Sí, el primero que hizo la crítica al psicoanálisis como ciencia fue Popper y después le siguió Bunge. En realidad lo que dice Freud no es ciencia y dice muchas tonterías. Yo hice cuando muy joven una investigación sobre el status epistemológico del psicoanálisis llegando a la conclusión de que era una pseudociencia, pero que sugería algo. Hay que distinguir lo que es la terapia clínica que está basada en ideas cuasi míticas del análisis de la cultura. Otra cosa es lo que los críticos de arte dicen que generalmente son tonterías, se basen o no en el psicoanálisis. En el doctorado hice dos trabajos de investigación sobre el origen de la moral en Freud y sobre el origen de la religión en Freud. Y te aseguro que son sugerentes, reduccionistas, por supuesto, pero sugerentes. Freud vale más por lo que sugiere que por lo que dice. Y, por último, hay una obrita, que en la edición que yo tengo de hace varias décadas, viene detrás de El malestar en la cultura”. Es un escrito difícil. “Escritos metapsicológicos” Freud siempre estuvo muy preocupado de que su actividad fuese una ciencia, por otro lado procedía de la especialidad de fisiología. Bueno, pues aquí declara que el psicoanálisis, sus ideas, no pueden entrar dentro de la ciencia hasta que no tengan su correlato en el mundo empírico. Y aquí está la cuestión. Hay dos cosas centrales en el psicoanálisis: la memoria y los sueños. Pues los estudios neurofisiológicos actuales no le dan la razón a Freud, pero no se la quitan del todo. Es decir, que la memoria es mucho más que lo que decía Freud, pero también lo que él decía. Y, en cuanto a los sueños, pues está todo muy oscuro todavía. Desde luego, lo que se sabe es que sirven para muchas cosas que no tienen nada que ver con lo que Freud decía que, en el fondo no es más que un mito. Hay una idea central en Freud que es muy sugerente. El psicoanálisis incita al conócete a ti mismo socrático, lo cual es interesante. Por otro lado, aunque equivocado, coincide con Nietzsche, Marx y Darwin, en ser los grandes críticos de la cultura occidental. En mostrarnos la gran mentira sobre la que estábamos instalados. En definitiva, claros epígonos de la Ilustración. Y, de nuevo, otro tema largo de conversación.
El tábano.
Aunque la crianza afectiva o respetuosa sea un factor condicionante, y en ello estamos absolutamente de acuerdo, este argumento tiene dos errores. El primero es que toma este factor como determinante (reduccionismo) y el segundo es que hace una generalización inductiva de la que se desprendería, puesto que la inmensa mayoría al vivir en una sociedad patriarcal y competitiva no hemos tenido esa crianza respetuosa, que todos somos violentos y asesinos. Como no es así, es una refutación de su tesis. Somos agresivos por naturaleza (etología), pero violentos culturalmente. Determinadas formas culturales, ideologías, religiones… nos hacen más violentos. Y, qué duda cabe, que una sociedad matriarcal y una crianza respetuosa son antídotos contra la violencia. Pero no la erradicaría. Yo propondría un experimento. Juntar a una serie de niños que hubiesen tenido una crianza respetuosa. ¿Qué pasaría?, ¿Acaso no aparecerían las peleas por la lucha por el poder, por la lucha por la propiedad? Pues sí, porque el hombre es empático, sino no sería social. Pero también jerárquico y ello genera la pasión por el poder, en unos más que en otros, es una conducta innata. Y la lucha por el poder y por la propiedad se apoya en la agresividad natural con la que venimos fabricados de serie. Por supuesto que habría menos lucha, menos agresividad, más empatía. Pero es que somos más cosas además de afectos positivos. Si fuera así seríamos como una sociedad de hormigas o abejas. Funcionaríamos robóticamente. Vamos, algo parecido a “Un mundo feliz de Huxley”. Pero no es así, porque, entre otras cosas, somos, además, hasta libres. Y esto ya sí que es complicado.
