filosofía. Para vivir hay que vivir de ilusiones y desde la pasión. Por eso decía Spinoza que en nada piensa menos el sabio que en la muerte. Y viene a ser lo mismo que lo que decía Platón de que filosofar es prepararse para la muerte. Y también Camus nos recordaba que la única cuestión filosófica de relevancia es el suicidio. Si cada mañana decidimos seguir adelante es que hemos encontrado un sentido a este sinsentido. Pero como decía Cioran, el suicidio es una idea consoladora, por eso lo mejor es irlo aplazando cada día, siempre sabemos que la puerta está abierta. El suicidio es la decisión radical en la que uno se posee definitivamente a sí mismo. Por eso es considerado por la religión una rebeldía contra dios. Y, por eso, en definitiva, no se admite la eutanasia, porque es rebelarse contra lo establecido y contra el considerado máximo bien: la vida. El problema es que por encima del valor de la vida está la vida con dignidad. Una vida sin dignidad no es vida: es muerte forzada en vida.

            El inicio de la ciencia es el maravillarse ante la realidad que nos rodea. Es la actitud propia del niño. Primero nos quedamos maravillados ante la realidad, su belleza y su grandiosidad, después nos quedamos perplejos de su complejidad de la que no sabemos nada, así reconoceos nuestra ignorancia y entonces se despierta nuestra curiosidad e iniciamos la marcha del conocimiento que es una búsqueda sin término en la que el motor es la fascinación. Nunca debemos perder ese niño que llevamos dentro, cuando esto sucede es la muerte en vida.

Suscribo totalmente tus palabras. Es más, creo que son un desarrollo perfectamente consecuente de mis breves palabras. Muy interesante e ilustrativa la comparación del final en el que se ve la verdadera importancia de la burocracia educativa: ninguna. Interesante e imprescindible, también, señalar el absurdo kafkiano de la misma que nos lleva directamente al totalitarismo y fascismo del pensamiento. Sería necesario añadir, también, el carácter orweliano de la neolengua de la secta pedagógica que vacía de contenidos el pensamiento y elimina o reconvierte los valores.

 

Gracias por tu comentario y por ilustrarlo con las palabras de Junger. Pero veo cierto peligro en el pensamiento de Junger. Creo que no hay que confundir una educación meritocrática y elitista, pasando siempre por el derecho universal a la educación, que no tienen nada que ver con la obligatoriedad que ha dado lugar a la mediocracia, con cierto racismo o etnocentrismo que acaba con el exterminio del disidente. De todas formas esto se escapa a lo que venimos planteando aquí. Gracias de nuevo por tu ilustración.

 

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            Probablemente la mayor tragedia ecológica de la historia, la de BP y la fuga de petróleo del golfo de México. La cordura de la humanidad está en entredicho. No podemos estar cuerdos cuando nos empeñamos en seguir con la explotación de los recursos fósiles que, por un lado, se agotan, y, por otro, producen el calentamiento global. El mundo va a la deriva si no soluciona estos problemas. Lo peor es que actuamos estúpidamente. Nos gastamos un dineral en la explotación de estas energías que nos llevan ya a la ruina y tenemos abandonado la búsqueda de alternativas energéticas para poder sobrevivir, así como alternativas de organización económico-políticas que nos vuelvan a humanizar. Mal asunto, si seguimos por este camino.

 

                                   ***

 

            Vaya mito que nos estamos tragando por culpa del pensamiento políticamente correcto, que es el pensamiento único y que podemos llamar neoliberalismo. El mundo va perdiendo progresivamente el estado de bienestar. Es una guerra de los muy ricos contra el poder político, por eso la crisis es política. Se podrían haber, y se pueden hacer, otras cosas. Resulta que los países más desarrollados de Europa son los que tienen un estado de bienestar más desarrollado también, es decir, los que tienen más gasto público. Por tanto el aumento de gasto público no tiene nada que ver con la crisis. Al contrario, tiene que ver con el principio de justicia y equidad. El catecismo neoliberal receta, para salir de la crisis, disminuir el gasto social, para que los bancos se fíen más de los estados. Esto es una barbaridad, porque en definitiva es aumentar la crisis y producir tremendas desigualdades. El problema es que estas cosas no se conocen, el pensamiento único ha calado en las conciencias de tal manera que no cabe la posibilidad de plantearse otros caminos. Y los dueños de los medios de comunicación son los que mantienen los intereses del status quo.  Si no hay un cambio de conciencia los estados (la política) perderán todo su poder y regirán el mundo las grandes corporaciones multinacionales. Habremos perdido doscientos años de desarrollo ético-político.

