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En torno al “Concert per la libertad”

Lo que contrasta es el título del concierto “La libertad” y la uniformización del público. Parecen una formación militar. Todo esto es muy sospechoso. Y no estoy criticando la autodeterminación, que es algo muy complejo, sino la manipulación política y lo que de mítico, supersticioso y religioso tiene el nacionalismo (cualquier nacionalismo) no vayan a salir susceptibilidades.

No es un ideal, éste tendría que estar basado en un conjunto de ideas bien argumentadas, lo que no es el caso puesto que todo nacionalismo es una forma o variante de la religión surgido en el siglo XIX como reacción al mundo del trabajo y del capital que trajo la revolución industrial. Una forma de defensa como lo fue el marxismo, por cierto, éste es intrínsecamente internacionalista. Los partidos de izquierda se la han jugado con el nacionalismo desde principios del siglo XX, coincidían en la lucha contra la opresión imperialista, pero sus caminos y sus métodos eran absolutamente distintos. Pero en el mundo de la política la izquierda claudicó ante los nacionalismos y dio lugar a barbaries, desde el nacionalsocialismo hasta el terrorismo etarra, de supuesta ideología de izquierda. Y ahora viene lo importante. Decir esto que yo sostengo no implica la eliminación de la libertad individual de autodeterminación y, por su puesto, tampoco la libertad de un pueblo de autodeterminarse. Aunque esto ya es más complejo porque la noción de pueblo Wolk, inventado por los filósofos alemanes en el XIX, que al final desembocaría en el fascismo, es muy problemática, dado que la historia no es estática sino devenir. Por otro lado, libertad y nacionalismo como ideas histórico-filosóficas son excluyentes. Su unión reside en la autodeterminación, en la autoidentidad. Pero he aquí la contradicción, si la identidad te viene dada por el pueblo, la nación, entonces no tienes identidad. La identidad, o autonomía o libertad viene dado por la capacidad de pensar por uno mismo. Ése fue el principio ilustrado que Kant introduce en la historia y que nos lleva al ideal de la libertad a través del cosmopolitismo. Pero un cosmopolitismo que consiste, kantianamente hablando, en la libre unión de repúblicas libres. Aquí se acentúa lo de la libertad dos veces. Las repúblicas se mantienen, es decir, mantienen su soberanía, pero se alían en un derecho común internacional de forma libre, no obligada. Y las repúblicas son libres porque los que las habitan son ciudadanos libres, no se reducen a la identidad cultural. La tradición es una forma de esclavitud, es reaccionaria. Por el contrario, los ciudadanos libres se guían por la razón. O por decirlo a través de otro filósofo alemán aún vivo, pero muy mayor, Habermas. El ideal democrático republicano es el de la asociación libre de la comunidad de los hablantes. Pero la comunidad de los hablantes son aquellos que tienen capacidad de seguir a la razón, no la pasión. No se trata del abandono de las pasiones, sino de dirigirlas.
Lo que me resultó chocante esta mañana cuando vi el concierto después de mandarte el enlace, ver a viejas glorias de la izquierda, luchadores en otro tiempo por la libertad haber caído en semejante trampa. Y eso me lo hizo pensar la uniformización del público. Es como si estuviese viendo una convención política de los EEUU, pueblo patriota, imperialista y nacionalista excluyente y tremendamente peligroso, donde los haya. Y luego me acordé de una entrevista a Alfonso Guerra en la que contó una anécdota. Fue a Cataluña a dar una conferencia sobre teatro y tal y después fueron a cenar, pero él puso una condición, que no se hablase de política y menos de nacionalismo. La cena transcurrió con normalidad hasta que al final los artistas e intelectuales que estaban allí no pudieron evitarlo y le preguntaron sobre el nacionalismo y sobre la política nacionalista actual en este asunto en Cataluña. Alfonso Guerra les dijo que si de verdad querían escuchar lo que él pensaba a lo que dijeron que sí. Bueno pues echó su discurso, más o menos en la línea de lo que he dicho más arriba y de lo que tú dices de los políticos y resultó que todo el mundo estaba de acuerdo y, entonces, les preguntó. Bueno, y por qué mañana no vais y lo decís por ahí lo publicáis, lo defendéis…y todos a coro respondieron que si hacían eso se quedaban sin sus subvenciones para el teatro, la música, los libros… Los políticos los tenían comprados y esos intelectuales, a los que se les llama intelectuales orgánicos, son los que producen y moldean las ideas que después el pueblo piensa acríticamente. Y todo por un plato de lentejas. Ese es el mecenazgo de hoy en día. Y otro dato curioso, que era Alfonso Guerra el que contó esta historia, que de estas cosas, la manipulación del pensamiento del pueblo, sabe mucho. Un saludo y a seguir disfrutando de la playa en libertad y armonía.

«En teoría soy un santo que ama a todos los seres humanos y en la práctica soy un egoísta que quiere que no le molesten». Hermann Hesse.

La doble condición humana, "la sociable insociabilidad", que en unos se acentúa más que en otros. Pero es curioso que grandes filántropos son en la vida concreta: solitarios, egoístas, huraños y celosos de su tiempo. Sólo la santidad o la sabiduría (según hablemos desde lo religioso o desde lo profano) unifican esta escisión.



