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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2012.

Hay un error de fondo. En el 32 los economistas tenían que haber dado la cara también, como los filósofos y, algo después la dieron, pero se pasó por una guerra que fue el colofón de la crisis económica. Hoy en día los economistas tienen que dar la cara y explicar la cuestión técnica. Pero el problema es filosófico, o sigue siéndolo. Es un problema de imagen del mundo y de epistemología, es decir, del estatus científico de la economía y del significado de la ciencia en su conjunto para la humanidad. En definitiva un buen artículo por lo que apunta, pero se equivoca de gente. El punto de mira son los economistas teóricos y, como siempre, los filósofos. Porque la filosofía es la que se ocupa de desenmascarar las ideologías y no hay ciencia sin ideología ni sin interés. Pero, ¿dónde están los filósofos? Pues hay pocos y, mientras, los profesionales de la filosofía se pelean por un asiento en la academia perdiendo su tiempo y malgastando el dinero público en “investigaciones” absurdas, sin sentido y meramente doxográficas. Alejados de la realidad.

Pues efectivamente, lo estabas y más de lo que piensas. No hay ciencia sin ideología y no se puede confundir la filosofía con la ideología. Una gran parte de la filosofía de la ciencia se encarga de los estudios sociales de la ciencia, porque la ciencia es un producto social, no es un milagro que aparece ex novo, ni independiente de los diversos poderes e intereses. Y sí, es cierto, además pertenezco a esa corriente de pensamiento: el racionalismo crítico o realismo crítico que viene a decir que la ciencia, y sobre todo, como muy bien dices, la ciencia básica, que dice que el interés fundamental de la ciencia es la búsqueda de la verdad o el aumento progresivo del conocimiento por la eliminación de errores. La física newtoniana es falsa, pero es ciencia. Y fue refutada por la ciencia de Einstein de tal forma que si concibiésemos la ciencia y sus teorías, que siempre son hipótesis muy bien contrastadas, con una red diríamos que cada vez en ciencia hilamos una red más fina para conocer la realidad. Pero no hay que olvidar que a la vez que abrazamos la realidad con esta red la moldeamos o construimos. Y esto es así porque hay un a priori genético del conocimiento. Esto es la filogénesis del conocimiento. (Como dice el neurofisiólogo Francisco Mora: “Está por hacer una epistemología evolutiva del conocimiento”) Ahora bien, el hecho de que la ciencia sea la búsqueda del conocimiento no la reduce a ello, (el físico y biólogo Bunge habla de una n-dupla de doce caracteres que definen a la ciencia) es mucho más, entre otras cosas, intereses: profesionales, políticos o económicos, por ejemplo, e ideología, como lo vemos claramente en las ciencias económicas hoy en día con el manido neoliberalismo.

            Pero, de todas formas, qué tiene esto que ver con lo que comenta el artículo, que es lo importante, y con lo que comento yo, que simplemente añado a lo importante del artículo que no sólo son los economistas los que deben salir a la palestra a dar razón (actividad científica donde las haya), sino también los filósofos, porque los problemas son en última instancia filosóficos. Y los problemas nos pueden llevar a la ruina, como ocurrió a partir del 32. Hoy en día aún más. Por el contrario, yo he atacado a la inmensa mayoría de los filósofos, que no son tales, y que viven escondidos en la academia y no salen a cielo abierto y miran la realidad que nos rodea y a hacen filosofía en el ágora, la plaza pública, ocupándose de lo que a todos los mortales nos ocupa. Un saludo.



Perdona, pero es un problema de utilización de palabras. En un descubrimiento científico no hay ideología, sí en la práctica científica. En la filosofía no hay ideología, sí se transforma en tales; es más, es de ahí, de la filosofía, de donde proceden. Por eso los problemas en el fondo son filosóficos porque muchas de las ideologías que engendran determinadas filosofías, cuando llegan a la práctica, y el poder hace uso de ellas, son nefastas, estrictamente criminales. Incluso, por ejemplo, el pensamiento de que la ciencia es el único discurso válido que tuvo lugar en las tres primeras décadas del siglo pasado y que hoy en día pervive más de lo que debiera y, además, le interesa al poder económico, procede de la filosofía analítica o neopositivismo lógico. Pues bien, este es el caso en el que una filosofía encargada del análisis del lenguaje se transforma en una ideología llamada el cientificismo, cuasireligioso y tremendamente peligroso porque transforma al hombre en un ser unidimensional y facilita el camino hacia la dictadura y el fanatismo sirviéndose el poder del discurso científico no para el descubrimiento, sino para el adoctrinamiento. En esa situación nos encontramos hoy en día y por eso podemos hablar de la religión de la tecnociencia y, más concretamente, del digitalismo. Es lo de “La nueva ciudad de dios” que defiende Andoni Alonso en su obra del mismo título en la que compara la tesis agustiniana de la llegada de la ciudad de dios a la tierra y el triunfo sobre el mal y el sufrimiento al vencer a la ciudad terrenal con la situación actual. Un saludo y es un placer.

