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Filosofía desde la trinchera

Vivimos en un país de locos o de payasos, un país en el que da risa y una profunda tristeza a la vez todo lo que ocurre. Los políticos que hicieron ayer huelga, unos treinta, y no acudieron a su puesto de trabajo, que por lo demás, lo frecuentan poco, pues según ley “en su condición de parlamentarios” no se les retirará el sueldo del día. Mientras tanto los pringaos que fuimos a la huelga en pro de derechos sociales para todos perderemos nuestro sueldo. Por otro lado, un inepto, deja sin la extra de navidad en Extremadura a decenas de miles de ciudadanos, por no saber apretar un puto botón. Es decir, no saber hacer la o con un canuto. Y aquí no pasa nada. Todo sigue igual. Y ahora me dirán que no existe una clase política privilegiada. Dónde está la democracia que exige isonomía (igualdad ante la ley) Esto es una fantasmada.

Un gran ejercicio de autoanálisis. Cuando nos miramos a nosotros mismos encontramos todas las explicaciones del horror de la historia. Esta mañana he sentido una vergüenza infinita, ya ni siquiera rabia. Dónde estaban esos veinte mil interinos menos. Esto explica el mal radical. Piensan esos del sueldecito seguro que la barbarie del genocidio nazi se hizo con unas pocas cabezas pensantes y unos cuantos ejecutores. Pues no, fue un mal consentido y todo fue legal, absolutamente legal y votado democráticamente. El mal radical fue un mal y siempre lo es, como ahora, un mal consentido. Lo que está ocurriendo ahora mismo es todo legal, justificado por las mayorías democráticas. Pero, paradójicamente, esas democracias están secuestradas por el poder no democrático. El poder económico, que no son entes abstractos, sino gente con nombre y apellidos. Los nuevos amos del mundo. Los causantes del genocidio que se está estableciendo por todo el mundo. Primero el capital acabó con el tercer mundo heredero del orden colonial, ahora se está autodevorando tragándose el estado del bienestar. Porque el fin del capitalismo es el crecimiento. Y el crecimiento ya es imposible. Se ha crecido todo lo que se podía, pero de forma desigual, creando muerte y miseria alrededor de los grandes ricos. Y ahora se trata de devorar al estado y de convertir al ciudadano en esclavo, más aún. Ese es el fin. Y los del sueldecito, esos funcionarios insolidarios, que precisamente son los representantes del estado, son el próximo alimento del gran capital. Sus sueldecitos están en peligro. Nada está seguro. Esos acomodados, inconscientes y consentidores del suledecito deben espabilar nadie habrá detrás que les saque las castañas del fuego. En fin, la triste condición humana, la servidumbre humana voluntaria…

La huelga, Juan, no la han promovido esos sindicatos, ellos se han sumado y aprovechado la ocasión. La huelga procede del clamor de la calle. Y la vida no te la vas a ganar con tu trabajo. Tu trabajo te está explotando y te explotará más, tus derechos los vas perdiendo y los perderás más y, al final, te quedarás sin trabajo. Y vivirás semiesclavizado y sin ningún derecho. Y esto es para todos, también para esa inmensa mayoría de funcionarios que se creen seguros y no hacen huelga (después de cornudos apaleados, hay que joderse). Y hoy se protesta por todo, por el hecho de que esos sindicatos no nos representan, también, que los pagamos de nuestro bolsillo y viven del cuento. Contra los políticos que forman parte de los consejos de las grandes oligarquías del mundo que son precisamente los que gobiernan el mundo, los nuevos amos que están más allá de la democracia. Sí, Juan hay que hacer huelga. Y te digo más, hay que ir a la desobediencia civil. Hay que desenmascarar a los políticos, a los sindicatos. Es el momento de rehacer la democracia, la crisis es otra cosa. Pero, por lo menos viviremos mejor sin mentirosos. Juan no se puede adoptar una actitud porque otros lo hagan mal. La lucha por los derechos conquistados y ahora perdidos, y estamos en el comienzo, no es sólo un derecho, es un deber de un auténtico ciudadano. El cartel que has puesto me parece una manipulación de la derecha más reaccionaria, del neoliberalismo que nos transmite un pensamiento único. De los amos del mundo que nos llaman a obedecer sumisos y esclavos. Es un engaño. La huelga no la han propuesto los sindicatos, ha sido el pueblo…y la voz del pueblo es la que cuenta, la que viene de abajo, la de los oprimidos. Ese cartel es una farsa, una estrategia de dominación. Y pienso lo mismo que tú sobre los sindicatos y sobre la subvención a los mismos que dice dicho cartel. Pero me doy cuenta de que es una máscara más del poder, otra apariencia, otro molino que derribar. Hay que estar más atento. No se pueden buscar justificaciones, ni se puede rehuir el deber del ciudadano.