 

                                   ***

 

            Manolo, muy interesante la reflexión sobre el teorema de juegos y el dilema del prisionero. Es uno de los principios más universales que existen, junto con el principio de entropía. A mí siempre me ha atraído el tema de la teoría de juegos y el dilema del prisionero aplicado a la evolución (etología) y a la ética. Es más, intento relacionar ambos campos en una ética naturalista. El dilema del prisionero nos muestra que la cooperación, simbiosis, es mejor para la supervivencia (teoría de la evolución) que la competencia. Hay una visión ideológica de la derecha más reaccionaria sobre la teoría de la evolución. En ella se dice que la supervivencia es la del más fuerte y que lo que hay es una lucha por la vida. Esto fue una visión interesada de la derecha y que tuvo tremendas repercusiones en el siglo XX y que las sigue teniendo en la economía neoliberal. Ahora bien, precisamente la evolución se produce por cooperación y por simbiosis. Esto es una verdad establecida por Lyn Margulis, que al principio fue olvidada y denostada, cuando probó el origen simbiótico de las mitocondrías de las células. Ello probaría la cooperación. Pero hay que señalar una cosa muy importante que tiene que ver con la etología, y, luego, con la ética humana. La gran crítica que se le hizo a la sociobiología, cuando apareció hace unos treinta años, era que cómo se podían explicar los comportamientos “altruistas” entre las especies sociales y, en particular, en el hombre. La sociobiología, actualmente psicología evolutiva más etología, reducía al hombre al resto del reino animal, no observando ninguna particularidad que hiciese una diferenciación cualitativa entre éste y el resto de los primates. Las diferencias serían graduales. Esta crítica produjo ríos de tintan y grandes investigaciones etológias con los animales sociales hasta que se llegó al concepto de “altruismo recíproco”. Diríamos así: tú me rascas mi espalda yo te rasco la tuya. Si cooperamos nos va a todos mejor, individual y colectivamente. Y éste es el mensaje que intentan transmitir los genes, que son los que quieren sobrevivir. por tanto, efectivamente hay cooperación, pero esa cooperación tiene un fin egoísta, pero es común o compartido y permite el mayor bienestar individual y la mayor supervivencia y adaptabilidad del grupo. Aunque, en última instancia, el que mande es el “gen egoísta” de Dawkins.

 

            Pero resulta que como la diferencia entre humanos y el resto de los primates es sólo de grado, pues nos encontramos que la base de nuestro comportamiento moral se engarza con el principio de altruismo recíproco. La ética o el comportamiento moral crecen a partir de la etología. Por eso defiendo una ética naturalista con toda las implicaciones que ello conlleva, para empezar, la eliminación del antropocentrismo que ha de ser sustituido por el ecocentrismo. Y, de ahí para adelante toda una construcción ética que no podemos desarrollar aquí, aunque sí queda anclada en el mundo animal.

 

            Y, para terminar, la grave situación mundial de hoy en día se puede entender desde el dilema del prisionero. Nuestra supervivencia depende de que apostemos por la cooperación o por la competencia. Lo que sí está claro es una cosa. Si apostamos por la competencia individualista, es nuestro fin, pero no el de la ecosfera. Como bien decía la citada Margulis, no podemos acabar con la biosfera, ni aunque nos lo propusiésemos. Actualmente vivimos en un desequilibrio, semejante a un cáncer, o mejor a un virus, como señala Lobelock. Ese virus, el hombre, no puede con la totalidad de la biosfera, pero la biosfera, cambio climático, por ejemplo, sí puede exterminarlo. Es interesante a este respecto la obra de Lobelock “La venganza de la tierra”.

 

Totalmente de acuerdo contigo, Francisco Javier. De todas formas no creo que la cosa se haga desde el absurdo y el sinsentido. Ésta es la situación en la que estamos, pero la mayoría no se da cuenta. Creo que la política educativa tiene un fin claro: controlar, adoctrinar y aborregar. Una de las formas que se ha elegido para la transmisión del pensamiento único del poder es la dispersión. Divide y vencerás, por un lado, por otro, la del individualismo. Y, por supuesto, se compra a los profesores con los sexenios. Auténticas armas de adoctrinamiento por un plato de lentejas. También es muy cierto el asunto de que el lenguaje sea el de los libros sagrados. La logse-Loe, es una teoría irrefutable porque es pseudociencia. Es autoreferente, si no funciona es porque el profesor lo está haciendo mal, o el ambiente socio-familiar no es adecuado. La LOE tiene respuesta para todo, es como la astrología, general e imprecisa. No podemos encontrar un enunciado empírico protocolario, de predicción científica, que pueda ser falsado. Sus enunciados son totalizadores, generalizaciones inductivas recubiertos de una jerga pseudocientífica para enmascarar la ignorancia. La Logse-Loe no es una teoría, es una creencia. Por eso lo único que se puede hacer es una enmienda a la totalidad. Lo que sucede, como se ha dicho ya aquí, es que no es sólo la ley de educación. Es un mal social. Hay causas y efectos que se retroalimentan los unos a los otros.