El sistema está podrido y el acto de Gordillo es un símbolo de ello. Y también de lo que se nos puede venir encima. Actos como éste y similares son lo que hacen falta para tomar conciencia de la maldad intrínseca del sistema. Y para que el pueblo lo enmiende poniendo a los políticos y a los que los mandan en su sitio. De que el hipercapitalismo y la tecnobarbarie en la que vivimos es un nido de víboras que se alimentan de todo el sistema y que envenenan la sociedad. Que el capitalismo, literalmente, mata. Que el crecimiento ilimitado es imposible, salvo para unos pocos, y, tampoco por siempre. Que es lo que está ocurriendo ahora. Y la toma de conciencia es absolutamente necesaria si queremos poner justicia, equidad, sentido común en este mundo desmadrado en el que vivimos en el que no tiene sentido participar si no es, precisamente, por gestos que claman justicia y dignidad como éste.

Efectivamente, creo que se pueden cambiar las cosas. E, incluso, desde dentro. Todavía no son necesarias las revoluciones que, en última instancia, sustituyen a unos por otros y estamos en las mismas después de un gran coste en vidas. Es necesario tomar conciencia y no admitir que se nos rebaje el sueldo, se nos quite la paga extraordinaria,  se aumente la jornada laboral, se eliminen y rebajen pensiones, se cierren centros de dependientes, colegios y hospitales públicos, se esquilmen derechos sociales y civiles adquiridos después de décadas y de un gran esfuerzo en vidas, moral y ético, se mercadee con las personas por medio de una reforma laboral que es una revolución y nada laboral, sino capitalista y con el fin de acabar con el estado de bienestar y, encima, nos quedemos tan campantes. E, incluso, los votamos y los defendamos (PSOE-PP e IU participando con sus alianzas). Y todo para dárselo a los que han causado el daño. Tomar conciencia, eso es lo necesario. Deshacer esa ideología que tiene prisionera a la mayoría de la población. Minar el sistema desde sus cimientos. Hoy, más que nunca hacen falta filosofar a martillazos, como decía Nietzsche.

Esto es una violación del uso público de la razón, fundamento de la democracia. Objetivo para educación de la ciudadanía del curso próximo: de cómo los partidos mayoritarios, en este momento, en especial el PP acaban y desmantelan el estado de bienestar y desmontan la democracia. Competencia básica que según la partitocracia debe alcanzar la "ciudadanía": obedecer. Ya me han resuelto estos mequetrefes que no saben hacer la o con un canuto la programación. Desobediencia civil, ya.

Pero la lectura es para unos pocos y se confunde lectura con diversión, mientras que la lectura debería ser conocimiento. De ahí la contradicción entre los planes de fomento de la lectura y su iniciativa por parte del poder. Sospechoso. Al poder nunca, por definición, le ha interesado que el pueblo sea culto, entonces seria indomable, lo que quiere el poder es domesticar. Y la lectura, hoy, domestica, no emancipa. A menos que uno sepa qué leer, pero esto cada vez es más difícil porque generalmente no se sabe que no se sabe. Y esto implica que no se puede buscar lo que no se sabe que existe. Y como la secundaria y la universidad son centros de adoctrinamiento pues nuestro gozo en un pozo.

Los grandes criminales y genocidas andan sueltos y protegidos por el secretismo. El que desvela la información, llamada eufemísticamente confidencial, es llamado criminal y puede ser condenado a pena de muerte por desvelar secretos de estado. Los secretos de estado no son mas que los secretos de los grandes criminales. Son el refugio de estos en las supuestas democracias para mantener al pueblo adormecido y asustado.