La tragedia del conocimiento. El aumento de nuestro conocimiento ha sido inversamente proporcional a nuestra capacidad de actuar. De tal forma que nos encontramos en un máximo de conocimiento sobre la realidad que nos rodea y en un mínimo de capacidad de transformación. ¿Es posible la praxis revolucionaria, o sólo nos queda la contemplación desde el conocimiento absoluto que nos ofrecen los medios de información omnímodos del devenir histórico?

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Claro, si ya estaba todo en Adam Smith y los economistas del XIX. La economía formaba parte de la filosofía moral. En el XVIII se desnaturaliza, es decir deja de tener en cuenta a la naturaleza en sus cálculos, lo cual es un error que se redescubre en el siglo XX. Luego se suma al positivismo científico, que anula la validez de cualquier otro discurso salvo el científico teniendo como modelo el de la física. Las ciencias sociales quieren ser como la física e intentan eliminar los valores y los juicios de valor de su discurso. Y si, como es el caso de la economía, podemos enmascarar nuestro discurso con un aparato matemático o modelo que llaman ellos, pues mejor. Y así queda eliminado el hombre de la ciencia económica. Segundo error. Hay que volver a la naturaleza "Economía y entropía" y al hombre, no hay decisión económica sin un juicio ético previo.

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Qué le vamos a hacer. A mis hijos, pequeños todavía,  les leemos y les gusta, pero no apuesto nada porque en el futuro sean grandes lectores. Casi treinta años en la enseñanza me han hecho demasiado escéptico. Cada vez considero más seriamente que lo de la lectura es una cuestión de élite. Es una cuestión estética que requiere, por su puesto, educación, pero que si no se tiene la facultad de la sensibilidad pues nuestro gozo en un pozo. Como se suele decir, “lo que la naturaleza no da, Salamanca no presta”. Por mucho que se empeñen los psicopedagogos. Tampoco la lectura literaria nos hace mejores necesariamente, amplifica nuestra sensibilidad, eso sí, pero la virtud no es sólo aprendida, sino ejercitada. Pero sí nos hace más felices y más humanos porque la lectura nos hace utilizar nuestras facultades cognitivas y de la sensibilidad, ética y estéticas superiores.

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                Pues esa sensibilidad es la guía. Y sí, es verdad, hay mucho que leer, pero yo creo que podemos encontrar la sabiduría en la meditación de unos pocos libros. Curiosamente ahora me estoy leyendo un libro de recopilación de escritos de tres estoicos: Epicteto, Séneca y Marco Aurelio. Para qué necesita uno más. También tengo previsto releer a Ciorán. El mismo Ciorán es el fin de la lectura filosófica, aunque él fue un voraz lector, pero un escéptico. Ahora bien, si buscamos conocimientos, que no es lo mismo, mil vidas no nos son suficientes, además de que eso nos produce desasosiego. Pero también podemos buscar deleite. Deleite y placer que nos hace la vida más feliz y, en algunas circunstancias, soportable, precisamente porque cultivamos esa sensibilidad. La lectura es la conversación de la humanidad. Y lo importante es la buena conversación, el diálogo común y no la cháchara. Y esa conversación de la humanidad es la que pone en contacto a la comunidad de lectores y escritores de toda la historia en busca de la verdad, la belleza y el bien.

 

Nuestras últimas argumentaciones son un pelín peligrosas. Lógicamente son elitistas, pero eso no es ningún problema, siempre que el elitismo esté basado en la meritocracia. Algo que en este país ha dejado de existir y más en la educación, que sería su lugar natural. Se confunde meritocracia con totalitarismo y autoritarismo. Platón lo vio claro, la democracia es el gobierno de los ignorantes. Esto significa que es el gobierno de los que no saben de lo público. Y lo público tiene un vértice que es la justicia. Y la justicia en lo social es la equidad, no la igualdad aritmética, cosa que se confunde demasiadas veces. Ahora bien, si el pueblo es ignorante busca y persigue su interés privado y por ello desaparece la justicia. La única forma de conseguir una democracia “justa” pasaría por la educación del pueblo. Y yendo a la alegoría platónica consistiría en sacarlos de la caverna. Pero el caso es que no quieren, es más, se burlan incluso del que ha salido y si pueden (alusión a la muerte de Sócrates en manos del poder democrático) lo intentarán matar. Y esto lo vio también La Boétie cuando escribió su obra “La servidumbre humana voluntaria” y lo sintetizó mucho más lúcidamente Kant en su librito “¿Qué es la ilustración?” El hombre es autoculpable de su minoría de edad, de no ser libre, que es lo mismo. La mayoría de edad es la libertad y la autonomía, es decir, el pensar por sí mismo. Pero el hombre ha sido autoculpable de esa minoría de edad y esa autoculpabilidad consiste en que prefiere mantenerse en su estado de sumisión y servidumbre por pereza y cobardía. Para pensar por uno mismo y ser por tanto libre es necesario ser valiente: salirse del rebaño, enfrentarse a la soledad y al poder. Y es necesario superar la pereza porque es más fácil que otro piense por ti y obedecer.