Estamos en el mismo error de argumentación que es el que yo he querido mostrar. ¿Todos los huérfanos criados en orfanatos son violentos? Algunos han pasado a la historia como personas notables. Y no estoy diciendo que sea falso lo que dice, sino que no es un factor determinante. Somos tan complejos…
Las neurociencias están de moda hoy en día y tienen a la base una tesis filosófica errónea, la posibilidad de conocer absolutamente los determinantes que constituyen la psique humana. No podrán, porque, para empezar parten de una idea filosófica, no empírica y científica: el determinismo, para seguir, porque el conocimiento humano tiene límites. Que son límites estrictamente lógicos y para concluir porque lo que subyace al nivel molecular es el atómico y aquí reina la indeterminación cuántica. No confundir indeterminación con caos, sino, mejor relacionarlo con probabilidad.
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Yo creo que como lo formula da lugar a determinismo. De todas formas lo que importa es lo que dices tú. Es una teoría más, y que en este caso está corroborada, pero a la que hay que sumarle otras explicaciones que, igualmente, no pueden ser reduccionistas. Los hechos o fenómenos complejos son multicausales y, además, esas causas se retroalimentan. El hombre y la historia son los fenómenos más complejos de organización. Por eso, en este nivel no sirven las explicaciones causales lineales que, además, sólo sirven para la física clásica. Lo que ocurre es que nos puede la imaginación y tendemos a buscar explicaciones causales unívocas y unidireccionales. Tenemos que aprender a pensar de forma compleja y tenemos las herramientas para ello, lo que nos falta es la imaginación. La medicina, por ejemplo es un caso típico de esto que digo. Si abordamos la enfermedad desde el paradigma clásico lo que tenemos es un conocimiento mecanicista y unívoco de la patología. Sin embargo, si afrontamos las patologías desde la complejidad, tendremos una visión holística de la misma en la que, además, el paciente cuenta en tanto que persona y biografía. Y en esta línea es en la que debemos esforzarnos para conseguir explicaciones de los fenómenos. Claro está, que, debido a la especialización, cada cual trabaja en un campo, pero debe haber un diálogo interdisciplinar. La filosofía es la que debe jugar este papel, pero el cientificismo la ha expulsado.
Esteban, yo creo que es una cuestión terminológica. El historiador tiene que tender a la objetividad. Ahora bien, por un lado ésta nunca será total y, por otro, el historiador no es neutral en tanto que hace la historia desde una perspectiva histórica forzosamente, no fuera de la historia. El problema es que no se puede confundir objetividad con verdad. Más bien hay que utilizar objetividad como sinónimo de honestidad, como dices tú.
Carmen, estupenda exposición que comparto en lo esencial y es la tesis de que nunca hubo una unión en el cristianismo entre religión y ley. De las tres religiones del libro es la que separa entre religión y ley. Tanto en el judaísmo, como en el islam hay una identidad. Y la tesis de que el protestantismo o la Reforma es un paso atrás, en este sentido, también es cierta. Tu argumentación es mejor que la de Gustavo Bueno porque, en el fondo, no defiendes un determinismo histórico, que es lo que se desprende de las palabras de Gustavo Bueno. Además, es así porque él defiende el materialismo filosófico. Tu tesis es explicativa, ilustrativa, pero no asertiva. Luego dices una cosa muy interesante. Y es que la religión, el cristianismo, en nuestro caso, no se identificó con el derecho romano. Es decir, que se mantuvo fuera de la ley, o que no se identificó con la ley. Bien, pues aquí viene mi discrepancia, que no voy a argumentar, sólo mencionar, porque en realidad no recuerdo bien los datos, pero te remito a las fuentes que, seguro, conoces. En primer lugar no hay una identificación con el derecho romano porque el cristianismo es una secta, una religión más del imperio, disidente y protestona, eso sí, pero, minoritaria, incluso hasta el Concilio de Nicea. El cristianismo nunca participó del poder de Roma, hasta que Roma se hace cristiana por decreto con el emperador Constantino, del que habría mucho que hablar también, sobre su arrianismo, por ejemplo. Pero, curiosamente, la identificación entre Roma y la cristiandad comienza, precisamente, con la caída del imperio romano. ¿De dónde pudo surgir, sino, la obra de Agustín de Hipona “La ciudad de Dios”? El caso es que una vez que Roma se hace cristiana por decreto, no por voluntad de sus habitantes y de que Roma se derrumba, lo que queda es la cristiandad. Pero curiosamente con la estructura del imperio romano que aún persiste. La fuente que te mencionaba antes son dos