Un debate en torno a un artículo de francisco Rosa en La Gaceta.

  • Juan Pedro Viñuela Rodríguez Buena reflexión, pero la alternativa al liberalismo, mejor neoliberalismo y pensamiento único, pasa por la desaparición del paradigma que ellos representan. Son la última forma del capitalismo. Y es esta forma capitalista la que ha quebrado. No es una crisis más, como sostengo siempre, sino la quiebra del capitalismo global. Y esta quiebra durará décadas hasta que, o bien se sustituya por otro paradigma, el ecosocialismo, (habría que desarrollar esto por extenso, pero no es el lugar), o bien, nos lleve al caos civilizatorio. Al colapso de la civilización. Que no es el fin de la humanidad, sino de nuestra civilización. Lo que ocurre es que, por primera vez, nuestra civilización es global.
  • Francisco Rosa Juan Pedro, sinceramente no creo que esta crisis sea una crisis del sistema capitalista, sino una crisis generada por él para hacerse más fuerte. Solo hay que ver cómo se han cargado el Estado de Bienestar en España, cómo han terminado con muchos derechos laborales y sociales adquiridos hace décadas. El capitalismo no está en decadencia, está en uno de los momentos más fuertes de su historia. Esa es mi opinión.
  • Juan Pedro Viñuela Rodríguez Eso es la apariencia. El capitalismo no se puede entender sin crecimiento. Y el problema no es el de la crisis, tanta crisis nos ha obnubilado. El problema es el modelo de sistema productivo que ha agotado el planeta. Que hemos chocado con los límites del crecimiento. Y al ocurrir esto pues es necesario cambiar del sistema o el sistema colapsa, que es lo que está ocurriendo. De ahí que el sistema esté devorando el estado de bienestar, como ha devorado el tercer mundo y todo lo que se le ponga por delante para seguir creciendo, pero el planeta tiene unos límites y hemos tocado techo en muchos de esos límites. De ahí que estemos ante una quiebra del capitalismo global y al borde de un colapso civilizatorio definitivo. Algo así ocurrió en el fin del imperio romano. Se produjo un colapso que nos hizo retroceder más de ocho siglos. La historia está plagada de colapsos civilizatorios y en ellos intervienen precisamente el sobrepasar los límites. Lo que ocurre es que los límites esta vez son los de la misma tierra. Por otro lado, creo que tienes un prejuicio que es el de pensar que sólo existe el capitalismo. Y esta forma de capitalismo. Existen alternativas al capitalismo y muchas formas de capitalismos. Un cordial saludo.
  • Francisco Rosa La crisis que vivimos no viene derivada del agotamiento de los recursos naturales, eso no se convertirá en un verdadero problema hasta dentro de unas décadas. La crisis actual es producto de la desregulación financiera, que ha servido para que las entidades que operan en este sector saquen beneficio de la ruina de países y ciudadanos, ruina que a la vez se ha utilizado para infligir miedo y anular capacidad contestataria. Y otra cosa, no es que no crea que solo existe el capitalismo, es que defiendo constantemente otros sistemas, como el socialista, a los que considero más justos y humanos. Y eso de que existen varios tipos de capitalismo, lo siento, pero no me lo trago. Capitalismo hay uno, pero con diferentes disfraces. Pero la obsesión por el beneficio, las ganancias y el crecimiento es inherente al propio sistema.
  • Juan Pedro Viñuela Rodríguez Quien ha dicho que la crisis venga derivada del agotamiento de los recursos. Yo no. Lo que sí he dicho es que el sistema capitalista conlleva un problema de relación con la naturaleza que hemos obviado y que está presente ya. El informe del club de Roma tiene cuarenta años y se titulaba “Los límites del crecimiento”. Y los límites del crecimiento son los límites del capitalismo. Por otro lado, estoy de acuerdo cuando dices que el capitalismo solo es uno, eso si lo entendemos en un sentido fuerte. Es cierto, lo demás son disfraces. La esencia del capitalismo es el crecimiento y devorar. Pero entonces el capitalismo europeo, el llamado capitalismo renano, el de rostro humano, el del estado del bienestar que tanto defiendes, igual que yo, es el mismo capitalismo. Entonces yo creo que hay que irse a una definición más débil. Por ejemplo, si pensamos que lo que ha sucedido, además de todo lo que tú muy bien describes, da como resultado el que el poder político ha sido absorbido