                Si aceptamos todo esto se nos plantea un problema, ¿es posible la democracia? Ahora bien, la alternativa a la democracia es el totalitarismo. Pienso que sí es posible, pero no se puede separar, inevitablemente, de la meritocracia. Y todo esto viene por el asunto de la lectura y la imposibilidad de que muchos accedan a ella por falta de sensibilidad estética. También hay falta de sensibilidad ética y política, pero ello no debe justificar el totalitarismo. La educación debe ir encaminada a educar estas sensibilidades, aunque por la propia naturaleza humana, es imposible conseguirlo en todos. Por eso decía que nuestro argumento es peligroso porque puede caer en una pendiente resbaladiza y llevarnos desde una meritocracia a un totalitarismo.

Triunfa el poder del gran hermano, 1984 más vivo que nunca. El poder ha creado un nuevo lenguaje y un doble pensamiento que evita el pensar. Como el poder controla los medios de comunicación, pues controla el pensamiento estableciendo un único pensamiento, es decir, eliminándolo. En los medios de comunicación se nos informa de que el joven que ha filtrado la información secreta de los EEUU. No iba en el avión presidencial de Evo Morales. Y se nos alivia con ello porque se le está convirtiendo en un traidor y en un criminal, cuando los criminales realmente son ellos, primero por espiar y no sigo porque la lista es interminable. Es curioso que presos que iban a Guantánamo, detención ilegal, no fueron paralizados sus vuelos, se hizo la vista gorda, es decir, se colaboró. Entre ellos España, como ahora. También se nos informa del supuesto golpe de estado en Egipto, pero las imágenes lo niegan, porque gran parte de la población está llena de júbilo. Ha sido una revolución (otra cosa es lo que el ejército haga a partir de ahora) para echar del poder a alguien que se había convertido en un tirano y no quería convocar elecciones anticipadas, alguien –y aquí nos estamos acostumbrando a ello- que no escuchaba la voz del pueblo. Es necesario recuperar el pensamiento, la crítica y la acción política, que es nuestra no de los políticos. Ya está bien de engaños, todavía quedan grietas en el poder que son las que debemos aprovechar.

                               En torno a los sucesos en Egipto.

No sé qué hará el ejército a partir de ahora. De eso depende todo. Pero no es legítimo llamar golpe de estado a la consumación de lo que la inmensa mayoría de la población civil quiere. Era muy fácil, simplemente el presidente debería haber convocado elecciones anticipadas. Y no lo hizo. El poder político está al servicio del pueblo y no al revés. Creo que estos juicios de las sociedades occidentales “democráticas” son prejuiciosos. Están llenos de miedo y de conservadurismo. Nuestra sociedad tiene razones para una rebelión civil pacífica, porque realmente vivimos en plutocracias engañados con un barniz de falsa democracia. El poder tiene miedo. Y por eso llama a una rebelión, golpe de estado. A una manifestación, alteración del orden público, e incluso, constitucional, porque se impide el derecho al trabajo. Pues vaya huelga, o concentración o manifestación si no se molesta a nadie. Nos tienen domesticados y el pensamiento anulado a partir de estos puñeteros medios de manipulación de masas. Ahí dejo un enlace como muestra. Y se le llama de análisis y es para niños pequeños y encima le  pagarán un pastón. Valiente basura de intelectuales y de periodismo.

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La política es la búsqueda del bien común y no la del interés particular. Eso es la justicia y ésa la virtud del político y el mandatario, en especial.

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"Las leyes no se frenan con las protestas" Wert. Pues usted me dirá cómo la ciudadanía expresa su opinión. Están ustedes acostumbrados a una democracia de cartón piedra en la que la ciudadanía vota y se calla, pero eso no es la democracia, eso es una forma más de autoritarismo. La política, y más hoy en día está en la calle y el parlamente, junto con el ejecutivo, deben escuchar la voz del pueblo que es el que lo ha puesto ahí. Con razón elimina la educación para la ciudadanía, la ética y la historia de la filosofía, porque ahí se enseñan, entre otras muchas cosas, estas lecciones elementales para la vida democrática y el funcionamiento de las instituciones. En esta frase se desvela el carácter autoritario y antidemocrático de nuestro ministro. Además de su supina ignorancia o audacia maquiavélica.

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La iglesia recibe más de once mil millones de euros del estado en 2013. ¿Cuándo nos quitaremos esta lacra de encima?

Ningún partido político en el poder lo ha hecho.

Efectivamente, ni creo que lo hagan. España no pasó por la Ilustración y no se produjo nunca un verdadero proceso de secularización, salvo en la II República y ello dio lugar a enfrentamientos, violencia anticlerical, malestar de la burguesía y el ejército. De tal forma que el golpe de estado fue bendecido por la iglesia y secundado hasta la muerte de Franco. Y como la transición fue cerrar en falso la dictadura nacionalcatólica, pues así estamos. En pocas palabras, claro.