Lo siento, pero no es cosa de la crisis, esa es la excusa. En un sistema mercantilista sólo tiene cabida aquello que se pueda comprar y vender, lo que es eficaz y tiene rendimiento económico a corto o medio plazo. Las artes desaparecen de escena, salvo las que justifican el propio poder. El arte, la virtud, la ciudadanía…la filosofía, las ciencias básicas…, ni se comparan ni se venden, luego no tienen espacio en nuestro sistema educativo. Es lo que tiene cuando el liberalismo se confunde con el mercantilismo y la nueva religión de la economía a lo que comúnmente se le llama neoliberalismo, aunque éste es muchas más cosas y peores. Al final el engaño se hace patente, caen las máscaras, porque el neoliberalismo es una ideología, una máscara, una falsa conciencia. Lo siento, pero iremos todos detrás, es más, ya vamos. Por qué la historia de la filosofía que explico y no otra. Por qué la vinculación a la selectividad…por qué el objetivo de Bolonia es la adaptabilidad a la sociedad en la que vivimos y no su transformación…en fin…lamentable.

¿Cómo nos atrevemos a hablar de libertad y de los países libres de occidente? ¿Es un sarcasmo, una burla, una farsa, un acto de cinismo? Nuestras democracias occidentales están podridas hasta el tuétano. ¿Cómo es posible que ayudemos a dictadores, que vendamos armas y alimentemos guerras y ahora persigamos a aquel y aquellos que nos ofrecen la información exacta de lo que todo el mundo sabe pero no tenía los papeles con los que verificarlo? Nuestras democracias esconden debajo de la alfombra mucha basura, crimen, genocidio, robo, expolio y el ciudadano lo soporta impasible porque no llega a la categoría de ciudadano o porque el hombre, simplemente, no puede ser libre, sólo unos pocos. Somos víctimas de nosotros mismos, de nuestra propia servidumbre. Y, mientras tanto, los estados operan fuera de la ética, más allá del bien y del mal. Ésta es la condición humana. Con estos mimbres poco se puede esperar del hombre. No es pesimismo, sólo hay que echarle un vistazo a la historia. Y algunos a ésta la llaman progreso…increíble.

Siempre he sido partidario del materialismo emergentista y cada vez, sobre todo las neurociencias y la mecánica cuántica, lo confirman más. Es un programa de investigación filosófica profundo. Ello quiere decir que ha sido y sigue siendo una buena idea reguladora de la investigación científica. Y que la ciencia, a través de él ha dado y sigue dando enormes frutos. Además resuelve el viejo pseudoproblema de la separación entre las ciencias y las humanidades, que no es más que burocrático y no real. O también de aptitudes subjetivas, pero no ontológico, del ser.

Entre la LOGSE-LOE y la universidad que tenemos, cómo nos atrevemos a decir que tenemos la juventud mejor preparada. Será que tenemos a la juventud con más títulos universitarios, pero ya está. La diferencia de nivel entre un segundo de bachillerato actual y un COU antiguo es abismal y eso lo apreciamos quienes llevamos más de veinte años en la secundaria porque hemos podido vivir esa transición. Si a esto le sumas la pésima calidad del profesorado universitario, mas la ley de Bolonia, más la restricción en gastos de docencia e investigación, pues ahí tenemos a nuestros titulados. Una pena y un despilfarro de inteligencia, ilusión y dinero público.

Efectivamente, estimado Antonio, yo tampoco estoy de acuerdo con lo que afirma sobre la juventud y con algunas cosas más. En realidad, y el otro día escribí unas líneas sobre ello, eso que se dice de la juventud es un mito auténtico. La enseñanza secundaria y la universidad son mediocres y los valores imperantes en la sociedad nada tienen que ver con el conocimiento, la virtud, la voluntad y el esfuerzo. En deseducativos escribí un par de artículos sobre este asunto. Los valores que imperan son los que emanan de la posmodernidad, el éxito efímero, el hedonismo ramplón, el egocentrismo nihilista, el relativismo del todo vale…Nuestra juventud tiene títulos pero no está preparada para ser auténticos ciudadanos, sino para acoplarse al sistema y clonarse. No le interesa el saber por el saber, ni el saber para transformar el mundo, ni la justicia, porque todo vale. Sólo se adora un nuevo ídolo, el dinero, que es el que le puede proporcionar el placer pasajero. Es una juventud con conocimientos técnicos, un saber hacer, pero sin conciencia ni social ni epistémica de su saber. Y esto es una verdadera pena, porque el mal empezó con la LOGSE y ha sido un desperdicio de inteligencia, entusiasmo, ilusión, en lo que a los jóvenes se supone; y una pérdida de dinero público en lo que al estado se refiere. Un auténtico desastre.

 

Un abrazo.

Uno. La religión no es una neurosis colectiva, que diría Freud, sino un delirio colectivo, necesario, pero delirio.