TRIBUNA: JUAN GOYTISOLO

Burbujas de una mente asfixiada

JUAN GOYTISOLO  04/07/2010

Al notar su llamativa ausencia en el cortejo de tantas caras conocidas, comprendió que el muerto era él.

El único frac que no aborrezco es el del Cobrador. El día que se presente con él y el cómputo de mis deudas le seguiré sin rechistar.

Nada peor que morir en la vanagloria del reconocimiento y su séquito de honras fúnebres y discursos altisonantes. Mejor abandonar la insignificancia de nuestro planeta con la conciencia neta del propio fracaso y el de la humanidad entera por obra de una mal planeada Creación.

Atrapado en un cuerpo pequeño y deforme, el discapacitado agradecía diariamente en sus preces la infinita bondad del Señor.

Al inmolarse en un atentado suicida del que fue la única víctima, el terrorista que ascendió al paraíso descubrió, contrariado, que las vírgenes de ojos negros y abundante cabellera con las que había soñado llevaban burka.

Que feia Deu avans la Creació? Qu’est-ce qu’il faisait Dieu avant la Création? Las respuestas de Llull y de Pascal no aclararon la pregunta. Prefiero las más recientes de un equipo de científicos estadounidenses especialistas en física cuántica: permanecía recostado en un diván, tocando la mandolina, con la vista perdida en la infinitud de su futura obra.

Primero fui yo, luego yo y mi cuerpo. Ahora soy el inquilino de este, convertido en un hábitat cuyo costoso alquiler aumenta en proporción directa a las carencias y al deterioro de sus instalaciones y servicios.

La actual proliferación de vídeos de contenido sexual en la Red protagonizados por jefes de Estado, ministros y autoridades de medio mundo, con el consiguiente escándalo y desprestigio de los intereses y de los suyos, aconseja exigir a todos los miembros de la clase política y a quienes aspiran a ingresar en ella la participación previa en el rodaje de un porno duro con profesionales de los dos sexos a fin de blindar su carrera y evitar el oprobio de un odioso chantaje por desaprensivos internautas al servicio de sus adversarios.

La noticia cayó como una bomba, pero pronto fue desmentida por el Vaticano. El Sumo Pontífice y los cardenales de la Curia habrían aceptado la castración voluntaria ante las cámaras en prueba de su firme sostén al celibato eclesiástico y a fin de poner coto a los escándalos que sacuden sus filas y a otros pecados gravemente contrarios a la castidad como la fornicación extramatrimonial y la reprobable extensión de conductas impropias a causa del relativismo moral de un laicismo mal entendido y espiritualmente depredador.

Parafraseando a mi admirado Lencadio Doblado, nada hay menos popular que los llamados partidos populares. Díganlo si no Trillo, Fabra y otros miembros conspicuos de la flor y nata de nuestra castiza popularidad.

En estado de somnolencia, tuve una tele-visión. Un ángel descendía del cielo para ofrendar al santo Job valenciano un nuevo e impecable traje de la conocidísima marca Gürtel en premio a su honradez y a su entereza frente a las patrañas de la prensa laica y mendaz.

Como el rayo de sol que atraviesa el cristal sin dañarlo, así concibió María por obra del Espíritu Santo, decían los buenos tutores de almas tiernas que me adoctrinaron. La "carrera del espermatozoide divino respetado por los linfocitos, aclamado por los anticuerpos, hasta su llegada triunfal al óvulo conturbado" descrita por Fernando Montaña Lagos en Adiós a dios (www.adiosadios.com) me parece una secuencia más amena y próxima a la verdad.

Desplazamiento de la cámara que filma los rostros de los futbolistas alineados en el estadio mientras los altavoces transmiten los compases del himno nacional: todos reflejan la emoción y grandiosidad del momento; algunos murmuran su letra inaudible como una plegaria íntima; otros se llevan la mano al pecho en prenda de sacrosanto fervor. De cuantas musiquillas patrióticas he escuchado a lo largo de mi vida, la única que me agrada es la de Riego. Su charanga no es pomposa sino festiva y verbenera. Le puedes cambiar la letra por la de La canción del pirata de Espronceda y bailar con ella agarrado o agarrada, como hicieron los okupas del Colegio Universitario de España durante las gloriosas jornadas del Mayo francés.