Sutilezas como ésta, o hablar del sexo de los ángeles, es lo que impide el desarrollo ético-político en la historia. Lo siento, pero en tu exposición lo que se ve es el paradigma político que se está viniendo abajo, el sistema de democracia tutelada y marcada al ritmo de los partidos políticos y los oligarcas que, a su vez, los dirigen. También fue un golpe de estado la revolución francesa. En lo que estamos de acuerdo es en que no podemos hablar porque no sabemos la deriva del ejército. Y en que técnicamente es un golpe de estado, pero desde el nivel de los hechos o de la historia es la culminación de un proceso de rebeldía civil. Andrés, incluso la ONU se resiste a hablar de golpe de estado. Y nuestras democracias no pueden hablar demasiado, desde una posición de justicia y éticamente sostenible, cuando no dejan pasar a un jefe de estado por su espacio aéreo por intereses meramente económicos, pero sí dejaron pasar a los aviones con presos de Guantánamo. Ya lo hemos hablado, el tiempo de la política como la entiendes tú se ha terminado. Tenemos dos opciones una refundación de la democracia en el sentido de república (virtud y ejemplaridad pública) o el fascismo, o totalitarismo si lo prefieres, en el que nos estamos adentrando y del que los partidos políticos son copartícipes. Un saludo y gracias por tu crítica y reflexión.

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                Muy necesario hoy en día la vuelta a Maquiavelo si queremos entender la política y sus límites. Y también es necesario situar el pensamiento político de Maquiavelo en pleno Renacimiento. Y el problema que se planteaba, una vez el paradigma medieval, fundado sobre la filosofía y la religión cristiana, se había venido abajo, era el de la legitimidad. Es decir, qué garantiza la verdad, qué garantiza lo que es bueno y qué garantiza lo que es justo. Antes, en el pensamiento cristiano la garantía de todo esto, a lo que se les llama los trascendentales residía en dios, puesto que dios era el ser absoluto, por tanto, el absoluto bien, la absoluta justicia y la verdad absoluta. Pero esto ya no nos sirve en todos estos ámbitos hay que buscar otra legitimidad, una legitimidad mundana, por supuesto, no trascendental o divina. En el caso de la política de lo que se trata, ni más  ni menos, es de la legitimación del poder. Y así nace la modernidad en política, con el principio del realismo político de Maquiavelo. Al político, sede de la legitimidad, en su  caso era el príncipe, le está todo permitido, siempre y cuando sea en bien de la república. Incluso si es necesario la inmoralidad ante los ciudadanos y sobre los ciudadanos. Es la separación entre ética y política. La modernidad en política se ha desarrollado bajo este principio. La cuestión que nos podemos plantear hoy en día es si hay un límite a la acción política. Las democracias, con su división de poderes, pesos y contrapesos, lo cumplen en la teoría. Pero, ¿realmente se cumple? Cuando se habla de razón de estado no se está cayendo en el más brutal realismo político de Maquiavelo. Sin olvidar que en Maquiavelo hay dos grandes virtudes, el responsable, la legitimidad del poder reside en el político, en su acción (hoy en día en las democracias la legitimidad del poder la da el pueblo, otra cosa es que se respete) y la necesidad de preservar la república. El problema es que no se puede separar totalmente la ética de la política. Es decir, que los límites de la acción política son precisamente los derechos éticos individuales que fundamentan la dignidad del ciudadano.

No respondes para nada a mi cuestión, porque además he dicho que coincidimos técnicamente en que es un golpe de estado, luego he puesto un pero. O sea que en parte estamos de acuerdo. Después tú utilizas un argumento que es una falacia, la falacia de la pendiente resbaladiza. Es decir, si admitimos esto, luego admitiremos lo otro y así sucesivamente y nos resbalaremos hacia el abismo. Esto es, que lo admitiremos todo, incluso el golpe de estado del 36, que por cierto, algunos no lo consideran tal e inician la guerra en el 34, ya sé que tú y yo no lo admitimos, pero ahí está. Esto es sólo una falacia porque el argumento vale sólo para cada caso particular, como luego sostienes de la ONU.

Y cuando digo que ha pasado el tiempo de la política y de la democracia como la venimos viviendo, luego digo que hace falta una refundación, no digo que los partidos se han terminado, tu temor te ciega. Los partidos políticos son absolutamente necesarios en esa refundación de la democracia y del sistema, que luego hablaremos. Los partidos políticos son los referentes ideológicos y del pensamiento de cómo debe estar estructurada una sociedad y deben plasmar la alternancia de pensamiento y praxis política en una democracia. Así como deben marcar lo que es la derecha y lo que es la izquierda. Además los partidos de izquierda deben expresar la verdad de la lucha de clases que ha existido siempre, pero la hemos olvidado, y la izquierda realmente existente (la que tiene capacidad de gobierno, el PSOE, en nuestro caso) lo ha ocultado. Pero resulta que la ciudadanía en su conjunto, a través de los llamados movimientos sociales también tiene lugar en esa refundación de la democracia. Es más, es la que está poniendo el dedo en la llaga y la que está exigiendo, de alguna manera, ciertos cambios en ciertos partidos. Porque no habrá refundación de la democracia sin refundación de los partidos políticos.