libros de Gonzalo Puente Ojea “Ideología y cristianismo” y, sobre todo, porque en sus cuatrocientas páginas dedica a demostrar lo que acabo de decir: “Cristianismo, iglesia y poder”. Desaparece el cristianismo y queda la cristiandad y es esa cristiandad “La nueva ciudad de dios” la que hace que el imperio romano, o parte de Europa sigan siendo una unidad. Y toda la legislación se hace en función del libro, que, por otra parte, no es más que un compendio de obras que, arbitrariamente, en el Concilio de Nicea, se establece como las Escrituras auténticas y se formula un Credo que unifica la infinidad de cristianismos existentes. Aunque la ley, como tú muy bien señalas, no se identifica con la religión, porque hay una separación entre la nobleza y el clero, cosa que no ocurre ni en los judíos ni en el Islam, está inspirada en ella y, por el principio de subordinación de la razón a la fe (que sigue siendo vigente y defendido en el famoso nuevo “Catecismo”) no puede contradecir a la religión. Por eso yo citaba en mi escrito a Tomás de Aquino y su obra “La monarquía.” El catolicismo, aceptando absolutamente tu argumentación, ha hecho todo lo que ha podido para mantener en una unidad al trono y al altar. Y, es más, lo sigue haciendo. Por eso no acabo tampoco de entender a Habermas cuando dice que la religión debe tener cabida, después de haberlo negado durante años y de su libro sobre la eutanasia y eugenesia, dentro de la comunidad de hablantes. Lo acepto si se refiere a la teología de la liberación. Pero es que ésta olvida la dogmática y se queda con la ética evangélica (una parte de ella), porque éticas cristianas, desde el Génesis hasta el Apocalipsis hay muchas. Por eso el lema de la teología de la liberación es el de Jon Sobrino, que además utiliza como título de uno de sus libros (uno de los libros de religión más bello que yo he leído) “Fuera de los pobres no hay salvación.”
En definitiva, que comparto tu argumentación lo que ocurre es que yo matizaría que en la estructura del catolicismo está la posibilidad de la Ilustración, pero, ni el catolicismo, ni el protestantismo han querido esto. Es más, lo contrario. Y en cuanto a Bartolomé de las Casas y el posterior derecho de gentes, pues pasa algo similar que con la actual teología de la liberación. Abandonan la dogmática teológica y se ciñen a cierta ética evangélica. Y, por supuesto que aquí encontramos en germen algo de los derechos humanos. Pero también lo encontramos en el arte (hay un libro de una historiadora, que por desgracia no recuerdo, ni autora ni título, en la que defiende que el surgimiento de los derechos del hombre y el ciudadano, además de su base neurofisiológica, se encuentra en el desarrollo del arte, pintura y literatura fundamentalmente, que fueron despertando la capacidad que tenemos de sentir el dolor del otro. El arte nos volvió sobre nosotros mismos y nos hizo conscientes del sufrimiento del otro) y en el surgimiento de la ciencia desde el Renacimiento a la Ilustración. Muchas gracias por toda tu información y ha sido todo un placer.
P.D. Hay una cosa que no he entendido y es lo del caso Galileo y su relación con el Calvinismo más que con el Catolicismo.
Éste es el camino de la Ilustración que necesariamente tiene que recorrer el Islam. Sin ilustración la religión musulmana siempre tenderá al fanatismo y a la identificación entre religión y estado. Será un refugio para los miserables y desgraciados que encontrarán en la religión su sentido y su camino de salvación. También para los nihilistas que, en el fondo, necesitan un sentido para su existencia. Conseguir esta Ilustración es una tarea de todos. De los musulmanes y de los europeos, que nos hemos perdido en el multiculturalismo, el posmodernismo y el nihilismo-hedonista y egoísta.
“…pero tienen también la responsabilidad, aún más imperiosa, de declinar su nombre, su verdadero nombre, como hijos de un islam de tolerancia, paz y bondad. Hay que liberar al islam del islamismo. Es necesario repetir que asesinar en nombre de Dios es convertir a Dios en un asesino por poderes. Esperamos, no solo de los expertos en religión como el imán de Drancy Chalghoumi, sino también de la inmensa muchedumbre que constituyen sus fieles, la valiente modernización que permita enunciar, por fin, que el culto a lo sagrado es, en democracia, un atentado contra la libertad de pensamiento; que las religiones, a ojos de la ley, son unos regímenes de creencias ni más ni menos respetables que las ideologías profanas; y que el derecho a reírse de ellas o a discutirlas es un derecho de todas las personas.” Bernard-Henri Lévy
“La gente no se da cuenta de que los musulmanes somos los que pagamos el precio más alto en víctimas. En Irak mueren decenas casi cada día en atentados yihadistas”.