Si Mozart resucitara sería Messi. Me pregunto quién será Messi dentro de dos siglos y pico si todavía subsiste, con los consiguientes estragos, la especie más bien inhumana a la que pertenecieron los dos.

El pequeño y convulso planeta en el que habitamos lleva, como todo producto manufacturado, fecha de caducidad. Esta figuraba en el envase pero el paso del tiempo la borró.

Mi reino no es de este mundo, dijo Jesús. Mi mundo no es de este reino, rectificó Bergamín. Su Antigüedad Benedicto reafirma solemne su pertenencia a los dos.

La medicalización de la vida es una forma de poder. El poder actúa sobre las ideologías. Éstas son formas de control de la conciencia. Ahora bien, la ideología de la salud perfecta, de la juventud eterna, del eterno cuidado del cuerpo, son ideologías que van dirigidas a la conciencia que tenemos sobre nuestro cuerpo. Éstas ejercen una forma de control tremenda, es el biopoder del que hablaba Foucoult, porque nos meten el miedo en el cuerpo y nos hacen vulnerables. Donde hay miedo hay obediencia y falta de crítica. Al estado le interesa ese control del cuerpo, porque, en definitiva, redunda en beneficios económicos, además de mantener a la población preocupadas por problemas menores e incluso pseudproblemas. A los médicos les viene bien porque los endiosa, les da poder. Estos, como clase, no ceden en su principio de paternalismo –frente al de autonomía- que juega con el miedo y la ignorancia del paciente. Y esto, sumado a la tecnificación de la ciencia, a lo que da lugar es a una instrumentalización del paciente en el que éste deja de ser persona. A la industria farmacéutica le viene de perlas porque así vende más medicamentos y productos “mágicos” contra toda falsa enfermedad y contra la ley de la naturaleza: el envejecimiento y la muerte. A su vez, se inventan nuevas enfermedades que no son más que estados biológicos no Standard. Esto último es muy significativo en la psiquiatría. Por lo demás, a la hora de definir la normalidad, desde la psiquiatría, se ejerce otra forma de control sobre caracteres no Standard. En definitiva, al poder le interesa medicalizar la vida porque así controla al ciudadano y elimina la conciencia. Cuando la vida se medicaliza se pierde la moral, es decir, la libertad. Actuamos por consignas del poder que define la salud y que dice velar por nuestro bien, cuando el bien es una cuestión ética, no médica, así como la felicidad y la virtud. La medicina tiene que ver con un bienestar, pero éste no es el fin de la vida, es un bien, además no absolutamente necesario para la felicidad, ni para la virtud. Es más, cada día pienso más que la felicidad que se nos ofrece no es el objetivo de la ética, sino la virtud, la excelencia. La felicidad, como he dicho ya, muchas veces es accidental y bioquímica. La virtud debe estar por encima de esta accidentalidad. Es decir, que esta accidentalidad y esta bioquímica son, así como mi cultura, familia… mis circunstancias y yo tengo que habérmelas con ella, trascenderlas, salvarlas, en lenguaje de Ortega. Por el contrario, el poder, medicalizando la vida lo que nos ofrece es la sumisión.

 

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            Nietzsche diferencia claramente entre el valor del filósofo como educador frente a la educación del estado y de los medios de comunicación. El filósofo educa para engendrar al filósofo, al artista y al santo. El filósofo busca la eternidad, no se apea en las opiniones, busca la belleza, el conocimiento, trascenderse. Sin embargo, el periodista, los medios de comunicación, y hoy en día infinitamente más que en el XIX, buscan el instante. Todo lo que dicen los periódicos diariamente es efímero. Ahora bien, los medios de comunicación, al transformarse en los educadores del pueblo, como es el caso hoy de la televisión, generan la superficialidad, el valor de lo relativo, de que nada tiene valor. Se vive y se piensa, si es que se piensa, más bien se está instalado en las emociones dirigidas por los poderes, desde lo que se nos muestra en los medios de comunicación. Es necesario recuperar el valor auténtico de la educación: formar hombres, no caricaturas, remedos o borregos. No es necesaria la prensa, ésta no es más que distracción no cultura. La prensa debería ser semanal o mensual, basada en artículos de análisis e investigación. Esto tendría un alto valor educativo. La prensa diaria no es más que superficie, epidermis de la realidad, máscara, ficción, apariencias. Pero ésta nos muestra unos valores que se confunden con la realidad. Y estos valores dirigen nuestra existencia.