En cuanto a lo del sistema pues son palabras mayores. Esto no es una crisis más del sistema capitalista. Es la quiebra del sistema capitalista, del que conocemos desde el XIX. Porque capitalismo en sentido amplio de intercambio de mercancía a través de moneda ha existido siempre y existirá siempre. La última fase conocida del capitalismo es el capitalismo de los consumidores acompañado del capitalismo financiero. Aquí hemos llegado a la quiebra porque el principio rector del capitalismo, desde sus inicios, es el crecimiento ilimitado, pero esto choca con los propios límites del planeta. Y, en definitiva, a lo que estamos asistiendo es al colapso de este sistema, que durará décadas en las que el mundo goestratégicamente, comercialmente y políticamente cambiará revolucionariamente. Para mí la única alternativa, como sabes, es el famoso socialismo o barbarie, algunos lo que le hemos añadido es el discurso ecológico y decimos ecosocialismo o barbarie. Y la apuesta por el socialismo o ecosocialismo, que es más amplio e incluye factores no analizados por el socialismo ortodoxo, pasa por una democracia o república (estoy hablando genéricamente, no en España sólo) real, no ficticia. En el que el poder resida en el pueblo y se exprese a través de las instituciones, que es el gran invento de la democracia, porque despersonaliza el poder y hace abstracción de él. Ahora bien, lo que ocurre ahora es que el poder esconde su ineficacia, o su interés particular o incluso su corrupción detrás de las instituciones. Es curioso como el poder se intenta absolutizar a través de las instituciones en lugar de utilizar éstas como vía de la expresión de la voluntad general del pueblo.

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                Efectivamente, ésa es la vía, la del laicismo. Pero no existe ni laicismo ni aconfesionalidad, que es lo mismo, en el estado español. Lo que hay es una confusión y ambigüedad en la constitución, sobre todo en el artículo 16.3 que da lugar a saltarse a la torera la aconfesionalidad del estado. Porque mientras que en el título general se hace una declaración de aconfesionalidad, en el 16.3 se ofrece un trato de favor a la iglesia católica. Esto no es ya una ambigüedad, sino una contradicción. Y luego tenemos los acuerdos con el Estado del Vaticano, acuerdos que deberían ser derogados unilateralmente porque chocan contra la aconfesionalidad de nuestra constitución y así lo mantienen la mayoría de los profesores de derecho constitucional en España, y eso que en derecho suelen ser bastante conservadores, pero es una situación tan evidente que rompe la legalidad por las cuatro costuras. La financiación de la iglesia debe venir sólo por la vía de los creyentes y para ello, ni siquiera sería necesario el IRPF, aunque es una manera muy práctica. Lo mismo digo de los partidos políticos, las ONGs y los sindicatos. Claro, esto requeriría una refundación de nuestra democracia, de la constitución y de la ley de partidos.

El estado no debe participar en la financiación de la iglesia por ninguna otra vía, salvo, una vez considerado patrimonio del estado sus iglesias y catedrales, pues tendría la obligación, con el dinero de todos, de financiar su conservación siendo la iglesia, meramente custodio de ella en cuanto que tiene estas posesiones, que son de todos, en usufructo. Pero claro esto implica que el estado no debe subvencionar indirectamente a la iglesia. Por ello no debe pagar ni subvencionar ningún colegio privado-concertado religioso y, el caso es que son más del 90% en el Estado. Que esto supone un gasto para el Estado, pues claro. Y no se ha hecho precisamente por ello lo cual viola nuevamente la aconfesionalidad. Debe eliminar absolutamente la asignatura de religión de los centros públicos, no de los privados, si son no concertados, en su caso. Y mientras exista, como ahora, la asignatura debería ser religión, no religión católica y debería ser dada por los especialistas en ello: historiadores, filósofos y teólogos laicos. Así mismo eliminar la subvención indirecta, como con los profesores de religión, a través de los curas castrenses, los hospitales privados religiosos. Esto último vuelve a ser un coste para el Estado, pero es un deber de un estado laico y hay que pagarlo. Igual que la sanidad pública y universal cuesta, la educación pública y universal cuesta, las carreteras cuestan, el sistema judicial cuesta, pues todo hay que pagarlo entre todos equitativamente. Aquí entraría una reforma fiscal, pero éste es otro tema.

La iglesia en España debe ocupar un lugar privado, pero con voz pública. Es decir, puede y debe intervenir en la comunidad de hablantes que constituyen la democracia a la hora de la toma de decisiones, pero su voz es una más. Lo contrario es una perversión de la democracia. Y, en España ya hemos tenido bastante teocracia. De hecho todavía la tenemos en la tradición.

Por cierto, médicos del mundo, médicos sin frontera, amnistía internacional…, ayudan a todos los que pueden, no al que ha pagado la cuota de socio. Mucho más la iglesia que anuncia la caridad. Antiguamente el lema era que “fuera de la iglesia no había salvación”. Los teólogos de la liberación, concretamente el jesuita Jon Sobrino, al que es un auténtico placer leer y escuchar, dice que “fuera de los pobres no hay salvación.” Ése es el ejemplo vivo del mensaje ético de los evangelios.