por el económico financiero, pues entonces un modo de capitalismo humano sería el de la primacía del ámbito ético-político sobre el económico. Y eso se puede conseguir mediante la lucha. Pero, insisto, seguimos en un modelo capitalista que está basado en el crecimiento. Por eso la alternativa tampoco es el socialismo, porque es otra forma de capitalismo social cuyo centro es el crecimiento. Y, el crecimiento, es, literalmente imposible por la ley de la entropía. Recordar la obra fundamental “Economía y entropía” por eso la salida es el ecosocialismo. Pero la izquierda no está preparada para este discurso ecológico que exige una nueva ética y una nueva visión del mundo. El socialismo por sí sólo está anclado en el paradigma anterior, el del crecimiento. Hemos de pasar, como decía Sacristán, del paradigma del crecimiento, al del cuidado. La salida, para mí, es el decrecimiento. E, insisto, éste se dará, y ya estamos en él, o bien de una manera forzosa, o bien dirigido política y jurídicamente. Siento dejarlo ya aquí y si tienes algo que aportar, que me ha parecido todo muy interesante, hasta mañana no podré responderte. Un saludo.
  • Francisco Rosa Eso de que el socialismo es otra forma de capitalismo... ejem, ejem. Socialismo es justicia social, es redistribución de la riqueza, es sobreponer el poder político al poder económico, es expropiar y nacionalizar empresas que no operan en pro del bien común. El socialismo también es promoción de la autosuficiencia intelectual para avanzar en la democracia participativa y, por ende, es democracia. No creo que ninguno de los atributos que acabo de enumerar puedan asociarse al capitalismo. Y otra cosa, yo no defiendo el capitalismo con Estado del Bienestar, sino que, puestos a vivir en esta mierda de sistema prefiero que al menos se asegure a los ciudadanos un nivel mínimo de satisfacción de sus necesidades. Creo que el que peca de prejuicioso eres tú Juan Pedro, dando por hecho que pienso y defiendo cosas que en realidad no pienso ni defiendo. Un saludo y seguimos!
  • Juan Pedro Viñuela Rodríguez Estimado Francisco, tú dices: “Socialismo es justicia social, es redistribución de la riqueza, es sobreponer el poder político al poder económico, es expropiar y nacionalizar empresas que no operan en pro del bien común. El socialismo también es promoción de la autosuficiencia intelectual para avanzar en la democracia participativa y, por ende, es democracia. No creo que ninguno de los atributos que acabo de enumerar puedan asociarse al capitalismo.” Vamos a ver, cuando hablas de socialismo entendiendo éste como redistribución de la riqueza ya estás dentro del marco del capitalismo. Y así ha funcionado el socialismo en las democracias. Todas las democracias occidentales son capitalistas gobiernen o no los socialistas, redistribuyan más o menos. Hugo Chavez sigue dentro del marco capitalista, y es, socialista, en el sentido que tú lo dices y en el que yo lo veo, redistribuye la riqueza, disminuye la pobreza, nacionaliza los recursos energéticos y alimenticios. Socialismo, pero dentro del marco y paradigma del capitalismo. Y esto es así porque el fin es el crecimiento. Y lo que define al capitalismo, su razón de ser, sin lo que no existiría es el crecimiento. Todas las propuestas de salida de la crisis pasan por el crecimiento económico, todas son, pues capitalistas, incluso las que proponen los socialistas de verdad, no los que tienen capacidad de gobernar, a esos no me refiero. La salida, y eso no aparece, aunque existen miles de libros y estudios, pero sólo se vende el pensamiento único, todo está atado y bien atado, es el decrecimiento político. También dices que socialismo es sobreponer el poder político al económico. Pues eso ya lo he dicho yo. Pero eso no es socialismo, eso es algo más amplio, eso es democracia. Cuando un poder, como el económico, usurpa el poder ciudadano, político, entonces desaparece la democracia. Y, perdona, la democracia es previa al socialismo. Dices también, muy acertadamente, o a medias, pero estoy de acuerdo, igual que con lo anterior, sólo que confundes conceptos. O llamamos a las mismas cosas con distintos nombre, que pudiera ser, que socialismo es incrementar la autosuficiencia intelectual. Efectivamente, pero, insisto, esto no es específico del socialismo. Es específico de la democracia. Más aún, específico de la