Esta declaración de un musulmán español, sacada de El País, es muy importante. En lugar de alimentar la islamofobia y nuestro fanatismo reaccionario y fascista, deberíamos echar un vistazo a cuál ha sido nuestra actitud con el mundo árabe y musulmán. Sobre todo desde el final de la segunda guerra mundial y, especialmente, desde la primera guerra de Irak, curiosamente aprobada por la ONU. Nuestros errores lo pagan ellos más que nosotros y, encima, los menospreciamos, los culpabilizamos a todos y les cerramos las puertas de Europa o los queremos echar. Deberíamos echar una ojeada a nuestra historia colonialista llena de barbarie. Y si queremos entender la política internacional con el mundo árabe deberíamos entender dos cosas, la relación de los EEUU con Israel y el tema energético del petróleo. Así dejaríamos de ser tan hipócritas, prepotentes y chulos. Sólo un recuerdo, la rueda de la Fortuna gira continuamente y a nosotros nos ha tocado estar arriba, pero la cosa está cambiando con el crecimiento imparable de China y nuestra imparable, también, crisis económica. Puede ser que en unas décadas seamos nosotros los que estemos en la miseria. Ningún historiador en el siglo XIV y XV apostaría nada por Europa. Pues cien años después, hasta la fecha, se extendió y dominó (económica y culturalmente) todo el planeta.
Los límites de la razón ilustrada.
En primer lugar hay una crítica por parte de la escuela de Frankfurt (Adorno y Horkeimer) el último aún vivo es Habermas con el que coincido bastante y, además, ha escrito sobre religión últimamente, que consiste en considerar que la razón ilustrada ha fracasado porque es la razón instrumental. Es decir la razón que ha servido para instrumentalizar al hombre y eso ha dado lugar a los absolutismos, totalitarismo políticos y al cientificismo. Nada que objetar, salvo que eso no es la razón ilustrada. Eso es lo que yo he llamado la perversión de la razón ilustrada, que tiene lugar en el siglo XIX con el nacimiento de las ciencias contemporáneas, la revolución industrial, la tecnología y el poder sobre la naturaleza que se retroalimenta de la ciencia y su progresivo desarrollo, de la idea de progreso, que no es tal, sino un mito cristiano de la histotria como historia de la salvación del hombre y la humanidad, del surgimiento de los nacionalismos, de las nuevas teorías políticas como el marxismo y del desarrollo de la economía como algo independiente del hombre y de la naturaleza (hasta finales del siglo XIX la economía era una rama de la filosofía moral) Todo esto nos lleva al comienzo del siglo XX y su gran desarrollo hasta la crisis del 29 que culmina y se resuelve con la segunda guerra mundial. La creencia en una razón absoluta que resuelve todos los problemas, científicos y morales es una religión y una perversión de la verdadera razón ilustrada. La primera, ciertamente es una razón totalizadora e instrumentaliza, considera al hombre y a la sociedad como objetos, no sujetos y nos lleva unida a los otros factores que te he dicho al tremendo siglo XX.
Pero el proyecto ilustrado no es ese. Y, además, es un proyecto inacabado. Te advierto que soy de los pocos filósofos que piensan esto. Casi todos han caido, de una u otra forma en el posmodernismo tras la crítica a la ilustración de la escuela de frankfurt, el mayo del 68 y su “fracaso”, la caida del muro de Berlín y el “supuesto” fin de la izquierda y el triunfo final de las democracias liberales y del capitalismo. Pero desde hace unos años para acá parece que filósofos, sociólogos, antropólogos… se van dando cuenta de esto, pero para ello ha hecho falta que lleguemos a la situación mundial desde hace una década para acá. La ilustración es un proyecto inacabado y la razón ilustrada nace con sus propios límites, que son los que Kant le pone. Y de esa razón, que es la que ha descubierto la dignidad humana y al hombre en tanto que sujeto pues no puede salir el totalitarismo. Es, por naturaleza, limitada y autocrítica. Y esta razón es el instrumento para luchar contra la superstición que es el arma que tiene todo poder totalitario. Y no es una razón separada de los afectos. Ya lo vemos en Hume que nos advierte de que no hay razón sin pasión, ni pasión sin razón. Y en la Ética de Spinoza. Filósofo fundamental que es la puerta hacia la Ilustración. De modo que la Ilustración no es que no esté muerta, sino que es un gran proyecto, que además empieza en el Renacimiento, inacabado, de cuyos fracasos, sus perversiones, hemos aprendido mucho, y debemos continuar sumando lo nuevo que hemos aprendido sobre la razón y los afectos y su vinculación.