Después de la conquista y destrucción de las Indias, cinco siglos más tarde, la iglesia –la gran Babilonia- sigue su plan de exterminio sutil. Es un espectáculo lamentable cómo pretenden imponer su moral particular como moral universal. Ha sido siempre su afán, que comenzó con la conquista y conversión “forzosa” de Roma y sigue hasta la actualidad. Y, sobre todo, en los países que se saltaron la Ilustración y los que no tuvieron una reforma, al contrario, los hijos de la contrareforma que se inicia en España.

Después de la conquista y destrucción de las Indias, cinco siglos más tarde, la iglesia –la gran Babilonia- sigue su plan de exterminio sutil. Es un espectáculo lamentable cómo pretenden imponer su moral particular como moral universal. Ha sido siempre su afán, que comenzó con la conquista y conversión “forzosa” de Roma y sigue hasta la actualidad. Y, sobre todo, en los países que se saltaron la Ilustración y los que no tuvieron una reforma, al contrario, los hijos de la contrareforma que se inicia en España.

Yo no defiendo utopías. Pienso que el pensamiento utópico es tiránico y da lugar a totalitarismos políticos. La política ha de hacerse fragmentariamente, con una lógica situacional, no holísticamente, como pretende el pensamiento utópico. Ahora bien, la utopía como idea reguladora de la praxis política es una realidad ética que consiste en la consecución de la justicia social. Después de esta idea viene la ingeniería social, que es fragmentaria, falible, diversa, discutible...que pretende la consecución de la justicia social por diversos medios y mediando las instituciones y gradual o fragmentariamente y siempre sometidos al principio de falibilidad. La democracia nunca es realizables totalmente. En su esencia va la imperfectibilidad. La democracia es, precisamente, antiutópica.

Claro, es que no hay que mitificar a nadie. Hay que aprender de sus virtudes, si las tiene, y obviar sus defectos. Además, excepto escasas excepciones en la historia de la humanidad todos somos más o menos iguales. En unos abundan unos vicios más que otros y en otros abundan otros. En unos unas virtudes y en otros otras. En fin, es lo que hay y si lo contemplas desde la perspectiva de La Muerte, entonces todo carece de importancia. Y, además, hay que aplicarse la sabiduría antigua, el estoico Terencio decía, “hombre soy y nada de lo humano me es ajeno.” Y añado, tanto en lo que se refiere a la virtud como al vicio.

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¿Qué le impide a los españoles echarse a las calles?

La pereza y la cobardía como condición propia del hombre. Pero además hay factores culturales. Insisto, España no pasó por la Ilustración, brevemente en la II República y en la constitución de las Cortes de Cádiz, 1812. Pero después de la segunda República se castró o eliminó literalmente toda la base de izquierda de este país y se convirtió en un país de sumisos y trepas. La transición, un continuismo, mientras que la democracia se forjaba en las calles, la Constitución y los partidos se doblegaban al poder reaccionario establecido desde el golpe de estado. Y lo máximo que de ahí pudo salir fue el bipartidismo que nos ha llevado a una partitocracia oligáquica. Pero hoy nos hemos dado cuenta de todo esto y hay que salir a la calle para acabar con ello, no se trata sólo de la dimisión del gobierno por su situación vergonzosa y por lo que ha hecho, sino de iniciar un proceso constituyente.

 

Está bien, pero yo iría mucho más lejos. La humanidad es humanidad porque se ha humanizado a través de la cultura, las humanidades, más concretamente. Dentro de la cultura está la tecnociencia, pero la tecnociencia no es toda la cultura. Si confundimos, como es el caso, cultura con tecnociencia y ésta, con valor mercantil, entonces entramos de lleno en la tecnobarbarie. Lugar en el que nos encontramos hoy. Hay un complejo en los humanistas y las humanidades que a mi juicio es falta de percepción de los entes que ellos mismos producen e innovan. Y es precisamente por lo abstracto de estos entes. Por decirlo a lo gordo, acaso no es innovación el invento griego de la democracia (isonomía e isegoría) y no es innovación los valores ilustrados: igualdad, libertad y fraternidad conquistados primero teóricamente por los filósofos. Y no es una innovación pasar esos valores éticos a un código civil, a un conjunto de normas que establezcan una sociedad de derecho. Y no es una innovación la reclamación de la jornada de ocho horas y la eliminación del trabajo infantil, y la conquista de la igualdad de géneros. Y podría seguir…innovar en humanidades es conquistar una sociedad justa y feliz. Y para ello hacen falta una serie de conceptos éticos, estéticos y unos artilugios jurídicos y políticos que lo permitan. Pero, claro, todo esto, aunque son valores, no tienen un valor de cambio, están fuera del mercado. Y, como ya hemos dicho antes, vivimos en una sociedad absolutamente mercantilizada.