república, que es lo que creo que al final dices cuando hablas de la participación. La autosuficiencia intelectual, es decir, la ilustración, que no la educación, hace a los ciudadanos libres. Y, en tanto que son libres a través del conocimiento pueden dirigir su vida y la sociedad. Y es su deber y su virtud intervenir en la res pública, de ahí lo de república, a lo que tú llamas una democracia más participativa e identificas con socialismo. En fin, que participo de todo lo que dices en el párrafo, pero creo que se comete un error lógico, tomar la parte por el todo, el socialismo por la república, o, si quieres democracia participativa. Prefiero llamarla república, porque también hay diferencias entre esas dos cosas. Por otro lado, yo discutiría mucho lo de la democracia participativa. No es que no quiera más democracia participativa. La cuestión es si el hombre, el ciudadano, es capaz de ello. Mi escepticismo se quedó con La Boètie y su “La servidumbre humana voluntaria”. No soy tan optimista como el ilustrado Kant. No creo que todos podamos llegar a la ilustración; es decir, libertad y autonomía. Me temo que no. Pero eso no impide el luchar por una república cada vez más virtuosa y en la que los ciudadanos se involucren cada vez más en la cuestión pública.
    Y, en cuanto a la segunda parte de tu escrito creo, sinceramente, que no me has entendido. No he pretendido decir lo que tú dices que he dicho. Si así lo he hecho no era mi intención. La intención de mi discurso es y era otra. A lo mejor no me he expresado bien. Un saludo y hasta la tarde, si tienes algo que decir. Insisto, creo que estamos en lo esencial de acuerdo, es cuestión nominal y no merece la pena la discusión sobre nombres. En lo que no te has pronunciado es en lo del decrecimiento. O el ecosocialismo. Ahí si veo un debate abierto. Un saludo y gracias.
  • Francisco Rosa Una cosa es implantar un modelo capitalista y otra muy distinta (me vale el ejemplo de Chavez) implantar el socialismo en un mundo capitalista. Nada que ver. Como te decia, la planificacion economica estatal, las expropiaciones y demas se oponen a la maxima liberal de cuanto menos estado mejor, por lo que si somos justos no podemos llamar a Chavez capitalista precisamente. Sobre el decrecimiento y el ecosocialismo, creo son conceptos aun por definir, muy incipientes, pero estoy de acuerdo en lo que se plantea. No tengo mucho que discutir sobre eso. Si los recursos y la capacidad fisica humana son limitados, evidentemente la produccion de bienes y servicios debe adaptarse a esos limites. Es de cajon. Un saludo y hasta otra!
  • Juan Pedro Viñuela Rodríguez Sólo una cosa. Yo no he llamado a Chavez capitalista, sino socialista que actúa dentro de un marco capitalista y desde un paradigma capitalista. Y dos, los conceptos de ecosocialismo y decrecimiento no son incipientes. Existen miles de libros sobre ellos. Tienen más de cincuenta años o sesenta sus raíces teóricas. Otra cosa es que el stablhisment los mantenga ocultos desde los medios de comunicación y que, por otro lado, como pertenecen al nuevo paradigma, por su puesto no se enseñen en las facultades donde se transmite la ciencia normal (economía, ciencias políticas, sociología…), no lo que se llama la ciencia revolucionaria o extraordinaria en término de Khun. Leer a Khun “La estructura de las teorías científicas”. También, para que veas que la cosa está muy trillada te recomiendo leer sobre decrecimiento a Carlos Taibo, su último libro titulado “Decrecimiento” Tres clásicos: Hans Jonas, “El principio de responsabilidad, Rogen Georgescu, “Economía y entropía.” El club de Roma “Los límites del crecimiento humano.” También la obra de Illich sobre la ciencia, la técnica y la sociedad. Para una política práctica del decrecimiento Latouche, toda su obra. Para un conocimiento de la complejidad adaptado a las sociedades modernas la obra de Edgar Morin. Y, como no, para un conocimiento de la ética y la filosofía que subyace a todo ello, la lectura del poeta, matemático y filósofo español Jorge Riechmann, sobre todo su trilogía de la autocontención (ensayos sobre ética ecológica) Esto sería una buena iniciación. Y, también, para un análisis de la sociedad en la que estamos, al sociólogo y filósofo Bauman, imprescindible para el concepto de lo líquido en la posmodernidad. Un saludo y ha sido todo un placer.