En segundo lugar está la crítica a la religión y la sátira. A uno le puede hacer más o menos gracia esta crítica, pero es sólo posible cuando hemos eliminado las superstición y el poder que la sostiene que nos tiene oprimidos y obligados a pensar de una única manera, ya sea política, religiosa o científicamente. La razón ilustrada es liberadora. Y la ironía y la sátira son instrumentos de la razón para liberarnos porque nos permiten vernos desde fuera, sin absolutismos. No confundir mi verdad particular con la verdad absoluta. Es más, la crítica de la razón ilustrada es necesaria porque desenmascara los mitos, las opiniones infundadas y las creencias. Ahora bien, la ilustración reduce a las religiones al ámbito de lo particular, y mientras que no participen de la razón no tienen oportunidad de participar del diálogo en la comunidad, porque parten de la superstición y el fanatismo. Ahora bien, si la religión plantea un discurso racional, como dice Habermas últimamente, como es el caso de la teología de la liberación o del budismo al estilo del actual Dalai Lama, pues pueden participar en esa “comunidad de hablantes”, como dice Habermas, que es la que hace posible el dialogo racional y crítico.
Es buena la sátira, como he dicho antes, pero cuando está dirigida a la religión como un todo. No dirigida a un individuo, eso es no respetar al individuo. Pero conviene hacer ver al individuo que está en un error. Lo que sucede es que el creyente no creerá nunca estar en un error, es más, si insistes, ya con argumentos, ya con ironía y no te digo nada con sarcasmos, pues despertarás su ira. Porque el creyente confunde su ser con sus creencias porque carece de ideas. Ya lo decía Ortega: “En las creencias se está, las ideas se tienen”. De ahí que el respeto viene del que es racional y del creyente que asume su creencia como algo privado. Pero esto último ocurre porque no tiene poder. Si hay poder las creencias tratan de imponerse, porque esa es su naturaleza. A la misma razón ilustrada le ocurrió y así lo vio la escuela de Frankfurt.
Por último, quizás todo venga del patriarcado o mejor de un nuevo orden de producción que emerge en el neolítico del que el patriarcado es una ideología que lo sustenta hasta la fecha. Claro, si no hibiésemos saltado al neolítico, sin posibilidad de vuelta atrás, pues estaríamos en sociedades matriarcales que han producido menor dualismo y menor sufrimiento. Nos basaríamos más en el cuerpo, los deseos, el placer, la comunidad con todo lo vivo, pues sí. Pero de eso se trata cuando yo hablo de la conquista de un nuevo paradigma, el ecosocialismo del que formaría parte el matriarcado.
Reflexiones ante la barbarie.
Una nota a raíz de un artículo de Gustavo Bueno sobre las viñetas de Mahoma en el 2006.