Gracias a ti. Y lo mismo pienso yo sobre el pensamiento alternativo o contrapensamiento, o como suelo definirlo a mis alumnos. Pensar es siempre pensar a la contra. O como digo de la democracia. La democracia es disidencia, la posibilidad de la disidencia. Por eso, como dices, nuestro modo de pensar tiene en su esencia la comunicación. Yo diría que cuando uno escribe o explica tiene necesidad de comunicar, no sé si verdades, pero sí desmantelar y desenmascarar mitos, que no es poco. Por eso, si no llegamos a un cierto público pues hemos fracasado, evidentemente. Y en la historia siempre ha ocurrido así, por eso la historia narrada oficialmente, ésa contra la que tú arremetes, es la de los vencedores. Pero tiene sus grietas y gente como tú las descubre y nos las muestra. Y en la situación que estamos viviendo, de un final de época, una distopía, la neoliberal, pues puede ser que, simplemente desaparezcamos, no del todo, lógicamente. Nos adentramos en una oscura Edad Media en el sentido más peyorativo de ésta: ausencia de pensamiento, superstición, poder del más fuerte, rico, noble y clero, sumisión y esclavitud, arbitrariedad y cosificación del ser humano. Esta distopía neoliberal, basada, como toda utopía, en el mito del progreso, ya tiene sus millones de muertos a sus espaldas. Ya tiene su “Ángel de la historia” espantado al observar tanta barbarie.

Y, por eso éste es el fin de las humanidades. Éstas no caben dentro del valor de cambio, que es el único valor que reconoce el mercantilismo. Por eso se desmantela la cultura, la ciencia básica y las llamadas humanidades. Con el pretexto de la crisis son consideradas como algo superfluo, cuando el fin que persiguen en realidad al eliminarlas es precisamente el embrutecimiento, la empleabilidad, el aumento del mercado, seguir empecinados en la economía del crecimiento, cuando esto es una auténtica contradicción. En la lucha que he mantenido por escrito por conservar la filosofía en los planes de estudio, me he dado cuenta de que toda la argumentación que se daba, tanto yo, como muchos otros, lo que hacían es darle al poder las razones para eliminar semejante saber. Por eso me desmarqué y propuse que el modo de lucha era la desobediencia civil, como habría que hacer en todo lo demás si queremos refundar la democracia y volver a los ideales ilustrados, que no a la pervertida razón ilustrada de la que el neoliberalismo es una consecuencia. Pero ni los profesores, en nuestro caso, ni la ciudadanía, están por la labor. Ha desaparecido un sujeto histórico. O lo han disuelto, porque el sujeto histórico es el proletario. Pero, ¿quién se considera hoy un proletario? ¡Qué bien lo han hecho! Pesimismo o escepticismo esperanzado. Aceptación de la realidad miserable que vivimos y nuestra connivencia con ella, mal consentido. Y la esperanza de que de alguna manera podamos cambiarlo. Por eso hay que seguir escribiendo y hablando. Como Diógenes “Un Sócrates enloquecido”. Que al menos podamos decir que hicimos lo que podíamos y lo que sabíamos.

Saludos,

Juan Pedro.

No, si soluciones hay. Lo que no hay es voluntad política porque ésta está secuestrada por el poder de la voluntad de las multinacionales, el mercado. Más claro, el agua. Y, mientras, nos hundimos en nuestra propia miseria y producimos un profundo cambio en el planeta sin precedentes en millones y millones de años. Y no es un discurso apocalíptico. Las guerras ecológicas ya existen. Y, en el fondo la crisis, mejor quiebra, de nuestro sistema es un colapso civilizatorio. Es decir un colapso de nuestro sistema de producción que es el capitalista basado en el mito del progreso y el crecimiento ilimitado.