Dos. Los milagros son un símbolo y hay que hacer una lectura gnóstica de los evangelios, así como de la persona de Jesús. Por eso los milagros no son sucesos sino formas de hablar al pueblo llano.

Tres. El paralelismo entre humanitarismo y milagro es forzado. Cuántos ciegos, cojos, contrahechos, etc había, cuántos sufrían depresión y angustia, cuántos esquizofrenia. Sin embargo sólo unos pocos, sin motivo alguno son “salvados” de su mal. Además es una contradicción, porque según la teología cristiana no hay mal en el mundo puesto que dios es infinitamente bueno. El problema del mal en la teología, que es de lo que se encarga la teodicea, es el cáncer de la teología. Lo resuelven –los cristianos- desde la filosofía platónica. Para Platón el mundo verdadero es el de las ideas y todas ellas participan de la idea de Bien. El mundo sensible es imperfecto, contingente, temporal, cambiante…pero todo esto que podemos considerar un mal es sólo mal relativo, es decir, que el mundo sensible existe en tanto que participa del mundo de las ideas y, por tanto, del Bien. Por ello en Platón no puede haber mal, sino más o menos participación del bien, o privación de un bien. Y ésta es la solución de la teología cristiana. El mal no puede ser real u objetivo porque entonces dios no es el supremo bien, por tanto el mal es privación de un bien, como por ejemplo, la ceguera, privación del don divino de la vista. Además de que no existe el mal real, el bien es fruto de la voluntad de dios, si uno tiene buena vista es por la voluntad de dios, si no, es porque dios no lo ha querido y los designios de dios son inescrutables. El mal moral es también privación, si hacemos el mal es porque no hacemos el bien, sólo existe el bien que es la voluntad de dios que se expresa en sus mandamientos. El mal ha producido oleadas de ateos y, también, sumisión ante la voluntad incognoscible del creador.

Cuatro. El cristianismo es un sincretismo helenista que, por diversas causas, triunfó sobre otros sincretismos y, una vez que se hizo con el poder exterminó, literalmente, a las religiones llamadas paganas, de las que nunca se pudo deshacer y perviven en nuestro santoral aún, y las filosofías y ciencias griegas (Atenas y Alejandría.) el primer cisma que se produce en el cristianismo fue la lucha entre Pedro y Pablo (verdadero fundador del cristianismo) Pedro era partidario de revelar el mensaje a los judíos, al pueblo elegido. Pablo de Tarso, helenista y contagiado del concepto estoico de humanidad y razón universal (cosmopolitismo) pensó que el mensaje del nazareno iba dirigido a todos los hombres, es decir, a Roma, que era la totalidad del mundo. Triunfo Pablo, por eso hay cristianismo. Y si Constantino no hubiese abandonado el arrianismo seríamos todos arrianos. Las herejías se constituían en tanto que tales a toro pasado; es decir, si no triunfaban, generalmente por la fuerza.

Cinco. Me quedo con el mensaje ético: el sermón de la montaña y la parábola del buen samaritano que constituyeron un grano de arena en el progreso ético de la humanidad. Si tanto los ateos, como las demás religiones y el catolicismo partiesen de aquí habría un auténtico diálogo entre religiones y sería un bien para la humanidad. Pero las religiones del libro tienen en sí el germen del fanatismo, inevitable, por otra parte, al considerarse la verdad absoluta. Otro tanto ocurre con los ateos procedentes del cientificismo.

 

La desobediencia civil no es una soberana estupidez ni conduce al enfrentamiento civil.

Esa soberana estupidez (la desobediencia civil), que no es ninguna incongruencia, sino una exigencia moral, ha movido el mundo de la esclavitud a la libertad, de considerar al otro como una posesión a considerarlo como persona, de la desigualdad a la igualdad, de la barbarie a la civilización, de la venganza al derecho, de la tiranía y el absolutismo monárquico a la democracia…y así hasta conquistar la dignidad para toda persona. Y sí, desgraciadamente se ha derramado sangre en estas conquistas. Pero Ramonet, y yo con él, piensa que la desobediencia civil no tiene por qué llevarnos al derramamiento de sangre. Dos casos ilustran esto: Luther king y Gandhí, uno conquistó los derechos civiles y sociales, el otro la independencia de la India del Imperio Británico y el desmoronamiento de ésta tiranía, ambos desde la desobediencia civil y sin enfrentamiento civil. No todo tiene que ser por las bravas. Además, para más información, un kantiano como yo no es partidario de las revoluciones, sino del uso público de la razón y añado la desobediencia civil sólo ante la tiranía. Y ésa es la situación en la que estamos.



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