La cuestión es la de si se puede representar o no a Mahoma o a Alá. La respuesta es que sí, que por supuesto y hacer cualquier burla o sátira y, para ello nos basamos en la irrealidad del sujeto, como se puede hacer con los personajes del cristianismo y con dios, puesto que es inexistente. Luego podemos abordar un tema más peliagudo. El de la libertad de expresión. Aquí conviene distinguir entre libertad de y libertad para. Hay que entender que la libertad de expresión se puede ejercer desde la llegada de la Ilustración, de que los oprimidos han sido capaces de plantar cara a los opresores. La cuestión es que uno no tiene libertad para burlarse o insultar. Ahora bien, si el otro está instalado en la irracionalidad y la superstición pues la sátira no es ninguna falta de respeto, ni de insulto. Porque nosotros estamos hablando desde la racionalidad al que está instalado en la irracionalidad y, por tanto, la superstición, la intolerancia y el fanatismo. Y el otro tema importante es el de porqué en occidente pudo aparecer la Ilustración, con lo que ello conlleva. Pues la respuesta de Bueno es sorprendente, aunque no coincido plenamente con ella. Dice que es precisamente por el catolicismo. Porque éste parte de la sentencia de que a dios lo que es de dios y al cesar lo que es del cesar y después, como es costumbre, desarrolla eruditamente su respuesta. Yo pienso que algo hay ahí, pero no es todo. Me fijo más por ejemplo en fray Bartolomé de las Casas y en la polémica de Valladolid de la que saldrá una visión del hombre como ser dotado de dignidad y, por tanto, la polémica de Las Casas sobre la dignidad del ser humano nos lleva a la eliminación de la superstición y la separación del trono y el altar. Y luego creo que en el Cristianismo siempre ha habido una alianza, que no identificación como en el Islam, entre el trono y el altar. Y para entender esto no hay más que leer “La Monarquía” de Tomás de Aquino, o la crítica a la herencia por la gracia de dios de la monarquía de Locke en sus “Tratados sobre el gobierno civil” cimiento de la democracia liberal americana. O “El contrato social” de Rousseau en el que todo el poder recae en el pueblo que se convierte en autónomo y ciudadano frente a todo opresor: la nobleza y el clero que han ejercido su opresión ideológicamente por medio de la superstición. Y, de aquí nacerá la democracia republicana tras la revolución francesa. Por ello es la Ilustración el salto imprescindible. Y los males que nos asolan hoy en día en lo tocante al choque de civilizaciones y supuesta alianza de civilizaciones, que no es posible a menos que ambas sean racionales, hay que partir de una situación de simetría que nos la da la razón universal ilustrada a la que hemos renunciado en nombre de un multiculturalismo que tiene su base en un relativismo cultural que no es más que el absolutismo de la superstición, proceden del rechazo de las ideas ilustradas y de la ausencia de pensamiento y la confusión posmoderna. La alianza de civilizaciones sólo es posible desde la racionalidad. Podemos comprender antropológicamente las otras civilizaciones, pero no podemos respetar, ni tolerar su superstición. Si hacemos esto renunciamos a la universalidad de la razón y, adviértase, que no digo absolutismo de la razón, sino universalidad. Conceptos muy distintos y con consecuencias políticas muy dispares. El primero nos lleva al totalitarismo, mientras que el segundo a la democracia y el diálogo real y no ficticio. Ese diálogo de civilizaciones, basados en una supuesta tolerancia y respeto, procede del llamado pensamiento Alicia de Gustavo Bueno con el que señala la ingenuidad del pensamiento en el que hemos caído por defender que todo vale. Al final triunfa la superstición sino retomamos el proyecto inacabado de la Ilustración.
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Desde luego que el nihilismo no da lugar al fanatismo. Y también es cierto que el nihilismo es la falta de razón y sentido. Pero, también lo es que vivimos, por diversas circunstancias, tanto históricas como filosóficas, en una sociedad nihilista, hedonista y egoísta. Y esto da lugar a un vacío tremendo. Y este vacío, cuando alguien vive en la miseria, cuando su pueblo es explotado, cuando es privado de dignidad, pues es carne de cañón de la religión, pero de su dimensión más fanática y violenta que es donde encuentra el sentido y la acción en su vida. Aquí pasan muchas cosas, pero podemos señalar dos: el Islam no ha pasado la Ilustración y esto es clave para la separación del estado y la religión, por un lado y, por otro, la eliminación de la superstición como forma de poder. Y, en segundo lugar, tenemos los factores históricos que consisten en el imperialismo capitalista sobre estos pueblos, que los ha esquilmado, los ha dividido, ha manejado su petróleo y, ahora, esos árabes en general, y el Islam son marginados y rechazados por occidente en nombre de la crisis económica producida precisamente por nuestro modelo capitalista. Los demonizamos a ellos, los hundimos en la miseria, provocamos guerras, los invadimos y los dividimos, los torturamos y, ahora, llegan a Europa y, encima, los hacemos responsable de la crisis y surge toda una ideología islamofóbica. Y esta ideología surge, precisamente, fundamentalmente entre los jóvenes, porque vivimos instalados en el nihilismo, en el posmodernismo, en el rechazo de la razón universal ilustrada, en el relativismo, en el hedonismo egotista, y entonces nos encontramos con el caldo de cultivo, psicológico, antropológico y filosófico, adecuado para aceptar esas ideologías reaccionarias. Y todo ello lo que está produciendo es una guerra. Guerra que a los verdaderamente poderosos no les importa. Mejor, incluso, así la población está distraída ideológicamente. Ellos mismos se han creado las ideologías que les dicen cuáles son sus enemigos. Sin embargo el tema va más allá. Por eso es necesaria la Ilustración. Todos estamos oprimidos por el inmenso poder de estos superricos y sojuzgados por la superstición del progreso tecnocientífico y la economía ortodoxa neoliberal. Y la superstición produce miedo. Y el miedo que se nos infunde desde la superstición del gran poder es que si no sigues las directrices, te sales del sistema, estás condenado al ostracismo. De tal forma que todos obedecemos al gran poder y aceptamos la miseria (el precariado) y que se nos arrebate nuestra dignidad. Occidente le ha arrebatado la dignidad al pueblo árabe y ellos han encontrado la religión fanática como refugio. Y a nosotros también y nos hemos rebelados contra ellos. Todos hemos sido explotados, alienados e instalados en la miseria. Si queremos trascender todo esto debemos pensar y recuperar la razón, perder el miedo y luchar contra la superstición.