Esto no es nuevo. Y al igual que el argumento fuerte, desde el punto de vista filosófico-teológico, se basa en la teoría de la potencia y el acto aristotélica. El ser es y se dice de muchas maneras, las principales son ser en potencia y ser en acto. Todo ser tiene su ser en potencia (natural, el accidental es artificial) y su ser en acto. De ahí lo de la semilla y el árbol. Esto es discutible, además, habría que rellenarlo de contenido empírico, lo cual implicaría considerar a la naturaleza teleológicamente, es decir, que está ordenada conforme a fines, lo que es un antropomorfismo en el que la ciencia no se puede basar puesto que esto no es empírico. También esto nos llevaría directamente a la quinta vía tomista que en la actualidad es la versión del diseño inteligente o argumento antrópico. Pero siguiendo con lo de la potencia y el acto. Lo que el aquinate no decía es que hubiese un alma sustancial. Él definía el alma en tanto que función de lo vivo, por eso distinguía tres tipos de alma, vegetativa, sensitiva y racional (propia y exclusiva del hombre) Pero resulta, y esto es curios, que para Aristóteles, el alma es principio vital. Entendido de otra forma. Para Aristóteles todo ser se compone de materia y forma y ninguna existe por separado. Cuando se produce un cambio sustancial lo que se produce es una disolución de materia y forma, por ejemplo el paso de la semilla al árbol, que en Aristóteles el árbol es en la semilla, pero en potencia. Ahora bien, al mantener Aristóteles que el alma es una función que hace posible la vida y la indisolubilidad de la sustancia, es decir, que si disolvemos la sustancia lo que se produce es un cambio sustancial, pues, en el caso del hombre estaríamos hablando de que la muerte es un proceso de disolución sustancial y, además, definitivo. Ésta es la doctrina clásica. Ahora bien, cuando llega el cristianismo y adopta a Aristóteles como filósofo de cabecera, llegándolo a llamar, el Filósofo, pues tiene que corregir ciertas cosas, pues el pobre sólo se guio por la luz natural, la razón, no por la revelación, como los profetas y escribas de la biblia, así como los santos padres de la iglesia que interpretan la doctrina y las escrituras. Pues en el caso del hombre lo que hacen es inventarse que el hombre no es una sustancia, sino la unión mistérica de dos sustancias, una mortal y material, el cuerpo, y otra de naturaleza eterna, o, mejor, sempiterna, porque tiene origen en el tiempo, pero no muere…y, a partir de aquí, todas las filigranas teológicas que queramos para justificar la dogmática cristiana (la libertad, el mal, la conciencia, el pecado…) como el caso de la masturbación, que ya digo, no es la primera vez que es considerada un crimen. Deberían, pienso, este sector fanático del cristianismo renunciar a todos los avances científicos que hacen la vida más llevadera, más larga y, que, en millones de casos, la hacen simplemente posibles. No se les debería despachar un simple antibiótico en las farmacias. Cuidado con estas ideologías y fanatismos porque en los tiempos que vivimos son peligrosas y los primeros que deberían  vigilar estos excesos son los propios cristianos y centrar su atención en la justicia social, en la iglesia de los pobres…

 

El neoliberalismo, una ideología que se nos ofrece como política inevitable y como ciencia determinista de la historia. Y, esto, desde diferentes partidos (tanto de la derecha como de la socialdemocracia), porque no hay partido que se autoproclame neoliberal, sin embargo, todos los partidos con capacidad de gobernar actúan como neoliberales con la excusa de la inevitabilidad y una supuesta justificación científica.

 

Alternativas hay. Lo que hace falta es un cambio de paradigma con la profundidad y hondura que ello implica. Un cambio de paradigma es un cambio revolucionario de la concepción del mundo. En el caso social implica a todos los aspectos de la sociedad, no sólo el económico, sino el de las relaciones entre los hombres o sociales, la relación con la naturaleza y las relaciones de producción que vienen determinadas por las anteriores. De ahí, que siga teniendo razón Manuel Sacristán y Jorge Riechmann y sea necesario “el paso del paradigma de la producción al paradigma del cuidado.” Con todo lo que esto último implica.

Claro, pero es que nosotros somos el fruto de una serie de conquistas históricas que comienzan en Grecia con el surgimiento de la filosofía y la democracia y siguen en el Renacimiento y la Ilustración. Una vez conquistados los conceptos e ideas claves tiene que venir su desarrollo. La igualdad se proclamó tanto en Grecia como en la Ilustración. Pero ahí ni entraban ni las mujeres ni los esclavos, ni los de otras “razas”…ha habido que ir desarrollando en el derecho y en la política las conquistas filosóficas. Y estas conquistas filosóficas son todas una lucha contra la tradición. Y la religión es el núcleo de la tradición. Y hoy en día no lo es aparentemente porque las religiones tradicionales, en las llamadas sociedades democráticas avanzadas (da un poco de risa) no están ya dentro del imaginario de la ciudadanía, pero, dos cosas, en tanto que instituciones siguen teniendo poder y, segundo, la religión (el espíritu religioso) se ha desplazado hacia otros objetos (religión tecnocientífica con su culminación en la religión de la economía).

La clave está en el paso del paleolítico al neolítico. En el neolítico se produce la división del trabajo y de ahí la división de género y de clase; apareciendo la desigualdad y las diferentes formas de poder. En el paleolítico la desigualdad se basa en la naturaleza y se explica etológicamente. Somos primates y, como tales, jerárquicos. Somos nómadas con un tipo de sociedad fundamentalmente matriarcal. Porque en el conocimiento del hombre del paleolítico es la mujer, con su fertilidad, la que garantiza la supervivencia del clan o la tribu. De tal forma que en el paleolítico los dioses son femeninos. “Y dios nació mujer” reza el título de un libro. Las religiones a las que se refiere el artículo y me refiero yo son las procedentes del neolítico que son las que justifican la desigualdad entre hombre y mujer y muchas otras cosas más.

Y, por supuesto que uno no desea volver al estado de naturaleza o al paleolítico. Allí la vida era un sufrimiento atroz. Pero hay que tener en cuenta una cosa. Nuestra mirada es etnocéntrica. En más de la mitad del planeta la vida sigue siendo atroz, no tienen comida, ni agua potable, ni medicinas, ni vivienda… Nuestro crecimiento y nuestras conquistas ético-políticas se han montado a partir de un crecimiento cancerígeno de la humanidad. Así que si lo miramos globalmente pues lo que pasa es que nos ha tocado la lotería, de momento, porque veremos dentro de un par de décadas y eso es quizás mucho.



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