El sentido de la existencia se lo plantea el hombre porque es consciente del límite. De otra forma no hubiese aparecido el pensamiento mágico, el mito y la religión. El hecho de que a mayor edad uno se plantee más el asunto de la muerte es una opinión banal y sin fundamento. Es curioso que el índice de suicidios es mayor entre jóvenes que entre adultos, salvo circunstancias sociales especiales como ahora, la crisis. El libre albedrío, mejor la libertad, para entendernos o la voluntad dan sentido a la existencia, pero claro, siempre en la medida en que ésta es limitada, sin límite, insisto, no hay referencia. Y el límite, no es cronológico como tú te lo planteas, eso es una distorsión psicológica de la juventud. La juventud no suele tener presente la muerte porque biológicamente tiene presente la supervivencia, la procreación. Y no es una contradicción con lo del suicidio de antes. En la juventud hay un planteamiento más radical de la existencia. Pero, a lo que iba, por supuesto que la libertad es o forma parte del sentido de la existencia. Pero yo ya había dicho eso cuando dije que la vida es tarea, una obra de arte o, al menos, una obra única. Pero la libertad tiene varios sentidos. Te menciono sólo dos. El primero es el de la obediencia. Libertad es hacer lo que se debe hacer. No lo voy a explicar ahora porque no es el sentido que viene al caso. En segundo lugar la libertad es la idea y las acciones que conllevan un proyecto de vida. Y aquí aparece el límite. Todo proyecto se realiza sabiendo que es limitado, que tiene fin. Insisto, también he dicho que nuestro estado psicológico, sino no podríamos vivir, es el de que la muerte nos es ajena. Vivimos y actuamos como si no fuésemos a morir. Pero en nuestro fuero interno lo sabemos y llevamos una existencia auténtica cuando sabemos que somos seres para la muerte, por más libertad que tengamos, que, por otra parte, no es tanto como tú piensas. La muerte es algo inminente, que nos puede ocurrir en cualquier momento, no es menester ser viejo para ello. Sólo desde que se descubrieron los antibióticos cambió la percepción, los niños dejaron de morirse, pero antes, o en el mundo subdesarrollado mueren muchos más de la mitad de los que nacen y un tercio llega a los tres años. Por otra parte la mortalidad en el parto de la madre es brutal. Tu percepción está contaminada de prejuicios de tiempo, historia y cultura. Para pensar hay que pensar desde lo general, desde el nivel de lo abstracto. No desde mi opinión o percepción personal. La muerte es nuestra compañera puesto que estamos vivos, para el joven y para el viejo, curiosamente he sobrevivido a alguno de mis alumnos. Nada garantiza la persistencia. Por otro lado, la cuestión es que quien lleva una vida auténtica es aquel que si le anuncian que le quedan unos meses de vida, pues no cambia su forma de vivir, porque ya vivía según su proyecto de vida y sabía que tarde o temprano iba a morir. Mientras tanto la muerte le es lejana. Como decían los epicúreos, mientras yo estoy, la muerte no está, cuando la muerte está, yo ya no estoy. Un cordial saludo.