Me parece estupenda tu argumentación. Y sigo manteniendo la idea de un frente común. La cuestión es de matices. Hace ocho años decía lo del frente común de izquierdas y lo sigo manteniendo. Y hoy, quien debería liderar ese frente común es Podemos, pero no debes olvidar a la izquierda, ideológicamente auténtica, independientemente de los tremendos errores que ha cometido y sigue cometiendo. IU está dentro del sistema que Podemos ha desenmascarado. Pero el problema es que Podemos ha caído dentro de ese sistema. No es lo mismo que el caso de Syriza en Grecia, ésa es la izquierda de verdad y Podemos la apoya, como debe ser. Lo mismo hace IU. Julio Anguita, el político más lúcido que hemos tenido, ya hablaba de esto hace quince o veinte años, en los noventa. Y ha apoyado a Podemos. Pero el que alguien apoye no quiere decir que no pueda criticar. Entonces sería un dogmático. Y, la última crítica que ha hecho, que la comparto, es que Podemos, después de constituirse como partido (por tanto, y esto lo añado yo, formar parte del sistema) rechaza a IU. Y esto es debido a su ascenso en la intención de voto. Es prepotencia. De modo que no soy yo el que dice que no haya que formar un frente común de izquierdas. Es Podemos (y no creo que Monedero sea partidario de esto, porque conozco todos sus libros, pero es arrastrado por el sistema, como muchos otros. Así es la política) el que ha renunciado a un frente común de izquierda y está haciendo, a mi modo de ver, un viaje hacia la socialdemocracia de centro izquierda para ganar votos.
Mi posición, ya te la he dicho varias veces es la de la abstención activa para forzar un proceso constituyente, tras la disolución de las cortes y la eliminación de los partidos políticos, que han secuestrado la libertad política al pueblo. En una democracia la libertad pertenece al pueblo, no a los partidos. Por tanto, en el momento en el que Podemos se constituye como partido ya le está robando la libertad política al pueblo, ese ha sido su gran error. Tendría que haber hecho un frente común con la izquierda y forzar una disolución de las cortes, desde los movimientos civiles y sociales, para realizar una reforma constituyente.
De todas formas, Podemos, en contra de lo que tú dices y a pesar de mis críticas, tiene todo mi apoyo de momento. Y, en caso de que en las elecciones vea la cosa muy reñida y que el PP y el PSOE, vayan a obtener muchos votos, pues haré un voto útil (porque mi opción es la abstención activa y haré propaganda de ello) y votaré a Podemos.
Pero, una cosa te digo, muy en serio. Soy un ciudadano libre al que le ha costado y le sigue costando mucho mantener la libertad frente a los diferentes poderes (hay muchas formas de recibir palos). Por tanto pienso autónomamente y ejerzo la crítica como ciudadano libre, porque, en tanto que libre es mi deber ejercer la crítica a toda estructura política e institución social. Y eso, independientemente de mi voto o no voto. Y, además, llevo treinta y cinco años dedicado a la filosofía, que es, precisamente, el ejercicio de la crítica y la huida del dogmatismo, las opiniones infundadas y las creencias. Es decir, que ejerzo mi derecho a la duda. Por es mi último libro se llama “Reflexiones de un escéptico”, y el escéptico es el que duda y busca verdades que siempre serán provisionales. Un saludo.