Me preguntan, La muerte no existe, ¿verdad?

Sí existe y es lo que da sentido a la existencia. El hombre es un ser para la muerte. De ahí su angustia vital, por muy oculta que algunas veces esté. La existencia auténtica es la de la conciencia de la muerte, la inauténtica la inconciencia de ella, que en definitiva es la distracción del yo, su disolución en los demás, su abandono en la mera diversión, que no es el ser. Desde muy joven definí la vida como un dejar, la muerte sería el último dejar. También la muerte se nos puede presentar como una puerta ancha, el suicidio de los estoicos, no del enfermo o contrariado. Sino del sabio que acepta lo vivido y no encuentra ni sentido ni dignidad en la vida que lleva. La eutanasia, por ejemplo. Ése es su sentido. Sin muerte, la vida no tiene referente porque no tiene final. Y lo que hacemos lo hacemos en la medida en que sabemos que hay un final. Lo que sucede es que nunca somos capaces de contemplar nuestra propia muerte, se mueren los demás, nosotros, no. Parece que nos es ajena, sin embargo convive con nosotros minuto a minuto, día a día. La muerte al final es un descanso de una tarea. Porque la vida es tarea y debe ser una tarea bien hecha, de la que uno se sienta satisfecho. Una tarea que roce la obra de arte, porque nuestra vida, la de cada cual, es única e irrepetible, como el arte. Saludos.

La monarquía sobra en una democracia por definición, con lo cual es una contradicción que la padezcamos. Y la iglesia en un estado laico o aconfesional debe autofinanciarse y tener leves ayudas del estado como cualquier otra ONG. No debe tener trato de favor, ni ocupar el lugar privilegiado, de favor e influyente, que ocupa la iglesia católica en España. Eso es otra contradicción. Y, más, si una democracia no es laica no es democracia.

“El catedrático de física de la Universidad de Edimburgo ha asegurado que "España ha tenido gobiernos que no han mirado nunca a la ciencia" y que ahora "necesita más ciencia, de lo contrario tendrá consecuencias para la economía".

España prefirió especular con la industria inmobiliaria. Desaprovechó la oportunidad de la democracia y restituir la enseñanza que la censura del nacionalcatolicismo había destrozado. En lugar de ello, se dedicó al negocio fácil. Como decía Solchaga, España es el país donde es más fácil hacerse rico en el menor tiempo. Vaya socialismo de pacotilla. Y encima hacen una ley de educación que la destroza para varias generaciones.

Pero el mal es muy antiguo. Procede del Renacimiento, de la contrarreforma y la expulsión de los judíos y musulmanes, que eran los sabios de este país. A partir de ahí, ciencia y filosofía fueron considerados anatema para la iglesia y el castigo por dedicarse a ellas en libertad era la tortura y la muerte. De esta forma España nunca pudo pasar ni por la revolución científica que se hacía en Europa ni por el impulso científico y ético-político de la Ilustración. Hay un renacimiento que pronto muere con la constitución de Cádiz. Pero el mejor momento fue la II República. Pero el golpe de estado terminó por medio del genocidio premeditado con la ciencia y la cultura en España empezando por el exterminio de los maestros de escuela hasta los catedráticos de universidad. El que pudo escapar se exilió y no regresó más o cuando pudo, ya había dado todo lo que podía dar en otro lugar, además de vivir en el desarraigo y contemplar un país que se hundía en la miseria, la incultura, el analfabetismo, la beatería, la superstición y la violencia arbitraria. Y luego llegó la democracia y los socialistas, que hicieron, por un lado, la LOGSE, cuna del fracaso de generaciones y se olvidaron de la investigación científica porque el ladrillo era más rentable, además de que siempre se podía escapar alguna que otra comisión, corrupción política de los ayuntamientos. El arte, y las letras en particular, sí florecieron. No se puede olvidar el siglo de oro y el romanticismo y la generación del 98 y el 27, pero el arte permite burlar la censura por los símbolos y las metáforas. Es más, permite hasta reírse de ellos, como magistralmente han demostrado nuestros escritores. Es en esta clave en la que podemos leer El Quijote. Pero, además de Cervantes están Quevedo, Góngora, Larra y muchos más. Por lo menos de esto podemos sentirnos orgullosos. Son maestrols de sabiduría. Pero, curiosamente, los planes de estudios hacen adaptaciones de sus obras (para que los alumnos analfabetos los entiendan y sigan siendo analfabetos con móviles e internet) y se inventan un plan de fomento de la lectura que se queda en lo políticamente correcto y el pensamiento único. Al final esta joya también se perderá. Porque, por otro lado, han llegado estos bárbaros de la derecha que quieren acabar con las humanidades. Estos lo dicen claro, no como los otros, quieren empleados. Y ése es el objetivo de la educación, el conocimiento del latín, de Góngora o de Platón está de más, o, peor, puede ser hasta peligroso. Ésta es nuestra España.